Autor Tema: La batalla de Tsushima  (Leído 3361 veces)

Desconectado Tamino53

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Re:La batalla de Tsushima

« Respuesta #15 en: 25 de Mayo de 2016, 20:02:15 pm »
LA RENDICIÓN EN TSUSHIMA
Por el Contralmirante Nebogatoff, segundo en el mando de la Flota del Báltico en la Batalla de Tsushima.
                                                                             ------------

     En el presente artículo no pretendo hacer un informe completo sobre la Batalla de Tsushima. Mencionaré solamente algunas partes de esta catástrofe para defenderme de las graves acusaciones vertidas contra mí en muchas críticas.
     Después de la batalla de Tsushima, fui condenado al castigo más deshonroso. En la vida normal, el culpable es conocedor de los hechos de los que se le acusa, es escuchado y puesto a prueba. Conmigo se ha actuado de otra manera. Fui privado de todas las garantías judiciales. Los jueces, desconocidos por mi, no creyeron necesario recabar una explicación por mi parte.
     En este artículo, deseo probar que mi conducta como comandante del tercer escuadrón, durante la batalla, no dio lugar a ningún tipo de acusación. Todo lo que me fue encomendado, lo ejecuté de forma precisa. La catástrofe de Tsushima y la rendición de algunos buques se produjo sin existir culpa alguna por mi parte.     
     La batalla empezó hacia la una y media de la tarde. Empecé la batalla en novena posición respecto al buque insignia, en la última columna 1, y a la hora ya era el 5º, ya que la 2ª división se salió de la formación, el acorazado Osliabia se había abandonado su posición en la fila, y mi división siguiéndome, ocupó la posición entre la 1ª y 2ª división y hacia las cinco de la tarde yo era 3º en la columna, ya que los acorazados “Kniaz Suvorov” e “Imperator Alexander III” la habían abandonado.
     Durante la batalla vimos como los buques  (de la 1ª y 2ª divisiones) empezaron a arder uno tras otro. No tuve duda de que fue la madera lo que ardía, que no había sido retirada de la cubierta superior, así como el carbón y la pólvora sin humo, cuya combustión se veía como un incendio. Vi personalmente como el Borodino escoró primero, luego se enderezó y lentamente se inclinó hacia estribor, y en minuto y medio se hundió con la quilla arriba, sobre la cual gateaban siete u ocho hombres. Yo vi todos estos horrores, que tenían escasos antecedentes en la historia.
     El acorazado Suvorov, con las dos chimeneas echadas abajo y en llamas de proa a popa, abandonó la formación. 
     Los cruceros protegidos enemigos se precipitaron hacia él; inmediatamente arrumbé hacia él y disparé sobre los cruceros  enemigos.
     Mi maniobra, realizada para defender el acorazado Suvorov, le dio oportunidad de recuperarse hasta cierto punto.
     Durante mis ataques sobre los cruceros enemigos logré, como confirmó el Almirante Togo, dañar varios de ellos, y el buque insignia del Contra Almirante Dewa, el crucero Kasagi, resultó con un boquete tan grave en el casco que tuvo que retirarse a la bahía de Aburaya, y no tomó parte activa en acciones posteriores.   
     Hacia las cinco de la tarde, un proyectil de calibre 6 u 8 pulgadas (152-203 mm.) logró entrar en la torre de cañones de 305 mm. de mi acorazado Nikolai, las esquirlas mataron al Teniente Barón Mirbach, que se encontraba en la torre en ese momento.
     Parte de las esquirlas penetraron en el puesto de mando, a través de las estrechas y alargadas aperturas de observación, hiriendo en la sien derecha al Capitán Smirnoff, que fue conducido inmediatamente para tratar su herida, después de lo cual tomé el mando del buque.
     Durante el tiempo de este combate, desde la una y media hasta las seis de la tarde, no recibí instrucciones ni órdenes del comandante de la flota. 
     A las cinco de la tarde, apreciando que continuar maniobrando en esa posición era peligroso debido al ocaso del sol, después del cual el enemigo podría, sin ninguna duda, empezar a realizar ataques con torpedos y arrojar minas en nuestra ruta con sus numerosas embarcaciones torpederas, arrumbé al N 23 E, que se me había indicado antes de comenzar el combate, el camino hacia Vladivostok.
     Aproximadamente a esta hora, en el buque transporte "Anadir" se hizo una señal  “¿Conoce el Almirante Nebogatoff….?”.  No se completó la señal.
     A las seis en punto de la tarde el buque torpedero Blestiashi  pasó por estribor al Nikolai, entregando por  megáfono y semáforo, el siguiente mensaje… “El Almirante Rozhestvensky le ha ordenado ir a Vladivostok”.
     Seguidamente hice la señal  “Síganme”, y continué yendo hacia Vladivostok. Los acorazados Apraxin, Seniavin, Ushakov y Orel, el crucero Izumrud y algunos buques más me siguieron.
     Todo esto fue hacia las siete de la tarde. Empezó la puesta de sol y con ella terminó la batalla diurna. En este momento el acorazado Borodino, cuya popa ardía furiosamente, se inclinó a estribor y al minuto y medio zozobró.
     El combate nocturno consistió en ataques incesantes de buques torpederos, cuyo número llegó a cincuenta. Los buques de mi división eludieron estos ataques satisfactoriamente. Los capitanes de mis buques fueron entrenados por mí, mucho antes de la batalla, sobre cómo defenderse de ataques nocturnos con torpedos maniobrando en la oscuridad.           
     La demostración del éxito de tales tácticas es clara en el caso durante este ataque, el torpedero disparó sus cañones, y uno de ellos hirió a dos de mis hombres. Creo que si los acorazados Navarin, “Sissoi Veliki” y  Nakhimoff, hubieran actuado conforme a mis tácticas, habrían evitado ser impactados.  Es muy lamentable que en esta batalla nocturna, estos buques hicieran tanta luz con sus proyectores, descubriendo su posición exacta al enemigo. Rechazar el ataque de torpederos era particularmente difícil, debido a que la artillería del Orel era completamente incapaz de funcionar, y los cañones de los “Nikolai I”, “Sissoi Veliki”, Navarin y Nakhimoff, eran viejos, capaces de efectuar  un solo disparo por minuto, en lugar de los 4 a 6 que hacían los cañones modernos.  Para completarlo todo, la división de cruceros, mandada por el Almirante Enkqist, nos dejó y se dirigió a Manila, y el crucero Almaz se fue a Vladivostok. En una palabra, toda la división de cruceros, a excepción del crucero Izumrud, se dispersó. Nuestros torpederos tampoco nos ayudaron.

     Al amanecer, la posición de mis buques era la siguiente:
     -   Al frente estaba el “Nikolai I”, que tenía por su través de babor al crucero Izumrud
     -   Siguiendo la estela del Nikolai iban los acorazados Orel, Apraxin y Seniavin.
     -   Ningún otro buque nuestro era visible.

     Entre las cinco y seis de la mañana, vi por el través de babor cinco chimeneas echando humo, y en seguida me convencí que era la división de cruceros enemigos del tipo Matsushima, a la cual se unieron otros cruceros con prontitud.  Inmediatamente hice la señal “Prepararse para el combate”, y ordené virar ocho puntos a babor (90º), con la intención de atacar al enemigo en línea de frente. Pero tan pronto como mi maniobra fue notada por el enemigo, los cruceros viraron mostrándonos sus popas y empezando a alejarse rápidamente.
     Viendo que el enemigo rehusaba el combate, y no teniendo posibilidad de alcanzarlo, ya que nuestros buques eran más lentos, tomé nuevamente el rumbo de Vladivostok.
     Entre las siete y las ocho de la mañana, a popa del través de babor vi siete grandes chimeneas echando humo. Inmediatamente destaqué el crucero Izumrud para que se les acercase. Cuando el crucero regresó, informó que era la división de cruceros enemigos que habíamos visto antes y, al mismo tiempo, por señales me pidió permiso para dirigirse a Vladivostok por separado, lo que podría lograr fácilmente gracias a su velocidad. Contesté negando el permiso, ya que todavía no había perdido la esperanza de rechazar a los cruceros enemigos, creyendo que la diferencia de fuerzas no era aún desesperada para nosotros.
     Hacia las diez de la mañana, aparecieron en el horizonte, seis grandes buques japoneses y dos cruceros, Nisshin y Kasuga, por el través de babor.  Pasado un tiempo, más buques enemigos y torpederos fueron vistos acercándose por el Este, por lo que entre las nueve y diez de la mañana estábamos rodeados por toda la flota japonesa, unos 27 buques sin contar los torpederos. Todos estos buques, en lo que pude ver, parecían estar, conforme a su apariencia exterior, en perfecto estado para el combate. Acercándose a una distancia de 56 cables de nosotros los buques enemigos abrieron fuego y continuaron disparando con fuego rápido, empezando a alcanzar al Nikolai. Algunos de los proyectiles dañaron el costado, a la altura de la flotación en proa; el agua entró con ímpetu a través del orificio abierto inundando el local de proa de la dinamo. La luz eléctrica se apagó. Era imposible llegar al pañol de municiones cercano. A mi orden de abrir fuego, el oficial artillero informó que disparar sería algo inútil ya que la distancia entre nosotros y el enemigo era de 56 cables y nuestros cañones podían alcanzar 50 cables solamente. Estábamos condenados a perecer sin ninguna duda.  No había esperanza, ni probabilidad de ser salvados. Dos mi hombres estaban esperando a escuchar mi decisión sobre cuál sería su destino.

     Como comandante del escuadrón y velando por la dignidad de la bandera rusa, yo no podía ceder a la primera impresión, pero tuve que valorar el estado de mis buques de forma objetiva y honesta, sin pensar en mi propia carrera, y después de reflexionar sobre nuestra posición bajo el fuego enemigo, llegué a las siguientes conclusiones:                 
    1.  Los cañones de 12” (305 mm) del acorazado “Nikolai I” estaban dañados desde el día anterior por fragmentos de proyectiles enemigos. Los proyectiles explosivos de 12” (305mm) fueron utilizados todos durante el combate. La munición restante no podría hacer ningún daño serio al enemigo.
    2.  Yo tenía el mando de cuatro acorazados y el crucero Izumrud, estaba rodeado de 27 grandes buques y un número considerable de embarcaciones torpederas.
    3.  El alcance de mis cañones era de 50 cables. El enemigo se mantenía a una distancia no inferior a 55 cables. Cuando traté de  aproximarme, sus buques, más veloces, se alejaron de nosotros sin permitirnos acortar la distancia. En estas circunstancias éramos un blanco muy fácil sobre el cual disparar, incapaz de responder al enemigo.
    4.  La tripulación del acorazado, que se había comportado con energía digna de elogio durante las batallas diurna y nocturna del día anterior, se mantenía en sus puestos.
    5.  El enemigo disparaba de forma continuada, matando hombres y destruyendo los buques impunemente. En unos pocos minutos más pereceríamos.[/li]
     En esas condiciones estuve totalmente convencido de que combatir era imposible y que cualquier retraso bajo el fuego enemigo conduciría a oficiales y tripulantes a una destrucción sin sentido. En vista de todo lo expuesto, había llegado el momento en que el comandante del escuadrón debía enfocar todo sus esfuerzos en salvar la oficialidad, las tripulaciones y los buques.
     ¿Había algún medio a mi disposición para salvar los buques y sus tripulaciones?.
    a.  Nos encontrábamos en mar abierto, sin tener tierra cercana ni buques pertenecientes a alguna nación amiga.
    b.  La mayor parte de los botes de remos estaban destrozados, y echar al mar los pocos intactos era imposible bajo el fuego enemigo.
    c.  La falta de tiempo para tomar cualquier tipo de medidas, ya que el fuego enemigo estaba devastándonos.
    d.  La pérdida de resistencia física debida al combate que duró un día y una noche. [/li]
     No había duda, que hundiendo o volando el buque todos los oficiales y marineros perecerían. ¿Tenía yo el derecho a hacer eso conforme a la ley o a mi conciencia?.

     El artículo 354 del Reglamento de la Marina especificaba: 
    “Durante el combate el comandante es ejemplo de valor y mantendrá el combate lo máximo posible. Para evitar el derramamiento de sangre inútil, le está permitido – pero no sin el acuerdo general de todos los oficiales – rendir el buque, si todos los cartuchos y munición han sido usados, la artillería ha sido destruida, y todos los medios de defensa han sido agotados, y si no hay posibilidad de destruir el buque y la tripulación no puede encontrar un modo de ponerse a salvo en tierra o en los botes”.
     Estando convencido de la imposibilidad de luchar y también de destruir el buque y al mismo tiempo salvar la vida de la tripulación, yo, antes de expresar mi propia opinión, propuse al Capitán Smirnoff, y al resto de oficiales que debían expresar sus opiniones.
     El Capitan Smirnoff, cuya bravura y dedicación al deber nadie podía dudar, declaró inmediatamente que él personalmente no veía ninguna manera de hacer daño al enemigo y salvar el buque y el personal que se hallaba en él. El resto de jefes y oficiales llegaron a la misma conclusión.
   
     El Capitan Smirnoff, cuya bravura y dedicación al deber nadie podía dudar, declaró inmediatamente que él personalmente no veía ninguna manera de hacer daño al enemigo y salvar el buque y el personal que se hallaba en él. El resto de jefes y oficiales llegaron a la misma conclusión. Es conocido, que no había nadie capaz de olvidar el honor de un marino. En esta unanimidad no había nada de maravilloso, el cuadro estaba muy claro para permitir cualquier otra interpretación. Estábamos en el océano, bajo el fuego de un numeroso escuadrón, amenazados con la muerte en el mar, sin ninguna esperanza de éxito. Todos sintieron y entendieron lo mismo, y todos vieron con horror que había llegado el momento especificado en el artículo 354 del Reglamento de la Marina.  Entendí perfectamente, que  lo especificado en las leyes  no siempre coincide con todos los argumentos morales, y por eso que estoy dispuesto a defenderme en este asunto, cumpliendo con cualquier aspecto de índole moral. Solamente pide que se tenga en cuenta, que al tomar la decisión de rendir los buques, no tuve en cuenta en ningún momento el interés personal por salvar mi propia vida. Durante los combates diurno y nocturno del día 27 de mayo, arriesgué mi vida lo suficiente para ser absuelto de cualquier reproche de cobardía. Si hubiera temido de perder mi vida, podría haber encontrado suficientes excusas para no reunirme con el Almirante Rozhesvensky, y con eso habría finalizado mi expedición.  Si hubiera tenido tanto cuidado por mi vida, podría haber actuado conforme al sentido literal del artículo 109 del Reglamento de la Marina. Este artículo especifica: 
Citar
“Si el buque del Almirante es  seriamente dañado, y no está en condiciones de continuar la batalla, o está en peligro de caer en poder del enemigo, el Almirante puede transbordar a otro buque según su criterio personal.”
   
     De esta manera nada me impedía, muy al contrario, conforme a la ley, haber transbordado al crucero Izumrud, y por lo tanto tener la posibilidad de escapar a Vladivostok.
     Si hubiera tenido en cuenta salvar mi vida, podría haber intentado arribar a tierra , o podría haber arrumbado hacia Manila, como otros hicieron. Todas estas opciones estuvieron a mi disposición, pero no pensé en ellas, fui adelante entre los buques enemigos, con una sola idea, alcanzar Vladivostok, como se me había ordenado.

     Para juzgar mis acciones, es necesario examinar los acaecimientos anteriores. En lo que respecta a las acciones navales militares,  siempre se aprecia que nuestro enemigo era superior a nosotros. Yo afirmo que el 27 y 28 de Mayo, en las aguas del océano Pacífico, no hubo combatieron dos enemigos en condiciones de igualdad, no fue una batalla naval, sino una destrucción definitiva en el mar, sin ninguna esperanza de éxito.
     La primera causa de la derrota frente a la isla de Tsushima, se debió a las deficiencias de nuestros buques y a su mal empleo. La segunda causa que nos llevó a la derrota fueron las acciones del comandante de la flota, Almirante Rozhestvensky. Apuntaré seguidamente algunas de sus acciones.
    1.  Antes de unir mi fuerza a la del Almirante Rozhestvensky, fui castigado con su indiferencia hacia mi escuadrón. El Almirante estuvo obligado, antes de zarpar de la bahía de Noey (Madagascar), a enviar un oficial a Yibuty, con instrucciones para encontrarme en el mar. Como es conocido, el Almirante Rozhestvensky no dio instrucciones en tal sentido. Tuve que buscar al Almirante sin ninguna ayuda por su parte.

    2.  De acuerdo a la norma general, el comandante de la flota organizaba varias conferencias con los Almirantes y los Capitanes de los buques, a los cuales él explicaba el objeto de la empresa y el plan general. Si esas conferencias hubieran tenido lugar, el personal a su mando habría estado plenamente involucrado en los planes del Almirante y durante el combate habrían sido ayudantes activos. ¿Y aquí? yo, el oficial superior más joven, directamente después del Almirante Rozhestvensky, el substituto del comandante de la flota, durante todo el tiempo de nuestro viaje, vi al Almirante solamente una vez, y no fui admitido a una conferencia sobre los eventos venideros, ni incluso a ninguna conversación sobre los mismos. Recibía instrucciones todos los días, a donde ir o qué rumbo tomar, y esas eran las únicas cosas que conocía. Deseando comprender los planes del Almirante Rozhestvensky, estudié sus órdenes, y consistían principalmente en tomar carbón, sentencias de cortes marciales, reprimendas y observaciones relativas a maniobras incorrectas de los buques durante las evoluciones y nada más. Deseando clarificar estos planes, conminé a mis oficiales a  hablar con los oficiales del Almirante, pero no pudieron lograr nada. De esta manera, yo sabía solamente una cosa, que durante la batalla debía seguir al buque líder, reemplazando a los que fueran saliéndose de la formación, y en caso de que lo hiciera el acorazado Suvaroff , seguir al acorazado “Alexander III”; y al comienzo del combate, incluso no conocía que el Amirante Felkersam había muerto el día 25 de Mayo, y que yo era el sustituto directo del Almirante Rozhestvensy. Tal secreto y falta de comunicabilidad de un comandante de flota no tiene parangón en la historia de la flota.

    Es posible que el Almirante no tuviera en cuenta que debido a accidentes durante el combate, él podría ser una de las primeras víctimas, y que sería mi obligación continuar con sus planes.     


     Bibliografía:
     - Jane's Fighting Ships 1906-07 edición facsímil. Páginas 413 a 416.
« última modificación: 27 de Mayo de 2016, 20:59:26 pm por Tamino53 »

"La guerra no es más que la continuación de la política del Estado por otros medios"
Carl von Clausewitz

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Re:La batalla de Tsushima

« Respuesta #16 en: 27 de Mayo de 2016, 20:54:38 pm »
LA RENDICIÓN EN TSUSHIMA  (Continuación).


    3.  Uno de los fallos principales que llevaron a la destrucción del escuadrón, es sin ninguna duda, haber escogido el estrecho de Tsushima para alcanzar Vladivostok. A disposición del Almirante habían tres rutas, a través de tres estrechos: Tsushima, Tsugaru y La Perouse. La longitud del trayecto desde estos estrechos a Vladivostok es casi la misma, a saber: unas 450 millas náuticas, pero en cuanto respecta a la posición geográfica la importancia de estas rutas es muy diferente.  A muy corta distancia del estrecho de Tsushima está la gran base naval de Sasebo. De esta manera, forzando nuestra ruta a través del estrecho de Tsushima, la Flota Japonesa se apoyaba en su base naval principal.   
         Esperando nuestro intento de forzar el paso a través del estrecho de Tsushima, la flota Japonesa podría permanecer tranquilamente anclada cerca de Sasebo; podrían prepararse tranquilamente para la próxima batalla, poner sus buques en una condición más ventajosa para el combate, dejando todos los objetos extras y perjudiciales en puerto. Gracias a la posición de su fondeadero cerca del puerto, los buques de la flota japonesa en el momento de la batalla podrían tener toda su maquinaria y calderas en perfecto estado y limpieza. Estando próximos a su base los Japoneses eran capaces de mantener sus fuerzas unidas y tener en condición de disponibilidad un gran número de embarcaciones torpederas. En el momento de nuestro forzamiento del estrecho de Tsushima, los Japoneses tenían total capacidad de vigilar el movimiento de nuestra flota cuando se aproximara al estrecho, reportando su presencia en el lugar en que estuviera ubicada o el número de sus fuerzas principales. Además, los Japoneses tenían las siguientes ventajas, que deberían haber sido previstas: -El mar del norte de China, que se extiende hacia el norte, está delimitado por el este, por un grupo de islas. Tivu-Kiou, luego por el grupo de islas que forman el Japón, la islas que forman el archipiélago de Corea y por la parte continental de la península de Corea. Tal posición permitía a los japoneses disponer en estas islas puestos de observación equipados con telegrafía sin hilo. Cruceros y buques mercantes podrían comunicar continuamente todos los movimientos de nuestro escuadrón a la jefatura de la fuerza japonesa. El enemigo conocía exactamente la hora en que aparecería nuestro escuadrón, y sólo tenía que escoger el momento y lugar más conveniente para trabar combate. A todas estas ventajas que la flota japonesa adquirió, hay que añadir algunas otras. Por ejemplo – la cercanía de su base permitía a los japoneses no tener fatigadas sus tripulaciones, y evacuar a sus enfermos.
         Los escuadrones Rusos se habrían encontrado en una posición muy diferente, si hubieran escogido la ruta a través del estrecho de La Perouse, a 500 millas de la base principal japonesa. En esta costa, no hay flotas, militares o comerciales, y ningún puerto. En esta manera de forzar el paso a través del estrecho de La Perouse, las dos flotas habrían estado en una condición más o menos igualada. En el mes de Mayo, en los estrechos de La Perouse, a lo largo de la costa del estrecho de Tartaria y en las proximidades de Vladivostok, hay nieblas muy espesas, que nos habrían dado la oportunidad de llegar a Vladivostok, incluso sin encontrar a los japoneses.
         En nuestro movimiento a través del estrecho de La Perouse, los Japoneses habrían tenido que gastar gran cantidad de energía y recursos materiales para defender sus buques de los ataques de nuestros torpederos, que podrían venir de Vladivostok y ocultarse en alguna de las numerosas bahías de nuestra costa, esperando una oportunidad favorable para atacar. Sin duda llegando por el estrecho de La Perouse no habríamos encontrado las fuerzas frescas (descansadas) y bien formadas , que aparecieron frente a nosotros en los estrechos de Corea. Aproximándonos a los estrechos de Corea, no teníamos noticias del enemigo, mientras, Sajalín nos daba toda la posibilidad de organizar allí puestos de vigilancia, desde los cuales, mediante patrulleras de vapor, corbetas y buques costeros, podríamos haber establecido la captación de noticias sobre el enemigo en varios puntos, preparados de antemano, a lo largo de las costas oriental y occidental de Sajalín.
         Si el Almirante de la flota hubiera hablado conmigo, o con otra persona, sin duda habría recibido muchas indicaciones acerca de la total inconveniencia de ir por el estrecho de Tsushima. Creo que el Almirante Rozhestvensky no tuvo derecho moral a utilizar su poder absoluto e individual, para tomar una decisión tan importante. Colocándonos en una posición de instrumentos ciegos de su voluntad. Forzó a muchos a sacrificar sus vidas en la batalla de Tsushima, y a otros a quedar vivos, como yo, sometidos a serios sufrimientos. 

    4.  Entrando en los estrechos de Corea, el Almirante Rozhestvensy, envió sus buques de reconocimiento por delante, y sin embargo no tomó precauciones contra un inesperado encuentro con el enemigo; y no se tomaron medidas para entorpecer las comunicaciones telegráficas del enemigo. El 26 de Mayo, justo antes de la batalla nos forzó a hacer ejercicios de entrenamiento de los marineros dos veces, lo que fatigó las tripulaciones de forma totalmente innecesaria antes de la batalla.

    5.  Sobrecarga de los buques. Todos los buques del escuadrón, siguiendo instrucciones del Almirante Rozhestvensky, estaban sobrecargados lo máximo posible. Tomamos carbón en tan grandes cantidades, que el blindaje en la flotación quedaba hundido unos dos pies (61 cms.).  Con tal carga, los buques tenían blindada la flotación de forma nominal solamente.
         En realidad esta parte tan importante estaba tan falta de protección contra los buques enemigos como cualquier buque mercante o de transporte. El carbón no estaba estibado solamente en las carboneras, pañoles de almacenamiento, alojamientos de la tripulación y pasillos, sino también en los camarotes de oficiales y sobre la cubierta superior. En los pequeños buques blindados, se cargó carbón incluso en los camarotes de los capitanes. El acorazado Apraxin, el 28 de Mayo, a la mañana siguiente al combate diurno y tras los ataques nocturnos de los torpederos, seguía teniendo un excedente del 20% sobre su capacidad máxima. Es claro que semejante sobrecarga, unida a la suciedad de parte de los cascos por incrustaciones de moluscos, hierbas, etc., impidieron a los buques alcanzar sus velocidades normales. Por ejemplo, el acorazado “Nikolai I” a la máxima capacidad de sus calderas y máquinas, no podía navegar a más de 12 nudos de velocidad. Este era el triste estado en que se encontraban nuestros buques durante el combate. La pregunta surge de forma involuntaria:  ¿qué incitó al Almirante Rozhestvensky a cargar los buques con tanto carbón?. Según nuestros cálculos (al comienzo del combate) teníamos carbón para 3.000 millas, mientras la ruta a través del estrecho de Tsushima es de menos de 900 millas. ¿Qué sentido tenía tal carga, para que no pareciera una enorme equivocación?.

    6.  Incendios. Al considerar el comienzo de los incendios, creo acertar cuando afirmo, que el comandante de la flota no tomó precauciones para evitarlos. Afirmo, que antes de que el escuadrón entrara en combate, era necesario eliminar todos los objetos de madera que componían el mobiliario del buque, así como todas las estructuras y superestructuras, dejando solamente los materiales necesarios para reparar/taponar boquetes. Todas las maderas restantes habrían tenido que ser troceadas y pasadas a los buques de transporte. ¿Hizo esto el Almirante Rozhestvensky…?. No, ¡no lo hizo!. Sólo lo hicieron los buques de mi división, conforme a mis órdenes, y de los otros acorazados solamente el Orel se deshizo de los materiales inflamables, por iniciativa de su Capitán, no por instrucciones del Almirante Rozhestvensky. El resultado de su atención al trabajo lo veremos ante nosotros.
         En los buques de mi división no hubo incendios en absoluto, o fueron de tan poca importancia que pudieron ser extinguidos inmediatamente con agua, la cual estaba disponible en todos los compartimientos de mis buques. Todo lo contrario sucedió en los otros acorazados. Muy pronto tras el comienzo del combate, los “Kniaz Suvorov”, “Sissoi Veliki”, Borodino y “Alexander III” sufrieron incendios. Especialmente el del “Kniaz Suvorov” fue importante. Vi estos incendios personalmente. Empezaron en la derrota, que ardía como una cabaña de madera. Grandes llamas salían por los portillos (ventanas). Pronto el fuego se extendió hacia popa. Los botes de madera, camarotes de popa y los objetos de madera los alimentaron plenamente; algo más, y todo el acorazado estaba en llamas. Es difícil de imaginar la destrucción que el fuego produce en un buque. ¿Cuánta gente pereció en las llamas?. Desde que el fuego se extendió, la eficacia de la artillería se deterioró. ¿No está claro que la víspera del combate, el Almirante Rozhestvensky debió dar órdenes de retirar la madera de los buques?.

    7.  Vuelco de los buques. He tenido el honor de explicar, que durante la batalla un buque tras otro se inclinó y hundió en el agua, mostrando sus quillas al sol. Miles de hombres murieron a la vez, sin tener ocasión de hacer daño al enemigo. Estoy seguro de que nuestros buques perecieron por culpa de estar sobre cargados con carbón, y también conforme a las instrucciones del comandante de la flota hubieron muchas maquinillas y cabrestantes, y fue debido a eso que nuestros buques no  tuvieron estabilidad. 
         Además de esto, para extinguir los fuegos, se vertió agua; y la ausencia de imbornales impidió la evacuación del agua. Gradualmente se fue acumulando una pesada cantidad de agua sobre la flotación, y los buques zozobraron.

    8.  Sólo entre las cinco y seis de la tarde, cuando yo estaba todavía yendo hacia Vladivostok, recibí la confirmación de mi decisión. ¿Cómo se puede definir este tipo de mando?. Antes de la batalla nadie estuvo enterado del plan a seguir; durante el combate nadie  dio instrucción alguna. Un hubo una reunión de oficiales antes de la batalla. Se escogió la ruta a Vladivostok a través de los estrechos de Tsushima sin habernos avisado a nadie. No se nos dio ninguna orden relativa al combate, ni en la víspera de la operación bélica, ni durante la misma. La sobrecarga de los buques, la madera no retirada, los incendios, los vuelcos de los buques, la carga que suponían los buques de transporte, la división de cruceros y torpederos desperdiciados inútilmente.             
     Habiendo indicado las acciones de Rozhestvensky, quiero decir unas palabras acerca del Almirante Enqvist, que tuvo la responsabilidad de proteger los transportes. ¿Por dónde desapareció Enqvist durante el combate?. ¿Tomó parte en él, nos ayudó durante los ataques nocturnos de los torpederos japoneses en el combate nocturno?.
     Leyendo los informes del almirante Enqvist, vi que conforme a sus palabras él trató varias veces de romper la línea de acorazados y cruceros enemigos, para abrirse paso hacia el norte, pero tuvo que rechazar este objetivo “por culpa de los ataques continuos de que era objeto”.
     De esta manera, el Almirante Enqvist “por culpa de los ataques continuos de que era objeto” se fue a Manila. La pregunta es, ¿qué acorazados y cruceros enemigos le impidieron ir al norte?.   
 
     Ahora sabemos que al ponerse el sol los acorazados y cruceros enemigos se fueron hacia el este, hacia las costas japonesas, y no impidieron a nuestros barcos seguir navegando hacia el norte, la mejor prueba fue el movimiento hacía allí de mi división. Sabemos que durante la noche fuimos atacados solamente por embarcaciones torpederas. Durante tales combates, la división de cruceros habría sido especialmente deseable, ya que los cruceros poseen gran velocidad y cantidad de cañones de tiro rápido. Si los cruceros de las divisiones del Almirante Enqvist hubieran defendido el extremo de la columna trasera siguiéndome, no habríamos perdido tantos buques en los ataques nocturnos. Nada, en mi opinión, impidió al Almirante Enqvist mantenerse conmigo, como el crucero Izumrud. Como él estuvo a mis órdenes a partir de las seis en punto de la tarde, no tuvo derecho, conforme a la ley militar, a dejarme y dirigirse hacia Manila sin tener mi consentimiento.
     La película de la batalla que describo es mucho menos que la realidad, mucho menos que los horrores que vi.

     Todo lo que he especificado más arriba lo he presentado no con el objeto de empeorar la posición de otros, sino para probar y establecer el hecho de que al amanecer del día 28 de Mayo, me encontré en una posición terrible sin existir ningún descuido por mi parte, sino por voluntad de otros y razones independientes de las mías. Desde el momento en que me uní al Almirante Rozhestvensky, fui su subordinado. Me puso en la posición de un instrumento ciego, y solo en carácter de un instrumento ciego puedo ser responsable ante la sociedad y ante el mundo.  Yo declaro y confieso con orgullo que mientras fui independiente no cometí errores contra mi deber como marino.  Tras salir de Libau, superé con mi escuadrón todas las dificultades para navegar en aguas tropicales. Solucioné todos los problemas que encontré en mi camino. Moviéndome hacia el Almirante Rozhestvensky, hice el viaje de Libau a Kamarahn  en el mínimo tiempo, sin perder un solo día extra. Entregué el escuadrón al almirante Rozhestvensky en perfecto estado. Previendo el ataque torpedero enseñé a mi escuadrón a defenderse moviéndose en la oscuridad. Previendo la posibilidad de incendios, retiré de los buques todos los elementos de madera antes de la batalla. Por medio de ejercicios y formación militar continuada logré hacer que la tripulación enrolada conociera su deber como marinos.  Otros buques se incendiaron, zozobraron, sucumbieron a ataques torpederos, los míos no. Afrontando el enemigo el 27 de Mayo, conseguí infligirle daños considerables. Sin haber recibido instrucciones para el día 27 de Mayo, no me apresuré a dirigirme a la costa para embarrancar, ni  para ir a Manila. Obedecí la única orden de Rozhestvensky de seguir hacia Vladivostok y lo hice sin parar.       
 
     Los cruceros y torpederos me dejaron y me moví en solitario. Al amanecer del 28 de Mayo todo el escuadrón del Almirante Rozhestvensky, que estaba bajo su mando estaba disperso, destruido, y yo permanecía sólo en mi puesto. Si hubiera habido nieblas, si los buques japoneses fueron menos rápidos, si yo hubiera tenido a mi disposición verdaderos buques de alta mar y no buques costeros sobrecargados con carbón, podría haber llegado a Vladivostok. Si yo hubiera tenido mejores cañones, incluso similares a los japoneses, podría haber trabado combate, y mis oficiales y tripulantes habrían sabido como morir en combate conmigo. Desgraciadamente las circunstancias fueron diferentes. Una maldición cayó sobre nosotros por culpa de otros.

     Según el punto de vista de mis jueces, quienes me han sentenciado a un castigo deshonroso, yo debía haber  volado mis buques en mar abierta, y haber convertido dos mil marineros en fragmentos sangrantes. Yo debía haber abierto las válvulas Kingston y arrastrar dos mil hombres in unos pocos  minutos. ¿En  nombre de qué?.  ¿En honor de la bandera  de San Andrés?.

     Pero esta bandera representa el símbolo de Rusia, que, imbuido por el sentido del deber de una gran nación, preserva la dignidad y vida de sus hijos, pero no los envía a su muerte en buques viejos para ocultar y sepultar en el mar la insolvencia moral, el pillaje, el servicio incompetente, los errores, la ceguera mental y la oscura ignorancia de los principios elementales del arte naval. Para los representantes de semejante Rusia yo no merecí liderar dos mil hombres.   

                                               N. Nebogatoff

     Aquí termina el artículo de Nebogatoff en Jane's Fighting Ships

                                                                     -----------------
Consideraciones personales sobre el artículo del Contralmirante Nebogatoff.-

1) Rozhestvensky recibió con desagrado la noticia del "refuerzo" del escuadrón de Nebogatov; lo consideraba un estorbo. No cumplió las órdenes recibidas para facilitar el encuentro de ambas formaciones y ocultó su ruta hacia la indochina francesa donde finalmente tuvo que esperar la incorporación de la agrupación de Nebogatov.

2) Rozhestvensky no compartió sus planes con sus jefes y oficiales. Nebogatov tampoco recibió aviso de la muerte de Felkersam, que le convertía en segundo comandante del escuadrón y sustituto inmediato de Rozhestvensky.

3) La elección de la ruta por los estrechos de Tsushima para llegar a Vladivostok es discutible, pero Nebogatov, ni conocía las instrucciones que Rozhestvensky había recibido del Alto Mando de la Marina al salir de Libau, ni su propia argumentación favorable a utilizar la vía por el estrecho de La Perouse es indiscutible. En su argumentación hay aspectos que no dependían del Jefe de la flota, sino del Mando de la Marina en Vladivostok y, en cualquier caso, el Jefe de la Flota tuvo que decidir en base a lo que ya existía (¿red de puestos de información en Sajalin?). La red japonesa era una realidad, la rusa no. Ocultarse en la niebla, perfecto, pero ¿como podía navegar una escuadra por un estrecho, cerrado en niebla, cuando no se ve ni la proa de tu propio buque, con los medios de navegación existentes en la época?.

4) La ausencia de medidas para ocultar la presencia de la flota a los japoneses en la aproximación a Tsushima es otro aspecto que no se puede criticar si no se conoce la intención real del Almirante. ¿Eran las instrucciones que recibió Rozhestvensky alcanzar Vladivostok, sin más, o lograr el control del mar derrotando a la flota japonesa en el mar?. Como Nebogatov desconocía las órdenes que recibió Rozhestvensky de sus superiores, tuvo que basar su defensa en "suposiciones", lo cual multiplicó sus posibilidades de incurrir en errores de apreciación.

5) La sobrecarga de los buques de Nebogatov no es discutible, pero hay referencias a que los demás buques de la flota estuvieron afectados por el mismo problema, consecuencia quizá de la preocupación del Almirante por los problemas sufridos en el aprovisionamiento de carbón durante el largo viaje hasta el mar del Japón. Su influencia en la reducción de la velocidad de la agrupación rusa es indiscutible. Su influencia directa en la estabilidad, como causa de los hundimientos es más discutible. Los buques de la clase Borodino fueron consumidos por el fuego, pero no se hundieron por fuego de cañón sino por inundaciones causadas por torpedos para rematarlos cuando hacía tiempo que estaban fuera de combate.

6) El fuego devastó los buques de las divisiones 1ª y 2ª, las más empeñadas directamente en combate con el cuerpo principal japonés. La crítica de Nebogatov me parece razonable.

7) Los buques del tipo Borodino no destacaron por tener una buena estabilidad. Su sobrecarga inicial (de construcción) era un hecho, su sobrecarga de carbón muy probable (constatada en el Orel) elevando el centro de gravedad (c. de g.) y el problema apuntado por Nebogatov de la acumulación del agua utilizada en la extinción de incendios sin poder ser evacuada por la carencia de imbornales, además de elevar el c. de g. añadía una reducción de estabilidad por las superficies libres del agua moviéndose libremente, me parece acertado.         
   
8) La crítica a la falta de información recibida del Comandante me parece lógica. Solamente el Almirante podría explicar por qué se reservó toda la información en lugar de compartir, parte de ella, a sus subordinados como era lo usual. Es sabido que Rozhestvensky no creía en la empresa desde el principio. Nebogatov tampoco, como otros almirantes que rehusaron el mando de la 3ª división; hay que reconocerle a Nebogatov el hecho de que aceptase un encargo nada fácil de cumplir y con escasas (por no decir nulas) posibilidades de éxito.

9) El Contraalmirante Enqvist no fue encausado por abandonar la batalla e internar su fuerza de cruceros en Manila. Rozhestvensky lo veía como un oportunista, con excelentes contactos en la alta aristocracia rusa. Me parece justa la crítica de Nebogatov y su apreciación de que su fuerza habría sido de gran utilidad para la defensa de las unidades principales (todavía supervivientes) en la batalla nocturna con los torpederos. No compartía su duda sobre las unidades que afrontó Enqvist, ante de ver el plano de la batalla que se muestra al final. Tsushima fue una batalla confusa, a diferencia de la Batalla del Mar Amarillo. Hoy sabemos que la fuerza principal japonesa se disgregó cuando la fuerza de Kamimura afrontó las unidades de Enqvist separándolas del grueso de la flota rusa pero, a las 19:40 horas nada le impidió reunirse con el grupo principal de Nebogatov. La decisión de abandonar el combate sin estar autorizado a hacerlo me parece difícil de aceptar.       

                                                                     -----------------

Informe del Almirante Rozhdestvensky al Zar sobre la batalla de Tsushima
Publicado en el diario británico The Spectator, en la primera página de su edición del 22 de Julio de 1905
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       La batalla de Tsushima, que ha sido ocultada hasta ahora, ha aparecido finalmente, en un documento muy triste para los simpatizantes de Rusia. El Almirante atribuye su derrota al estado de sus escuadrones, debido al fraude de los constructores, a la incapacidad de las tripulaciones, y al espíritu de sublevación de los marineros. Como ilustración del primer punto, afirma que en ninguno de los buques, los blindajes cumplieron las especificaciones, mientras que en lo relativo a los proyectiles dos tercios no explotarían. La segunda fuente del fracaso fue tan mala que dos tercios de las tripulaciones eran incapaces de realizar las obligaciones que se les requerían. Como tercera causa, el Almirante tuvo que sofocar un motín frente a Madagascar por medio de 14 ejecuciones, y en el escuadrón del Almirante Nebogatoff los amotinados casi se convirtieron en maestros. Sus propios escuadrones, en efecto, habían acordado, frente a Madagascar, entregarse a los japoneses, y en la batalla de Tsushima los hombres del Almirante Nebogatoff parece que vacilaron en disparar, mientras los hombres de los escuadrones unidos, después de que Rozhestvensky resultara herido y Nebogatoff tuviera el mando, rehusaron luchar. Nunca se ha escrito un informe sobre el estado de los buques de la flota, y eso sugiere un grado de corrupción, tiranía e incapacidad en la administración naval de Rusia que parece casi imposible. La infección admitida oficialmente es, de hecho, tan profunda y está tan extendida que es realmente difícil, pese al espléndido sacrificio mostrado en muchos combates, creer que la administración militar ha escapado por completo a la infección. Todo el sistema de defensa nacional debió empezar a corromperse antes de que tales males pudieran haber crecido desde abajo.     


Comentario: Me resultan chocantes los comentarios de Rozhestvensky sobre la actitud del personal de la divisón de Nebogatov cuando éste solamente estuvo a sus órdenes durante unos días (de Indochina a Tsushima) y Rozhestvensky resultó gravemente herido mucho antes de transferirle el mando a Nebogatov ordenándole ir a Vladivostok (hacia las 17:00 horas, que el último no recibió antes de las 18:00). Rozhestvensky, herido, no pudo apreciar, por si mismo, la actitud de los hombres de Nebogatov después de transferible el mando; así pues, sus comentarios tuvieron que estar fundados forzosamente en opiniones y comentarios ajenos; ¿interesados...?.
     
                                                                          ----------------

Planos del desarrollo de la Batalla de Tsushima.-

     En la página web que muestro seguidamente está el mejor plano de batalla que he encontrado hasta la fecha. Es grande una vez que se pincha con el ratón, pero utilizando las herramientas de zoom y la posibilidades de encuadrar partes del plano (y mucha paciencia), se puede llegar a ver las evoluciones de los buques con un nivel de detalle satisfactorio.   

https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjJ2svthYLNAhWCQBQKHTT9DpQQFggdMAA&url=http%3A%2F%2Fwww.wrecksite.eu%2Fwreck.aspx%3F148872&usg=AFQjCNF49tiIVLH3bi15fCB2XczPBr4G7g

     Llamo la atención en la posición de las 19:40 horas (siempre del día 27). En ese momento, la división del Contraalmirante Enqvist estaba al SSW del grupo principal, que mandaba entonces Nebogatov, navegando a un rumbo (WNW) ligeramente divergente del principal, sin enfrentar ninguna fuerza japonesa. El grupo principal realizó un viraje simultáneo de unos 7 puntos de la rosa (una 79º) a babor, muy probablemente para eludir un ataque torpedero japonés, arrumbando al SW lo cual acercaría los dos grupos rusos y facilitaría la reunión de los dos grupos. En el mismo momento en que el grupo principal viraba al SW, el grupo de Enqvist hizo lo mismo, alejándose del escenario de la batalla para alcanzar Manila, a excepción de los buques Almaz, Irtish y Bezuprechnyi que viraron al norte para intentar llegar (actuando con independencia) a Vladivostok.
     La fuerza que Enqvist se llevó comprendía 2 cruceros acorazados, 4 cruceros protegidos, 5 destructores y 3 buques auxiliares.

     Como complemento, seguidamente se adjuntan esquemas parciales correspondientes a las diferentes fases de la batalla:

               
Esquema de la aproximación inicial de ambas flotas. Un "click" para ampliar)

             
Fase I de la batalla

 
Fase II

 
Fase III

                                                                          ----------------


Fotos de algunos buques dañados en la batalla

El Orel (Clase Borodino). Capturado, entró en servicio en la Marina japonesa con el nombre de Iwami

   

 

 


(Un "click" para ampliar y ver detalle)


El Imperator Nikolai I, buque insignia de Nebogatov. Entró en servicio en la Marina japonesa con el nombre de Iki



                                                                          ----------------

     Para completar mi participación en este trabajo, voy a resumir el destino inmediato de los buques rusos que participaron en la batalla.

     Buques que formaron la línea de combate rusa:

     Osliabia (acorazado), hundido haya las 15:10 horas del día 27 de Mayo.
     Alexander III (acorazado), hundido hacia las 19:00 horas por fuego de cañón.
     Suvorov (acorazado), hundido hacia las 19:20 horas por fuego de cañón.
     Borodino (acorazado), hundido hacia las 19:23 horas por fuego de cañón y un torpedo.
     Navarin (acorazado), hundido hacia las 02:00 horas del día 28 por impacto de torpedo; estaba dañado por fuego de cañón.
     Admiral Nakhimov (crucero acorazado), hundido hacia las 10:00 horas del día 28 por los daños de fuego de cañón y torpedos.
     Sissoi Veliki (acorazado), rendido muy dañado, se hundió hacia las 10:05 horas del día 28.
     Orel (acorazado), rendido a los japoneses hacia las 10:40 horas del día 28 (grupo de Nebogatov).
     General Admiral Graf Apraxin (acorazado guardacostas), rendido a los japoneses hacia las 10:40 horas del día 28 (grupo de Nebogatov).
     Admiral Seniavin (acorazado guardacostas), rendido a los japoneses hacia las 10:40 horas del día 28 (grupo de Nebogatov).
     Imperator Nikolai I (acorazado), rendido a los japoneses hacia las 10:40 horas del día 28 (grupo de Nebogatov).
     Admiral Ushakov (acorazado guardacostas), hundido por la tripulación el día 28 por la tarde, gravemente dañado por fuego de cañón.
     
     Otros buques perdidos:

     Vladimir Monomakh (crucero acorazado),  hundido por fuego de cañón y torpedo hacia las10:20 horas del día 28.
     Dmitri Donskoi (crucero acorazado), hundido por la tripulación e día 29, muy dañado por fuego de cañón. 
     Svetlana (crucero protegido), hundido hacia las 09:30 horas del día 28 por cruceros y destructores japoneses.
     Izumrud (crucero protegido), embarrancado por la tripulación el día 28.
     Ural (Buque de pasaje armado), hundido hacia las 15:52 horas por fuego de cañón y un torpedo. Pertenecía al grupo de buques auxiliares.
     Byedovi (destructor clase Boiki), capturado el día 27 con el Almirante herido a bordo.
     Bezuprechni (destructor clase Boiki), hundido el día 28.
     Gromki (destructor clse Biki), hundido el día 28.
     Buini (destructor clase Boiki), hundido por la tripulación el día 28.
     Blestyashtchi (destructor clase Boiki), hundido por la tripulación el día 28.
     Buistri (destructor clase Boiki), hundido por la tripulación el día 28.
     Kamchatka (buque taller), hundido.
     Rus (remolcador de altura), hundido.
     Irtysh (transporte), hundido. 
     Kostrama (buque hospital), capturado por los japoneses.
     Orel (buque hospital), capturado por los japoneses.   

     Buques que escaparon a su destrucción:

     Aurora (crucero protegido), internado en Manila (grupo de Enqvist).
     Oleg (crucero protegido), internado Manila (grupo de Enqvist).
     Zhemchug (crucero protegido), internado en Manila (grupo de Enqvist).
     Almaz (yate armado considerado crucero de 2ª clase), escapó a Vladivostok.
     Bravi (destructor clase Boiki), escapó a Vladivostok.
     Grozny (destructor clase Boiki), escapó a Vladivostok.
     Bodri (destructor clase Boiki), escapó a Shanghai.
     Anadyr (buque transporte), escapó a Madagascar.
     Svir (remolcador de altura), escapó a Shanghai.
     Korea (buque auxiliar), escapó a Shanghai.
     
     Fin de mi participación en este artículo.
     Las tablas de datos, esquemas y fotos que ilustran este trabajo han sido aportados por Heinz Von Westernhagen, a quien agradezco infinito su colaboración, además de sus comentarios y aporte de material. Trabajo en equipo y con "buen rollo".
   
     Saludos a los compañeros de foro.
« última modificación: 03 de Junio de 2016, 16:28:18 pm por Heinz von Westernhagen »

"La guerra no es más que la continuación de la política del Estado por otros medios"
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Desconectado Heinz von Westernhagen

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Re:La batalla de Tsushima

« Respuesta #17 en: 06 de Junio de 2016, 14:17:11 pm »
Señores foreros...Como el artículo ha llegado a su fin, ya pueden postear aquí los comentarios que deseen sobre el trabajo. #@5

Saludos!!

Desconectado Balthasar Woll

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Re:La batalla de Tsushima

« Respuesta #18 en: 06 de Junio de 2016, 19:29:01 pm »
Impresionante trabajo, mi mas sincera enhorabuena.

Saludos

Desconectado Heinz von Westernhagen

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Re:La batalla de Tsushima

« Respuesta #19 en: 07 de Junio de 2016, 14:24:25 pm »
Como comentó Minoru en el otro apartado, él comenzó la batalla, la luchó Tamino...Y yo me he dedicado a surtir de munición. Gracias en nombre de todos, Balth... #@1 #@5

saludos!!

 

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