El último viaje del Tashkent

leytekursk

02-10-2010

**

El último viaje del Tashkent**

                                 “El asalto a Sevastopol está fijado para el 8 de diciembre. Se    

                                   estima que tomará cuatro a cinco días.”*

                           Anotación en el Diario de guerra del general Franz Halder (Jefe del Estado Mayor del   OKH) del día 28 de noviembre de 1941

Introducción:

                            En los planes originales de la Operación Barbarroja, no se consideraban prioritarias operaciones sobre la península de Crimea. Pero en julio de 1941, la aviación de la flota soviética del Mar Negro inició una serie de sostenidos bombardeos sobre las refinerías rumanas de Ploesti. Si bien estos ataques no provocaron grandes daños en las instalaciones productivas, fuertemente protegidas por artillería antiaérea germana, sí fueron alcanzados algunos estanques de almacenamiento vías férreas y puentes estratégicos. Sólo en julio unas 11.000 toneladas de petróleo fueron destruidas. Principalmente afectadas resultaron las refinerías Orión y Vega.

                                        Estos ataques se originaban principalmente desde la más importante base aeronaval  soviética en el Mar Negro la cual se encontraba en la ciudad de Sevastopol, por lo que para eliminar la amenaza sobre Ploesti, Sevastopol debía ser capturada.

               La Directiva 33 de Hitler  emitida el 23 de julio de 1941 disponía que la península de Crimea era ahora un objetivo prioritario. Así, el OKH Dispuso que el Grupo de Ejércitos Sur debía ocuparse de ello cayendo la tarea en el 11 ejercito de Manstein.

                     A fines de septiembre, Manstein inicio los ataques en el istmo de Perekov, la estrecha puerta de entrada a la península iniciando así una de las más largas e interesantes campañas de la Segunda Guerra Mundial.

                             Es en este contexto, la defensa soviética de Sevastopol, es que destaca la participación, el Líder de Flotilla “Tashkent”, sobre el que se centrara este trabajo.

El escenario

**

Los “Flotilla Líder”**

                                 Hacia principios de los años 30s, surgió en las principales armadas  del mundo el concepto de “Flotilla Lider”. Esto consistía en un gran destructor, o pequeño crucero, en el que se concentraba un gran poder de fuego de artillería y torpedos, así como también una gran velocidad y autonomía. Estas unidades contaban además con una espaciosa sala en donde tenían lugar las reuniones del comandante de la flotilla con los capitanes y oficiales de las unidades menores. El “Flotilla lider era ideal para encabezar, guiar y otorgar protección a las unidades de destructores menores o de lanchas torpederas en sus ataques a unidades de superficie de mayor tonelaje.

Este diseño se ajustaba muy bien a las necesidades de la naciente flota soviética, basada en el concepto de “Flota Mosquito”, es decir que privilegiaba la construcción de muchas unidades menores en oposición a unidades de gran tonelaje.

                              Basados en el diseño de los contratorpederos franceses de la época, los soviéticos diseñaron y construyeron la Clase “Leningrado” de Flotilla líder. Los “Leningrado” tenían 2580 toneladas de desplazamiento, desarrollaban una velocidad máxima de 35 nudos y contaban con un armamento principal de 5 piezas de 130 mm.

                              Se construyeron seis unidades siendo lanzada la primera en 1933. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados, demasiado pesados y poco maniobrables, además de muchos problemas mecánicos, por lo que se decidió en 1935 encargar en el extranjero,  la construcción de un flotilla líder prototipo que debería cumplir con, a lo menos, los requisitos de una velocidad superior a 40 nudos, y una autonomía de 5.000 millas.

Flotilla líder clase Leningrado

   Nacimiento del Tashkent

                  Las autoridades soviéticas optaron por los constructores italianos, que por aquellos años gozaban de gran prestigio. Encargaron el anteproyecto a los tres mas grandes constructores navales italianos: “Ansaldo”, “Adriático” y “Odero-Terni-Orlando”. Al final, en septiembre de 1935 se optó por la alternativa de “Odero Terni-Orlando” cuya propuesta resultaba más ventajosa para las autoridades soviéticas. Aunque esta propuesta aseguraba la velocidad o la autonomía, pero no ambas cosas (para asegurar la autonomía se requerían 1.200 toneladas de combustible adicionales, lo que redundaba en una menor velocidad) aún resultaba ventajosa por cuanto la empresa italiana aseguraba la asesoría de ingenieros italianos para la construcción de nuevas unidades de esta nave en la Unión Soviética, como parte del contrato.

                      En febrero de 1936 se iniciaron los trabajos. El contrato especificaba que el armamento sería provisto por los soviéticos. El armamento proyectado era: tres torres dobles de 130 mm., seis cañones antiaéreos semiautomáticos de 45 mm. en una plataforma alrededor de la segunda chimenea, (posteriormente se optó por cañones automáticos de 37 mm) y 6 ametralladoras 12.7 mm en dos aletas laterales a la torre de mando. Además contaba con tres montajes triples de torpedos de 533 mm. También debían habilitarse los carriles para el lanzamiento de cargas de profundidad.

Imágenes de la construcción del Tashkent

                           En sus dimensiones, el Tashkent tendría 140 metros de eslora, y 13,7 mts. de manga. El desplazamiento una vez armado y a carga completa alcanzaría 4.175 toneladas. Sus motores generaban una potencia de 110.000 HP.

                           Era un hermoso diseño basado en los cruceros italianos clase Attilio Regoli. De aspecto robusto y amenazador, la superestructura de elegantes lineas redondeadas y ligeramente inclinadas hacia popa al igual que las dos chimeneas. Su construcción se extendió por dos años, siendo el problema mayor el suministro de las turbinas de la nave ya que la empresa Ansaldo quien las producía en Italia, y  rival de Odero-Termi-Orlando, se negó a proporcionarlas debiendo ser encargadas a la empresa inglesa Parsons.

                             La botadura se produjo el 28 de diciembre de 1937 y tres meses después comenzaron las pruebas de motores dando una velocidad de 43,5 nudos por seis horas a máxima velocidad y con un desplazamiento de 3.422 toneladas, lo que si bien era un buen desempeño, había que considerar que aún faltaba agregar unas 200 toneladas de armamento, y que esta velocidad estaba algo baja en relación al record que detentaba en ese momento el destructor francés “Le Terrible” y que era de 45,5 nudos.

Imágenes de la botadura del Tashkent

Instalación de la superestructura

El Tashkent en pruebas en 1938

                               Después de nuevas pruebas y nuevas mejoras, se dieron los trabajos por concluidos, y el 18 de abril de 1939 flameaba sobre el mástil principal del Tashkent la bandera de la marina de guerra de la URSS.

                               Aún cuando el Tashkent estaba destinado originalmente a la flota del Báltico, se optó por redestinarlo a la flota del Mar Negro por cuanto se consideró peligroso su tránsito por el estrecho de Gibraltar, el cual estaba en poder de las tropas franquistas. Una vez llegado a destino, ingresó a los astilleros Martí en Nikolaev para ser armado provisoriamente ya que las torres definitivas destinadas para él aún no estaban terminadas. Se le instalaron montajes simples de escudo descubierto de 130 mm. (B-13). Las torres definitivas no serían instaladas hasta junio de 1941, sólo días antes del comienzo de la guerra. Estas eran tres torres dobles cerradas, de 8 mm de grosor, con cañones de 130 mm. del tipo B-2LM, capaces de disparar de 10 a 12 tiros por minuto. Los artilleros podrían combatir en cualquier condición de viento y lluvia fuertemente protegidos en su interior.

                 Además llevaba tres montajes triples de torpedos de 533 mm instalados en el centro del barco los que le daba un poder ofensivo formidable. El problema estaba en su armamento defensivo antiaéreo. Este estaba instalado en una plataforma alrededor de la segunda chimenea y constaba de seis cañones automáticos de 37 mm.  El hecho de estar reunidos en un sólo punto, les hacía vulnerables a que un solo proyectil o bomba, los inutilizara a todos dejando la nave indefensa ante enemigos aéreos. Además, el hecho de estar agrupados en el mismo sitio dejaba peligrosos ángulos ciegos sin cubrir. También podía considerarse un inconveniente, el que la aerodinámica superestructura de la nave fuera toda cerrada, sin pasillos externos. Esto podría dificultar la visión y el gobierno de la nave para el capitán en maniobras evasivas por ataques aéreos.

                 Generalmente los líderes de flotilla soviéticos recibían sus nombres de las capitales de las repúblicas soviéticas, pero en el caso del Tashken, llevó ese nombre en homenaje a un transbordador fluvial del mismo nombre de la flotilla militar del Volga de destacada actuación durante la guerra civil.

                            Las autoridades soviéticas decidieron mantener el color azulino del Tashkent con el cual llegó desde Italia, lo cual lo hizo conocido entre los marinos del Mar Negro como “El crucero azul”.

Armamento provisorio

Armamento definitivo

  Continuará…

Heinz von Westernhagen

02-10-2010

Muy buen artículo, Leyte!!

Esperaré sentado en mi carro su continuación...

leytekursk

02-10-2010

Viene Heinz, lento pero viene...

El Tashkent en guerra

                            Las condiciones de los primeros meses de guerra, el rápido avance alemán por tierra y la carencia de enemigos por mar, obligaron a las autoridades navales soviéticas a destinar la flota del mar negro a labores de apoyo de las tropas en tierra. Este apoyo consistía básicamente en traslado de tropas y abastecimientos y armas, además de proporcionar apoyo artillero. La primera acción importante ocurre cuando, el 26 de junio de 1941,  se ordena a los líder de flotilla “Kharkov” y “Moscú”  bombardear el puerto rumano de Constanza, la principal base enemiga del Mar Negro. Si bien el bombardeo es exitoso, logrando destruir unos depósitos de combustible, dañar las instalaciones portuarias y cortar la importante vía férrea Constanza-Bucarest, se debe lamentar la pérdida del “Moscú” el cual resulta hundido luego de topar con una mina.

                            El inicio de las hostilidades sorprende al Tashkent en los astilleros de Batumi siendo sometido a reparaciones menores y limpieza de casco. A mediados de julio se le ordena trasladarse a Sevastopol para colaborar en la defensa antiaérea de la base.

                  En Sevastopol, se completa su dotación Comanda la nave el capitán Vasily Eroshenko, el jefe de máquinas Surin y el jefe de artillería, el teniente Novik. Comienza entonces un intenso periodo de ejercicios de navegación y de práctica artillera pues se encuentran con la sorpresa de que su entrenamiento que consistía en disparar sobre un blanco remolcado por un lento avión y a baja altura, no les sirve de nada contra un enemigo que vuela a muy alto y a gran velocidad.

El comandante Vasily Eroshenko

                        Pasa el tiempo y el Tashkent no es destinado a labores de combate. Continúa en tareas de protección de la bahía de Sevastopol. A principios de agosto, el alto mando de la flota hace un llamado a los marinos que quieran ir a combatir en tierra específicamente a participar en la defensa de Odessa. Doce impacientes marinos del Tashkent acogen el llamado y dejan la nave. La flota del Mar Negro comenzaba a luchar en tierra en donde muchos de sus hombres se cubrirían de gloria.

  Al fin, el 19 de agosto, llega la orden. El Tashkent debe trasladarse a Odessa y apoyar con fuego artillero a las tropas que combaten en tierra. 

Odessa: El bautismo de fuego.

                        La primera misión de combate del Tashkent consiste en apoyar con fuego de artillería las unidades soviéticas que luchan en Dofinovky, un suburbio al este de Odessa. No es una misión difícil, pero existe inquietud entre los hombres. Es primera vez que se disparará el armamento principal contra el enemigo y en la realidad las cosas suelen ser muy distintas a lo que ocurre en las prácticas.

                          El bombardeo debe ser dirigido por un observador en tierra, para lo cual se debe desembarcar al teniente Gregory Borisenko, jefe de dirección de Tiro. Borisenko era un gordo bondadoso y flemático con un  apetito voraz y al que sus compañeros apodaban “Napoleón” por su extraordinario parecido físico con el personaje histórico. Resultaba impresionante verlo con expresión feroz, casco, revólver y granadas al cinto para quienes sólo estaban acostumbrados a verle merodear, con aire impaciente, por la cocina de la nave.

                  Conforman además el grupo de observación, dos radio operadores y un guardia armado con un fusil automático Degtyarev.

                        Alrededor de las 16:00 horas, el grupo deja la nave y se dirige al punto de observación. Los marinos los despiden con alegría, ellos serán los primeros en ver al enemigo de cerca.

                    Pasan largos minutos, una hora cuando de pronto, el encargado de comunicaciones llega con las coordenadas. Los jefes artilleros Novik y Eremeev realizan unos rápidos cálculos y ya pronto retumba la primera descarga que estremece la nave.

                    Se espera la confirmación del grupo de observación y esta pronto llega: blanco perfecto, en medio de las unidades enemigas.

              El cañoneo continúa, Borisenko informa que se han destruido seis vehículos de transporte. También solicita se dirijan algunos proyectiles hacia un maizal desde donde el enemigo les tirotea “Molestan el trabajo” explica Borisenko.

                                El cañoneo continúa. En el elevador, el artillero Poliakov escribe con tiza en los proyectiles “A Hitler”  “A Antonescu” El bombardeo continúa sin interrupción. Afortunadamente para el Tashkent, la aviación enemiga no ha hecho su aparición.

  “Disparáis bien” informa Borisenko “veo al enemigo huir”

    De pronto, una gran explosión muy cerca de la borda sacude al Tashkent, y luego otra. Unas esquirlas dan directamente en el  puente. Alguna batería, fuera del alcance de los observadores, ataca a la nave, por lo que el destructor interrumpe el bombardeo, lanza denso humo y se aleja a distancia segura.

                Posteriormente vuelve el grupo de observación. La tripulación les rodea en cubierta. Son los héroes del día. Los cañones  han disparado 127 proyectiles sobre las fuerzas enemigas.

Torreta B-2-LM de 130 mm. principal arma del Tashkent

                      El capitán Eroshenko felicita a la tripulación. El líder Tashkent ha cumplido exitosamente su primera acción de guerra.

                  Al día siguiente, se recibe la misma orden bombardear las posiciones enemigas. El capitán Eroshenko solicita autorización para ubicar y destruir la batería que les atacara el día anterior lo que le es concedido. Luego de un duelo artillero de 20 minutos, el Tashkent logra destruir la batería enemiga.

                        Se suceden entonces, las misiones. El 28 de agosto encabeza la escolta del transporte Abjazia en tránsito de Sevastopol a Odessa. El 29 y 30 nuevamente misiones de apoyo a las fuerzas terrestres en Odessa… pero para entonces ya había comenzado a operar en la zona la Luftwaffe y las cosas ya no serían lo mismo para el Líder Tashkent.

Continuará…                                 

leytekursk

03-10-2010

**Comienzan los problemas                                  

**

        La tarde del 30 de agosto el Tashkent junto al crucero Crimea Roja, se encontraban en las cercanías de Odessa cañoneando fuertemente las posiciones enemigas. Los resultados eran excelentes. El observador de tiro Borisenko informaba “El enemigo en pánico, abandonan sus armas y huyen”. Luego de 97 salvas, Eroshenko considera cumplida la misión y decide regresar a la bahía de Odessa.

                                          Ingresando a la bahía se escucha el fuerte grito del vigía Gordienko : “Aviones enemigos en el horizonte”

  Junkers 88 bombardean la bahía.

                         Inmediatamente  el capitán Eroshenko ordena : “A babor, a toda máquina” .  La nave brinca y se inclina por la repentina maniobra evasiva. Todo el armamento antiaéreo de la nave escupe nutrido fuego, pero ya empiezan a silbar las bombas y a estallar por toda la bahía.

                                  Una potente explosión sacude a la nave y una gran columna de agua se levanta por estribor. Si bien no fue un impacto directo, es evidente que la nave a sufrido fuertes  daños.

                   Eroshenko solicita informe de daños y el jefe de máquinas Surin comunica:

       “Agujero por estribor, alrededor de la cuaderna 125. La quinta sección de la tripulación está en llamas, y en la cuarta hay una vía de agua”.

                             Inmediatamente comienzan los trabajos de los grupos de control de daños. Se logra controlar el fuego y taponar el agujero de la cuarta sección. Pero el daño en la quinta sección es demasiado grande.

                          El recuento de bajas arroja la muerte de los mecánicos Pirogov y Lysenko. Varios heridos y además ha desaparecido el marinero Vasily Laushkin.

                       Los motores y el armamento están intactos. La tripulación continúa en sus puestos de combate.

                   El jefe de artilleros Novik solicita autorización para cañonear nuevamente las posiciones enemigas lo que le es concedido. Y comienza nuevamente el bombardeo.

                                    Mientras tanto continúa la evaluación de los daños. Un fragmento ha atravesado el puente. Milagrosamente no ha herido a nadie, pero lo peor es que hay daños en los ejes de transmisión, lo que dificulta la dirección de la nave.

La velocidad no podría superar los doce nudos a riesgo de romper los ejes. El agujero en el casco es de unos seis metros pero afortunadamente la inundación está controlada. Los heridos, fuera de peligro y el marinero Lashkin continúa desaparecido.

                                 En una discutible medida, el Jefe de la base naval de Odessa Contralmirante Kuleshov decide que el Tashkent sea reparado allí mismo en Odessa, bajo el fuego enemigo, en vez de enviarlo a Sevastopol como era la sugerencia del capitán Eroshenko. Se produce una fuerte discusión entre ambos pero Kuleshov no cede en su decisión por lo que Eroshenko presenta una queja formal al Comandante de la Flota del Mar Negro.

                  Luego de esta desagradable discusión, se encontraba Eroshenko  descansando en su camarote cuando es avisado de novedades  ¡Ha aparecido el marinero Laushkin...!

                       Entre la alegría de sus camaradas, Laushkin cuenta su odisea. Al momento de la explosión se encontraba descansando en la quinta sección. Todos quienes estaban allí resultaron muertos o heridos. Laushkin, inexplicablemente salió expulsado violentamente por el agujero para caer a cientos de metros del barco completamente ileso. Se mantuvo a flote por tres horas hasta que fue rescatado por una patrulla costera, pero la explosión le había dejado desnudo y no tenía cómo identificarse, por lo que se le mantuvo retenido hasta que alguien le reconoció como tripulante del Tashkent y fue liberado.  Desde entonces, sus camaradas le apelaron “El resucitado”.

                     

   Eroshenko no se deja vencer. Ha oído que está  de visita en Odessa, el Almirante Levchenko, ayudante del comisario del Pueblo para la marina Kuznetzov. El capitán Eroshenko se entrevista con él y le solicita que, considerando las difíciles condiciones que se viven en Odessa,  el Tashkent sea reparado en Sevastopol. El almirante Levchenko revisa las averías y le consulta a Eroshenko:

 ¿Sereís capaces de llegar a Sevastopol en estas condiciones?...

            Interrumpe el jefe de máquinas Surin y dice:

  “Aunque sea remando. Llegaremos”

                       Levchenko, sonríe y autoriza la marcha.

  Eroshenko consulta, preocupado, respecto de la orden del Jefe de la base que disponía ser reparados en Odessa, y Levchenko responde : “Eso es cosa mía, usted sólo preocúpese de llegar a salvo a Sevastopol. Ordenaré que algún destructor le escolte”.

                 Eroshenko lo ha logrado. En las primeras horas del 01 de septiembre, escoltado por un destructor y seis torpederas, el Tashkent zarpa de Odessa con rumbo a Sevastopol. A una velocidad máxima de 12 nudos y con frecuentes paradas en el camino para evitar averías mayores, al día siguiente, logra llegar a Sevastopol.

El Tashkent en reparaciones

Esquema de los daños producidos por la bomba

Continuará…    

pio-3

03-10-2010

Excelente Leyte ansioso espero el desenlace.

  Saludos

leytekursk

03-10-2010

Gracias por sus comentarios amigos.  Continúo:

El triste paréntesis del capitán Eroshenko.

             

El ánimo entre los marinos del Tashkent no era nada bueno. Recién llevaban dos semanas de guerra y ya deberían estar parados por reparaciones por lo menos, dos meses. Toda la tripulación se dispuso para colaborar en la reparación de la nave para volver lo más pronto posible al mar.

          En sus recorridos por las instalaciones del astillero, el Jefe artillero Novik, descubrió una pequeña torre doble de 76 mm.  en muy buen estado. Averiguando aquí y allá se enteró que esa torre estaba destinada a un destructor cuya construcción estaba paralizada por la guerra. Se iniciaron entonces los trámites para conseguir la autorización e instalar esa torre en el Tashkent, aprovechando la permanencia de la nave en reparaciones. La autorización fue concedida y el Tashkent obtuvo su cuarta torre. Se instaló hacia popa delante de la torre original.

La cuarta torre

              A los pocos días de estar en Sevastopol, el capitán Eroshenko es llamado a entrevista con el contralmirante L. A. Vladimisrky el cual le solicita, aprovechando el tiempo de reparación del Tashkent, que se haga cargo del destructor Frunze. Se preparan los desembarcos en Griegorevka y se necesita de todos los buques disponibles.

              El capitán del Frunze, Bobrobnik, resultó herido por una esquirla en una de las operaciones sobre Odessa, y se encuentra en recuperación en un hospital. Los daños del destructor Frunze fueron menores y ya se encuentra operativo pero se necesita un comandante que lo guíe en las próximas operaciones.

                          Eroshenko acepta gustoso volver a navegar y combatir, pero con la condición de volver al Tashkent en cuanto éste sea reparado.

                  El Frunze era un pequeño destructor de la clase Novik, veterano de la primera guerra mundial. Desplazaba 1.420 toneladas y su armamento principal era cuatro cañones de 102 mm.

Destructor Frunze

                Los desembarcos en Grigorievka estaban programados para el 21 de septiembre. Con esta operación se pretendía contratacar a las fuerzas enemigas y aliviar la presión sobre la asediada ciudad de Odessa.

                        El Frunze zarpa algunas horas antes y en él embarcan el contralmirante Vladimirsky, encargado de toda la operación, y su estado mayor. Aún cuando en la operación participan también los cruceros “Cáucaso rojo” y “Crimea roja”, el estado mayor prefiere trasladarse en una unidad menor por cuanto los barcos más grandes, generalmente atraen mayor fuego enemigo.

                      La navegación es tranquila, el mar está en calma. De pronto, a la vista del faro Tendrovsky, un vigía informa:

      “¡Por estribor, silueta de barco y mucho humo!”

Al acercarse, Eroshenko identifica inmediatamente a la cañonera “Armenia roja” de la base de Odessa. Y el humo no sale de su chimenea. La nave está ardiendo. Y se observan muchas personas flotando a su alrededor. Eroshenko consulta con Vladimisrky y deciden ir en rescate de los naúfragos. Habían sido atacados por aviones hace unos veinte minutos atrás.

                Al poco rato reaparecen los aviones atacantes, pero ahora el objetivo es el Frunze. Eroshenko ordena alejarse a toda velocidad. Todo el armamento del destructor dispara contra los atacantes, pero la principal arma del pequeño destructor es la maniobra.

                  Eroshenko está muy sorprendido por el tipo de ataque, son bombarderos en picado. El mortífero Junkers 87 “Stuka” ha hecho su aparición en el escenario del Mar Negro.

            Nueve Stukas asedian al pequeño destructor. Las explosiones cercanas estremecen la nave, hasta que al fin, un impacto directo delante del puente. Han muerto inmediatamente, el capitán del estado mayor Ivanov y el comisario de la nave Zolkin. Es imposible contar los heridos.

                  La nave comienza una peligrosa inclinación a estribor y el hundimiento parece inevitable. Es un momento de decisiones rápidas. El contralmirante Vladimirsky no se entromete y deja a Eroshenko decidir sobre la nave.

      Eroshenko descubre que no puede mover el brazo izquierdo y la sangre empapa su uniforme. Ha sido herido. Una nueva explosión sacude a la nave y la inclinación aumenta peligrosamente.

                    El capitán ordena dirigirse a toda la potencia que puedan dar las máquinas, hacia la playa cercana. Pretende encallar la nave y así lograr salvar la nave y la tripulación del inminente hundimiento. Los nobles motores responden y el Frunze se dirige directamente hacia un banco de arena.

            Una fuerte sacudida indica que lo han logrado. El barco ha encallado. Desde Odessa ha llegado el remolcador OP-8 el cual está rescatando a los sobrevivientes. Para pasar al remolcador deben dar un gran salto desde el destructor. Eroshenko, falto de fuerzas por su herida no lo logra y cae pesadamente al mar. Le rescata la tripulación del remolcador.

                  Pero nada ha terminado aún. Los Stukas vuelven con su carga mortífera y ahora atacan al pequeño remolcador. Una bomba impacta directamente en la proa y el OP-8 comienza a hundirse. Su comandante decide repetir la maniobra del Frunze y encalla la nave.

              Vuelven los Stukas y ahora ametrallan todo a su paso. Una bala mata al ingeniero jefe del Frunze,  Zyzaka. También es herido el contralmirante Vladimirsky. Finalmente los aviones se retiran y una flotilla de torpederas rescata a los sobrevivientes principalmente a los heridos. Los marinos que han resultado ilesos, alcanzan la costa a nado.

                Eroshenko es trasladado por avión al hospital de Sevastopol. Está herido en el pecho y en un brazo pero nada grave. Allí se entera de que la operación en Grigorievka ha sido un completo éxito y que las tropas soviéticas hacen retroceder a las fuerzas rumano-germanas de la asediada Odessa.

            Los tripulantes del Tashkent le visitan regularmente y le informan de los avances en las reparaciones. Por fin, a fines de octubre, el Tashkent está ya en condiciones de combatir nuevamente, al igual que su capitán.

              La situación en Odessa se ha hecho insostenible y las autoridades soviéticas han decidido su evacuación. Por tierra, las tropas de Manstein avanzan hacia Sevastopol.

    Continuará....

                 

                     

gilfi

04-10-2010

Excelente trabajo estoy esperando la continuaciòn espero que sea pronto.......

Saludos

leytekursk

05-10-2010

Continúo:

Un buena temporada

                El 1 de noviembre,  comienzan las pruebas de motores. El Tashkent abandona Sevastopol en dirección a Poti y luego a Batumi, la más sureña de las bases caucásicas.

                          Los motores responden bien y por fin llega la orden de reincorporarse a la acción.  El Tashkent deberá trasladarse a Poti, para cargar pertrechos destinados a la guarnición de Sevastopol, que se encuentra bajo sitio desde fines de octubre.

              Armamento y municiones son distribuidos por toda la superficie disponible de la nave, incluso en los compartimentos de las tripulaciones. Sólo en cubierta, logra ser ubicado el contenido de treinta camiones.

                          El peso y la distribución de la carga son rigurosamente supervisados por el contramaestre Taranenko. El Tashkent no es un buque de carga y tanto peso adicional afecta su estabilidad.

                                  El 21 de noviembre, el sobrecargado Tashkent zarpa con destino a Sevastopol. Los temores de Taranenko se ven confirmados cuando a las pocas horas de navegación, se topan con una tormenta. Fuerte viento y gruesas olas bambolean la nave.  En un momento, la ahora pesada proa no puede levantarse a tiempo y una gran ola inunda la cubierta. El agua ingresa por todos lados, pero la nariz pesadamente, se levanta nuevamente.

          Cerca ya de la costa de Crimea, el clima es más tranquilo. De pronto aparece un avión en el horizonte. Es un “Hamburgo”. Un bote volador germano.  Se mantiene a distancia prudente, lejos del alcance de las armas antiaéreas del Tashkent.  Desde hace un tiempo, Eroshenko y el jefe artillero Novik vienen considerando la posibilidad de usar la artillería principal del Tashkent en tareas antiaéreas, y es el momento de probarlo. Las torres giran y apuntan al lejano avión. Pronto, las surgen negras nubes de explosiones cerca del avión explorador, el cual en pocos minutos abandona raudamente su vigilancia.

                Por fin, arriban a Sevastopol y por lo peligroso de la carga son destinados a un muelle apartado hacia el norte de la bahía.  Se procede a la descarga y se le informa a Eroshenko que debe habilitar la nave ahora para el transporte de alrededor de 400 heridos con su cuerpo médico correspondiente.

El Tashkent cargando tropas rumbo a Sevastopol

La plataforma de los antiaéreos. Bajo ella, soldados en tránsito a Sevastopol

                  Mientras se reorganiza la nave para acoger a sus nuevos pasajeros, el Tashkent abre fuego contra las posiciones enemigas. 145 descargas hacia el sector de Simferopol incluyen al destructor, entre los defensores de Sevastopol ese día.

                  Es triste para la tripulación ver entre los heridos a muchos civiles, mujeres, niños. Para ellos reservan los camarotes de los oficiales.  En una forma de animarles, la marinería bromea con los soldados heridos muchos de los cuales están por primera vez en su vida a bordo de un barco.

                   

                        Al día siguiente, el Tashkent arriba a Batumi. El viaje fue tranquilo. A la amenaza aérea se agrega ahora la información de que lanchas torpederas italianas estarían operando en el área por lo que deben extremarse las precauciones.

            Las ambulancias esperan para el traslado de los heridos a los hospitales de la zona.  Desgraciadamente, ocho de los heridos más graves fallecieron durante el viaje.

       

                        Una nueva misión es encomendada el día 25 de noviembre. Junto al rompehielos Mikoyan y dos destructores el Tashkent deberá escoltar un convoy de petroleros (el “Tuapse”, el “Sajalin” y el “Avanesov”)  hasta el Bósforo.  Una fuerte tempestad les sorprende en el camino, pero el Tashkent cumple su misión y el 28 ya está de vuelta en Novorossisk.

  Otra misión de traslado, ahora de tropas a Sevastopol. A 60 millas de su destino aparece la aviación enemiga. Gruesas columnas de agua bañan al Tashkent pero afortunadamente logra evitar las bombas. A los pocos minutos una nueva amenaza, volando muy bajo sobre el mar, aviones torpederos. Eroshenko continúa las maniobras evasivas y logra evitar todos los torpedos. Una flotilla de torpederas llega al encuentro del Tashkent y le escolta hasta Sevastopol.

                            La nave permanece unos días en Sevastopol colaborando en la defensa de la ciudad. En sólo tres días dispara 800 proyectiles sobre las fuerzas enemigas. Pero pronto debe partir nuevamente con su carga de heridos.

                          Se suceden los viajes, principalmente entre Sevastopol , Novorossisk,  y Batumi.  Eroshenko se lamenta no poder participar en los desembarcos de Kerch y Feodosia pero sus viajes son muy importantes para la sobrevivencia de Sevastopol. Los suministros y tropas trasladados ayudan a la heroica ciudad a sobrevivir.

Descarga de suministros en Sevastopol

Descarga de civiles evacuados.

                          Un extraño incidente ocurre la noche de año nuevo en Batumi. Un marino ha abierto una caja de agua de colonia de la utilizada habitualmente para afeitarse y ha bebido varias botellas. Eroshenko ordena se le aísle hasta que se le pase la intoxicación y la borrachera. Le encierran en la lavandería. Inexplicablemente, este marino abre una de las válvulas de vapor hirviente, muriendo al poco rato producto de las graves quemaduras.

                        De esta manera estúpida el Tashkent sufre su tercera baja en la guerra.

             

  Durante los primeros meses de 1942, continúan los viajes alternados con cañoneos sobre las posiciones enemigas. Miles de soldados y pertrechos son trasladados y miles más de heridos y civiles son evacuados. El alto mando le prefiere utilizar en solitario para aprovechar su velocidad. En caso de usarlo como escolta debe reducir considerablemente su marcha.

                    Numerosas veces, la nave ha repelido los furiosos ataques de la aviación enemiga, su excelente maniobrabilidad más que su armamento antiaéreo,  le ha salvado de sus atacantes.

                                Además los artilleros del Tashkent habían descubierto un truco que generalmente les funcionaba. No disparaban directamente al cuerpo del avión sino a la nariz. Los pilotos enemigos, al ver la estela de proyectiles cruzando frente a sus ojos, arrojaban las bombas en cualquier lado y volvían a su base.

                                  Es sabido que el invierno de 1941-42 fue uno de los más crudos que se recuerde. Esto también afectó obviamente,  la navegación en el Mar Negro. Especialmente sacrificado era el lugar de los artilleros antiaéreos que debían permanecer largas horas en sus puestos de combate expuestos al extremo frío.

                                En uno de los viajes durante el mes de enero, un día en que había tanta niebla que no se veía nada, el navegador Eremeev informó a Eroshenko, que no podía mantener el rumbo sin un punto de referencia. Eroshenko mandó detener la nave hasta que se disipara un poco la niebla, ya que podían caer en un campo de minas.

                    El Tashkent transportaba 1.000 soldados con rumbo a Sevastopol. Luego de un par de horas, la niebla comenzó lentamente a disiparse, pero entonces comenzó  un violento  ataque sobre la nave con fuego de cañones e incluso fusilería. La deriva les había llevado hacia la costa ocupada por los alemanes los que habían detectado a la nave.  El Tashkent contestó el fuego con todas sus armas y se alejó rápidamente de la costa. El navegador ya tenía un punto de referencia. Dos soldados de los transportados resultaron heridos.

El capitan Eroshenko en el puente del Tashkent

            El éxito de Eroshenko le hecho acreedor a la Orden de la Bandera Roja. Sólo entre enero y mayo de 1942, el Tashkent efectuó 27  viajes entre Sevastopol y las bases más cercanas en la “Tierra Grande”, Además de las misiones de bombardeo y escolta.

Eroshenko se enorgullecía del hecho  de que ninguno de los heridos transportados por su nave había muerto durante el trayecto.

                            Pero tanta fortuna no podía durar mucho…

Continuará…

       

                             

                                     

leytekursk

07-10-2010

Continúo:

  El último viaje.       

  La madrugada del 26 de junio de 1942, el Tashkent había burlado una vez más el bloqueo y se encontraba en Sevastopol recogiendo su habitual cargamento de heridos, mujeres y niños. La situación era muy difícil en la ciudad y a pesar de la brava resistencia de las tropas rojas, el enemigo avanzaba incontenible.

                            Hacia la medianoche, con una carga de 2.300 evacuados el Tashkent zarpa de Sevastopol. También se le ha encargado el salvataje de la monumental obra pictórica “Panorama: El sitio de Sevastopol 1855-1856” la cual se ha embalado en 86 cajas.

  A las 04: 15,  la primera alarma. Suenan las campanas de la nave llamando a los hombres a sus puestos de combate. Un avión explorador germano ha descubierto al Tashkent y le sigue a distancia segura. Los marinos ya saben, que al alba, comenzarán a llegar los bombarderos. La tripulación y oficiales cambian sus uniformes de trabajo por tenidas de parada, como es tradición en la marina rusa, se combate en tenida de parada.

                          Aparecen en el cielo un par de exploradores que dan vueltas sobre la nave a gran altura, y luego tras ellos, los stukas, en cadena, uno tras otro, enfilan hacia la nave. Es una nueva táctica distinta a la habitual que consistía en atacar desde distintos ángulos simultáneamente. Ahora vienen en línea.

                                En su viaje de ida, el Tashkent ha consumido un tercio de su munición antiaérea, por lo que el Jefe artillero Novik advierte:

        ¡Disparad sólo a los aviones más próximos al barco!

                                    Comienza el fuego la cuarta torre, luego los antiaéreos, y cuando los aviones están muy próximos, las ametralladoras.  Una cascada de bombas se vierte sobre el Tashkent. El capitán Eroshenko, espera hasta el último segundo y ordena el giro que permite evitar los impactos directos. La nave responde mansamente y el zigzagueo continuo desconcentra a los atacantes.

                        Sobre la cubierta atestada de refugiados, caen gruesas columnas de agua producto de los estallidos cercanos. La nave se estremece con cada explosión y los bombarderos siguen viniendo. Eroshenko sabe que su única posibilidad de salvar la nave y a sus pasajeros, es alcanzar cuanto antes la zona de influencia de los cazas soviéticos. Pero para eso falta mucho todavía.

                  Se suceden los ataques. Al parecer los atacantes atacan por tandas de a lo menos, 10 bombarderos. y cuando una de ellas regresa a reabastecerse de bombas, la otra ya está llegando a la nave.

                        Pero el Tashkent no es un blanco fácil. El escurridizo destructor se las arregla para evitar impactos directos.

                                          Un primer Stuka es alcanzado a la salida del picado por la cuarta torre. El artillero Makuhin grita de alegría por su éxito mientras la aeronave se destroza contra el mar. En la cubierta estallan gritos de entusiasmo. Pero no es tiempo de cantar victoria. Luego de un breve descanso de unos cinco minutos, vienen de nuevo. Una decena de Stukas, perfectamente alineados uno tras otro se abaten sobre el Tashkent. Al parecer son oleadas de algún aeródromo muy cercano a la costa.

                            El jefe Novik ordena a todas las armas apuntar al primero de la fila y esperar su orden. En cuanto el avión suelta sus bombas Novik da la orden de fuego y el stuka es alcanzado.  Eroshenko continúa girando desesperadamente la nave pero la lluvia de bombas comienza a ejercer sus mortíferos efectos.

                              Una de las bombas estalla muy cerca del Tashkent hacia popa y del lado de babor. La nave se sacude entera y fuertes ruidos se escuchan desde el interior.

            ¡La dirección no responde!  Informa el timonel Kovalev

                                El timón está trabado y el Tashkent sigue en un giro sin fin a la derecha. Para salir del paso, Eroshenko dispone poner en marcha atrás el motor izquierdo, lo que si bien le permite corregir el rumbo, significa la pérdida de la velocidad. Y una nueva oleada de stukas se acerca…

                            Además los fragmentos de la bomba han agujereado el casco Los equipos de emergencia, trabajan febrilmente para cerrarlos. Desgraciadamente, también hay víctimas fatales entre los pasajeros evacuados y muchos heridos.

                              El timón se encuentra trabado en 21 grados a la derecha y todos los esfuerzos se concentran en, a lo menos, lograr fijarlo en posición cero.

                                El nuevo ataque ya se cierne sobre el inmóvil Tashkent y no se puede evitar. Cuatro bombas estallan casi simultáneamente, a ambos lados de la nave. Junto a las columnas de agua, la metralla atraviesa la nave. La nariz del barco se comienza a inclinar peligrosamente…

                    Eroshenko grita desde el puente: ¡Despejar la cubierta de proa! Los pasajeros, aún aturdidos por las explosiones tardan en reaccionar, pero poco a poco centenares de personas van abandonando la proa. Lentamente, la nariz del Tashkent vuelve a levantarse.

                  La gran defensa del Tashkent es la combinación de fuego con maniobra. Ahora, impedido de hacer agudos virajes, evoluciona lentamente sobre el mar con el rumbo extraviado.

                Los cañones de los antiaéreos están al rojo vivo. Un grupo de mujeres de Sevastopol se encarga de proveer cubos de agua para enfriarlos. Una ráfaga alcanza la plataforma de los artilleros resultando gravemente heridos tres de ellos.

Artilleros atentos al enemigo

Representación del Tashkent en combate

                            El Jefe de mecánicos Surin solicita autorización para intentar destrabar

la barra del timón  con una explosión. Eroshenko autoriza. Nada podría ser peor a la situación actual.

                              Dos nuevas bombas impactan muy cerca por estribor. Nuevamente el Tashkent es arrasado por columnas de agua y trozos de metralla. La nave siente el golpe e inicia una peligrosa inclinación a estribor.

                        El agua irrumpe en la primera sala de calderas. Mueren ahogados los mecánicos Urovenro, Ananev, y Kraynykov. Afortunadamente, estos héroes han logrado cerrar las válvulas antes de perecer evitando la explosión.

                  Ha estallado un incendio en el centro de dirección de tiro. Se ha inundado la tercera sección de la tripulación, falleciendo ahogados  muchos de los pasajeros que allí se encontraban.

          En lo que va de combate, cerca de doscientas bombas se han lanzado sobre el Tashkent. Eroshenko, preocupado por la escora de la nave consulta a Surin:

      ¿Cuánta agua hemos embarcado?

    -Cerca de mil toneladas,  contesta el Jefe de mecánicos.

        ¿Aguantaremos?  Consulta Eroshenko

  - Si no aumentamos la velocidad, creo que sí contesta Surin.

Eroshenko  decide inundar los estanques de combustible vacíos de babor a fin de equilibrar la nave. También ordena eliminar de la nave todo el peso superfluo. La ejecución de esta medida provoca las iras del artista encargado de la obra “Panorama” quien airadamente expone a Eroshenko que no permitirá que se arrojen por la borda las cajas que contienen esta monumental pintura. Eroshenko le calma, si bien esa obra ocupa un gran volumen, su peso es insignicante.

                                    Los ingenieros ya tienen preparada la explosion de la barra del timón. Pero providencialmente, dos bombas caen hacia popa. La gran columna de agua levanta la nave por la popa para luego dejarla caer fuertemente sobre el mar. ¡El fuerte golpe ha destrabado el timón!

          Surin, quien nunca pierde la calma comenta: “Este sí que es un golpe de suerte”

                                  En ese mismo momento, el avíon que ha lanzado las bombas que destrabara el timón cae derribado por un certero impacto de la cuarta torre.

                            El Tashkent ya puede maniobrar nuevamente, y aumentar la velocidad. Comienza de nuevo la lucha entre las águilas y la liebre. Los picados son cada vez más agudos y las curvas cada vez más cerradas.

                          Un nuevo problema. El mecánico Kutolin informa que el agua inunda la sala de máquinas. Nada se puede hacer, es necesario continuar. La única posibilidad de sobrevivir es llegar a la zona protegida por los cazas.

                  Los cañones antiaéreos se quedan sin municiones. Han agotado su carga de mil proyectiles por arma y las bodegas de munición están inundadas. Las mujeres de Sevastopol que asisten a los artilleros notan que dispersos sobre la cubierta ruedan algunos proyectiles que han caído de la plataforma durante el combate. Rápidamente, la “Brigada de Sevastopol”, recoge estas municiones y las hace llegar a los artilleros.

                          Con todo, un nuevo avión es derribado. Las esforzadas mujeres gritan y celebran este derribo como propio.

                              La inclinación hacia la proa se hace crítica además ha comenzado a arder la quinta sección de la tripulación, atestada de heridos. Eroshenko ordena evacuar estos heridos a cubierta.

                          Una bomba cae directamente sobre la proa. Rebota, choca contra el ancla izquierda, luego rueda por la borda y después cae al mar… ¡Sin explotar!

                Se suceden unos minutos de tensa calma. Por primera vez, desde que comenzó el ataque hace ya más de tres horas, los atacantes se dan un descanso. El tiovivo diabólico de Junkers deja de girar. El Tashkent dispone de unos minutos de descanso para lamer sus heridas.

                              Desesperadamente, la marinería trabaja cerrando los orificios en el casco para mantener la nave a flote. Pero parece una tarea imposible, la proa ya está casi a nivel del mar.

                    Y ya vienen de nuevo. Por la popa se pueden distinguir contra el cielo decenas de puntos negros que se dirigen a la nave…

                            Eroshenko ordena subir a las mujeres y los niños a los botes salvavidas. El hundimiento es inminente. Los Junkers están cada vez más cerca. Pesadamente, el Tashkent inicia las maniobras evasivas.

                    De pronto, un vigía grita desesperadamente.

        ¡También vienen por estribor!

                                Eroshenko, desde el puente, dirige sus prismáticos hacia la nueva amenaza… pero esas siluetas le resultan familiares…

              ¡Son nuestros!  ¡Petlyakov-2!

              Una nueva explosión estremece al Tashkent… ¡pero ahora es de júbilo! Los marinos se abrazan y las mujeres lloran de alegría.

                  Los pequeños bombarderos bimotores soviéticos Petlyakov-2  sin su carga de bombas resultan ser muy maniobrables, y un enemigo contra el cual los stukas no tienen posibilitad alguna.

                        Los aplausos estallan espontáneos en el agónico Tashkent cuando los Petlyakov pasan sobre la nave rumbo a los atacantes, los cuales, luego de haber soltado las bombas sobre el mar, huyen tierra adentro.

                  El Alto mando en Novorossysk decidió enviar estos aviones al encuentro del Tashkent, los cuales tienen mayor autonomía que los cazas. Esta acertada decisión ha salvado la nave.

          El señalero Smorodin se cuadra marcialmente ante Eroshenko y le informa: “Trescientas treinta y seis, compañero comandante”

                Eroshenko no le entiende “Qué quiere decir, explíquese”

        Smorodin completa su información: “Trescientas treinta y seis son las bombas que nos han arrojado en las últimas tres horas y veinte minutos”

                    El señalero se había preocupado de llevar una rigurosa estadística del ataque.

        Sobre el horizonte aparecen ya los cazas que escoltarán la nave en el trayecto restante a Novorossysk. El capitán Eroshenko, por fin, respira tranquilo.

                    La primera parte de una atroz pesadilla ha terminado.

                          Todos los esfuerzos se dedican ahora a mantener la nave a flote. El Tashkent se hunde lentamente, tan lentamente que los pasajeros civiles casi no lo perciben. Pero su tripulación sí que lo sabe y lucha desesperadamente por evitarlo. La nariz de la nave comienza a desaparecer lentamente bajo las aguas.

              Miradas angustiadas otean el horizonte en espera de la anhelada salvación. Pasan largos y tensos minutos hasta que un vigía anuncia:

            “nuestros barcos se aproximan… veo sus humos”

                  Dos destructores y un remolcador se dirigen a toda máquina hacia el Tashkent. Se trata de los destructores “Vigilante” e “Inteligente” y del remolcador “Jupiter”. Sobre ellos flamea la bandera del comandante de la Flota, Vladimirsky el que ha acudido personalmente al rescate.

                        La lancha del almirante se acerca al Tashkent y apenas el almirante pisa la cubierta se funde en un emocionado abrazo con su amigo Eroshenko. Ambos recordaban muy bien los amargos días del hundimiento del “Frunze”

                                  Ante el inminente colapso de la nave la primera medida que acuerdan es el traslado inmediato de los más de 2.000 heridos, mujeres y niños evacuados de Sevastopol, a los destructores.

                                      Además se dispone que todas las bombas de agua disponibles sean traspasadas al Tashkent y también el personal técnico de control de daños de ambos destructores. El Plan es mantener el Tashkent a flote a fin de que pueda ser remolcado a Novorossysk.

                                      El plan comienza a funcionar. Luego del traslado de los pasajeros la nariz de la nave emerge nuevamente.

                                        Se decide que el “Inteligente” remolque al Tashkent por la popa. Luego de hechas las maniobras correspondientes, la pequeña columna se pone lentamente en marcha.

                          Los cazas patrullan el aire como molestos mosquitos y los artilleros de los antiaéreos del Tashkent no se han movido de sus puestos. Recargadas sus armas ya se sienten seguros nuevamente.

                                El Almirante Vladimirsky ha trasladado su bandera al Tashkent y hará el viaje junto a la tripulación del herido destructor.  Al crepúsculo, las naves llegan a Novorossysk.

                              Al desembarcar se descubre que en una bodega aún permanecían 200 evacuados, de los cuales nadie se había acordado.

                                    La travesía ha costado la vida a 30 bravos marinos del Tashkent y a más de 200 de los civiles transportados. Los heridos son muchos. Pero muchos también han sobrevivido, y lo más importante, el Tashkent, el crucero azul, también ha sobrevivido.

 

Imágenes del rescate del Tashkent

Traspaso de sobrevivientes al destructor “Inteligente”

La proa inundada del Tashkent

El “Inteligente” maniobrando para remolcar al Tashkent.

Diagrama con las áreas inundadas en el Tashkent

Continuará…       

                                     

                       

                   

                     

                                                                                           

leytekursk

08-10-2010

Desastre en Novorossysk

                Alrededor de las 22:00 horas y una vez bien asegurada la nave, la tripulación decide cenar a bordo. Los cocineros deben zambullirse en las inundadas bodegas para rescatar unas latas de alimentos. Pan seco sólo había en los botes salvavidas.

                               En el comedor de oficiales, nadie comenta los acontecimientos del día. El escritor Evgueny Petrov, quien ha hecho el viaje desde Sevastopol en el Tashkent, toma la palabra y comienza a contar interesantes anécdotas de su reciente viaje a los Estados Unidos. El cansancio es evidente en todos. El jefe de mecánicos Surin, comenta que es primera vez que se sienta en lo que va del día. Y Surín también es el primero en reincorporarse al trabajo. Junto con el contramaestre Taranenko inician un meticuloso recuento de los daños con el fin de orientar a los grupos de reparación que llegarán por la mañana.

                                 Al comenzar los trabajos por la mañana, se decide que lo más importante es cerrar provisoriamente todas las perforaciones del casco, desaguar la nave y prepararla para su traslado a los astilleros de Poti en donde se llevarán a cabo las reparaciones definitivas.

                               Al día siguiente, el 29 de junio, hay gran conmoción en el Tashkent. El Mariscal Semion Budyenny, Comandante del Frente del Cáucaso, está de visita en Novorossysk y ha solicitado visitar la nave.

                                 No hay tiempo para ceremonias ni protocolos. El Mariscal ya llega. En ropa de trabajo, la tripulación del Tashkent observa cómo Budyenni, ágilmente trepa sobre la torre mayor y desde allí les dirige la palabra, en un lenguaje cordial, como si hablase con sus amigos:

                 “He venido a felicitarles  por el feliz término de vuestro reciente viaje. Todos hacemos lo posible por ayudar a Sevastopol, pero vuestro barco destaca nítidamente en esta tarea. Por eso les agradezco a todos los marinos y en especial a ese gran cosaco del Kuban. (Mención al origen étnico de Eroshenko).

                             “Combatientes como ustedes son el orgullo de nuestro ejército. Toda la tripulación del Tashkent recibirá los premios y ascensos que dignamente han ganado y ante el Comisario del Pueblo para la Marina solicitaré para ustedes el título de Barco de la Guardia” Se lo han ganado.

                              La tripulación estalló en largos “Hurraaaah” a la manera rusa.

El Mariscal Budyenni Saluda al capitán Eroshenko

Budyenni se dirige a la tripulación del Tashkent

El escritor Petrov con el capitan Eroshenko

           Otra gran alegría para los tripulantes del Tashkent ese día  fue enterarse que en el periódico “Mar Negro Rojo”, el poeta Serguei Alymov había publicado un hermoso y emotivo poema heroíco, dedidaco a ellos y que llevaba por título “El barco milagroso”.

                             

                         El 30 de junio, el Tashkent ya está en condiciones de, con muchos resguardos, zarpar a Poti. Pero se desata un temporal y los ingenieros deciden que con reparaciones tan provisoria, lo más indicado es esperar un par de días a que mejore el clima.

                                     Era el 2 de julio de 1942 cerca del mediodía. Repentinamente suenan las sirenas de alarma en la ciudad. El capitán Eroshenko se encuentra en el puente de mando, e inmediatamente sale a ver lo que ocurre. La bahía de Novorossysk se encuentra bajo intenso ataque de bombarderos. Ya silban las bombas sobre el Tashkent. Una gran explosión sacude entera la nave. Eroshenko es lanzado violentamente al agua.

                        El Tashkent se hunde rápidamente. Solo la poca profundidad del embarcadero permite que sobresalgan algunas estructuras. El golpe ha sido fatal.

                     El capitán Eroshenko es rescatado del agua con heridas menores.

                               Ha sido un ataque tan sorpresivo que ha sorprendido totalmente a las defensas antiaéreas de la ciudad. Los enemigos han usado una ruta impensable para acceder a la bahía, a través de un estrecho valle el cual era usado habitualmente por la aviación soviética para acceder a la ciudad. Cuando se ha descubierto el engaño ya era demasiado tarde, los bombarderos estaban ya sobre la bahía.

                          Posteriormente, un piloto alemán capturado que se lanzó en paracaídas al ser alcanzado su avión, confesaría que tenían como principal objetivo la destrucción del “crucero azul”

                                          De los tripulantes del Tashkent, 76 fallecieron instantáneamente, entre ellos, el contramaestre Taranenko, el artillero Gimmelman, los ingenieros mecánicos Kutolin y Kolyaguin, el jóven alférez Sapyanov y el instructor político Smyrnov.  Los heridos superan el centenar.

                             En el cementerio de Novorossysk, el día 3 de julio se abrió una fosa común con la inscripción “A los marinos héroes del Tashkent”. La tripulación tuvo que hacer varios viajes a despedir a sus camaradas por cuanto los buzos estuvieron varios días extrayendo cadáveres desde el interior de la nave.

                 También llega la noticia de que ha fallecido en un trágico accidente de aviación, el escritor Evgueny Petrov, quien había hecho la travesía heroica con el Tashkent y que se había comprometido a escribir la historia. El periódico Estrella Roja publicó póstumamente el inicio de su trabajo inconcluso “La ruptura del bloqueo” que fue encontrado en su bolso de efectos personales. Sus últimas letras fueron para el Tashkent.

                      Aunque tarde para muchos también llegan los premios prometidos por Budienny.

                       En forma póstuma son condecorados con la Orden de la Bandera Roja:

Los ingenieros Kutolin y Koliaguin, el contramaestre Taranenko, y el torpedista Sulimenko. También, los mecánicos fallecidos durante el viaje en la sala de calderas Udovenko, Kraynikov y Ananev.

                   La gran mayoría de los sobrevivientes reciben un galardón. A Eroshenko le es otorgada la Orden de Lenin.

                                  También llega una condecoración para la mujer que lideraba la brigada de apoyo a los artilleros. Pero nadie recordaba su nombre y no se pudo ubicar su paradero.

Estado final del Tashkent

Consideraciones finales

El Tashkent realizó 40 misiones en su corta vida de combate de poco más de un año. La mayoría de traslado de tropas de refuerzos y evacuación de heridos y civiles hacia y desde Sevastopol. Recorrió 27.000 millas naúticas. Destruyó seis baterías enemigas, derribó trece aviones y hundió una lancha torpedera enemiga. Como apoyo artillero disparó miles de proyectiles sobre las líneas enemigas.

Todo lo aprovechable del Tashkent fue recuperado. Sus torres artilleras continuaron combatiendo instaladas en otros destructores de la marina roja. La tripulación, continuó su lucha en tierra. Para ello fue creado el “Batallón Tashkent” de destacada actuación en la defensa de Novorossysk. Eroshenko fue nombrado comandante del crucero “Crimea Roja” y pudo recuperar a la mayoría de sus oficiales.

Las unidades que atacaron al Tashkent en su último viaje pertenecían al StG 77. Se atribuye al piloto Oberfeldwebel Herbert Dawedait el hundimiento del Tashkent. En la literatura sobre el Stuka consultada se señala que fueron 350 las bombas lanzadas sobre el Tashkent durante su travesía.

La obra “Panorama. La defensa de Sevastopol 1855-56”, sobrevivió al viaje pero estaba tan dañada que se prefirió reconstruirla. Imágenes y la historia de esta obra en los sgtes enlaces:

http://sevpanorama.com/

http://www.travel2sevastopol.com/Panorama.html

http://sevastopol.russian-women.net/big/sevastopol_n24232.shtml

Bibliografía

Kuznetzov Nikolai; La marina Sovietica en la Gran Guerra Patria 1941-1945

Editorial progreso, Moscú.

Varios Autores :La gran Guerra Patria de la Unión Soviética. Editorial Progreso, Moscú, 1985.

Forczyk Robert : Sevastopol 1942: Von Manstein`s Triumph. Osprey Publishing  New York, 2008

Ruge Friedrich : The soviets as naval opponents, 1941-1945. United States Naval Institute, Annapolis Maryland, 1979

Hayward Joel S. A.: Stopped at Stalingrad: The Luftwaffe and Hitler`s defeat in the East, 1942-1943. University Press of Kansas, Modern War Studies.

Shirokorad Alexander: Bitva za Chernoe More. Moscú, 2005

Afonin H. H. Lider Tashkent. Colección Gangut, 2008

Kashur Pavel: Destructores líderes de la Flota Roja: Tashkent, Baku y Leningrado. Colección Arsenal, Moscú, 2008

Weal John: Junkers Ju-87 Stukagechwader of the Russian Front. Osprey Publishing 2008

Ward John: Hitler’s Stuka Squadrons. The JU-87 at war 1936-1945. MBI Publihing Company, 2004

Enlaces:

http://en.wikipedia.org/wiki/Tashkent_class_destroyer

http://mkmagazin.almanacwhf.ru/ships/tashkent.htm

http://flot.sevastopol.info/ship/lider/tashkent.htm

http://navsource.narod.ru/photos/03/270/index.html

http://militera.lib.ru/memo/russian/azarov_ii/index.html

http://militera.lib.ru/memo/russian/eroshenko/index.html

http://militera.lib.ru/bio/zonin_sa_vladimirsky/index.html

                                             Saludos…

       

gilfi

08-10-2010

Excelente trabajo fijo ganador delarticulo del mes de octubre 

Felicidades

Fug

13-04-2011

Gran trabajo leyte,  Gracias por traer aqui un poco de las acciones de la marina roja, que fueron muchas. 

Saludos 

Haz login o regístrate para participar