Pavel Plotnikov

leytekursk

16-07-2010

Hola a todos. En un antiguo libro soviético he encontrado este relato sobre la actuación del piloto soviético Pavel Plotnikov durante la Gran Guerra Patria y creo que puede interesar...

Pavel Plotnikov en la guerra

Un comienzo poco feliz

                  El primer vuelo de guerra… luego serán muchos, más , más significativos, siempre responsables, difíciles y arriesgados. Pero el bautismo de fuego se le quedó grabado en la memoria para siempre.

        Octubre de 1941. La escuadrilla de bombarderos en picado (A.B.P.) “PE-2” recibió la misión de atacar a las tropas germanas que atacaban Moscú. Entre los aviones estaba el que pilotaba Pável Plotnikov.  El joven piloto no fogueado aún, se esforzaba por mantener la formación, la distancia y los intervalos. A veces lo lograba y entonces parecía que los bombarderos estaban realizando un vuelo de entrenamiento. De pronto, el observador comunicó:

         - Estamos llegando a la línea del frente.

                   Entonces, Plotnikov vio por delante una especie de bonetes pardo-oscuros, o sea, las explosiones de los proyectiles antiaéreos que se aproximaban cada vez más. El avión trepidó por una explosión cercana. La metralla de los proyectiles alcanzó su revestimiento. Involuntariamente, el joven piloto comenzó a girar los mandos, ora a la derecha ora a la izquierda, procurando desviarse de las explosiones, como soldado novato que baja la cabeza cuando ya han pasado las balas.

     - Mantener el rumbo- pidió el navegador.

                Eso significa que se requiere dirigir el avión en línea recta para poder precisar la puntería al objetivo y bombardear con exactitud.

                       Pero ¡qué rumbo! Plotnikov iba de un lado a otro, evitando cada explosión de los antiaéreos y dando tantos tumbos que no cabía ni hablar de enfilar con exactitud al blanco.

                   El avión ya había dejado atrás el blanco y el navegador lanzó las bombas las que obviamente no cayeron en la batería artillera que era preciso destruir.

               A Pavel Plotnikov esta primera misión de guerra se le quedó grabada en la memoria y, sobre todo, la fuerte reprimenda del jefe del regimiento Iván Polbin:

     “ - A pesar del fuego antiaéreo y de las ráfagas de ametralladoras, el piloto siempre tiene que mantener su lugar en la formación y seguir exactamente el rumbo. En eso consiste su intrepidez y maestría.”

Pavel Plotnikov

Primeros éxitos

                       Pasaron días y meses y el joven piloto se iba forjando y adquiriendo experiencia en los innumerables combates. Un día, Plotnikov realizaba una misión de reconocimiento. Luego de fotografiar una concentración de tanques enemigos, el avión abandonaba el objetivo. En ese momento, el ametrallador y radio-operador Mijeiev, vio que dos cazas enemigos se disponían a atacar por detrás, de arriba hacia abajo, por la parte del sol. Plotnikov dio un profundo viraje para escapar del ataque.

                    Los “Messerscmitt” pasaron cerca del bombardeo soviético. Plotnikov pudo distinguir cómo los pilotos germanos le señalaban con los dedos hacia abajo, hacia la tierra: “Kaputt, preparaos”. Estaba claro que los cazas volvían al ataque.

           “Te equivocas, no me derribarás” pensó con ira Plotnikov y empujó con energía los mandos hacia delante. Mientras los “Messerschmitt” viraban, el bombardero picó hacia la tierra. Pero su velocidad era inferior a la de los cazas y éstos lo alcanzaban cuando Plotnikov iba a vuelo rasante, casi rozando la copa de los árboles. Los cazas se encontraban atrás y arriba y a pesar del fuego que sobre ellos lanzaba el ametrallador Mijeiev, continuaban en su empeño. Lo único que aliviaba la  delicada situación del bombardero era que su cercanía a la tierra disimulaba su silueta dificultando la puntería a los cazas atacantes.

                    De pronto, Plotnikov ve que hacia el frente hay un gran campo de grano amarillo, contra el cual su avión destacaría como en la palma de la mano. ¿Hacia dónde virar?   La imaginación le funcionaba febrilmente,  ¿Qué hacer?  Un segundo más y sería el fin.

               Los “Messerschmitt” advirtieron que se les presentaba el momento favorable para atacar. Aumentaron la velocidad. La distancia entre ellos y el bombardero soviético se acortaba rápidamente y en cualquier momento caería sobre él un diluvio de plomo.

                La decisión fue instantánea: Plotnikov redujo las revoluciones del motor y tiró de los mandos enérgicamente hacia sí. El bombardero se movió como un caballo encabritado y perdió velocidad cual si le tirasen de la cola hacia atrás. Los pilotos germanos no esperaban eso. Para no estrellarse contra la tierra, sacaron sus aviones del picado y perdieron velocidad. Además, a la salida del picado tuvieron que pasar por delante del bombardero. El navegador aprovechó inmediatamente esta oportunidad y con una larga ráfaga acribilló a un caza que se estrelló contra el suelo.

               El otro “Messerschmitt” dio un largo viraje y se retiró. Plotnikov estabilizó el avión, que a poca velocidad, apenas se sostenía en el aire, aumentó las revoluciones del motor y puso rumbo a su aeródromo.

          Un bombardero había derribado a un caza. Algo muy excepcional. El desenlace de este combate lo decidió la maestría y habilidad de Plotnikov.

En defensa de la Patria

              Verano de 1942. Las tropas germanas arremetían contra Stalingrado. Los aviadores soviéticos efectuaban varias misiones diarias para ayudar a que las tropas terrestres rechazaran al enemigo. La tripulación de Plotnikov acababa de realizar una misión y se hallaban rendidos. El piloto, el navegador y el ametrallador radio-operador, descansaban bajo las alas del avión discutiendo los pormenores del vuelo. En ese momento llegó un enlace y transmitió la orden:  

  “Que Plotnikov se presente inmediatamente al jefe del regimiento.”

             Pavel se dirigió a paso ligero al puesto de mando. El coronel Polbin se encontraba sentado a la mesa examinando un mapa.

  -Tenemos que realizar una importante misión, dijo. Importante y complicada y hemos decidido encomendársela a su unidad.

                El jefe miró el mapa.  ¿Conoce usted bien la zona de Morozov?

  - Ayer bombardeamos allí unos tanques-  respondió Plotnikov.

            Bien. Aquí, al oeste de la estación ferroviaria, en este bosquecillo, los alemanes tienen grandes depósitos bien camuflados de combustible para tanques. Comprenderá usted lo importante que es para nosotros que estos depósitos sean destruidos.

          -Lo comprendo, replicó Plotnikov.

                        El calor del día comenzó a decrecer cuando tres ABP “Pe-2” se elevaron uno tras otro del aeródromo y tomaron altura.  Pronto se unieron a ellos los cazas de protección. Los “Pe-2” volaban en formación cerrada, ala con ala. Estaban llegando al objetivo y los germanos aún no abrían fuego; no querían descubrir el emplazamiento de los depósitos.

                          Mas, cuando los bombarderos estuvieron casi encima del objetivo y Plotnikov, situó su avión en picado, la artillería antiaérea abrió un fuego huracanado.

                           Durante el picado, Plotnikov apuntó a los depósitos. Se desprendieron cuatro bombas. Al salir del picado vio la llamarada de las explosiones y luego largas columnas de humo.

                       El segundo avión, como se había acordado, atacó a los antiaéreos, y el tercero lanzó también sus bombas contra los depósitos.

             Los “Pe-2” dieron otra pasada. Al abandonar la zona del objetivo vieron nuevas columnas de humo negro y numerosas explosiones que generaban olas de fuego y humo.

                 Plotnikov, transmitió por radio sus felicitaciones a los integrantes de la exitosa misión.

En noviembre de 1942, por su valentía y arrojo, fue condecorado con la Orden de la Bandera Roja.  Allí donde era más difícil, donde para cumplir la misión se requería extraordinaria maestría y habilidad, el jefe del regimiento enviaba a Pavel Plotnikov.

                  Pronto llegaría un nuevo éxito. El servicio aéreo de reconocimiento informó que en el puerto de Taganrog en el Oblast de Rostov,  había atracado un gran navío de carga con importantes suministros para las fuerzas invasoras. La orden fue breve y clara: Hundirlo.

                            ¿Pero cómo? El puerto estaba estaba erizado de ametralladoras y artillería antiaérea… ¿Enviar un grupo numeroso de bombarderos? Pero sería rápidamente descubierto y sufrirían graves pérdidas.

                                    Se decidió enviar un único avión que debía atacar desde gran altura. A un avión solitario le es más fácil irrumpir de improviso en el objetivo. A gran altura es menos vulnerable a las defensas antiaéreas. Pero desde gran altura el buque apenas se percibe como un pequeño punto y acertarle sólo podría lograrlo un gran piloto.

                            Plotnikov se aproximó a la zona del objetivo. Ya se veía el puerto. El “Pe-2” entró en picado. Un sentimiento muchas veces experimentado se apoderó de Plotnikov: el de plena compenetración con su avión que dócilmente picaba a plena velocidad. Como un ser vivo, el bombardero temblaba con la tensión del descenso, en los oídos de Plotnikov se confundían el poderoso ruido del motor con el silbido del aire. El ángulo del picado era el máximo y también la velocidad. Las señales que dejaban las explosiones de los proyectiles antiaéreos perseguían al avión pero quedaban atrás, pues los artilleros enemigos no podían cambiar el ángulo de tiro con tanta rapidez.

                                  Cuatro puntos alargados, como gotas de agua se desprendieron del avión, y siguiendo exactamente la trayectoria calculada, terminaron su recorrido con una potente explosión sobre el buque. El enorme navío se desintegró como si fuera de cáscara de huevo y se hundió lentamente.

                               Entretanto, el bombardero se alejaba velozmente del puerto. Después de esta misión, en el regimiento llamaron a Plotnikov “el francotirador del

aire”.

Preparando un ataque

              En septiembre de 1943, su escuadrilla bombardeó un puente sobre el Dnieper, de gran importancia estratégica.  En noviembre, destruyeron dos trenes en la estación ferroviaria Smela, misión en la cual, Plotnikov  derribó un caza enemigo. He aquí como ocurrió esto:

       La nieve había cubierto la tierra con una corteza de hielo y el tiempo era muy malo para volar, por lo que sólo podían hacerlo las tripulaciones más experimentadas. El servicio de reconocimiento aéreo informó que el enemigo estaba trasladando intensamente grandes reservas por el nudo ferroviario Smela. Había que destruir la estación.  Para esta misión, el jefe del regimiento envió dos bombarderos: el de Pavel Plotnikov y el de Ivan Pashkov.

                      Luego de despegar, y por un corto tiempo, el avión de Plotnikov voló entre nubes. En los perfiles delanteros de las alas, el piloto vio dos manchas blancas apenas perceptibles. “Congelación”, pensó contrariado. Eso significaba que el peso del avión podía aumentar y los motores no podrían mantenerlo en el aire: la carga de bombas era la máxima. El aparato empezó a zarandearse. Bajo el peso del hielo podía irse a tierra. Para evitarlo, había que salir de las nubes y situarse donde el aire era más templado. Plotnikov decidió atravesar las nubes hacia abajo. Empujó suavemente los mandos y el avión comenzó a descender. El altímetro señalaba 200… 150… 100… 75 metros y aún no lograba ver la tierra. De seguir descendiendo podría encontrarse de improviso con árboles o edificaciones. Por fin, a 50 metros de altura, la nubosidad se disipó y la tripulación dio un suspiro de alivio al ver la tierra cubierta de nieve.

                  Plotnikov aumentó la velocidad al máximo y atravesó la zona peligrosa a baja altura. Por delante, brillaba la tortuosa cinta del Dnieper. Cuando el bombardero se aproximaba a la estación de Smela, Plotnikov vio el avión de Pashkov  perseguido por dos cazas enemigos que se disponían a atacarle.

                 El aparato de Pashkov maniobró enérgicamente en ese instante y evitó el ataque internándose en las nubes. Los Messerschmitt se mantuvieron por debajo, espiándolo. El encontronazo con los cazas enemigos podía frustrar el cumplimiento de la misión. Plotnikov decidió internarse en las nubes y poner rumbo y poner rumbo hacia donde estaban los cazas enemigos.

              Los Messerschmitt estaban muy bajos, a unos cientos de metros. Ya era hora de abrir fuego. Plotnikov les salió por detrás y los atacó a corta distancia. Una ráfaga, dos, tres… A la cuarta, un caza enemigo se incendió y pocos segundos después se estrellaba contra el suelo. El otro caza intentó atacar al “Pe-2”, pero el bombardero soviético se internó en las nubes. Mientras se desarrollaba este extraño combate, Pashkov irrumpió al norte de la estación Smela y lanzó las bombas.

                  El avión de Plotnikov, puso rumbo al oeste. El piloto soviético decidió entrar al objetivo por la retaguardia para desviar a los cazas enemigos de la zona del objetivo y bombardear sin obstáculos. Sus cálculos se justificaron. La artillería y las ametralladoras antiaéreas, dispararon contra Plotnikov sólo cuando ya habían explotado las bombas y el bombardero se retiraba del objetivo.

                           La misión había sido cumplida exitosamente. En la estación de Smela, ardían los ternes y explotaban  las cisternas de combustible. Ambos aviones regresaron sin contratiempos a su base.

                 Pero no había tiempo de celebraciones. La guerra continuaba sin tregua.

                    Unos días después, nueve bombarderos en picado regresaban a su base luego de una exitosa misión. El jefe de grupo, Iván Polbin y todas las tripulaciones volvían felices luego de asestar un duro golpe a una unidad de tanques germanos. De pronto, el ametrallador del avión guía informó:

  - Por la izquierda, delante del grupo se observan bombarderos enemigos.

                Polbin miró a la izquierda y divisó a lo lejos una formación de aviones enemigos que se dirigían hacia las líneas de tropas soviéticas. Rápidamente se puso en comunicación con el puesto de mando e informó de la situación. Mientras tanto pensaba: hasta las posiciones de las tropas soviéticas hay unos diez kilómetros. Aunque nuestros cazas alcancen a despegar no tendrán tiempo de interceptar a los enemigos. ¿Qué hacer?

             Polbin consideró rápidamente: los aviones enemigos van cargados de bombas. Eso dificulta su capacidad de maniobra. Los aparatos soviéticos van descargados. Además,  en velocidad y maniobra superan a los bombarderos enemigos. Luego de calcularlo bien, Polbin decidió convertir sus bombarderos en cazas, atacar al enemigo con el fuego de sus cañones y ametralladoras y no permitir que arribaran a las posiciones soviéticas.

   - ¡Cierren formación y prepárense para atacar! Ordenó Polbin

                          Los aviones soviéticos se infiltraron en formación de  cuña en medio de los bombarderos enemigos haciendo intenso fuego con todas sus armas. La sorpresa fue total. Inmediatamente fue alcanzado un avión enemigo el cual cayó incendiándose y dejando tras sí una estela de humo.

                         El aparato de Plotnikov iba en la primera patrulla de la derecha. Enfiló su avión al de cabeza del grupo enemigo y disparó una ráfaga tras otra. El avión germano se incendió como una antorcha. Era el tercer avión que derribaba la tripulación de su bombardero.

                                      La formación de los aviones enemigos se dispersó. Lanzando a toda prisa y al azar las bombas, comenzaron a virar huyendo hacia espacios más seguros.

                En este combate, los Pe-2 de Polbin derribaron un total de cinco bombarderos germanos.

Por el cumplimiento ejemplar de las misiones encomendadas por el mando en la lucha contra los invasores germanos, por su valentía y heroísmo, conforme a una disposición del Soviet Supremo de la URSS, en agosto de 1944 se confería a Pavel Plotnikov el título de Héroe de la Unión Soviética.

El héroe.

                      Pavel Plotnikov realizó durante la Gran Guerra Patria 343 misiones de combate. Bombardeó aeródromos, puentes, baterías antiaéreas, buques, columnas de tanques y concentraciones de tropas.

                             Atacó  a grandes y pequeñas alturas, bajo el fuego huracanado de las defensas antiaéreas, combatió a los cazas enemigos y en varias ocasiones volvió a su base con su avión acribillado por la metralla enemiga.

                 Por sus hazañas, la Patria lo condecoró por dos veces con la Estrella de Oro. Plotnikov es dos veces Héroe de la Unión Soviética.

Plotnikov en 1945

Bibliografía: “Héroes y Hazañas” Varios Autores.   Editorial de la agencia de prensa Novosti , Moscú, 1975.

                                                          Saludos…

.

                           

                     

                                       

             

Eversti

17-07-2010

Un valiente, sin duda alguna

josmar

18-07-2010

Buen hallazgo, Leytekursk....Enhorabuena...

ULRICH

18-07-2010

Estoy seguro que por la destrucción del navío de carga le concedieron otra Bandera Roja. Seguro que tuvo un buen lugar e el desfile de la Victoria, ya que dos títulos de Héroe de la URSS, no esta nada mal.

Buena historia.

gilfi

20-07-2010

Buen artículo

Felicidades

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