Erich Hartmann

Hartmann

17-03-2006

No voy a entrar aqui en debate sobre si realmente ha sido el mejor piloto de todos los tiempos, o si solo fue uno mas de esos pilotos que abultaron su numero de derribos a costa de las latas voladoras rusas,. Sin embargo Erich Hartmann, ademas de ser mi aviador preferido ostenta el record de derribos con el impresionante numero de 352 aviones de rribados. Y a diferencia de otros pilotos, un detalle que le hace  Hartmann estar en lo mas alto, es que su cuenta de derribos empezo en una epoca en la que precisamente los nuevos modelos de aviones rusos empezaban a aparecer y el ejercito aleman no tomaba ya la iniciatiba.

Aun asi un hombre como Erich Hartmann se merece una "pequeña" biografia. (Siento no poder poner la fuente pues son retazos de textos que tengo de internet y no recuerdo de donde lo saque)

Erich Hartmann nacio  en Stuttgart en 1922 y pasó parte de su infancia en China, donde su padre médico ejerció su profesión en los años 20. Su madre, Elisabeth Machtoff, fue pionera de la aviación en Alemania y la responsable del temprano contacto de su hijo con los aviones. Frau Hartmann era originariamente aviadora deportiva, pero, después de la llegada de Hitler, los clubes de planeadores fueron alentados. Ella ayudó a establecer un club e planeadores en Weil, Schoenbuch, cerca de Stuttgart, en 1936.(de casta le viene al galgo).

El joven Erich aprendió a volar en planeadores en su adolescencia y en 1938 ya estaba plenamente calificado como instructor de planeadores. Hoy, él dice que sus tempranos contactos con el vuelo contribuyeron a desarrollar en él un sexto sentido para el mal funcionamiento de los aviones:

-Si algo anda mal en un avión que estoy piloteando, yo lo sé antes de que me lo digan los instrumentos o de percibir otra señal física directa e irregularidades.

Esta situación lo salvo muchas veces durante la guerra y le fue ventajosa cuando se desempeñó como experto de evaluación táctica de la Fuerza Aérea Alemana.

Cuando era un escolar de quince años, en 1937, el rubio Erich puso los ojos en una muchacha de trece, morena, llamada Ursula Paetsch. El futuro as no era tan agresivo entonces como lo sería después. Hasta dos años más tarde, en septiembre de 1939, no estuvo listo para atacar.

Ursula y una amiga caminaban por una calle hacia la escuela en Korital-Stuttgart cuando Erich se les acercó en su bicicleta. El muchacho se apeó de un salto y se puso junto a las dos muchachas. miro directamente a los ojos de Ursula y dijo tímidamente:

  • ¡Erich Hartmann!

Este incidente inició una historia de amor que, si fuera presentada como ficción, sería rechazada por las editoriales y los estudios cinematográficos como producto de una imaginación anticuada.

"Usch", como la llama Hartmann, se convirtió en su novia. Pero no se casaron hasta el 10 de noviembre de 1944, después que Erich hubo derribado su avión enemigo número 301. Los ases Gerd Barkhorn y Willi Batz fueron testigos de la ceremonia. Durante sus períodos de separación, él pintaba un corazón sangrante en el fuselaje de su Me 109 como símbolo de su dolor, pero vendría una separación todavía peor.

En abril de 1945, después del colapso del Reich, Hartmann se dirigió con su Gruppe al oeste hacia una unidad avanzada de tanques del ejército 3 del general Patton, fue hecho prisionero de guerra, pero por el acuerdo entre Roosevelt y Stalin, poco después fue transferido por los norteamericanos en acto de total desconsideración a la custodia de los rusos. Estuvo encarcelado en prisiones rusas diez años y medio, despojado hasta los derechos más elementales después de haber sido condenado en un juicio plagado de irregularidades. De echo fue acusado de haber saboteado la industria del madre rusia al haber destruido 352 aviones (concretamente 345 aviones rusos, porque 7 fueron mustang americanos derribados sobre Rumania)

Recibía de Alemania un correo esporádico de ocasionales tarjetas postales y a veces una carta. Estas cartas eran usadas frecuentemente en sutiles esfuerzos soviéticos para quebrantar su voluntad. En 1948, cuando estaba prisionero, su hijo Peter Erich, de tres años, murió en Alemania. Hartmann no se enteró de esa pérdida hasta 1950. Cuando finalmente fue liberado en 1955, casi un tercio de su vida se le había ido en ese confinamiento ilegal. Su hijo y su padre habían muerto. Pero su amada Usch lo esperaba.

La fe que ella tenía en que él sobreviviría y regresaría nunca la abandonó. Hoy él dice que lo sostuvo su confianza en ella. Pese al gran vacío producido en sus vidas, Erich y Usch empezaron de nuevo. Su segundo retoño es hoy una hermosa muchacha de 18 años llamada Ursula, como su madre, pero apodada "pequeña Usch".

La ambición de su vida era ser médico, como su padre, pero los largos años en prisión lo dejaron demasiado gastado para comenzar un estudio tan exigente.

El amor entre Erich y Usch es el fondo de su excitante carrera de combatiente y de la épica historia de su década en cárceles rusas. Hartmann vivió sus últimos días como coronel retirado de la fuerza aerea alemana asta que la muerte se lo llevo  un 20 de septiembre de 1993. Rusia exoneró a Erich Hartmann en enero de 1997, indicando que su convicción de crimenes no había sido legal. Algo es algo… pero sus años de carcel nadie se los pudo quitar…

La segunda guerra mundial para Hartmann.

Hartmann fue el afortunado destinatario de un entrenamiento completo de piloto de caza de la Luftwaffe, que empezó el 15 de octubre de 1940, cuando se unió al regimiento 10 de entrenamiento militar de la Luftwaffe, en Nuekuhrn, cerca de Könisberg, Prusia Oriental. Los vuelos de entrenamiento no empezaron hasta marzo de 1941 en la Academia Escuela del Aire de Berlín Gatow. Fue entonces que sus instructores decidieron que él estaba mejor dotado para convertirse en piloto de caza.

Graduado casi un año más tarde, corrió a Stuttgart para asegurarse que nadie se había enamorado de su novia. Tranquilizado al comprobar que ella seguía siendo fiel, pidió a Usch que lo esperara. Quizás las cosas se arreglarían pronto y las condiciones serían más favorables para el matrimonio. La joven de pelo oscuro aceptó.

Fue enviado a al Escuela de Caza Nº 2, en Zerbst, ahora en la zona oriental de Alemania. Cuando cumplió 20 años empezó a volar en Me 109. En agosto de 1942 fue destinado a la JG 52, en Rusia. Esta ala operaba al oeste de Mostock, en la parte norte del Cáucaso, al mando del temible Kommodore Dietirch Hrabak.

Su primera mision de combate no fue lo que se dice precisamente un éxito, y como el mismo admitio “-Yo había cometido todos los pecados capitales de un piloto de caza bisoño-“

Ha Hartmann le mantuvieron en tierra tres días y durante ese tiempo debío trabajar con la gente de mantenimiento. El que se iba a convertir en el mayor as de la historia no empezaba con muy buen pie.

Ese período de trabajo de mantenimiento probablemente enriqueció sus conocimientos sobre apoyo mecánico. Años más tarde, como Kommodore de la JG 711 en Ahlorn, en 1959 62, Hartmann presidió el desarrollo y perfeccionamiento de un sobresaliente sistema de mantenimiento. Sin embargo, el "Caballero Rubio" reconoce la asistencia de "mi viejo amigo el coronel Toliver, del ala 20 de bombarderos, en Wethersfield" en la organización del afamado servicio de mantenimiento de la JG 71.

Cuando Hartmann volvió a volar, estaba decidido a no repetir sus errores. Y vaya si no volveria ha repetirlos. Durante dos semanas y media continuó volando como compañero de ala, esperando su oportunidad y perfeccionando sus aptitudes para el combate aéreo. Su momento llegó el 5 de noviembre de 1942. A mediodía, el Schwarm de cuatro cazas en el que volaba como compañero de ala se trabó en combate con diez caza lagg-3 y dieciocho cazas bombarderos IL-2.  Este fue precisamente el modelo de avion que cayo como primera victima de Hartmann, sin embargo este tuvo que aterrizar de panza con su avion. Cuando el caballero rubio salio de la cabina, vio estrellarse a su victima.

Dos minutos más tarde Hartmann fue recogido por un vehículo del ejército y llevado nuevamente a su base. En este encuentro se desempeñó mucho mejor como piloto pero, sin embargo, perdió su propio avión al derribar al IL-2 dos días más tarde lo acometió una fiebre alta y debió pasar dos semanas en el hospital.

No volvió a lograr otra victoria hasta el 27 de enero de 1943, cuando derribó un caza MIG y regresó a salvo a su base. Para fines de abril de 1943 tenía once victorias y había logrado su primera victoria múltiple: Dos Lgg-3 el 30 de abril de 1943. Había superado su fiebre inicial cometía cada vez menos errores y desarrollaba silenciosamente sus propias técnicas de combate.

El 7 de julio de 1943 obtuvo siete victorias en un día: cuatro LA-5 y tres IL-2. Los días en que lograba una sola victoria se hacían cada vez más raros. Continuamente cumplía cuatro misiones al día, y a veces más. La acción contra el enemigo producíase pocos minutos después de despegar y había numerosos combates de quince minutos para interceptar a los aviones soviéticos que se acercaba a la línea del frente.

Durante los primeros meses de su experiencia de combate Hartmann voló en compañía de algunos ases sobresalientes, todos los cuales lo superaban en cantidad de victorias. El Gruppe III de la JG 52 a comienzos de 1943, se hallaba bajo el mando del mayor Hubertus von Bonin, veterano de la guerra civil española. Von Bonin obtuvo cuatro victorias en aquel conflicto y cuando murió en acción, en diciembre de 1943, tenía setenta y siete victorias confirmadas en ambas guerras.

Hartmann

17-03-2006

Joven, fuerte e incansable, Hartmann voló alrededor de cuatrocientas misiones y entró en combate más de ochocientas veces antes de la terminación de la guerra. Nunca fue herido. Fue uno de los pilotos alemanes más "voladores. Sin embargo, sus victorias tenían origen en algo más que la exposición reiterada al combate.

Su enfoque de la artillería era diferente al de Rall, Marseille, Rudorffer y otros artistas de tiro de la Luftwaffe. El mismo Hartmann niega absolutamente que haya sido un buen tirador a larga distancia, cosa que él considerabas una forma arriesgada de atacar. Su sistema consistía en acercarse lo más posible al otro avión antes de abrir fuego, una vuelta a los métodos de von Richthofen, con cierta elaboración, Hartmann lo explica de esta forma:

"Mi única táctica era esperar hasta tener la oportunidad de atacar al enemigo y entonces acercarme a gran velocidad. Abría fuego sólo cuando todo el parabrisas esta negro con el enemigo. ¡Esperar! Esperaba hasta que el enemigo cubriera mi parabrisas. Entonces no se perdía ni un solo disparo. Mientras más lejos esté el enemigo, menores serán el impacto y la penetración de los proyectiles. Con la táctica que he descripto el avión enemigo absorbe toda la fuerza de los disparos y no importa el ángulo desde el que se hagan los disparos, o si uno está girando o en cualquier otra maniobra. Cuándo todos los cañones de uno lo golpean así, ¡El enemigo se cae a tierra! Y uno ahorra municiones".

Hartmann acentúa lo importante que es para un piloto aprender a acercarse sin temor a una colisión.

"Cuando uno empieza a volar en combate y se encuentra a un centenar de metros del aparato enemigo, empieza a ponerse nervioso porque está demasiado cerca. Eso es lo que se siente al principio. Con la experiencia, uno aprende que cuando está a cien metros del otro aparato, todavía está demasiado lejos. El piloto inexperto se aparta por miedo a una colisión en el aire. El piloto experimentado acerca su máquina mucho más... y cuando dispara, el otro aparato cae".

Hartmann está enterado de las innumerables anécdotas sobre su forma de tirar que se cuentan donde quiera que se reúnan pilotos de caza.

Las rechaza a todas y niega haber sido poseedor de habilidades tan mágicas como se le han atribuido.

Sin embargo el modo de operar del Caballero Rubio no carecía de riesgos.

Por lo menos ocho de las dieciséis veces en que se vio obligado a aterrizar, fue debido a que su avión chocó con fragmentos del avión ruso al que había hecho estallar disparándole a quemarropa. Pese a este peligro, salió de la guerra ileso. Su escape más crítico a la muerte tuvo lugar cuando un soldado alemán de infantería le disparó y la bala pasó por la pernera de su pantalón.

Obligado a descender detrás de las líneas rusas el 20 de agosto de 1943, Hartmann fue capturado por tropas soviéticas pero se fingió herido hasta que pudo huir. Ocultándose de día y caminado solamente de noche, el joven as hizo lentamente su viaje de regreso al frente. Al subir a una colina en la oscuridad, quedó petrificado cuando una sombra negra se alzó ante él y gritó "¡Alto!" En alemán, al mismo tiempo que dispara su fusil.

El centinela temblaba de miedo. Apenas podía sostener el fusil en sus manos pero, por fortuna, no disparo otra vez, o no hubiera habido ningún Caballero Rubio que pasara a la historia.

Hartmann se enorgullece de un aspecto de su carrera de guerra. Considera un logro genuino haber completado sus mil cuatrocientas misiones sin perder un solo compañero de ala. Se esmeraba en la formación de los jóvenes pilotos que llegaban al frente directamente de las escuelas, la mayoría con menos entrenamientos de los que tenía él cuando cometió sus primeros y desastrosos errores. Un detalle que tambien dice mucho sobre la capacidad del piloto, no solo la de derribar trastos rusos.

Según Hartmann, el peor pecado de un piloto de combate es ganar una victoria y perder un compañero de alaHartmann recibió las Espadas y los Diamantes en el cuartel general de Hitler en Prusia Oriental. Cuando recibió los diamantes, fue poco después del intento de asesinato del 20 de julio de 1944.

Cuando la JG 52 empezó a retirarse paso a paso del territorio soviético, Hartmann y sus hombres supieron que el mayor peligro estaba en ser tomados prisioneros pro el Ejército rojo. Hartmann, ya con el grado de mayor, convertido en el as más exitoso de la guerra y en Gruppenkommandeur del I/JG52, vio que se desvanecían todas las esperanzas de seguir resistiendo. Sólo quedaba un puñado de aviones en condiciones de volar.

El 8 de mayo de 1945 Hartmann voló en su última misión de combate y logró una victoria. Supo que era el final. El aeródromo estaba bajo el fuego de la artillería rusa. Llegaron informes de que se había avistado una unidad acorazada norteamericana a unos treinta kilómetros al noroeste. Los norteamericanos avanzaban hacia la base.

Hartmann ordenó quemar los aviones que quedaban, junto con toda la munición. Todo el Gruppe marcharía al encuentro de los norteamericanos que avanzaban. Debido al gran número de mujeres y niños que iban con la unidad – esposas y familiares del personal del grupo que habían escapado de los rusos que avanzaban – Hartmann renunció a la posibilidad de volar hacia territorio norteamericano. Dos horas después caminaba por los campos, guiando a su unidad y a sus familias hacia lo que él creía que era la seguridad. A sus espaldas, nubes de humo y las detonaciones de la munición que explotaba señalaban el final de una de las unidades de caza más exitosas de la guerra.

La división de Infantería 90 de los Estados Unidos aceptó la rendición de Hartmann y su unidad en el pueblo de Pisek, Checoslovaquia. A las 13 del 8 de mayo de 1945, la guerra terminó para Erich Hartmann. Sus problemas apenas habian comenzado.

En la mañana del 16 de mayo de 1945, Hartmann fue informado de que toda su unidad, mujeres y niños incluidos, tendrían que ser entregados a los rusos. Los despacharon en camiones del Ejército Rojo. A los soldados de Hartmann los despojaron de todo lo que pudiera ser de utilidad o de algún valor: ropas, comida, mapas, todo les fue quitado. Más de diez años debió librar una batalla constante de voluntad e ingenio con sus carceleros soviéticos. Hizo huelgas de hambre y lo hicieron comer a la fuerza para mantenerlos con vida. Frecuentemente lo encerraban en confinamiento solitario en total oscuridad. Cuando lo obligaron a trabajar en cuadrillas de construcción, Hartmann provocaba continuamente a los guardias e instigaba al sabotaje a los compañeros de cautiverio.

Cuando el canciller Adenauer fue a Moscú en 1955 para iniciar un acercamiento general con la Unión Soviética, una de las concesiones que buscaba era la liberación de los alemanes prisioneros de guerra. Adenauer tuvo éxito. Empezó la liberación de los hombres que habían estado encarcelados ilegalmente más de una década. La Unión Soviética había burlado las disposiciones de la Convención de Ginebra sobre prisioneros de Guerra reclasificando a millares de alemanes como criminales comunes y sentenciándolos a penas de 25 a 50 años de prisión. En esta categoría estaban los hombres y mujeres cuya libertad fue obtenida por Adenauer. Sin embargo, debemos preguntarnos cuantos millares de prisioneros de guerra alemanes siguen languideciendo en el sistema carcelario soviético.

Cuando el Caballero Rubio regresó a Alemania Occidental, su amada Usch estaba aguardándolo. Hubo un período de adaptación a la vida libre, que incluyó la recuperación de su fortaleza física. La sorprendente capacidad de recuperación de Hartmann hizo milagros. Dos semanas después de llegar a su hogar, el entusiasta Walter Krupinski lo llamó por teléfono instándolo a viajar con él y con Gerd Barkhorn a Inglaterra para hacer un curso de entrenamiento de vuelo en aviones a reacción. Como dice secamente Hartmann, "esto era casi demasiado pedir después de diez años en la prisión".

Sus antiguos camaradas, entre ellos Hrabak, loo exhortaron a que volviera a la nueva Luftwaffe. Era demasiado viejo para iniciar una nueva carrera de modo que finalmente aceptó. Recibió un curso de repaso de entrenamiento en los Estados Unidos y fue elegido para comandar el Ala Richthofen en la nueva Fuerza Aérea Alemana, primera ala de caza que se organizó después de la guerra. Cumplió sus funciones con dedicación y distinción y después fue transferido a Porz Wahn, como experto en evaluación táctica. Se retiró de la Fuerza Aérea Alemana en 1973.

Al contrario de lo que podría esperarse. Erich Hartmann no es un hombre que odie a Rusia. Tiene hacia el pueblo ruso sentimientos más amables y auténticamente amistosos de los que jamás se encontrarán expresados en un periódico Norteamericano. Recuerda muy bien que en una ocasión, gente de pueblo ruso se agolpó alrededor del recinto de prisioneros para insultar a los guardianes soviéticos por tener confinados a los alemanes y para pedir que los devolvieran a sus hogares. La locura de los gobernantes no tiene porque reflejarse en el resto del pueblo que muchas veces no sabe ni lo que esta pasando.

Los contactos de Hartmann con esos civiles rusos y con los numerosos aldeanos que conoció durante los días de la ocupación, y no sus amargas batallas con la policía secreta rusa, forman la base de sus opiniones sobre el pueblo soviético. Desde un punto de vista práctico, sabe más de la psicología rusa que numerosos teóricos académicos especializados en el tema. Habla inglés, ruso y alemán y por lo tanto es capaz de penetrar las barreras idiomáticas entre su propio país, Occidente, y Rusia.

Hoy se describe a sí mismo como "ya no un tigre, pero tampoco un gato viejo". Rodeado de su feliz y pequeña familia, lleva una vida activa como director de una escuela de entrenamiento de pilotos y examinador de vuelo. Reserva sus momentos exuberantes para ocasiones especiales, como la promoción a brigadier general, en 1966 de Günther Rall, su viejo amigo y oficial comandante durante la guerra, o la promoción de Macky Steinhoff a inspector de la Fuerza Aérea Alemana.

Pocas personas en la Alemania de hoy conocen su nombre. Raramente es conocido en público por alguien que no haya pertenecido a la vieja Luftwaffe. En presencia de los autores, una vez fue víctima de la grosería de un arrogante jefe de camareros en un restaurante de Colonia. El hombre no tenía ni la más remota idea de que insultaba a uno de los veintiocho soldados más condecorados de su país o de que se había mostrado grosero con uno de los ases de caza más exitosos del mundo. Es que Hartmann no parece tener edad suficiente para relacionarlo con acontecimientos tan lejanos. Ni los viejos heroes, muchas veces por ignorancia son reconocidos…

Si Hartmann hubiera sido americano, cuantas peliculas creeis que hubieran rodado sobre su vida? Cuantos especiales y documentales sobre su vida habria en televison? Sin embargo nunca pudo ni podra ya lucir su cruz de caballero como se hubiera merecido...

Molders

18-03-2006

Saludos Hartman. El articulo del que hablas esta en el siguiente link por si alguien lo quiere leer completo:

http://cipres.cec.uchile.cl/~bebustos/Club300.html

Hiwi

19-03-2006

Buen relato y buen enlace, enhorabuena a los dos  ;)

Deleted member

19-03-2006

Me ha gustado mucho Hartmann, felicidades. :D

Hartmann

19-03-2006

Gracias, me alegro de que os guste, y gracias molders por poner el enlace.

un saludo :)

Hartmann

26-08-2006

aproechando que internet me va rapido, ahi van unas imagenes de Hartmann para que no caiga en el olvido:

perfiles de sus aviones

una imagen de Hartmann cuando todavia tenia "solo2 un centenar de derribos

y una graciosa caricatura de Hartmann

Reinhard

02-09-2006

De acuerdo con Hartmann, como piloto era muy bueno, pero habia tantos y tan buenos........

Nowotny, Galland, Marseille, Gunther rall, RUDEL, etc etc.

Rein.

Hiwi

04-09-2006

Muy buena la caricatura  :D :D

Hartmann

08-09-2006

comparar con esta imagen de Hartmann de vuelta de su cautiverio 10 años despues:

:'(

y aqui una foto y un dato curioso

El Sabre de Hartmann en los años 60.

Durante el comando de Hartmann en el JG 71 "Richtoffen", y en honor al Kommodore,

los sabres del Escuadrón lucieron los tradicionales tulipanes negros.  :) :) :) solo falta el corazon rojo

MIGUEL WITTMAN

28-11-2006

-Traemos hasta aquí la noticia de la muerte del más brillante piloto de caza de la Luftwaffe y, consecuentemente del mejor cazador de la sgm.

Nació en abril de 1922. Hizo un curso de piloto en 1940, especializándose despues en la caza y pasando al frente del Este en marzo-42, donde voló con el JG-52.

En setiembre-43 ya mandaba el 9/JG-52, y en octubre-44, con 22 años, jefe del 6/JG-52. Pocas semanas despues, el 1-noviembre-44, recibió el mando del I/JG-52 como comandante. Hasta marzo-45 voló con sus compañeros del JG-52 en el Este, yendo destinado entonces como comandante al I/JG-52 que acababa de recibir los primeros Me-262.

En sus 1.425 vuelos contra el enemigo libró más de 800 combates aéreos, obteniendo 352 derribos por lo que es el piloto de toda la Historia con más victorias. Fue el primero en alcanzar sucesivamente los 300 (24-agosto-44) y los 350 derribos (17-abril-45), todos ellos en el frente este. El 24-agosto-44 consiguió 6 derribos seguidos.

Fue derribado 16 veces y tuvo que saltar en paracaidas otras 2 más. El JG-52 de Hartmannn, alcanzó casi los 11.000 deribos de aviones enemigos.

La última condecoración recibida por Hartmann fue la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, espadas y diamantes. Al final de la guerra se entregó a los americanos que a su vez lo entregaron a los rusos. Le condenaron a 10 años de prisión como criminal de guerra, hast 1955, cuando volvió a Alemania.

En 1956 ingresó en la nueva Luftwaffe volando los F-86, F-84F, T-33, F-104 y F-106. En enero de 1959 fue encargado del mando del JG-71, permaneciendo en él hasta mayo de 1962.

Causó baja en la Luftwaffe por propio deseo, en 1970. Ironía del destino: el hombre que sobrevivió a 16 derribos, muere por una caída sufrida en la escalera de su casa. Y algo peor, fue enterrado casi en secreto, acompañado sólo por sus familiares y unos pocos amigos. No hubo ningún representante de la Luftwaffe.

¿Por qué? ¿Quizás porque este hombre no se callaba nunca lo que quería decir?.-

ANTONIO MORENO. (Corresponsal de la revista "Defensa" en Kiel).-

ULRICH

28-11-2006

se entregó a los americanos que a su vez lo entregaron a los rusos

Es terrible lo que los americanos hicieron con muchos prisioneros de guerra alemanes, sabiendo la suerte que hiban a correr.

MIGUEL WITTMAN

28-11-2006

Exacto Ulrich. No fue el único, y lo hacían con frecuencia.

Hiwi

11-12-2006

Moscu en muchos casos se lo imponia, no quiero defender a los americanos, pero en aquellos momentos los alemanes eran el enemigo derrotado y los sovieticos el amigo herido que deseaba vengarse.

MIGUEL WITTMAN

11-12-2006

Pronto cambiarían de opinión. Es incomparable el trato que se dió a los POW entre los aliados occidentales y la URSS.

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