Autor Tema: Comandos británicos  (Leído 189 veces)

Desconectado minoru genda

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Comandos británicos

« en: 28 de Septiembre de 2017, 15:55:52 pm »
Antecedentes
Tras la retirada de los británicos de territorio francés mucha gente en Gran Bretaña se planteaba su futuro, un futuro que se antojaba un tanto complicado. Esa era una reflexión compartida por muchos políticos,  jefes, oficiales, soldados y ciudadanos británicos, entre todos ellos se encontraba el teniente coronel Dudley Clarke oficial del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra. Clarke, un estudioso de la historia militar, analizaba, mientras paseaba, el porqué de la debacle de franceses y británicos en Francia al tiempo que pensaba en lo que habían hecho otras naciones cuando sus ejércitos regulares habían sido derrotados en el campo de batalla. Mientras pensaba en lo ocurrido recordó como durante la Guerra de la Independencia en España los españoles habían respondido a los agresores franceses atacando a la retaguardia francesa y a destacamentos franceses con pequeños grupos o bandas de "soldados irregulares" ligeramente armados más conocidos como guerrillas o guerrilleros. La guerra de los boers en Sudáfrica también pasó por la mente de Clarke, pero como experiencia personal pudo comprobar sobre el terreno y en 1936 como un puñado de palestinos mal armados, atacando por sorpresa y con una aceptable organización había sido mucho más efectiva que un cuerpo entero de tropas regulares del ejército británico.
Al llegar a su casa Clarke se sentó en su escritorio y , antes de irse a dormir, esbozó un plan para un nuevo tipo de fuerza británica inspirada en los grupos guerrilleros históricos arriba indicados. A falta de un nombre adecuado usó el que en su día habían adoptado los boers que llamaban “comandos” a sus tropas, palabra afrikander que significa unidades militares.
Al día siguiente y ante la coincidencia con su superior en el Ministerio de Guerra, sir John Dill de ideas respecto a la urgencia de despertar el espíritu ofensivo del ejército, Clarke sacó su plan de una página que había escrito la noche anterior y a la vista de la misma Dill adoptó la idea tan pronto como acabó de leerla presentándola de inmediato al primer ministro Winston Churchill.
Churchil encantado ante el proyecto envió al día siguiente un memorandum al gabinete de Guerra, dicho memorandum decía: “Hay que preparar tropas especialmente adiestradas de tipo cazador para crear un reinado de terror en la costa enemiga, cuento con la Junta de Jefes de Estado Mayor para proponer medidas que permitan una incesante ofensiva contra todo el litoral ocupado por los alemanes, que deje detrás un reguero de cadáveres alemanes”. Ese mismo día Dill le dijo a Clarke: “Su proyecto de comandos ha sido aprobado, y deseo que lo ponga en marcha de inmediato. Trate de preparar lo antes posible una incursión a través del Canal”.
En apenas tres semanas Clarke preparó a un grupo de 115 soldados voluntarios que fueron enviados, a Francia, en cuatro botes de rescate aeronaval de la RAF cuya misión era desembarcar en cuatro puntos de la costa francesa al sur de Boulogne para probar las defensas alemanas y hacer algunos prisioneros. La incursión no tuvo el éxito esperado un grupo saltó a tierra y anduvo por una zona de dunas y tierra despoblada durante un tiempo dando vueltas en la oscuridad sin encontrar a nadie ni encontrar nada y finalmente reembarcó un segundo grupo descubrió que la zona elegida era una zona de fondeo de hidros por lo que ni siquiera llegó a desembarcar, un tercer grupo desembarcó cerca de la ciudad de Le Touquet, sorprendió a dos centinelas alemanes a los que mataron, los comandos aún novatos no se molestaron en registrar los cadáveres y revisar los ducumentos que podían llevar, ni siquiera se molestaron en comprobar que era lo que vigilaban esos centinelas. El cuarto grupo en el que iba Clarke como observador, tenía la brújula averiada y por poco se meten en la boca del lobo, de repente se encontraron con un reflector en la oscuridad y de inmediato dieron la vuelta para alejarse de la costa y buscar otro sitio donde desembarcar, habían estado a punto de entrar en el puerto de Boulogne. Al igual que el primer grupo desembarcaron en una playa desierta en la que solo había dunas, desilusionados se prepararon para embarcar de nuevo cundo de repente apareció una patrulla alemana uno de los jefes de los comandos amartilló su ametralladora que tenía un defecto, la recámara cayó al suelo pedregoso de la playa produciendo un enorme ruido que alertó a los alemanes que a su vez comenzaron a disparar a las presuntas sombras con bastante tino porque las balas comenzaron a silbar alrededor de los comandos y su embarcación Clarke resultó herido por una bala que le había rozado la cabeza, de repente los alemanes dejaron de disparar y los comandos se alejaron de la playa antes de que llegaran refuerzos de apoyo a la patrulla alemana.
Los cuatro botes de rescate aeronaval regresaron por separado a través del Canal y ese regreso no estuvo exento de un par de peripecias más que relatamos a continuación y que le sucedió a uno de los botes.
A uno de ellos se le negó la entrada en el puerto británico de Folkeston hasta que se comprobó la identidad de los ocupantes, mientras esperaban se bebieron todo el ron que llevaban esos botes de rescate para reanimar a los aviadores rescatados en las frías aguas del Canal o del mar del Norte, es evidente que tras beberse todo lo bebible y tras permitírseles desembarcar tenían tal melopea que les fue imposible mantenerse en pie y como situación de por si patética resultó que, además, la policia militar los arrestó bajo sospecha de ser desertores.
(Continuará)

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Re:Comandos británicos

« Respuesta #1 en: 06 de Octubre de 2017, 14:24:40 pm »
Tras esta primera incursión que se podría calificar de desastre a pesar de que no hubo ninguna pérdida y solo hubo un herido, el Ministerio de la Guerra reconoció que era necesario iniciar un reclutamiento, un entrenamiento y un equipamiento, todos ellos especiales, si se quería cumplir con la petición de Churchill para llevar a cabo “un reinado de terror en la costa enemiga”. Para ello se enviaron circulares a todos los jefes militares solicitando voluntarios para llevar a cabo “servicios peligrosos de naturaleza indeterminada. Se advirtió, además, a los potenciales reclutas que tendrían que acostumbrarse a estar activos y durante más tiempo que cualquier miembro de Fuerzas Regulares al Servicio de Su Majestad, también deberían prepararse para hacerse expertos en el manejo de diferentes tipos de armas, amplios métodos militares de exploración, habilidad y paciencia para permanecer al acecho, moverse en cualquier tipo de terreno de día y de noche con cualquier clima, hacerlo todo en silencio procurando no ser vistos y permanecer fuera del país durante prolongados periodos de tiempo.
Desde el comienzo de los reclutamientos Clarke estaba dispuesto a prescindir de las normas y reglamentos militares al uso para inculcar a sus “comandos" independencia y confianza en si mismos, propuso que los comandos no pudiesen dormir ni comer en los cuarteles. Para ello sugirió que se les diese una paga a cada hombre a partir del día de su incorporación, a partir de entonces deberían procurarse comida y albergue, sorprendentemente el Ministerio de la Guerra estuvo de acuerdo y por tanto asigno una paga que para el caso de los oficiales podía llegar a algo más de 13 chelines. Todos los comandos podían alojarse donde quisieran, un hotel, una pensión, o buscar cualquier sitio donde alojarse. En esto los comandos tuvieron suerte pues había muchos civiles dispuestos a colaborar en los esfuerzos por ganar la guerra y los alojaban y alimentaban de forma gratuita con lo cual se ahorraban toda la asignación.
Con todo ninguna de las sugerencias o iniciativas de Clarke agradaron a los militares tradicionalistas y ese concepto de comando recibió duras críticas de muchos oficiales que se quejaron de que la formación de una llamada “fuerza de élite” se llevaría a sus mejores hombres y argumentaban que esta nueva organización no haría nada que no pudieran hacer sus unidades.
La segunda incursión de los comandos tenía como objetivo sabotear el aeródromo de Le Bourg en la isla Guernsey del archipiélago de las Normandas y que los ingleses querían impedir que las fuerzas de la Luftwaffe lo utilizaran como base avanzada para cazas durante la futura invasión alemana que se esperaba de un momento a otro.
Para dicha misión fueron destinados dos destructores HMS Scimitar y HMS Saladin que debían transportar al grupo de incursión formado por 139 hombres entre oficiales y soldados. En la noche del 14 de julio, fiesta nacional francesa, y frente a las costas de Guernsey el grupo de comandos bajaron por los costados de los buques para ocupar su puesto en las lanchas de desembarco. Al instante comenzaron los problemas. Se había instalado en las lanchas un sistema eléctrico para poder soltar minas magnéticas el sistema eléctrico y su instalación tuvo como efecto perturbar las brújulas de los comandos, como resultado de dicha perturbación los hombres de una de las lanchas se dirigieron a una de las playas asignadas pero cual fue su sorpresa al verse frente los acantilados de Sark una isla a siete millas al este de Guernsey, otra de las lanchas sufrió problemas con el motor y tuvo que regresar.
Finalmente solo 40 hombres al mando del teniente coronel John Durnford Slater lograron desembarcar no sin muchas dificultades, los hombres se caían por causa del oleaje y entre “chapuzón y chapuzón" escupían agua salada, al llegar a la orilla desataron las correas de sus uniformes para que saliera el agua acumulada entre sus ropas, tras reponerse del esfuerzo y aligerar el peso del agua los hombres comenzaron a subir por un largo tramo de escaleras de hormigón hasta lo alto de los acantilados desde donde se dirigieron hacia el campo de aviación que encontraron desierto y sin usar al igual que el cuartel cercano donde esperaban encontrar alojadas a las tropas alemanas que deberían guardar el campo registraron los alrededores con el mismo resultado. Cuando regresaron a la playa se encontraron con que la marea ascendente y la violencia de las olas había alejado la lancha de la playa, trataron de llegar a ella con ayuda de un bote pero después de unos viajes el bote zozobró y se hizo pedazos contra las rocas por ello el resto de comandos tuvo que ir nadando hasta la lancha.
La incursión fue casi cómica y lo positivo fue la experiencia adquirida que enseñó que cosas se podían o debían hacer y cuales no.
 A pesar del fracaso y lo absurdo de estas dos primeras incursiones el entusiasmo de Churchill por los comandos aún persistia. El 17 de julio de 1940 el almirante sir Roger Keyes fue nombrado Director de Operaciones Conjuntas una nueva organización creada para dirigir todas las incursiones y coordinarlas con las operaciones de la Fuerza Aérea y la Marina.
Keyes que era un héroe de la primera guerra mundial tenía proyectos ambiciosos para los comandos pensaba utilizarlos en operaciones a gran escala que le dieran la misma gloria que el había conseguido en Brujas durante la incursión que causó el bloqueo del puerto de Zeebrugge usado por entonces como base de U-boote alemanes. Resultaba un tanto difícil conseguir sus objetivos si se tiene en cuenta que había poco armamento, poco material y aún menos voluntad por parte de los burócratas del Ministerio de la Guerra que no tenían ni las más mínima intención de abastecer y apoyar a “esa organización poco convencional e irregular que había causado mucho resentimiento entre jefes y oficiales del ejército regular”; Keyes se enfrentó a todo ese grupo de burócratas, golpeó mesas, echo pestes y se enfadó mucho con todos ellos pero fue incapaz de conseguir nada más que ese lógico enfado.
Churchill, conocedor de las trabas que estaba sufriendo el programa de comandos, intervino de nuevo y se puso en contacto con Anthony Eden, por entonces Secretario de Estado para la Guerra.
Tras un intercambio de misivas Eden dio órdenes concretas para acelerar el programa de comandos.
(continuará)

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Re:Comandos británicos

« Respuesta #2 en: 09 de Octubre de 2017, 14:43:32 pm »
En octubre de 1940 los voluntarios, llamados para entonces Brigada de Servicios Especiales, ascendían a unos 2000 hombres. Al crecer la Brigada se la organizó en unidades de comando numeradas del 1 al 12. A su vez cada comando se dividió en secciones que llamaron compañías, como máximo cada compañía tenía 50 hombres. Durante el transcurso de la guerra el número de unidades de comando aumentó y el tamaño de unidades varió en cantidad de hombres desde unos pocos hasta un máximo de 100.
Los nuevos comandos se lanzaron de lleno a un duro programa de entrenamiento de día y de noche que comprendía: marchas de velocidad, ejercicios de desembarco anfibio y ataques en campos dispersos por todas las tierras altas de Escocia. Al poco tiempo de comenzar esos entrenamientos un comando de 30 hombres podía desembarcar corriendo a la playa y cubrirla en unos 15 segundos.
Los entrenamientos empezaban a las 8 de la mañana los comandos marchaban haciendo largas caminatas por las montañas, hacían cursos de obstáculos, combate cuerpo a cuerpo, uso de cuchillos y pistolas y lucha libre, aprendieron a entrar en casas arrojando granadas por delante al tiempo que disparaban con sus ametralladoras. Un día normal de entrenamiento acababa al oscurecer tras un largo día de trabajo contínuo.
Finalmente Keyes planteó dos propuestas para utilizar a los comandos. El primer plan consistía en apoderarse de las islas Azores, en caso de que los alemanes entraran en España y bloquearan el paso por el Mediterráneo hacia Oriente Medio, para garantizar una ruta segura por el Atlántico Sur y el cabo de Buena esperanza. Los comandos comenzaron el entrenamiento en Inveraray (Escocia) pero después de unas semanas el ataque fue aplazado indefinidamente.
El segundo plan consistía en apoderarse de la isla de Pantellaria situada entre Sicilia y Túnez para disponer de otra base en el Mediterráneo. Keyes encantado con la perspectiva  planteó al primer ministro ser el jefe de la operación. 2000 comandos comenzaron a entrenarse para llevarla a cabo y durante el mes de diciembre de 1940 estuvieron esperando la orden de partida pero la operación también fue cancelada en el último momento.
A pesar del sentimiento de frustración que tuvieron los comandos y sus jefes que se habían entrenado duramente para participar en incursiones, fue en febrero de 1941 cuando los oficiales y jefes de los grupos 3 y 4 de comandos fueron convocados a una reunión en un hotel de la ciudad escocesa de Troon donde recibieron instrucciones para llevar a cabo una incursión en las islas Lofoten situadas en la costa noruega cerca del Círculo Polar Ártico.
En esas islas había unas fábricas que procesaban aceite de arenque y bacalao para obtener glicerina que los alemanes utilizaban para fabricar municiones y en la preparación de píldoras de vitamina A y B que se suministraban a la Wehrmacht. En el Ministerio de la Guerra habían decidido enviar a los comandos y esta vez no hubo ni cancelaciones ni aplazamientos.
(continuará)

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Re:Comandos británicos

« Respuesta #3 en: 13 de Octubre de 2017, 15:20:05 pm »
Los comandos en acción(1)

Operación Claymore
Hacia la medianoche del 1 de marzo de 1941, escoltada por cinco destructores, la fuerza de asalto zarpó de Scapa Flow (Escocia) en dirección a las islas Lofoten (Noruega)
La fuerza de cobertura para la misión estaba formada por los acorazados HMS Nelson y HMS King George V dos cruceros y los ya citados 5 destructores, los comandos iban en dos buques que en su día solían hacer la travesía del Canal de la Mancha, a bordo de esos dos buques iban 500 comandos de los grupos 3 y 4 el grupo 3 al mando de Joe Burton, desplegado para atacar los puertos de Stamsund y Henningsvaer estaba embarcada en el Princess Beatrix, el grupo 4 al mando del comandante Kershaw embarcados en el buque Queen Emma atacaría los puertos de Svolvaer y Brettesnes (ver mapas)





Además de los 500 comandos con la fuerza expedicionaria iba un destacamento del Cuerpo de Ingenieros y un pelotón de 52 voluntarios noruegos.
En la noche del 3 de marzo se divisaron las luces de las Islas Lofoten. A las 4:00 a.m., amanecer del día 4 de marzo los comandos bajaron a las lanchas de desembarco que los llevarían a las orillas de ambas islas donde se encontraban las fábricas. A pesar de la ropa que cubría sus cuerpos compuesta para cada comando de varias camisetas, jerseys de lana, pantalones de lana, botas forradas de piel y abrigo aún tenían bastante frío.
No se veía ninguna actividad enemiga en la costa, sin embargo los comandos tenían razones para pensar que podría haber algún tipo de resistencia al desembarco pero lo que encontraron fue a una considerable cantidad de habitantes de las islas dispuesta a ayudar que alargaron sus manos para tomarles las armas y ayudarlos en sus labores de desembarco. Solo un pesquero alemán artillado, el Kreebs partió del puerto dispuesto a hacer frente a los destructores; fue rápidamente incendiado y hundido.
Los comandos se apoderaron de la estación de telégrafos y central telefónica comenzando además a reunir a alemanes, en su mayoría marinos mercantes, y a colaboradores noruegos que los habitantes del lugar habían señalado. Mientras tanto el Cuerpo de Ingenieros hacía su trabajo consistente en colocar cargas explosivas en las 18 fábricas que tras las explosiones comenzaron a soltar humo negro de los incendios siguientes, aceite de pescado almacenado en tanques y algo más de un millón de toneladas de combustible fuel.
También fueron destruidos y hundidos 5 buques mercantes pequeños con un desplazamiento total de 20000 toneladas.
La anécdota del ataque la protagonizo el teniente de comandos R.L. Wills  que desde la estación de telégrafos envió un telegrama a Hitler que decía:
“En su último discurso usted dijo que las tropas alemanas irían al encuentro de las inglesas donde quiera que desembarcaran. ¿Dónde están sus tropas?”
El raid a las Lofoten fue todo un éxito a la destrucción de las fábricas y hundimiento de los mercantes hay que añadir los 216 prisioneros alemanes, 60 prisioneros colaboracionistas y 314 habitantes que se ofrecieron para volver con los comandos a Gran Bretaña, entre ellos ocho mujeres,y sumarse a las fuerzas noruegas que habían huido para no rendirse a los alemanes.

Lanchas de desembarco de los comandos regresando a los buques de transporte
 
(CONTINUARÄ) 

« última modificación: 15 de Octubre de 2017, 13:06:08 pm por minoru genda »

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Re:Comandos británicos

« Respuesta #4 en: 14 de Octubre de 2017, 17:37:35 pm »
Keyes deja su cargo Lord Louis Mountbatten es nombrado su sucesor

A pesar del comentado éxito de la incursión a las Islas Lofoten los comandos y su “inventor” sir Roger Keyes siguieron teniendo sus problemas.
En abril de 1941 el primer ministro, Churchill, aprobó un plan para que los comandos ocuparan las Islas Canarias, para de ese modo proteger los convoyes que se dirigían hacia el Atlántico Sur. Pasaron  semanas y meses y no había ningún asomo de prepararse para comenzar la operación, el resentimiento y la desesperación de Keyes iban aumentando por lo que consideraba una demora causada por los burócratas del Ministerio de la Guerra. En agosto se preparó una demostración en Scapa Flow de como sería el desembarco y se hizo en honor al rey Jorge VI. El ejercicio salió mal, fallaron las comunicaciones, en la playa se acumularon materiales, armas y pertrechos y hasta los hombre se tomaron poco en serio la maniobra, tras ese fiasco la invasión de las Canarias se aplazó de modo indefinido.
Keyes estaba harto su relación con las diferentes armas y fuerzas militares estaban seriamente dañadas y se quejaba de que los oficiales y jefes maquinaban contra él.
Ante esta situación Keyes decidió dimitir y se presento como miembro del parlamento que era para dar explicaciones de porqué habia tomado esa decisión, estaba frustrado por todas las decisiones que había intentado emprender criticando el poder negativo que controlaba la maquinaria bélica de Whiteall.
Churchill nombró entonces como sucesor, al cargo que Keyes había dejado, a Lord Louis Mounbatten un hombre que con un carácter y una disposición similar a la de Keyes, era miembro de la alta sociedad londinense además de primo del rey, estaba considerado un valiente oficial naval y líder carismático que despertaba admiración entre sus subordinados, era además hábil y tenía los contactos adecuados para abrirse paso entre los trámites burocráticos y conseguir que se tomase en serio el trabajo que proponía y se hiciesen las cosas. Como Jefe de Operaciones Conjuntas y siendo aún capitán fue ascendido a vicealmirante en funciones de la Marina, teniente general del Ejército y mariscal del Aire. Estos tres cargos eran algo más que eso reforzaban la necesidad de comprometer a las tres armas, Marina, Ejército y Aérea británicas como fuerzas de apoyo de operaciones comando a gran escala



Foto de Lord Louis Mountbatten, Jefe de operaciones conjuntas


(CONTINUARÁ)
« última modificación: 15 de Octubre de 2017, 13:58:56 pm por minoru genda »

 

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