Autor Tema: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941  (Leído 50136 veces)

Karl H. Guderian

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Se ha dicho y recalcado incontable número de veces que atacar en el Este, según el plan Barbarroja, fue el gran error de Hitler. Pues bien, él nunca hubiera atacado a la URSS de haber podido creer en algún momento en la buena fe de Stalin. Hitler sabía lo que se cocía en su despacho del Kremlin, en los campamentos soviéticos, en las escuelas de adiestramiento, en los pueblos rusos... una guerra de exterminio, una guerra contra Europa, pero sobre todo para acabar con la Alemania nacionalsocialista. Stalin dispondría de todo el material en octubre de 1941. Como ya he podido demostrar, todos los planes para invadir Alemania estaban preparados en junio de aquel mismo año.

Desde 1936, la URSS se convertía en un gigantesco almacén de armas. El presupuesto de guerra, que era de 6.000 millones de rublos en 1935, al año siguiente fue de 27.000 millones, a 40.000 en 1939 y a 57.000 en 1940. Tampoco olvidemos que Stalin recibía ayudas militares de Estados Unidos desde febrero de 1941.

Pocos suelen recordar que las exigencias de Stalin aumentaban de día en día. En agosto de 1940, Estonia, Letonia y Lituania, las tres extremadamente anticomunistas, habían sido anexionadas sin más, pura y llanamente a la URSS. ¿Quién condenó esta acción? Alemania no pudo hacer más que apretar los puños, mientras aquellos estados eran inundados por la marea roja, además quiero insistir en que Lituania formaba parte de la esfera de influencia germana y dichas esferas fueron acordadas nada más y nada menos que en el pacto germano - soviético. A finales de octubre de 1940, la URSS se quitó la máscara e impuso su voluntad en la Conferencia Danubiana de Bucarest; esta vez los británicos sí protestaron, pero a Stalin, le entraba por un oído y por el otro le salía. En apenas veinticuatro horas, Stalin le arrancó a Rumania la región de la Besarabia. Se dispuso a atacar Finlandia, pues según le dijo a Hitler amenazaba a Rusia. Es sorprendente oír algo así. Pero además pretendía tener las manos libres, según había hecho saber al Führer, en Rumania, Bulgaria y los Balcanes. Como podrán imaginar, Hitler se negó, pues aceptando esta proposición, Europa y Alemania quedaban a merced de la URSS. Creo recordar, que por motivos menos serios, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania. ¿Dónde estaba la “Gran” Bretaña para dar garantías a los indefensos estados balcánicos? A partir de aquel momento, Stalin le imponía una carrera hacia la guerra, que ambos pretendían ganar.

En abril de 1941, el Ministro de Asuntos Exteriores del Japón, olvidando el pacto Anti – Komintern, firmó con la URSS un tratado de amistad y neutralidad (todo fue una falta de entendimiento entre Hitler y el Japón), pero no dejó de ser un acto similar al de Ribbentrop dos años antes, simplemente pretendían asegurarse las espaldas para atacar en dirección al sudeste. Y como toque final, tras su pacto con Yugoslavia, Moscú prometió “liberar Belgrado”. Era imposible seguir confiando en Stalin.

Si como se afirma, Stalin no hubiera efectuado preparativo alguno contra el Reich, sus ejércitos, a pesar de las seis semanas de retraso por parte de los alemanes, hubieran sucumbido inevitablemente en cinco meses. Pero Stalin estaba preparado, bastante mejor de lo que nadie creyó. Lo que a continuación voy a exponer, va en contra de todo lo que se ha dicho, pero el mariscal Manstein dijo la verdad en el juicio de Nuremberg, en la jornada doscientos de la vista: “Testigo mariscal Von Manstein – Consideré la guerra contra Rusia como una guerra preventiva por nuestra parte. No había otro medio, a mi entender, de librar a Alemania de la situación en que se encontraba, al no querer arriesgarse a efectuar un desembarco en Inglaterra en el otoño de 1940. En mi opinión, nos encontrábamos en la obligación de considerar a la Unión Soviética en 1940 – 1941 como un riesgo excesivamente amenazador, que hubiera alcanzado toda su agudeza a partir del momento en que hubiéramos empleado todas nuestras fuerzas en una lucha contra Inglaterra. La única oportunidad de escapar a ello hubiera sido intentar un desembarco a partir de otoño de 1940 y es lo que Hitler no se atrevió a hacer.”

 A pesar de la opinión de Schulenburg, embajador alemán en Moscú, que aseguraba que Stalin era un “ángel”, Hitler tenía toda la razón al pensar en una triple ofensiva soviética: en el norte sobre el Báltico y Finlandia; en el centro en dirección a los yacimientos de petróleo rumanos, y al sur hacia los Balcanes. También diré, que Schulenburg participó en la conjura del 20 de julio de 1944 contra la vida de Hitler. Su objetivo era llevar a buen término una paz con Stalin en nombre de un gobierno fantasma, y él hubiera sido ministro de Asuntos Exteriores.

 Hitler advirtió por última vez a los soviéticos que no aceptaba sus métodos el día 12 de noviembre. La entrevista con el ruso fue bestial. Molotov habló secamente de los intereses soviéticos en el Báltico y Finlandia.

-No quiero guerra alguna con Finlandia – dijo Hitler intentando ser cortés.

  El intérprete, tradujo. El ministro ruso pestañeó.

-Ha dado usted a Rumania una garantía que no nos place – prosiguió - . ¿Debemos considerar que tal garantía es contra la URSS?

-Es contra cualquiera que ataque Rumania.

Molotov pareció muy deseoso de conocer “el nuevo orden en Asia”. ¿No entraba la India en la esfera de influencia soviética por razones naturales? ¿Qué cara hubiera puesto Churchill si hubiera escuchado esa conversación? Además, la URSS quería ofrecer una garantía a Bulgaria, similar a la alemana con Rumania.

-Rumania ha solicitado la garantía a Alemania – dijo Hitler - ¿Acaso ha solicitado Bulgaria una garantía a la URSS?

Molotov pestañeó de nuevo y respondió negativamente. Era demasiado, no podía ceder en el Báltico, Finlandia, el Danubio, Bulgaria y los Balcanes, además de reforzar el pacto con los soviéticos. Era un crimen. Ningún hombre de buena fe podía tolerar semejante osadía. Stalin era insaciable posiblemente Hitler también. Quería todo, y en dos años podría tomarlo. Ahí supo Hitler que tendrían guerra, en las peores condiciones. No era posible una solución diplomática en aquel entonces, y el tiempo corría a favor de la Unión Soviética. Así fue como Hitler vio necesaria una ofensiva lo suficientemente aplastante y rápida como para acabar con los soviéticos en el menor espacio de tiempo.
Churchill no lo comprendió así hasta el final de la guerra. Lo reconoció en 23 de noviembre de 1954, ante sus electores de Woodford, tomó la palabra con motivo de ochenta cumpleaños y declaró: “Antes de que terminara la guerra, cuando los alemanes se rendían por centenares de millares, telegrafié a lord Montgomery para que recogiera con cuidado las armas alemanas y las almacenara, con el fin de ser devueltas con facilidad a los soldados alemanes en el caso que tuviéramos que trabajar con ellos si continuaba el avance soviético en Europa. Mi desconfianza hacia Stalin era grande, puesto que todas sus acciones parecían destinadas a asegurar a Rusia y al comunismo la dominación del mundo.” Hitler no hizo nada más que repetir lo mismo durante toda su vida; al final, lo comprendió hasta el viejo y obstinado Buldog.

Es cierto que Hitler cometió un terrible error atacando al Este, puesto que fueron derrotados y Alemania ha sufrido amargamente durante 45 años. Pero de no haberlo hecho, ¿quién nos asegura que Occidente seguiría existiendo? No supo valorar el valor del comunismo de guerra en 1941. Pero ni Stalin hubiera dejado de acrecentar su poder militar, ni se hubiera vuelto pacifista. Nadie sabe todavía lo que la gente sufrió al otro lado del Telón de Acero, ni lo que ocurrió después de la guerra. Hay quien dice, y no son pocos, que Hitler no concordaba los hechos con la realidad, pero él fue el primero en reconocer al Ejército Rojo como un hecho nada desdeñable. Hoy no existe pero todavía existe el US Army.
Stalin, patriota ruso allá donde los hubiera, sacó máximo provecho de la situación que generó el pacto germano - soviético. No tardó Churchill en intentar ganarse a Stalin, ya que sin más tardar en julio de 1940, recién caída Francia, le envió una carta al dictador soviético en la que decía que los triunfos alemanes en el Oeste “eran tan peligrosos para Gran Bretaña como para la URSS.” Stalin hizo llegar una copia de esa carta a Hitler, pero no por amistad, sino como chantaje. Él quería repartirse el mundo con Alemania y luego quería también a ésta. Deseaba y así lo manifestó, un pacto cuatripartito URSS – Japón – Alemania – Italia en diciembre de 1940, a condición de que la URSS se instalase en Bulgaria, que el Japón abandonase sus derechos sobre las concesiones de petróleo y carbón en SajalÍn y que la zona petrolífera situada al sur de Batumi y de Bakú (se refería a Irak, Irán...) fuese reconocida como “zona de aspiración soviética”. También hablaba de Finlandia en secreto. Pero Stalin estaba a la vez muy contento de pensar que en 1940 y principios de 1941 Alemania lanzaría la operación Felix y que ésta se extendería a las Canarias, Azores, Cabo Verde, Fernando Poo (como estaba planeado) o que atravesarían el Bósforo, toda Turquía y Oriente Próximo y tomarían Suez. Por eso enviaba las materias primas convenidas en el tratado sin falta.

Sus sueños más secretos, en los que guardaba todas sus esperanzas eran que Alemania buscara la rendición de Inglaterra con extrañas y complicadas campañas, y que Estados Unidos rompiera con todo. Así era como pasaba el tiempo, tiempo que iba en su favor, esperando que llegara el momento de entrar en la guerra mundial y ganarla (aunque mucho tiempo hacía que estaba en estado beligerante). No se encontraba en condiciones de recurrir a medidas militares más espectaculares, por el simple motivo que éstas hubieran revelado sus inmensas reservas de hombres y las materias primas que disponía lo que hubiera hecho a Hitler lanzarse a un acuerdo con el Oeste de cualquier manera.
Stalin esperaba que la guerra en Francia durara meses, quizás años, y al final establecer un buen gobierno comunista al otro lado del Rin. La victoria de la Werhmacht le dejó pasmado y que hubiera salido indemne aún más; pero que Francia hubiera quedado aniquilada, aquello le provocaba ataques de nervios. Su decepción era gigantesca. En aquel momento se le podría presentar un problema de mucha gravedad si Hitler firmara una paz con el Oeste. Sabía que de aquel entendimiento surgiría el fin del Imperio soviético, el fin del comunismo, su propio fin.
De haber sabido Stalin la rapidez de la victoria de Alemania sobre Francia, jamás hubiera firmado el pacto germano soviético. Pero en lo que respecta a Hitler, a nadie le podía sorprender un ataque a la URSS, dado lo escrito en Mein Kampf: “Nosotros los nacionalsocialistas... queremos partir del punto donde nos paramos seiscientos años antes. Queremos detener la marcha de los germanos hacia el Sur y el Oeste de Europa y volver nuestras miradas hacia el Este... Cuando hablamos hoy de nuevos territorios en Europa, no podemos dejar de pensar ante todo en Rusia y en los países limítrofes que dependen de ella.”

A finales de 1940 y principios de 1941, Hitler aceptaba todos los informes que le llegaban con credulidad, o al menos gran parte de ellos. Uno de ellos, el de su agregado militar en Estados Unidos, aseguraba que esta nación no podían emprender una gran guerra en Europa y en el Pacífico antes de marzo de 1942. Hitler estaba convencido que entonces la URSS estaría vencida. Lo habría sido sin duda alguna de no haberle retrasado las campañas de los Balcanes y la guerra en el desierto. La operación aerotransportada sobre Creta es digna de homenaje, fue un ejemplo para las que después vendrían, ya que fue la primera de la historia, pero la Luftwaffe se dejo sus plumas en esta operación y perdió a la única y valiosísima división aerotransportada que tenía Alemania, que en octubre de 1941 podía haberle dado a Alemania Moscú, o en agosto de 1942 los pozos petrolíferos de Maikop y Grozny intactos. Fue un duro golpe. Pero todos siguen sin entender que aquella operación estaba destinada a impresionar a Churchill y a los Comunes. Todo el mundo reprocha a Hitler no haberle dado a Rommel los medios, ni la orden para tomar Suez, el Golfo Pérsico con sus petróleos y Chipre. La gente cree que Roosevelt y Stalin se habrían quedado de brazos cruzados. Creer que la conquista de Suez hubiera sido un mazazo para el Imperio británico era imaginar que el tiempo y el Ejército Rojo no existían. Expulsar a los ingleses de Oriente Próximo era posible, pero no hubiera solucionado nada. Churchill se hubiera seguido negando a negociar y Stalin hubiera lanzado su golpe de gracia, aunque el inglés, probablemente hubiera sido echado del poder por otro gabinete. La única solución era la toma de Gibraltar, auténtico punto de apoyo donde se sostenía todo el Imperio británico. Una vez tomado, problema resuelto. Pero no fue así. Churchill reconoció el 24 de mayo de 1943, que la neutralidad española le había ayudado en el desembarco de África del Norte. ¿Cuántas veces se arrepentiría Hitler de no haber firmado una paz con Francia? Al fin y al cabo Francia y Alemania son el motor de Europa. El trabajo conjunto francoaleman es el que hace caminar a Europa, aunque los británicos quieran decir lo contrario.
« última modificación: 24 de Abril de 2006, 22:48:47 pm por Karl H. Guderian »

Karl H. Guderian

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Re: Los planes secretos de Stalin para Europa

« Respuesta #1 en: 07 de Marzo de 2006, 16:07:59 pm »
2ª Parte

Indiscutiblemente, el mayor peligro para Alemania y para Europa era el Ejército Rojo. Por una vez en toda la guerra, todos los miembros del Estado Mayor de Hitler, coincidían en que se podía vencer a la URSS. Los generales Halder, Paulus, Marcks o Wagner confeccionaron Barbarroja. Cada uno tenía opiniones diferentes, estrategias y tácticas variadas, pero todos coincidían unánimemente en que 130 o 140 divisiones alemanas bastarían para acabar con el Ejército Rojo. Tanto el mariscal Keitel, jefe del OKW (Alto Mando de la Werhmacht) y el mariscal Von Brauchitsch, comandante en jefe del Ejército, como los generales Jodl y Halder, jefes del Estado Mayor, no objetaron cuando el 3 de febrero Hitler les propuso su intención de atacar al Este con los siguientes argumentos: “Stalin por el instante no actuará directamente contra Alemania; pero podemos estar seguros de que acumulará las dificultades cada vez que la ocasión se presente. Lo que quiere es recoger la herencia de una Europa agotada; pero necesita el triunfo y sueña cada vez más con esa marcha hacia el Oeste.”

“Los ingleses se consuelan con la esperanza de una intervención del ejército de los soviéticos en la guerra: no perderán la confianza más que cuando esta última esperanza se desvanezca. Sólo entonces comprenderán que la guerra está perdida y harán tratos para salvar su Imperio. Sin embargo, si llegan a resistir y consiguen reorganizar 40 o 50 divisiones con ayuda de los Estados Unidos y la URSS, el Reich se encontrará entonces en una situación comprometida. Precisamente es lo que hay que evitar, aniquilando a los rusos lo más pronto posible; después, si los ingleses pierden esta baza, nos encontraríamos en las condiciones más favorables para continuar esta guerra. Por otra parte, el fin de la URSS, permitiría al Japón volver todas sus fuerzas contra los Estados Unidos.”

“Para acabar definitivamente con la URSS, el factor tiempo tiene una importancia extrema. El ejército soviético es un coloso de barro sin cabeza; cuyo comportamiento en el futuro es muy difícil de prever. Por ello, hay que atacarlo en seguida, mientras éste falto de jefes y equipo. No hay por ello que infravalorar al Ejército Rojo y el ataque tiene que llevarse a cabo con todas nuestras fuerzas concentradas, dando la preferencia a penetraciones frontales. Se objetará que las distancias son considerables en Rusia. A decir verdad, no mucho mayores que las que la Werhmacht ha cubierto ya”.
“Nuestros objetivos principales deben ser: el aniquilamiento del Ejército Rojo, la conquista de los centros industriales más importantes, hasta el sector de Ekaterimburgo y la ocupación de la zona de Bakú... Entonces Alemania será inatacable. Dueña de inmensas riquezas, tendrá todas las facilidades para proseguir una guerra en la que ya no podrá ser vencida. En cuanto la campaña del Este comience, Europa y el mundo entero, callarán y contendrán el aliento.”

Es fácil decir ahora que algo así sólo podía pretenderlo un loco. Pero Hitler no se equivocó en el objetivo, sino en los medios que le hubieran permitido alcanzarlo. Estaba persuadido que obtendrían inmediatas y grandes victorias en el Este, no se equivocó. Creyó que el gobierno comunista no resistiría estas derrotas y se equivocó. Pero simplemente porque no puso los medios para hacer que el comunismo cayera por su propio peso. El 8 de enero de 1940, los soldados rusos del istmo de Carelia, en la frontera ruso - finesa se revelaron contra sus comisarios políticos, había habido motines. El Ejército Rojo carecía de líderes carismáticos. Todos murieron en las purgas, de ellos quedaron los peores, Timochenko, Wassilevsky, Vorochilov... Pero Hitler no tenía ni idea de lo que podía llegar a ser un soldado ruso frente a la muerte; tampoco era consciente del clima, así como de la naturaleza del país, pero por encima de todo, desconocía a la NKVD (policía Militar del Estado) y al servicio de espionaje de los soviéticos.
Hitler declaró el 22 de junio: “Si con gran disgusto, aconsejé al gobierno rumano ceder a la URSS la Besarabia, garanticé inmediatamente que nadie tocaría lo que quedaba de Rumania, actualmente de nuevo amenazada... Una nueva guerra de Rusia contra el pequeño pueblo finlandés, no sería tolerada por Alemania, que tampoco está dispuesta a aprobar la ocupación por Rusia de las bases de los estrechos. Moscú no sólo ha violado las disposiciones de nuestro pacto de amistad, sino que lo ha traicionado lamentablemente... El propósito de esta entrada en campaña no es tan sólo proteger algunas naciones sino asegurar la seguridad de Europa y proteger el mundo civilizado.”

Nadie comprendió la acción que acababan de emprender Hitler y sus soldados, pero no tardarían mucho en darse cuenta de su insolencia los angloamericanos. Tras la derrota del Reich, la expansión del imperialismo comunista alcanzó cotas insospechadas para todos menos para Hitler y la mayoría de los generales alemanes. Nadie le comprendió y todos pagaron las consecuencias con la Guerra Fría.

Hitler tenía la profunda conciencia de actuar en beneficio de los europeos. Pero los intereses alemanes tenían primacía. Tenía un amplio proyecto de colonización. Pero para realizar estos proyectos se tenía que contar con el beneplácito de las potencias occidentales europeas. Con esto quiero decir que ellas también sacarían beneficio. Occidente es una superposición de intereses, además de una asociación de culturas. Hitler le propuso esto al almirante Darland, una asociación a todas las escalas... pero sin dar a Francia los medios para hacerlo. De buena fe le ofreció una garantía al Imperio británico. Ningún imperio europeo (francés, británico, belga, holandés) sobreviviría si no ganaba Hitler aquella guerra en el Este y el apoyo del III Reich. Así pues, Hitler no fue el único que cometió errores de gran escala. No ganó la guerra en 1941, sólo algunas batallas importantes. Pero las cartas alemanas eran malas. Rudolf Hess falló en Inglaterra. Hitler fracasó en Hendaya con Franco y en Montoire con Petain. Pero sin embargo se lanzó solo a la aventura, todo por Alemania. De nuevo la guerra daría su veredicto. Había algo que le atormentaba, la afirmación de Guderian de que la URSS disponía de 20.000 carros con toda seguridad. Buscó las fuentes de aquella información y le confirmaron sus peores presagios. Pero reclutó esperanzas en el pasado, cuando 2.800 carros alemanas ganaron a 3.500 franceses. No tardaría en caer en la cuenta que tan sólo 1.800 podían combatir con eficacia, ya que los otros eran modelos antiguos. Buscó algún recuerdo más en su mente. Consiguió tranquilizarse con las fotos de los blindados soviéticos destruidos en la guerra ruso – finesa, todos ellos viejos. Se dejó caer en la trampa de Stalin.

Stalin supo eliminar toda la oposición política y militar antes de que estallara la guerra. Efectuó una política exterior de enorme eficacia y obtuvo el apoyo máximo de todos los comunistas del mundo, de los estadounidenses y los ingleses. Gracias a su acción, el imperio francés comenzó a disgregarse. Aunque sabía sobradamente que occidente no se aliaría con Hitler para luchar contra él. Tenía la certeza, que una vez Alemania le atacara, los aliados le apoyarían de manera incondicional, y así fue. Se llegó incluso a rezar por él en la catedral de Westminster. En su calidad de jefe de la guerra, decidió todo por sí mismo; no permitió que nadie le hiciera la más mínima observación. El número de soldados, desde los oficiales a la tropa, que fueron fusilados entre 1941 y 1945, quizás se conozca algún día, nadie sabra nunca la gran cantidad de desgraciados que corrieron esa suerte. Era consciente de sus recursos inagotables, no tenía preocupación alguna por las bajas.

Sólo a partir de 1956 se supo en Rusia lo monstruoso que fue Stalin, pero había salvado a la URSS y a la internacional comunista.

Hitler quiso hacer un juego sutil con él, sin conocer el verdadero poder mental, de simulación y astucia de este “extraordinario hombre”.El führer, mantenido al corriente por sus expertos de las principales batallas de la guerra ruso – finesa de 1939 a 1940, y tras haber examinado el material soviético destruido por los valientes finlandeses del mariscal Mannerheim, llegó a la conclusión que la URSS, no tenía una capacidad militar tan asombrosa como en un principio cabía pensarse y disponía de tiempo suficiente para preparar la guerra en el este. Lo que Hitler no sabía era que Stalin había enviado a Finlandia un material viejo, especialmente en carros blindados y artillería. En aquellos momentos, la industria soviética trabajaba a pleno rendimiento y Stalin preparaba una guerra que habría sido ofensiva contra Alemania en 1941, de no haber tomado antes la iniciativa los germanos.

El plan “0 20” firmado por el mariscal Timochenko en febrero de 1940 tuvo una aplicación acelerada a partir de mayo siguiente. Maniobras de tiro real se sucedían sin cesar. Aparecieron los T-34 y los Klim, así como los lanzacohetes Katiusha, desconocidos por todo el mundo hasta entonces. Desde el mes de junio de 1940 (cuando a Hitler no le pasaba por la cabeza un ataque en el Este, ni por asomo) los almacenes y centros movilizadores fueron trasladados al Oeste y la línea táctica de los aeródromos militares desplazada en la misma dirección. Se construyeron de manera incansable decenas de aeródromos a una distancia media de ochenta kilómetros de la frontera occidental de la URSS. A partir de febrero de 1941 fueron equipados con bombarderos ligeros y cazas.  La mayor parte de las divisiones en activo del Ejército Rojo, acantonadas en el centro de la URSS, instalaron sus cuarteles de invierno en el oeste en septiembre de 1940.

A partir de julio de 1940, la población soviética fue entrenada psicológicamente de manera intensiva, a maniobras de caza de paracaidistas y ejercicios de alerta aérea. Grandes cuerpos de tropas especiales y tropas aerotransportadas se formaron y adiestraron en el mes de abril de 1940. Adiestramiento intensificado a partir de junio con vistas a acciones claramente ofensivas.

Más tarde, los alemanes supieron que el 10º Cuerpo aerotransportado soviético, al mando del general Bezugly tenía como objetivo la toma de Königsberg, capityal de la Prusia oriental. Fueron duramente adiestrados. El material pesado, los carros y la artillería, asi como parte del contingente hubieran tenido que ser transportados por aviones que habrían aterrizado en la autopista Berlín - Königsberg. Cada sección del 10º Cuerpo tenía un preciso objetivo. Se supo asimismo que desde febrero de 1941, tres brigadas aerotransportadas, encuadradas por los infantes de sección de la 208ª División de Infantería estaban siendo adiestradas con vista a operaciones ofensivas contra el Reich.

Desde los primeros días de junio de 1941, unas 175 divisiones en activo (30 blindadas y 25 de caballería), sin contar con las reservas (75 divisiones), estaban ante Alemania.

No se trataba, pues, de una masa defensiva, sino ofensiva, tal como comprendieron los alemanes al comenzar la operación Barbarroja, el mariscal Von Manstein tenía razón. En septiembre de 1941 se identificaron 360 divisiones soviéticas. Los servicios de contraespionaje del almirante Canaris le afirmaron a Hitler que como máximo eran 210 divisiones. ¿Por qué todos se resisten a ignorar esto? Quisiera añadir que estos preparativos fueron revelados por un antiguo oficial del Estado Mayor del Ejército Rojo, el coronel V. Khemeliov, el 21 de junio de 1951 en la revista Possiev, que prueba que no me estoy inventando nada. El mariscal Von Manstein declara en sus memorias que las concentraciones soviéticas podían ser tanto ofensivas como defensivas, pero hace constar: “Las masas blindadas soviéticas de los sectores de Bialystock y Lemberg (hoy día Lvov) eran netamente ofensivas”. Tal era también la opinión del general alemán Hoth: “Los rusos habían acumulado en las bocas de Bialystock fuerzas motorizadas de una potencia sorprendente y número superior de la que habrían exigido una misión puramente defensiva”. Hay que atender a razones y ser realistas, estos hechos ocurrieron y están verificados. No podemos ignorar la verdad; en mi opinión, la gente tiene derecho a conocer la historia tal como fue.
Hitler lanzó 146 divisiones al ataque, es decir, tres millones de hombres; ante sí se encontraron con cinco millones. Los soviéticos disponían de 6.000 aviones, de los que 1.500 eran de tipo reciente. Por su parte, Alemania sólo pudo oponerles 1.800 aparatos. La calidad de los pilotos alemanes y del material no podía compensar semejante inferioridad numérica. Hitler no fue informado de esta abismal diferencia numérica hasta el comienzo de las hostilidades. Nadie dice nunca, que el 30 de junio, es decir seis días después de que comenzara la ofensiva, las pérdidas aéreas fueron tan numerosas que no había operativos nada más que 960 aparatos. El obstinado Göring no quiso darse cuenta, como de costumbre, de la verdadera gravedad de los hechos.

También ignoraba Hitler, que Stalin sabía desde el 25 de abril de 1941 la fecha exacta del comienzo de la operación Barbarroja; desde el comienzo de las hostilidades y durante todo su transcurso, fue informado de los objetivos más secretos y conoció los detalles de todas las ofensivas alemanas, a través de Suiza y con apenas cuarenta y ocho horas de retraso. Las filtraciones procedían directamente del OKW o la OKH (los Estados Mayores de las Fuerzas Armadas y el Ejército de Tierra respectivamente). Por el contrario, los alemanes no tenían ni la más menor idea de los preparativos soviéticos, y lo poco que sabían era de forma muy inexacta. Cuando Guderian aseguró antes de la guerra, en su libro Achtung, Panzer! Que los soviéticos podían disponer de una masa de veinte mil carros de asalto, el Estado Mayor se burló de el. Pero en 1942 se horrorizó, cuando le dijeron que Stalin había lanzado ya 35.000 carros a la batalla.

Por supuesto aceptó todo tipo de comentarios y pido perdón por anticipado si me he excedido en algún momento, de verdad. Un saludo y ojala os
haya gustado ;)
« última modificación: 24 de Abril de 2006, 22:50:16 pm por Karl H. Guderian »

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #2 en: 10 de Marzo de 2006, 01:55:32 am »
Rayos...

Creo que debo de leer muchisimo mas para poder comentar algo al respecto. Mientras tanto: Buen Trabajo!

Graf

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #3 en: 10 de Marzo de 2006, 01:56:25 am »
Me gusta esta teoria, estoy de acuerdo con ello. y aun los que crean que la URSS no iba a atacar solo lo que dices en este perrafo es motivo suficiente para que una Nación se sienta más que amenzada...
Citar
A finales de octubre de 1940, la URSS se quitó la máscara e impuso su voluntad en la Conferencia Danubiana de Bucarest; esta vez los británicos sí protestaron, pero a Stalin, le entraba por un oído y por el otro le salía. En apenas veinticuatro horas, Stalin le arrancó a Rumania la región de la Besarabia. Se dispuso a atacar Finlandia, pues según le dijo a Hitler amenazaba a Rusia. Es sorprendente oír algo así. Pero además pretendía tener las manos libres, según había hecho saber al Führer, en Rumania, Bulgaria y los Balcanes. Como podrán imaginar, Hitler se negó, pues aceptando esta proposición, Europa y Alemania quedaban a merced de la URSS.



Lo único que no me gustó es el último parrafo que me parece un poco contradictorio, de resto me gusta. De donde lo has sacado???

Saludos.

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Re: Los planes secretos de Stalin para Europa

« Respuesta #4 en: 10 de Marzo de 2006, 02:06:30 am »
Este ultimo parrafo?

También ignoraba Hitler, que Stalin sabía desde el 25 de abril de 1941 la fecha exacta del comienzo de la operación Barbarroja; desde el comienzo de las hostilidades y durante todo su transcurso, fue informado de los objetivos más secretos y conoció los detalles de todas las ofensivas alemanas, a través de Suiza y con apenas cuarenta y ocho horas de retraso. Las filtraciones procedían directamente del OKW o la OKH (los Estados Mayores de las Fuerzas Armadas y el Ejército de Tierra respectivamente). Por el contrario, los alemanes no tenían ni la más menor idea de los preparativos soviéticos, y lo poco que sabían era de forma muy inexacta. Cuando Guderian aseguró antes de la guerra, en su libro Achtung, Panzer! Que los soviéticos podían disponer de una masa de veinte mil carros de asalto, el Estado Mayor se burló de el. Pero en 1942 se horrorizó, cuando le dijeron que Stalin había lanzado ya 35.000 carros a la batalla.
Por supuesto aceptó todo tipo de comentarios y pido perdón por anticipado si me he excedido en algún momento, de verdad. Un saludo y ojala os haya gustado ;)

Pues no le encuentro lo contradictorio (no es que este de acuerdo, solo no veo contradiccion) pues el dice que los sovieticos tenian mas informacion de la situacion alemana que los mismos alemanes de la sovietica... cosa que se ha confirmado.

Karl H. Guderian

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #5 en: 10 de Marzo de 2006, 14:39:32 pm »
Pues esto es un extracto de un supuesto libro que debería haber sacado a la venta, pero este esta en una profunda fase de retoques... y como imaginareís el artículo es mío integramente... se han utilizado para ello informes de Nuremberg, documentos soviéticos, documentos del Ministerio de Exteriores del Reich, las memorias de algún que otro general... imagina amigo, es un trabajo duro que ha salido de todos los lados un poco. ;). Pero os puedo asegurar que todo está basado en argumentos factibles y en el no hay ni pizca de especulación. Creo que es un tema de mucha miga, algo que está por explotar todavía. ;D

Graf

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #6 en: 10 de Marzo de 2006, 14:46:13 pm »
Estas son las crontadicciones que vi:

Citar
También ignoraba Hitler, que Stalin sabía desde el 25 de abril de 1941 la fecha exacta del comienzo de la operación Barbarroja; desde el comienzo de las hostilidades y durante todo su transcurso, fue informado de los objetivos más secretos y conoció los detalles de todas las ofensivas alemanas, a través de Suiza y con apenas cuarenta y ocho horas de retraso.

Si Stalin sabia que en junio lo ibana atacar, ¿como estab preparando un ataque para octubre?

Citar
Por el contrario, los alemanes no tenían ni la más menor idea de los preparativos soviéticos, y lo poco que sabían era de forma muy inexacta.


Si los alemanes no tenian ni idea, ¿como es que atacaron para prevenir un ataque sobre el cual no tenian ni idea?

No te lo tomes a mal, Karl el resto del trabajo me gustó mucho, tomalo como consejos para que pulas esa parte, que a mi me parece es la única floja...  ;)

Karl H. Guderian

  • Visitante

Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #7 en: 10 de Marzo de 2006, 14:54:46 pm »
Como bien tu sabrás estimado Graff (acepto de muy buen gusto tus críticas ;)), Stalin no tomaba muy en serio las amenazas de invasión alemana, en este aspecto pecó de exceso de confianza (esperando que Alemania lanzaría el golpe contra el Imperio Británico. Pero se tomaron ciertas medidas como la linea Stalin... es decir, que a pesar de prepararse un ataque ofensivo se tomaron ciertas medidas para un posible ataque alemán, fueron medidas muy pobres y poco profundas, está claro, pero...

Graf

  • Visitante

Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #8 en: 10 de Marzo de 2006, 15:02:56 pm »
Ok. Esa es una aclaración que debes hacer a riesgo de que te mal interpreten...  ;)

Sabia, pero no se lo creyo...

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #9 en: 10 de Marzo de 2006, 20:34:47 pm »
Como siempre perfecto Karl,,,,,,,siempre me dejas intrigado y pensando el .....¿Y si.....? Enhorabuena.  ;)

Karl H. Guderian

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #10 en: 10 de Marzo de 2006, 21:38:24 pm »
Es un placer recibir todos estos halagos amigos. Seguiremos trabajando para dar a conocer las múltiples caras de la SGM. ;)

Desconectado Nonsei

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #11 en: 24 de Marzo de 2006, 15:10:31 pm »
Alemania no pudo hacer más que apretar los puños, mientras aquellos estados eran inundados por la marea roja, además quiero insistir en que Lituania formaba parte de la esfera de influencia germana y dichas esferas fueron acordadas nada más y nada menos que en el pacto germano - soviético.

Lituania fue incluida después en la esfera soviética, como bien sabes, porque lo has mencionado en otra conversación.

Pero además pretendía tener las manos libres, según había hecho saber al Führer, en Rumania, Bulgaria y los Balcanes. Como podrán imaginar, Hitler se negó, pues aceptando esta proposición, Europa y Alemania quedaban a merced de la URSS. Creo recordar, que por motivos menos serios, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania. ¿Dónde estaba la “Gran” Bretaña para dar garantías a los indefensos estados balcánicos? A partir de aquel momento, Stalin le imponía una carrera hacia la guerra, que ambos pretendían ganar.

¿Damos un repaso a la situación en los Balcanes y a a la historia de Rumanía? No sólo la URSS se anexionó Besarabia (con el permiso expreso de Alemania según se recoge en el protocolo adicional al pacto germano-soviético), también perdió el sur de Dobrudja, que fue para Bulgaria, y Transilvania, que pasó a Hungría, ambos países aliados incondiconales de Alemania. Todo esto sirvió para debilitar al rey Carol II, que trataba de mantener la neutralidad, y para la llegada al poder del general Antonescu, con el apoyo del gobierno alemán. Con él, las tropas alemanas ocuparon pacíficamente el país, y Rumanía se unió al pacto Tripartito.

La Eslovaquia de Tiso era un estado satélite de Alemania, Hungría y Bulgaria sus aliados, Rumanía pasó a serlo también, Grecia fue invadida por los italianos en octubre de 1940, y Yugoslavia estaba sufriendo grandes presiones para pasarse al lado alemán y unirse también al pacto tripartito (algo que finalmente se consiguió y fue la causa del golpe de estado). Turquía al principio de la guerra se había mostrado pro-aliada, y había firmado un pacto con Inglaterra y Francia por el cual prestaría su ayuda si éstos tuviesen que hacer efectivas sus garantías a Grecia y Rumanía (como sabemos, Turquía luego no cumplió con lo firmado). En junio de 1940 cambió de bando y se declaró no beligerante, siguiendo el ejemplo de España, e inició un acercamiento a Alemania que acabó con la firma del tratado de amistad germano-turco del 18 de junio de 1941. Durante un tiempo los turcos negociaron su entrada en la guerra a cambio de ganancias territoriales.

Los estados balcánicos estarían indefensos, pero ¿indefensos contra quién? ¿No es lógico que viendo todo esto la URSS intentara mantener su influencia en la región ante la descarada ofensiva alemana? Porque le estás dando la vuelta a la historia.

Por cierto: ¿dónde estaba la "Gran" Bretaña para dar garantías a los indefensos estados balcánicos? Combatiendo en Grecia.

Karl H. Guderian

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #12 en: 24 de Marzo de 2006, 15:21:51 pm »
Yo no doy la vuelta a la historia, ¿tratas de defender a la URSS? desde luego que te doy la enhorabuena por los argumentos que me has presentado, tienes mucha razón en lo de Grecia, al fin y al cabo ¿que más podían hacer? pero te aseguro una cosa, Alemania partió el bacalao así en los Balcanes para asegurarse el flanco sur ante un eventual ataque soviético... Imaginate lo que hubiera podido ser para Alemania que los rusos tendieran su red por los estados balcánicos: un flanco sur enorme que no se podía permitir, así que decidió cerrar los puños.
Eres muy crítico y muy bueno, lo de Lituania es cierto si, pero ¿que otra cosa podía hacer Alemania que protestar ante el hecho de que Rusia vulneraba el tratado al trastocar los tratados e invadir Finlandia? esto aun después de haberse llevado a cabo el canje de Lituania por Finlandia.
En cuanto al Tratado de Viena por el que se cedía Transilvania y Dobrujda a Hungría y Bulgaria te diré que fue un intento por recuperar el orden de antes de Versalles, pues estos territorios eran hungaros y bulgaros y sufrían mucho con la administración rumana, la entrega de estos territorios a Rumania fue el producto de un Tratado mal hecho en el que se entregó a la megalómana Rumanía más de lo que merecía tras una I Guerra Mundial en la que no habían hecho otra cosa que jugar al escondite.

Desconectado Nonsei

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #13 en: 24 de Marzo de 2006, 16:00:03 pm »
Pues a mí sí me pareces que le das la vuelta a la historia: es la URSS la que reacciona ante las acciones alemanas en los Balcanes, y no al revés. Aparte de la anexión de Besarabia, que se hizo con el permiso de Alemania, dime qué más hizo la URSS, más que reaccionar ante los cambios que se produjeron en Rumanía, Turquía y Yugoslavia (provocados por los alemanes).

Lo del canje de Lituania por Finlandia no lo había oido nunca hasta que tú lo mencionaste. Lituania pasó a la zona de influencia soviética a cambio de más territorios para Alemania en Polonia. Y sería un canje un poco raro. Lituania tenía fronteras con el Reich, Finlandia estaba muy alejada, y además tenía contenciosos territoriales con la URSS, y una gran importancia estratégica para los soviéticos.

Así que Rumanía era otra Polonia. Entonces no valdría la pena luchar por ella. Bien, pero la URSS no tuvo ningún papel en Versalles, ni en Trianon, ni siquiera en la conferencia de Viena. No se puede acusar a los soviéticos de hacer otra cosa que aprovecharse de la debilidad de Rumanía, igual que hicieron Alemania y sus aliados. Y cuando lo hizo, fue de acuerdo con ellos. La imagen que das de una Unión Soviética que iba a abalanzarse sobre los Balcanes es un poco malintencionada cuando de hecho fueron los alemanes los que habían hecho exactamente eso. Igual que tú dices, viéndolo desde el lado contrario, los rusos no podían quedarse quietos mirando lo que estaba pasando sin decir nada. Pero ¿qué fue lo que hicieron? Protestar, intentar sacar a sus aliados alemanes contrapartidas, o una garantía de que mantendrían alguna influencia en la región. No hubo ninguna amenaza de utilizar la fuerza, ni ninguna acción que pudiera poner en peligro el pacto germano-soviético.

Karl H. Guderian

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Re: Los planes secretos de Stalin para la invasión de Alemania en octubre de 1941

« Respuesta #14 en: 24 de Marzo de 2006, 16:08:28 pm »
Respeto tu forma de pensar amigo, desde luego que en el juego de la guerra y la política todo vale, y la URSS hacía lo necesario para asegurarse también un ataque o ante un ataque, esto no es criticable si entendemos que Alemania realizó sus operaciones orientadas al mismo fin, pero esto es así... tanto uno como otro contribuyeron a tensar la situación, por eso digo que era una carrera hacia la guerra, atacaría uno u otro antes o después, eso es innegable hoy por hoy.

Finlandia para Alemania tenía diversas funciones, pero sobre todo la ruta del puerto sueco de Lulea, del cual salían los suministros de hierro en verano a lo largo del Báltico junto a la costa finesa, imaginate Alemania y la URSS en guerra con los soviets controlando toda Finlandia. Por que no olvidemos que le plan final de Stalin no era hacerse sólo con Karelia, si no que quería la anexión de todo el país. Para mi desde el punto de vista de la guerra, perfecto, pero Alemania hizo lo suyo.

 

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