Autor Tema: La bacteria sionista o la polvora sin humo  (Leído 5456 veces)

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La bacteria sionista o la polvora sin humo

« en: 29 de Julio de 2011, 00:17:37 am »
Durante la I Guerra Mundial, empezaría a usarse de forma masiva un nuevo tipo de pólvora que sería decisiva en la contienda, se trataba de la cordita, más potente, más precisa y “sin humo”. Sólo producía una leve niebla gris azulada, y permitía a los francotiradores disparar sin descubrir su posición, no ensuciaba los cañones de fusiles y piezas de artillería y no oscurecía el campo de visión de quien manejaba una ametralladora.

Compuesta por una mezcla de algodón explosivo, nitroglicerina, vaselina y como disolvente un esencial 0,8% de acetona, la verdadera protagonista de esta historia.La producción de acetona de la época la sostenía una obsoleta industria química con técnicas de preguerra, mediante destilación destructiva de madera, y la necesidad de acetona a escala masiva en la industria militar acaparó la atención del por entonces ministro de municiones británico, Winston Churchill.

Churchill recurrió a un joven y prometedor químico, Chaim Weizmann, sionista emigrado de Europa continental, para que aplicase su técnica de invención propia basada en la fermentación de maíz por la bacteria anaerobia Clostridium acetobutylicum, familia del patógeno que produce el botulismo. El proceso funcionó durante unos años hasta que la escasez de grano se sumó a la ofensiva submarina alemana, que amenazaba con cortar el suministro de maíz norteamericano.

                                                           

                                                            Chaim Weizmann

Había que sustituir el maíz por un producto autóctono, y el método de Weizmann se aplicó con éxito a las castañas, silvestres y en gran cantidad por todo el país. La recolección de castañas se encomendó a escolares. La recogida era masiva, y los diarios de la época recogen cartas de lectores que hablan de vagones de tren llenos de castañas pudriéndose en las estaciones, por los problemas del transporte provocados por la guerra.

El asunto incluso llegó a una consulta en la Cámara de los Comunes, por la sospecha de que alguien se estuviese enriqueciendo con el trabajo de los niños. Ante la pregunta por el uso de las castañas, el asunto se despachó con un “Ciertos propósitos” por parte del Ministro de Municiones.
El emplazamiento de las fábricas era secreto por motivos de seguridad, y los escolares enviaban sus paquetes a las oficinas del gobierno en Londres, pero los empleados postales ya sabían que debían ir directamente a las fábricas para su procesamiento.

Se había asegurado la producción de cordita, y agradecido, el gobierno concedió a Weizmann acceso directo al Secretario de Relaciones Exteriores Británico, A.J. Balfour. Dice la leyenda que el Almirantazgo le había ofrecido el premio que pidiera, y Weizmann pidió un estado judío.

Leyenda o no, de este encuentro surgió la famosa Declaración Balfour, el 2 de noviembre de 1917. En formato de carta, en ella el gobierno británico apoyaba “el que se estableciese en Palestina un hogar para el pueblo judío”, y está considerada como el primer reconocimiento de los derechos del pueblo judío sobre la Tierra de Israel por parte de una potencia mundial.

Weizmann nació el 27 de noviembre de 1874, en Motil (actualmente Bielorrusia), y estudió en Alemania y Suiza, en las universidades de Berlín y Friburgo. Fue profesor de química en la Universidad de Ginebra en 1901 y profesor adjunto en bioquímica en la Universidad de Manchester en 1904. En 1910 se hizo ciudadano británico. Mientras fue director de los laboratorios del Almirantazgo Británico (1916-1919), fue responsable del descubrimiento y desarrollo de un método para sintetizar acetona, utilizada en la fabricación de explosivos.

Desde temprana edad Jaim (o Chaim) Weizmann reveló un gran interés por el sionismo. A los 18 años comenzó a estudiar bioquímica en Alemania, destacándose en sus estudios. Fue profesor en la Universidad de Ginebra y en Manchester. Siendo estudiante recibió la influencia de Ajad Haam y más tarde de Theodoro Herzl.

Weizmann disentía con el sionismo político, apoyando en cambio la tendencia que sostenía que era necesario establecer una infraestructura de instituciones culturales en Israel para demostrar que el pueblo judío era acreedor a una vida independiente en su propio país. En 1901 fundó junto con Martín Buber y Leo Motzkin la Fracción Democrática, que criticó al liderazgo del movimiento sionista. Fue uno de los principales opositores al Plan Uganda.

A partir de 1907 lideró el sionismo sintético, que sostenía que "el trabajo realizador en Israel constituye el medio para lograr el objetivo político". Su rol en la obtención de la Declaración Balfour (1917) fue decisivo, ya que poseía buenas relaciones en Gran Bretaña debido a su renombre internacional como bioquímico y especial
mente por sus innovaciones en la producción de explosivos durante la Primera Guerra Mundial.

Ya en 1902 Jaim Weizmann participó en el proyecto de fundar una universidad judía. En 1918 al viajar a Israel encabezando al Consejo de Representantes, colocó la piedra fundamental de la Universidad Hebrea de Jerusalén en el Monte Scopus. En ese mismo año, el Emir Feisal le prometió por escrito que habría de otorgar su reconocimiento al movimiento sionista si a su vez los árabes lograban su independencia en Siria e Irak.

Weizmann encabezó la delegación sionista a la Conferencia de Versailles, que aprobó el Mandato británico sobre Éretz Israel. En 1920 participó en la Conferencia de San Remo para lograr la aprobación de la Declaración Balfour. Actuó como presidente de la Organización Sionista durante 1920-1931 y 1945-1946, que actuó como fuerza de equilibrio entre aquellos que querían un cumplimiento inmediato de la declaración Balfour y los británicos y árabes, que se resistían a cualquier maniobra de este tipo.

En 1941 viajó a los Estados Unidos con el objetivo de consolidar una estrategia política clara, que fue determinada en el Programa Biltmore, el cual exigía la creación de un estado judío en Israel. La línea moderada de Weizmann no fue aceptada, por lo que renunció a la presidencia de la Organización Sionista, si bien se adhirió a la lucha por el estado judío. En 1947 obtuvo el apoyo del Presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, a la posición judía.

Cuando se constituyó el Estado de Israel (1948), Jaim Weizmann fue electo Presidente.El Instituto Weizmann de Ciencia, que incorporaba al Instituto Sieff, fue fundado en Rehovot en 1949 y Weizmann fue nombrado su director. Sus investigaciones en este instituto, principal mente en agronomía, mejoraron la producción de cosechas, la gestión del suelo y el desarrollo de alimentos proteínicos. En 1949 se publicó su autobiografía.

Falleció en 1952 y fue sepultado en el jardín de su residencia en Rejovot, en el Instituto por él fundado.

Fuentes :
             www.taringa.net
             www.bassoenlared.com.ar/biografias
             www.palestineremembered.com
             18tweetsretweet (Historia de las Historias por Javier Sanz)
« última modificación: 23 de Agosto de 2011, 19:51:36 pm por TITUS20050 »

Desconectado josmar

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Re: La bacteria sionista o la polvora sin humo

« Respuesta #1 en: 29 de Julio de 2011, 17:05:55 pm »
Dejando aparte la certeza ó no de su solicitud para la creación del estado palestino, es innegable la importancia del personaje.....
Un buen aporte, Titus.... #@5   Mi felicitación...
« última modificación: 21 de Agosto de 2011, 23:51:03 pm por TITUS20050 »


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Re:La bacteria sionista o la polvora sin humo

« Respuesta #2 en: 01 de Septiembre de 2011, 19:59:24 pm »
Su Sionismo no es sionista. uno mas de los montones de cientificos destacados de origen judio

 

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