Autor Tema: La experiencia corsaria japonesa  (Leído 3450 veces)

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La experiencia corsaria japonesa

« en: 10 de Mayo de 2009, 23:10:46 pm »
LA EXPERIENCIA CORSARIA JAPONESA

                               
INTRODUCCION:

                         Hacia mediados de 1941, las autoridades navales japonesas, observando (o más bien envidiando) el éxito obtenido por los buques corsarios alemanes, decidieron armar una serie de mercantes con el fin de utilizarlos como naves corsarias.

                La filosofía naval japonesa, orientada a destruir a su enemigo en una gran batalla de superficie (guerra de escuadras), nunca consideró este tipo de naves dentro de sus prioridades (guerra de corso). Los antiguos almirantes, como el mismo Yamamoto, eran partidarios de estrategias del tipo “hit and run” como en Pearl Harbor.  Pero una importante fracción de oficiales de menor rango, estaban gratamente impresionados con los logros germanos,  y contra toda expectativa, lograron convencer al Alto Mando de que los mercantes armados sería una manera barata y muy efectiva de afectar severamente las líneas de abastecimiento aliadas.

                             Una vez aprobado el proyecto se dispuso que 14 mercantes de distinto tipo y de desplazamiento entre las 5.000 y 10.000 toneladas fueran transformados en cruceros auxiliares.   De estos 14 buques los primeros en entrar en operaciones y en los cuales se centrará este trabajo, fueron el “Aikoku Maru” y el Hokoku Maru”.

    Estas naves eran originalmente transportes de pasajeros de la Osaka Shipping Line que habían sido decomisados para uso militar. Durante 1941, fueron reconvertidos en cruceros auxiliares armados. Su armamento inicial consistió en 4 cañones Vickers de 150 mm. 2 cañones de 80 mm. Y 4 ametralladoras de 25 mm.  Además, un montaje doble de tubos lanza-torpedos. También se les dotó con dos aviones de reconocimiento del tipo Kawanichi  E7K2 “Alf”. Estas naves desarrollaban la nada despreciable velocidad velocidad de 21 nudos.

                          Al contrario de sus aliados germanos, los corsarios japoneses no adoptaron los mecanismos de engaño que tanto éxito proporcionaron a los germanos, es decir, disfrazarse de buques desarmados de países neutrales y sólo identificarse cuando la presa ya no estaba en condiciones de resistir o escapar


El "Aikoku Maru"



LA PRIMERA MISION

              Los corsarios japoneses fueron organizados como el 24 escuadrón de cruceros especiales bajo el mando del Almirante Moriharu Takeda. El "Hokoku Maru" se designó buque insignia y  fue habilitado con espacio y comodidades para albergar al almirante Takeda y a su staff de oficiales.

                    El 24 escuadrón de cruceros especiales, salió de la bahía de Hiroshima, el 15 de noviembre de 1941 en dirección a Jaluit, en las islas Marshalls en donde fijarían su base para patrullar los mares entre  Australia, Samoa-Fidji y el Canal de Panamá.
Al anochecer del 12 de diciembre de 1941, el "Hokoku Maru" interceptó a 23º S, 118º W al carguero americano de 6.210 toneladas Vincent que navegaba desde Sidney al canal de Panamá. El carguero fue hundido y su tripulación transferida como prisioneros a los corsarios. Luego de esta primera acción exitosa, los corsarios abandonaron rápidamente el area en prevención a posibles llamados de auxilio emitidos por el Vincent.

                 Las acciones se reanudaron a partir del 23 de diciembre. El 31 de diciembre, un avión explorador del "Aikoku Maru" descubrió al carguero americano "Malama" de 3.770 toneladas el cual iba en viaje de Honolulu a Nueva Zelanda con una carga de camiones y motores de avión. El avión explorador se perdió por unas horas de su buque madre, pero posteriormente pudo ser encontrado. Al día siguente, a las 09:10  otro explorador encontró nuevamente al transporte y a través de ráfagas de ametralladoras le hizo entender que debía detenerse. El Malama comenzó a radiar desesperados mensajes de auxilio. El almirante Takeda, que se encontraba a 150 millas de distancia con sus naves, ordenó a sus aviones regresar para armarlos con bombas. El comandante del Malama, sabiéndose perdido, y con el fin de evitar que su valiosa carga cayera en manos enemigas, ordenó abrir las válvulas y abandonar la nave. Cuando los corsarios llegaron al área, capturaron a los 38 tripulantes como prisioneros de guerra.

                    El escuadrón se mantuvo operando en el área hasta fines de enero de 1942, sin lograr más víctimas. El 4 de febrero de 1942 arribaron a la base naval de Truk en donde les fue renovado su armamento principal por 8 cañones de 5,5”, duplicando su capacidad de fuego instalada originalmente.



OPERACION CONJUNTA
               
                         Al  regreso del exitoso raid de Nagumo por el oceáno Indico, en abril de 1942,  se informó al Alto Mando, que este océano estaba plagado de transportes aliados sin defensa alguna. Se equipó entonces a estas naves para extensas misiones en el Indico. Se dispuso, además, que llevaran, combustible, torpedos y suministros varios adicionales para que sirvieran como improvisados buques madre a los submarinos que operaban en el sector.
                             Se les destinó como unidad adjunta a la 8va flotilla de submarinos la cual contaba entre sus unidades con tres submarinos enanos.

                         El 12 de mayo, capturaron el buque tanque holandés de 8.000 toneladas SS Genota, a 465 millas al Sud-este de Diego Suarez, Madagascar, una fácil presa que sería posteriormente incorporada a las filas de la Marina Imperial con el nombre de “Ose Maru”. Un par de semanas, el día 29 de mayo,  después, un explorador del submarino I-10, buque insignia de la flotilla, sobrevolando Diego Suarez, detectó al acorazado británico Ramillies. Al día siguiente, los submarinos I-16 y I-20 lanzaron sus submarinos enanos con la misión de atacar al acorazado. Las tensas horas de espera terminaron cuando se sintieron dos grandes explosiones y un denso humo negro cubrió el horizonte. Los cazasubmarinos británicos cubrieron la bahía con cargas de profundidad. Uno de los minisubs japoneses logró ponerse a salvo en la costa, pero sus tripulantes fueron capturados por los británicos y ejecutados al momento. Del segundo minisub, nunca más se supo y lo más probable es que haya sido destrozado por cargas de profundidad. El ataque ocasionó 19 muertos y 47 heridos entre la tripulación del HMS Ramillies y los daños causados mantuvieron al acorazado inactivo por más de un año.

                     Luego de este exitoso ataque, la flotilla continuó sus patrullas por el Oceáno Índico. A inicios de junio, el "Aikoku Maru" y el "Hokoku Maru", navegando juntos y alejados de la flotilla de submarinos, hundieron mediante fuego de cañón, el transporte británico de 7.000 toneladas “Elysia”. Al mismo tiempo, en las cercanías del canal de Mozambique, los submarinos hundían tres transportes más. El 12 de julio, los corsarios cobrarían su tercera víctima, en este caso, el “Huakari” de 7.200 toneladas en viaje de Fremantle a Colombo, el cual sucumbió ante dos certeros torpedos. Satisfechos de sus victorias, los corsarios y sus compañeros submarinos, regresaron a su base en Penang, a reabastecerse y en busca de un merecido descanso.

                           Aún cuando el resultado final de la expedición fue de 19 naves hundidas o capturadas con un tonelaje total de 150.000 tns. Al costo de dos minisubs y 4 hombres, el Alto Mando Japonés, obsesionado con la gran batalla naval e impaciente por un gran éxito contra naves de guerra decidió suspender estas operaciones conjuntas y destinar a los submarinos a la caza de la marina de guerra aliada. Los Corsarios podrían seguir operando pero ahora como unidades independientes. Los resultados en Mar de Coral y Midway habían cambiado las prioridades japonesas. Se sumaba a esto, la pérdida del corsario Kongo Maru el cual había sido hundido sin alcanzar a disparar un sólo tiro, y la permanente carencia de transportes de tropas de la Marina Imperial.

El Hokoku Maru



LA ULTIMA BATALLA

                              A fines de octubre de 1942, los corsarios "Aikoku Maru" y "Hokoku maru" salen en una nueva misión de cacería pero ahora en solitario. Nuevamente fueron cargados con abundante combustible, armamento y provisiones para abastecer a submarinos en caso de que se decidiera enviarlos a futuro.

                            El 11 de noviembre, al mediodía, los corsarios detectaron al tanquero holandés “Ondina” de 6.300 toneladas de la compañía Shell quien navegaba desde Fremantle, Australia a Diego Suarez, escoltado por el pequeño barreminas de la marina hindú HMIS Bengal de 650 toneladas.  Al mando del Bengal estaba el comandante William H. Wilson, el cual inmediatamente ordenó al Ondina que huyera a toda velocidad mientras dirigía su pequeña nave a enfrentar a los poderosos corsarios.

                  El Bengal contaba con un único cañon de 3” , dos Oerlikon de 20 mm. Y un par de ametralladoras Bofors. Wilson dirigió su fuego contra el "Hokoku maru", el cual se había separado de su compañero para ir a la caza del Ondina. El Buque tanque, contaba con un cañón de 4” el cual disparaba furiosamente contra su perseguidor obligándole a navegar en zig zag para eludir los tiros mientras sobre él llovían los proyectiles de los cañones japoneses.  Entonces un milagro ocurrió.  Un afortunado proyectil del Bengal dio de lleno en el montaje de torpedos del "Hokoku Maru" ocasionando una terrible explosión que sacudió el barco entero iniciando un terrible incendio, todo lo cual, le inmovilizó y a la vez, el abundante humo negro resultante, cegó a sus artilleros que no pudieron continuar disparando a su presa.

                  Al ver a su gemelo en problemas, el "Aikoku Maru" dirigió todas sus baterías en dirección al Bengal al cual pronto le asestó dos impactos directos que causaron serios daños en la pequeña nave. Luego de esto, se dirigió nuevamente en persecución del Ondina logrando posicionarse a 400 mts, para entonces asestarle dos torpedos y al menos tres impactos directos de sus cañones principales en su superestructura uno de los cuales mató al comandante de la nave William Horsman. La tripulación del Ondina ya tenía suficiente. Su único cañón ya no tenía municiones y el buque presentaba severos daños por lo que se dio la orden de abandonar la nave.

El Ondina en 1939


El HIMS Bengal

                    A una milla de distancia, el Bengal se encontraba en pésimas condiciones. Haciendo agua por una abertura bajo su línea de flotación, sus bombas apenas daban abasto para mantenerlo a flote. Bastaba sólo un impacto más para mandar a Wilson y a toda su tripulación al fondo del mar. Milagrosamente, nadie de la tripulación  había resultado muerto ni gravemente herido. Para empeorar las cosas, todas las armas a bordo ya habían agotado su munición.

              Mientras el Bengal maniobraba desesperadamente para ofrecer un menor ángulo a su atacante una inesperada alegría vino a reanimar las esperanzas de los agotados marineros. Una gran explosión sacudió nuevamente al "Hokoku Maru" para, acto seguido, convertido en una inmensa bola de fuego, desaparecer bajo las aguas llevando consigo a su capitán Hiroshi Imazato y a 76 hombres de la tripulación.

                Conmocionado por la suerte de su nave hermana, el "Aikoku Maru" disparó ferozmente contra los botes con  sobrevivientes del Ondina matando al ingeniero jefe y a varios miembros de la tripulación para después enfilar al lugar del naufragio en busca de los sobrevivientes japoneses de los cuales logró rescatar a 278.  Poco después, considerando que ambos buques aliados estaban condenados, (el Ondina, su principal objetivo, ardía fuertemente, escorado en unos 35º), el corsario sobreviviente,  lanzó un tercer torpedo sobre el Ondina y se alejó de la escena de la batalla a gran velocidad.

                         Milagrosamente, ambos buques aliados permanecían a flote. Al alejarse el peligro, el primer oficial del Ondina  Rehwinkel ordenó a la tripulación volver a bordo. afortunadamente, los torpedos habían impactado en unos estanques vacíos. Luego de unas horas y una vez controlados los incendios e inundando las contrabordas para equilibrar la escora, se dispusieron a volver a puerto seguro Los compartimentos estancos para el transporte de combustible habían mantenido la nave a flote y los motores no habían sufrido daños mayores.

               Pusieron rumbo a Freemantle, pero a medio camino se vieron en la obligación de pedir auxilio por cuanto necesitaban urgente asistencia para los heridos. Esta llamada de auxilio fue emitida sin codificar por cuanto los libros de códigos habían sido lanzados por la borda. Este pedido de auxilio causó conmoción en Colombo por cuanto el Ondina había sido reportado hundido y se pensó que era una trampa de los japoneses por lo que se desechó todo envío de ayuda. Afortunadamente un PBY Catalina australiano los descubrió a unas 200 millas al Nor-Oeste de Freemantle y envió un barco hospital que navegaba en las cercanías hacia ellos. Finalmente, el 18 de noviembre, el Ondina llegaba a su destino, luego de una odisea de la cual muy pocos han sobrevivido para contarla.

 Durante el combate, ambas naves habían perdido contacto entre ellas, por lo que la tripulación del Ondina pensó que el Bengal había resultado hundido y a su vez, el comandante del Bengal   también supuso que el Ondina había sucumbido al poderío del corsario japonés.

 El Bengal se dirigió a Diego García en donde una vez conocidos los detalles del enfrentamiento se convirtieron en el orgullo de la joven Marina India. El pequeño barreminas había logrado hundir a un enemigo veinte veces más poderoso en tamaño y armamento.

Proa del Ondina con las huellas de los impactos japoneses




CONCLUSION:

                  En vista de los magros resultados obtenidos, hacia fines de 1943, el programa de corsarios japoneses fue abandonado. Cinco de los corsarios originales habían sido hundidos sin aportar ni un solo barco enemigo a su producción. Los buques sobrevivientes fueron reacondicionados para otro tipo de funciones. El Aikoku Maru fue reconvertido en transporte y sería hundido por un ataque aéreo americano en Truk en febrero de 1944, siendo hoy en día uno de los buques más visitados por los turistas buceadores de esa bahía.

Restos del Aikoku Maru



Fuentes:

http://www.highbeam.com/doc/1P3-340682481.html

http://www.xs4all.nl/~eeuwen/ondian.htm

http://www.netherlandsnavy.nl/battle_ondina.html

http://www.ibiblio.org/hyperwar/UN/UK/UK-RN-II/UK-RN-II-11.html

http://www.combinedfleet.com/Hokoku_t.htm

http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_raiders_in_Indian_Ocean_Campaign


                                                                        Saludos...           

                                       

                         

 
« última modificación: 11 de Mayo de 2009, 01:18:42 am por leytekursk »

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #1 en: 11 de Mayo de 2009, 00:41:28 am »
Muy bueno Leyte #@5

Cuan distintas eran las filosofías alemanas y japonesas en cuanto al uso de los corsarios como una parte de sus armadas.

Saludos.

Desconectado leytekursk

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #2 en: 11 de Mayo de 2009, 03:48:02 am »
Cuan distintas eran las filosofías alemanas y japonesas en cuanto al uso de los corsarios como una parte de sus armadas.

  Muy cierto, al parecer los japoneses aún sufrían el mal de la victoria por su contundente triunfo en Tsushima.

                                                                  Saludos...

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #3 en: 11 de Mayo de 2009, 07:22:31 am »
Es que durante toda la guerra relegaron todas las opciones que no pasasen de "la gran batalla entre acorazados".

¿Y qué me cuentas de su flota submarina?

Con la calidad y cantidad de unidades que tenían, podrían haber hecho una escabechina entre los transportes USA de haber sido usados como hacía Alemania y luego hizo la US Navy.

Saludos.

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #4 en: 11 de Mayo de 2009, 13:23:17 pm »
Un gran relato Leyte.

Saludos

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #5 en: 11 de Mayo de 2009, 21:00:36 pm »
Mi felicitación por el trabajo, Leytekursk... #@5

Desconectado Ishihara

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #6 en: 13 de Mayo de 2009, 18:27:17 pm »
Muy interesante  #@5

Gracias

Desconectado Lenz Guderian

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #7 en: 03 de Julio de 2009, 03:11:58 am »
Con la calidad y cantidad de unidades que tenían, podrían haber hecho una escabechina entre los transportes USA de haber sido usados como hacía Alemania y luego hizo la US Navy.

¿Y qué fue lo que hicieron entonces?

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #8 en: 03 de Julio de 2009, 22:10:32 pm »
La doctrina de uso de la fuerza submarina japonesa no era la de EEUU o Alemania. Eran usados de forma muy estática y los empleaban como exploradores, transportes o escoltas de sus flotas.

Lo que no quiere decir que si se tropezaban con un buque enemigo no lo atacasen.

De haber ido expresamente a atacar los convoyes de transportes norteamericanos, podían haber hecho mucho daño.

Saludos.

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Re: La experiencia corsaria japonesa

« Respuesta #9 en: 25 de Julio de 2010, 21:40:18 pm »
Excelente trabajo sobre la Escuadra N° 24, se puede apreciar la calidad de la Marina Imperial Japonesa y sus limitaciones.
                                                   Atentamente
                                                    Kelder Toti

 

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