Autor Tema: Quando la Marina italiana...  (Leído 2129 veces)

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Quando la Marina italiana...

« en: 09 de Abril de 2016, 13:03:01 pm »
Justificando….

Cada cierto tiempo, repaso los trabajos publicados por el prolífico escritor italiano Francesco Lamendola, teniendo la certeza de que, entre el gran número de los aparecidos desde mi anterior visita, y que pueden tratar de Historia Antigua, Sociología, Arqueología, Poesía, Crítica del Arte, … y cualquier otra materia que os podáis imaginar, encontraré algún trabajo de tema bélico, y lo que es más importante, que trate de la Segunda Guerra Mundial, y como podéis ver, así ha sido…

De este artículo, del que he seleccionado la parte que corresponde al periodo de la Segunda Guerra Mundial, (dejando aparte las cuestiones de política interna actual) y dado que siempre me ocurre con los trabajos del Sr Lamendola, que despierta el interés sobre el tema que trate, “forzándote” a saber más del tema en cuestión, he buscado “complementar” el mismo, como podréis ir comprobando...
                                                                                                                                   
                                                                                                                                                                                                            I.- Origenes.
Además, el título promete….

Quando la Marina italiana progettava l'attacco di New York.

                

   Resulta hoy difícil de imaginar que en pleno 1943, cuando ya la sombra de la traición y la derrota se cernía amenazante sobre nuestro país, y una clase dominante estaba pronta para dar la bienvenida con los brazos abiertos al enemigo, al que califica de "liberador", no hubiera, en nuestras Fuerzas Armadas, hombres que no sólo continuaran cumpliendo con su deber, sacrificándose todos los días para defender la integridad de la patria, pero que fueron aún más lejos y, sin ningún complejo de inferioridad hacia los aliados y su fuerza industrial y militar aplastante, seguían planificando operaciones, cada vez más audaces, para llevar la guerra hasta la misma casa del adversario.

   Incluso después de que Sicilia hubiera caído, (un hecho poco glorioso para nuestro ejército), en manos de los ejércitos anglo-americanos, y después de que Badoglio hubiera tomado el puesto de Mussolini como jefe de gobierno, y empezaron de inmediato  las negociaciones secretas para un armisticio con el enemigo, se daba la paradoja de que, al mismo tiempo,  los jefes del ejército y la marina continuaban exhortando a los oficiales y soldados a luchar hasta el último sacrificio para repeler al invasor, incluso entonces hubo quienes, después de las acciones espectaculares y gloriosas de nuestro hombres-rana contra la flota Inglesa en el Mediterráneo, estudiaba y ponía a punto, aunque precisaran una  intensa y difícil preparación,  objetivos estratégicos aún más distantes de lo que había sido Alejandría, en Egipto: Malta, Gibraltar, Freetown, en la costa de África Occidental (base naval de la escuadra británica del Atlántico Sur) e incluso Nueva York.

   La acción contra Nueva York, ( que fue examinada, en su tiempo, incluso por la aviación ) debería haber tenido lugar a principios de diciembre 1943; su diseño nació como proyecto de  guerra psicológica, en lugar de los efectos materiales que causaría (que habrían sido escasos o mínimos) y su preparación ya estaba bastante avanzada cuando, como un rayo caído del cielo, se produjo el anuncio del  armisticio, dada vía radio, y no mediante la debida comunicación  interna del Comando Supremo, o del Gobierno, o del Soberano, y que dejó helados a los valientes y puso la palabra  fin a sus audaces proyectos.
                                                                         
                                                                                     Mariscal Badoglio.
   La operación se hubiera llevado  a cabo de la siguiente manera: un submarino oceánico habría transportado hasta la desembocadura del río Hudson un sumergible de asalto, el cual habría penetrado  en el gran puerto americano, para atacar a los barcos que se encontraran en el mismo y provocar la máxima desorientación y confusión en un enemigo que, seguro de sí mismo y de sus inagotables reservas de hombres y materiales, nunca había tenido que lidiar con la guerra en su territorio, y nunca llegó a tener la experiencia de ser atacado en su propia casa (a excepción de la ocupación de los islotes de Attu y Kiska, en el extremo de las Aleutianas, en Alaska, por parte del ejército japonés, y sin tener en cuenta los ataques de submarinos alemanes e italianos, contra los buques y convoyes estadounidenses, frente a la costa atlántica de Norteamérica  Norte) .

   El hecho de que, en la Italia agotada por tres años de guerra durísima y de privaciones inauditas, todavía había hombres y materiales para pensar y poner en práctica semejantes planes de operaciones ; que había, es decir, los recursos materiales, aunque muy limitados, ya que la voluntad de continuar la lucha y llevarla hasta el mismo corazón de la potencia  enemiga , sugiere qué resultados podrían haber conseguido nuestras Fuerzas Armadas, si en junio de 1940 - cuando la situación estratégica global en Europa y en África, era tan diferente, y claramente a favor del Eje - se hubieran empleado con determinación y un poco de audacia por nuestro alto mando, aprovechando la caída de Francia y las serias dificultades que atravesaban el ejército y la flota británica.
 
   En particular, la no ocupación de Malta - que, a principios del verano de 1940, estaba  prácticamente desguarnecida - tuvo a la larga, consecuencias incalculables en el desarrollo de  las futuras operaciones: sin exagerar, podemos decir que fue el origen de la derrota final de las fuerzas italo-alemanas  en la campaña del desierto norteafricano, la derrota que, en el verano de 1943, abrió las puertas de Sicilia, y de la Italia entera, a la invasión anglo-americana y selló el destino político y militar de nuestro país.

   Es posible que, en la decisión de no atacar ni Malta, ni ningún otro objetivo sensible Inglés, en los meses de junio a diciembre de 1940, cuando tuvo inicio la contraofensiva Inglesa de Sidi el Barrani (la llamada Operación Compasss), que marcó, para nosotros, la pérdida de la Cirenaica y el fin de las “veleidades” de Mussolini a llevar una "guerra paralela" con  Alemania, pero autónoma con respecto a ésta; es posible, decíamos, que, en la decisión lamentable e incomprensible para ir a la guerra, pero sin querer luchar en serio, simplemente esperar a que el enemigo se rindiera a causa  de los éxitos ajenos, no sólo hubo un mal cálculo político, sino algo tal vez peor. Es posíble , en resumen, que tras los bastidores de la diplomacia oficial, hubiera una petición británica de no pasar al ataque, ni en el este de África, ni en Libia ni en el tablero  naval del Mediterráneo , insinuando ante Mussolini, la perspectiva de un posible consentimiento tácito a la anexión de las colonias francesas, y la posibilidad de que las fuerzas británicas, a su vez, no atacaran nuestras posiciones, al estar a la vista de una paz negociada que pudiera llegar en un momento posterior. El curso de las negociaciones a tal efecto, fueron abiertas por los británicos, por las posesiones del África Oriental, donde eran más vulnerables (se estima que tenían algo así como 3.000 hombres en todo el Sudán, contra los 300.000 que nosotros  teníamos en Etiopía); y es igualmente cierto que el Virrey Amedeo di Savoia cayó de lleno en la trampa que le tendió su viejo amigo de la infancia Lord Rennell, cuando  le ofreció dejar las armas quietas, a cambio de una neutralización "de facto" del Imperio, cuyo destino sería decidido sólo después de la guerra, en la mesa de la paz. La disparatada decisión de no atacar Sudán cuando la superioridad italiana era tan abrumadora, y, a continuación, ir a encerrarse en el “reducto” indefendible de Amba Alagi, sólo se puede explicar de la siguiente manera: y no se trata de cavilaciones más o menos fantasiosas sino de datos de hechos ya aclarados, sobre todo gracias a los eruditos inconformistas como Franco Bandini, que han  reconstruido todas las implicaciones de la "guerra psicológica" hecha de engaños, falsas promesas y traiciones por una parte, y, la ingenuidad macroscópica (por lo menos) por la otra.
                                                                                              
                                                                                                        Amedeo di Savoia
   Puede ser, por lo tanto, que la decisión de Italia de no aprovechar el momento propicio, en el verano de 1940, se diera como consecuencia de estas tramas ocultas; ya que es más que probable que, en ella, también hubiera pesado la presencia activa de un grupo de traidores, (almirantes y  líderes políticos y militares pro-británicos), en absoluto dispuesto a dirigir la guerra en serio y, por el contrario, deseosos de promover la derrota de su propio país, con el fin de provocar una agitación política y "deshacerse" de la dictadura fascista; ya que es posible, si no probable, que en la famosa correspondencia secreta entre Churchill y Mussolini, que el estadista británico se preocupó mucho en recuperar, contuviera material extremadamente delicado sobre este tema. El hecho es que, a partir de ese comienzo infeliz de 1940, todos ellos entendieron, amigos y enemigos, que Italia había entrado en la guerra sin la determinación necesaria de hacerla de verdad; un Almirante de la Marina de Guerra japonesa, por ejemplo, dijo lo siguiente: "Cuando Italia declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña, nosotros esperábamos que sus fuerzas armadas se incautaran de inmediato, con una operación relámpago, de Malta, para neutralizar  la presencia de la flota británica en el Mediterráneo; y nos quedamos muy sorprendidos al constatar que nada de esto se llevó a cabo, incluso que la operación de desembarco, continuamente pospuesta, finalmente fue dejada de lado "; y esto incluso cuando el bombardeo aéreo del Eje y el bloqueo naval había casi reducido a cero las posibilidades de defensa de su pequeña guarnición.

   Así, entre la ambigüedad, las traiciones y las oblicuas negociaciones de trastienda, se arrastraron las cosas durante tres años, mientras nuestros soldados, aviadores y marineros, escribían páginas gloriosas en todos los teatros de operaciones, pero sufriendo amargas derrotas, a causa de la ineptitud del alto mando; y mientras el sacrificio de hombres como Carmelo Borg Pisani, un patriota maltés que fue ahorcado por los británicos por haber luchado para favorecer la conquista italiana de la isla, quedaba subestimada, no solo entonces, sino incluso tiempo más tarde, en Italia,… ¡ que diferencia con lo que había ocurrido con Filzi, Batisti y Chiesa durante la Primera Guerra Mundial !. Sin embargo, parece difícil argumentar que Malta, en 1940, era una tierra italiana menos "irredenta" que en 1915, eran Trento y Trieste, que nunca habían sido parte de la República de Venecia (mientras que Malta había sido parte, al menos nominalmente, del Reino de las Dos Sicilias). Esto, a nuestro juicio, demuestra que, si los objetivos de guerra italianos, en la Segunda Guerra Mundial, comprendian la realización de la unidad nacional (el mismo discurso de Malta, vale para Niza, Saboya, Córcega y Dalmacia) y la puesta en seguridad de un área estratégica, que debería comprender Gibraltar, Suez, las Islas Jónicas, Yibuti, Tánger… Pero si todo ello, no fue explicado adecuadamente a la población, no se hicieron "populares", como fueron los de 1915, y qué, exactamente, tal vez porque nuestras clases dirigentes, o una parte importante de ellos - las finanzas, la industria, la diplomacia, el ejército…- o no creían en la victoria, o incluso no la deseaban, pero si esperaban y perseguían, para la protección de sus particulares intereses y de sus privilegios, una agitación política como consecuencia de la derrota militar.

   Es aún más notable, pues, que en un contexto general tan sombrío y desalentador, en medio de tanta ineficiencia, cobardía y traición ( si pensamos en el General Graziani que se quedó a esperar la contraofensiva Inglésa de Sidi el Barrani, durante muchas semanas, prudentemente encerrado en su puesto de mando enterrado a prueba de bombas, o bien con los almirantes que, en el verano de 1943, primero entregaron al enemigo la isla de Pantelleria, y después, la plaza fuerte de Augusta, sin disparar un solo tiro de cañón), hubiera muchos hombres, hombres como Junio Valerio Borghese, que pensaban en cualquier cosa antes que rendirse, y que se dedicaron en cuerpo y alma a tratar de impedir o retrasar con la máxima dureza el avance del enemigo en el suelo de la patria.   


                                                                                                                                                                                                 Continua....
« última modificación: 10 de Abril de 2016, 19:36:05 pm por josmar »


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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #1 en: 09 de Abril de 2016, 13:37:18 pm »


   El hecho de que, después de 08 de septiembre, él hubiera decidido unirse con su X Flotilla Mas, a la República Social, y hubiera participado en la represión del movimiento partisano, hizo pesar  sobre él un juicio político totalmente negativo en el clima de la Italia post-bélica, democrática y antifascista, que silenció y pasó por alto sus méritos como combatiente y su fe en el destino de la patria, cuando Alemania no era el enemigo, sino el aliado en la coalición. Y esto cuando toda la cultura “oficial” italiana, incluyendo la historiografía, había decidido, después de 1945, que el pueblo italiano y  las fuerzas armadas italianas, desde junio de 1940, nunca se habían identificado con esa guerra; en la que nunca habían creído, ni había sentido alguna vez como legítima; y que sólo la guerra anti-fascista y anti-alemana (que durante décadas se eludió  el llamarla por su verdadero nombre de guerra civil), iniciadas después del armisticio del 8 de septiembre de 1943, era la verdaderamente sentida y realmente  meritoria.

   En resumen: el cambio de bando del 8 de septiembre se convirtió en una leyenda, la leyenda de la Italia traicionada por Mussolini, que retrobaba, con la ayuda generosa y desinteresada de "libertadores" angloamericanos, su orgullo y su dignidad; mientras que todos los soldados y los ciudadanos que no aceptaron el cambio de bando, y continuaron luchando contra los que, hasta el último momento, el mismo gobierno de Badoglio, antes de quitarse la máscara, había llamado "enemigos" e "invasores" , en la reconstrucción “mitificada” siguiente de los hechos, pasaron a ser desgraciados cómplices de los ocupantes alemanes, esbirros siniestros del fascismo en agonía, gente sin honor y sin gloria, combatientes de una causa no sólo perdida, sino condenada por el juicio de la historia. Porque si se hubiera reconocido su heroísmo, o al menos su coherencia, entonces caería el mito auto-exculpatorio del 8 de septiembre y de la “auto-celebración” de la Resistencia; y surgiría la realidad de la guerra civil, en todo su horror,  y la sumisión  voluntaria a las potencias anglosajonas; y el velo de mentiras e hipocresías que tuvo  púdicamente escondidos los chanchullos y las traiciones de una, si no entera clase dirigente, al menos de una buena parte de ella, se habría desgarrado.
                                                                                                                   
                                                                                                                          Príncipe Junio Valerio Borghese

   Sobre ello escribió, el Príncipe Junio Valerio Borghese, en su libro de memorias "Décima Flotilla MAS" (Milán, Garzanti, 1950, 1965, pp 347-50.):

  "En el Comando de la Flotilla, ignorante de cuanto en Roma se estaba maniobrando  [es decir, las negociaciones secretas con los aliados que llevaron a la de la firma del armisticio de Cassibile del 3 de septiembre 1943, anunciado en la radio el día 8], continuaba con su intensa actividad dirigida a poder causar el máximo daño al enemigo.  Dos lanchas torpederas de 100 toneladas, asignadas a la Décima, y en construcción en los astilleros de Monfalcone, estaban a punto de entrar en servicio; dotadas de equipo apropiado para el transporte de medios de asalto, estaban destinados a misiones contra los puertos del Mediterráneo oriental, ahora cerrado a nuestros transportes con base en La Spezia, al estar el Estrecho de Messina bajo dominio del enemigo. Para su alistamiento y empleo se había establecido una base de la Décima en Venecia, bajo el mando del capitán de corbeta Baffigo; ya habían afluido personal y equipos, y estaba en curso la preparación de una primera acción. Un grupo de nuestros saboteadores navales, que habían completado un arduo entrenamiento, ya estaban viajando para llegar a los puertos neutrales a los que fueron asignados; otros, que ya estaban allí, estaban organizando, con cuidado de no traicionar la cobertura bajo la cual estaban operando, las acciones ofensivas contra el tráfico marítimo enemigo  en las zonas donde este había operado hasta ahora sin ser molestado. Después de un año de pruebas y experiencias llevadas a cabo en el lago Iseo por el Subteniente Massano, en algunos de los cuales yo había participado, se había puesto a punto un submarino de asalto, el "CA", adaptándolo a las nuevas funciones".

"Simultáneamente en Burdeos, (donde mientras tanto el mando de la base de nuestros submarinos del Atlántico había sido encomendado al capitán Enzo Grossi), se había materializado en que tuviéramos la posibilidad, para poder llevar a efecto nuestros estudios y entrenamientos, del uso de un submarino oceánico para transportar el "CA" a las proximidades de una base enemiga".

"Dos operaciones estaban siendo preparadas por este medio: un ataque a Nueva York, remontando con el "CA" el Hudson hasta el corazón de la metrópoli; el efecto psicológico sobre los estadounidenses, que aún no  habían sufrido ningún ataque bélico en su territorio,  superarían con creces, y era nuestro propósito, los daños materiales que se pudieran infligir (y la nuestra era, que yo sepa, el único plan factible en la práctica diseñada para llevar la guerra a los Estados Unidos). La otra operación preveía un ataque contra la importante plazafuerte inglésa de Freetown (Sierra Leona), base de la escuadra naval del Atlántico Sur. Las dificultades indudables que tales operaciones de tan vasto radio de acción presentaban, eran en gran parte compensadas por la completa sorpresa; la aparición de los medios de asalto de la marina italiana, que hasta entonces había limitado su acción a la zona del Mediterráneo, no estaba prevista: medidas defensivas contra este tipo de ataques  inesperados no  estarían presumiblemente tomadas".

"La acción contra Nueva York, en una etapa avanzada de preparación, se estableció para el mes de diciembre. Inminente era en cambio, una operación completamente nueva  contra Gibraltar. Tres submarinos de 11.000 toneladas. Además, provistos de 4 cilindros para el transporte de medios, habían sido asignados a la Décima: "Murena", "Sparide" y "Grongo". De los tres, nuevísimos,  el "Murena" estaba listo. Incluso estaba listo el nuevo torpedo tripulado,  el “SSB”, de características notablemente superiores a los tipos precedentes. Para superar las defensas enemigas, el plan de acción se alejaba totalmente de la modalidad de nuestras formas de actuar seguidas hasta entonces. Nuestros ataques siempre se llevaron a cabo de noche, y de hecho, en las noches sin luna, es decir, al amparo de la oscuridad más absoluta. Bueno, en el nuevo plan, el "Murena" (comandante Longanesi), desde la cercanía de la costa española del Estrecho de Gibraltar, en la noche cerrada , lanzaria cuatro chalanas explosivas "MTR"  que, remontarían silenciosamente la Bahía de Algeciras manteniéndose cerca de la costa neutral, hasta que llegaran al lado septentrional de la bahía. Aquí, aprovechándose de sus pequeñas dimensiones, podrían esconderse entre los cañaverales existentes en la desembocadura del río. A las 11, a plena luz del día, las pequeñas embarcaciones saldrían disparadas de sus escondites y, apuntando a cuatro barcos de los amarrados en el puerto,  lanzarse decididamente al ataque. La experiencia nos había enseñado que, como consecuencia de la alarma en el puerto, EL CERRAMIENTO DEL ACCESO NORTE A LA DARSENA DE LA PLAZAFUERTE DE GIBRALTAR era abierto, para permitir a minadores, torpederos, y remolcadores de salvamento de salir en socorro de cualquier  barco precisado de rescate. Un torpedo tripulado nuestro, de los de nuevo tipo, partiria del '' Olterra "a las ocho de la mañana, y después de haber atravesado toda la bahía en inmersión (6 millas - 3 horas) se encontraría en la boca del puerto,  para cuando se abrieran las obstrucciones. El habria entrado en el puerto al MEDIODIA y, aprovechando el desorden creado por los acontecimientos de la bahía y la distracción resultante de la supervisión interna, se habría llevado a cabo el ataque contra el mayor buque de guerra presente".
   
"La preparación de esta acción audaz estaba muy avanzada: El Teniente piloto Scardamaglia, Jefe del grupo de los "MTR", ya había obtenido el billete para el avión que el 9 de septiembre tenia que llevarlo a España, para hacer, desde el  '' Olterra ", una inspección en la zona de la operación; mientras que el teniente Jacobacci y el buzo sargento Forni, destinados a forzar el puerto,  y que se estaban preparando durante meses, efectuando con el torpedo tripulado recorridos en inmersión iguales o superiores al de la acción de guerra, estaban prestos a partir. El ataque iba a tener lugar el 2 de octubre. En estas tareas estábamos absortos cuando, en la noche del 8 de septiembre  encontrándome en el mando de la flotilla en La Spezia, abrí la radio para recoger el parte de guerra; como un rayo caído del cielo la noticia del armisticio se abalanzó sobre nuestros proyectos, nuestras actividades, y nuestras esperanzas. Así que, el comandante de la X Mas Flotilla, líder militar de los combatientes en todos los frentes en Europa, depositario de secretos importantes y de novísimas armas , responsable ante el rey y el pueblo de las funciones militares otorgadas y de la vida de los hombres que se le habían confiado, se entera por la voz rasposa de la radio (que también habría podido no abrir, como casualmente la abrí) que el país, para el que estábamos en pie de guerra y combatíamos, había entrado en estado de armisticio. Ninguno de mis muchos superiores directos o indirectos habían considerado necesario darme, incluso de forma confidencial, notificación previa. Me pareció extraño"……
                                                                                       

   Son páginas que causan un extraño efecto al lector de nuestros días, habituados, como lo son hoy todos los italianos, a considerar a los Estados Unidos como el aliado "natural" y "desinteresado" de nuestro país, al que debemos  nuestra liberación del fascismo y contra la que sería una locura tomar partido, como lo fue hace setenta años, tal es su superpoder  y tal nuestro sometimiento psicológico, no sólo hecho de genuina admiración, pero también, al menos por parte de muchos periodistas y comentaristas, de verdadero y real servilismo.

   Recientemente, en la televisión, un notable historiador recordó que locura había sido el haber  osado desafiar el poder estadounidense, por parte de nuestros líderes de entonces, para  medirla, según dijo, sería suficiente el imaginar que la Italia de hoy, pequeña e insignificante como es, declarara otra vez la guerra al gigante americano. A este señor no le vino a la mente que la dignidad de un pueblo  no se mide  sólo por su prudencia, sino también por su valor, como el enfrentarse contra un enemigo muy superior y a sabiendas de una derrota casi segura, pero cayendo con honor y dando al mundo un ejemplo de orgullo y abnegación. Si las causas justas se tuvieran que combatir sólo cuando, parafraseando a Napoleón, se tienen mayor número de batallones, entonces la historia humana no sería más que un triste juego para ver quienes son más rápidos en ofrecer sus respetos serviles a la potencia hegemónica del momento ("che sia Franza o Spagna, purché se magna ")….

                                                                                     



                                                                                                                                                                                                              Continua....
 

 





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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #2 en: 10 de Abril de 2016, 19:35:26 pm »
 

                                                                                                                                                                                                                II.-Preparación.

   Para gran parte de los historiadores, las actividades de la Xa Flotilla MAS se limitaron al Mediterráneo. En efecto, en los primeros meses de la guerra, la unidad sólo se concentró en objetivos británicos dentro de la presa del Mediterráneo. Desdichadamente, el poco sabio pero audaz ataque contra la isla de Malta del 25 de julio de 1941 destruyó a un gran número de oficiales y suboficiales sumamente adiestrados y también la mayor parte de la estructura de mando de la unidad. . La responsabilidad de continuar la actividad de la Xª Flotilla MAS cayó sobre el comandante de una de sus dos divisiones:  Junio Valerio Borghése. Este oficial, que se distinguió ya por su habilidad de llevar invasores y "maiales" a la proximidad de las bases hostiles de Gibraltar y Alejandría, se convirtió en el corazón y el alma de la Xª Flotilla MAS. Después de la guerra, el comandante Borghése contó las proezas de la Xª MAS en su bien conocido libro.

   Después de la capitulación del 8 de septiembre, el Comandante Borghese decidió seguir luchando a lado de los alemanes en la Italia Septentrional, y la Xª Flotilla MAS se transformó en una formación terrestre en gran parte y con funciones anti-partisanas. Al fin del conflicto, cuando pareció segura su encarcelación, a pesar de la Medalla de Oro al Valor Militar recibida durante el conflicto, Borghése decidió trasladarse a España en un destierro voluntario que duró hasta su muerte.
                                                                                                         
                                                                                                              Comandante Junio Valerio Borghese

   El papel de Borghése en la Xª Flotilla MAS fue de gran importancia. No sólo este hombre fue un oficial de mando, sino también un líder. Borghése, como más tarde escribió, intuyó perfectamente el valor del "efecto psicológico sobre los americanos que no padecieron todavía guerra ofensiva sobre su propio suelo." Desde su punto de vista, llevar fuera del Mediterráneo un ataque era de gran importancia. La idea era audaz, pero realista. Los alemanes prepararon planes parecidos que contarían con  saboteadores que se infiltrarían en los Estados Unidos para luego dañar la producción industrial, pero su plan no tuvo éxito. Estos intentos de ataques fueron neutralizados por el sistema de informaciones americano, que estaba ya muy desarrollado, y por la naturaleza insular del continente americano mismo. Después del ataque de Pearl Harbor, los japoneses mandaron un submarino a bombardear la costa de California y sólo provocando daños de mínima entidad y mucha confusión.

   Borghése quiso llevar la guerra sobre el continente americano conduciendo una acción que habría sido demostrativa, que habría tenido un limitado valor militar en término de daños infligidos pero un enorme valor en término de efectos psicológicos.  El plan, del que hoy tenemos solamente limitada documentación, contempló el transporte de un arma insidiosa (S.L.C) camuflada entre la carga del "Fort Hamilton", a Nueva York, para luego hacer que éste navegara por sus propios medios por el río Hudson, alcanzando el puerto de Nueva York para instalar cargas explosivos bajo algunos de los barcos anclados a lo largo del embarcadero Oeste. A causa de la naturaleza del puerto en cuestión y la distancia de Nueva York al océano, el empleo de un S.L.C, maiale, no fue considerado apto para ello ni práctico.

   En el Mediterráneo, la Xª Flotilla MAS usó un sumergible vector dotado con tres contenedores cilíndricos montados sobre el puente. Sucesivamente, los cilindros se volvieron cuatro y fueron instalados sobre los costados de la carena. Los cilindros fueron usados para proteger los S.L.C de las intemperies, pero hicieron la navegación más difícil y, a causa de sus dimensiones, extendieron el perfil del buque, aumentando, así, el riesgo de ser localizados. La Xª Flotilla MAS habría tenido que buscar un sistema diferente para el ataque contra Nueva York;  un medio elaborado para misiones más largas y que protegiera a su tripulación de las intemperies, pequeño de dimensiones y poco visible. La solución sería encontrada en un depósito en el puerto militar de La Spezía.

   El medio en cuestión, conocido como el CA, fue la invención de los Caproni, empresa originalmente fundada por Giovanni Caproni conocido por la construcción de modernos aviones, vencedores de muchas competiciones en el mundo. Durante la crisis del 1935, cuando Italia estuvo cerca  de una guerra con Gran Bretaña,  la Marina militar italiana instituyó el cuerpo que más tarde sería la Xª Flotilla MAS.

                                                                                                             
                                                                                                                           Giovanni Caproni
   A Caproni le fue solicitada su colaboración con la Regia Marina en la construcción de una nueva arma de asalto. Esta colaboración entre la empresa aeronáutica y la Marina militar fue extraña, pero permitió la introducción de ideas ingenierísticas nuevas y únicas en el campo tradicional de la ingeniería naval. Caproni buscó la colaboración de un ingeniero naval y seleccionó a Vincenzo Goeta, un consultor naval independiente con despacho en Génova. El proyecto Goeta-Caproni, como será conocido más tarde, fue presentado después de algunos meses al Comité de Diseño Naval de la Marina militar, un comité presidido por el General de Ingeniería  Naval Umberto Pugliese, oficial de gran ingenio y bien conocido por la invención de un sistema de protección submarinista que todavía lleva su nombre. El proyecto le fue presentado a la Marina militar al principio del 1936 y  que fue aprobado tres meses más tarde ;  esta rapidez de aprobación fue un gran estímulo, especialmente considerando que las ideas propuestas por la empresa  Caproni fueron insólitas y muy innovadoras.

   Caproni llamó a este medio "lancha a motor sumergible", pues era en realidad un sumergible. En los planes de los Caproni, este pequeño medio era el equivalente de un avión de caza;  la experiencia de la empresa en el campo aeronáutico fue un factor importante para proyectar el medio y su posible empleo táctico. Desdichadamente, la Marina militar no estuvo lista para abrazar estas ideas nuevas y originales, pero al mismo tiempo hubo bastante interés en continuar con "el Proyecto G”. La construcción se inició en una nave de la fábrica de Caproni de Taliedo, cerca de Milán. Este minúsculo submarino tuvo un casco resistente con casquetes semiesféricos a los dos extremos. Cajas de lastre, lanzatorpedos y otros componentes fueron instalados externamente al casco resistente. El proyecto preveía una tripulación de dos hombres:  el oficial al mando habría ocupado un sitio especial desde el que tenía acceso al periscopio y a los controles, sobre todo a la palanca de control (barra del cambio), como sobre un avión y también a la instrumentación de navegación que se comparó más a un cazatorpedero que a un habitáculo de maniobra. El otro hombre de la tripulación habría estado en cambio en las vecindades del motor en posición supina puesto que no hubo bastante espacio para levantarse de pie. Los primeros prototipos le fueron entregados a la Marina en el 1938 en secreto total. Cargados sobre especiales vagones ferroviarios y mimetizados, estos extraños buques fueron transportados hasta el Lago de Iseo, cercano a Brescia y Bérgamo. Este lago de modestas dimensiones alcanza una profundidad máxima de unos 250 metros y tiene un perímetro de 60 kilómetros. El lago tiene la forma de una ese con una isla de pequeñas dimensiones al centro. Las primeras pruebas confirmaron las buenas calidades de los medios y permitieron la corrección de algunos defectos y la mejoría de características. Naturalmente, a causa de la falta de salinidad, la reserva de empuje era diferente del mar, y así las pruebas continuaron en Venecia. En el arsenal de Venecia, arsenal este con una larga e ilustre historia, tres jóvenes oficiales iniciaron las pruebas oficiales. Éstos fueron los Tenientes de Navío Totti, Gatos y Meneghini. Las ulteriores pruebas confirmaron la presencia de problemas ya conocidos, en gran parte causados por la sensibilidad de los controles. El submarino fue capaz de navegar en superficie a la velocidad de 7 nudos y sumergido a la velocidad de 5 nudos. Además, los dos torpedos de 450 mm fueron lanzados múltiples veces sin ningún inconveniente. Completadas las pruebas en Venecia, los dos submarinos fueron mandados a La Spezia, la más gran base naval italiana. La experiencia adquirida durante las pruebas del CA 1 y del CA 2 indujo a los ingenieros a aumentar el desplazamiento desde 4 toneladas, hasta alcanzar asi las 20 t.s.l. Sorpresivamente, los dos prototipos fueron abandonados en un depósito, el mismo depósito dónde serán encontrados por el Xª Flotilla MAS.

   Puesto que fueron abandonados hacía más de dos años, los dos submarinos no estaban en buenas condiciones y fue decidido enviarlos a la fábrica para su revisión y también para aportar algunas modificaciones. Una vez modificados, los dos buques habrían sido aptos para el Xª MAS;  los dos torpedos fueron eliminados y reemplazados por ocho cargas explosivas de 100 Kg cada. Estas cargas habrían sido posicionadas manualmente bajo la quilla de los barcos hostiles por buceadores. El motor diésel fue removido puesto que estos buques habrían tenido que obrar como los maiale y, por lo tanto, dentro del radio de acción de los motores eléctricos.



                                                                                                                                                                                                               Continua...
« última modificación: 10 de Abril de 2016, 19:39:09 pm por josmar »


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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #3 en: 10 de Abril de 2016, 19:59:03 pm »


   Otras modificaciones incluyeron la eliminación de la falsa torre y el periscopio. Con los motores térmicos removidos, el segundo miembro de la tripulación llegó a ser el operador de las cargas explosivos. El equipo para los buceadores fue el mismo usado por los operadores de los maiale;  consistió en una muda de goma y un respirador de circuito cerrado a oxígeno puro.

   Al final de estos trabajos, los CAS fueron nuevos medios a considerar. El radio de acción fue limitado a 70 millas pero  la velocidad en inmersión fue aumentada a 6 nudos, mientras que la profundidad máxima fue probada a 47 metros; ¡óptimas prestaciones para un buque de tan pequeñas dimensiones!.

   Ulteriores pruebas evidenciaron otros defectos, algunos de gran importancia. Las cargas explosivas arregladas en las cavidades dejadas por la eliminación de los tubos lanzatorpedos en la parte inferior del casco, hicieron él que la liberación de los mecanismos fuera bastante complicada. Por consiguiente, las dos cavidades fueron eliminadas y las cargas explosivas fueron puestas al nivel casi con el puente. La bomba Calzoni fue considerada demasiado ruidosa, (este fue un problema en todos los submarinos italianos), y, por tanto, fue removida para ser reemplazada con una accionada manualmente por uno de los dos miembros de la tripulación.

   Durante las pruebas del CA 1 sobre el Lago De Iseo, el buque tuvo una pequeña avería y se hundió para luego ser recobrado, pero el buque no habría quedado en condiciones de ser usado por un considerable período de tiempo. Por tanto, al Xª MAS solo le quedó un buque listo para el empleo: el CA2.  Previendo el reacondicionamento del CA 1 en un breve período de tiempo, el Comandante Borghese había tomado en consideración dos ataques en el Atlántico:  uno contra la base británica de Freetown y otro contra Nueva York.

   Para transportar los mini submarinos, Borghese tenía necesidad de sumergibles vectores, pero los asignados al Xª MAS eran demasiado pequeños para las operaciones oceánicas. Por tanto, y utilizando su prestigio, Borghese trató de conseguir sumergibles en préstamo de la Kriesgmarine, pero incluso el almirante Doenitz, comandante de las fuerzas submarinas alemanas, no pudo hacer nada por ello. Si un submarino alemán hubiera estado disponible, las probabilidades de éxito hubieran sido en gran parte superiores, porque los U-boot eran más nuevos, más maniobrables y menos sujetos a averías que los ya viejos buques nacionales.

   Durante este período, la Marina italiana todavía operaba en el Atlántico desde la base naval de Burdeos, y los buques italianos eran aptos para la misión a causa de su notable desplazamiento, pero desafortunadamente había poca disponibilidad. El comandante de la base fue el Contralmirante Romolo Polacchini, más tarde reemplazado por el Comandante Enzo Grossi, famoso por haber sustentado el haber hundido dos barcos de batalla americanas. Polacchini,  dicen, puso los buques a la inmediata disposición de Borghese, mientras más tarde Grossi animó y prestó ayuda a la misión. El sumergible vector seleccionado fue el Leonardo De Vinci, un buque oceánico de la clase Marconi al mando del Teniente de Navío Gianfranco Bazzana Priaroggia, el buque estuvo anteriormente al mando del Comandante Luigi Longanesi-Cattani, un submarinista de gran talento cuya calidad fue apreciada ciertamente por el Comandante Borghese. (Para los autores Schofield y Carisella, durante las pruebas de mar, el mismo Borghese estuvo al mando del submarino. Aunque posible, este hecho parece poco realista puesto que Borghese no mandó nunca un buque de estas dimensiones y complejidad).

                                                                                                                 
                                                                                                                                  Smg. Leonardo de Vinci

   El Leonardo De Vinci fue uno de los buques más activos de la flota italiana. El 1 de julio de 1942, regresó a Burdeos después de una larga misión en la que fueron hundidas 20.000 t.s.l. de navios hostiles. A su llegada a Burdeos, el buque fue mandado al arsenal para ser transformado en sumergible vector para el CA2.  Bajo la dirección del Mayor Giulio Feno, jefe del Servicio Ingeniero Naval, el cañón de proa fue removido y en su base fue construida una cuna entre la estructura resistente del casco y el puente. El mini submarino habría sido alojado en la cuna con cerca de un cuarto del casco bajo el puente y el resto saliente pero sin obstruir la vista del puente mando en la falsa torre.

                                                                                                               
                                                                                                                             CA2 montado en su cuna.
   Dos grandes ganchos metálicos en forma de tenaza habrían asegurado el CA al buque. Aunque no se sabe cierto, parece posible que el sumergible vector fuera capaz de facilitar energía eléctrica para la recarga de las baterías a bordo del mini submarino. Las pruebas de mar empezaron en  septiembre de 1942.  El 9 de septiembre, el De Vinci salió a mar con su carga dorsal para pruebas de liberación y reatraco.

                                                                                                                 
                                                                                                                               Pruebas en el mar
   La misma difícil y aburrida maniobra fue repetida varias veces hasta el 15 del mismo mes cuando fue verificado que todo estuvo en orden. El De Vinci habría podido partir en pocos días, pero todavía era demasiado pronto. La misión fue programada para diciembre, cuando la luz diurna es breve y las tinieblas de la noche les dan a los operadores más tiempo posible para penetrar en el puerto hostil y posicionar las cargas explosivas. Por añadidura, el Xa tuvo pocas informaciones acerca de la situación en Nueva York y estaba tratando de conseguir ulteriores noticias. Por razones que no conocemos, la misión fue aplazada a diciembre del 1943, pero eso no ocurrió nunca.

   Algunas fuentes secundarias afirman que Borghese estuvo en espera de la entrega de los CAS 3 y CA 4, dos minis submarinos más nuevos y avanzados [por ejemplo, según esta fuente:  "Los hombres del Décimo MAS pospusieron el ataque a Nueva York creyendo indispensable construir una evolución del CA. 2 con características especificaciones al transporte de comandos y  cargas explosivas. En la primavera del 1943 el proyecto del nuevo minisub está acabado y pronto en las instalaciones de  Caproni se inician a construir dos ejemplares de ellos, denominados CA. 3 Y CA. 4.  Al mismo tiempo y secretamente  los hombres del Décimo MAS recogen informaciones sobre los puertos de Nueva York y Freetown".

                                                                                                                 
                                                                                                                                   Plano del CA 3
 En el ínterin, el 6 de mayo el Teniente de Navio Bazzana Priaroggia fue promovido  "por servicios en guerra" al grado de Capitán de Corbeta pero a los pocos días, el 22 de mayo, el De Vinci lanzó el último mensaje radio informando a la base que estaba iniciando la navegación silenciosa. El buque fue esperado en Burdeos durante una semana, pero no llegó nunca. En el 1945, el almirantazgo británico confirmó que el 23 de mayo a los 11.35, T.M.G. el cazatorpedero "Active" y la fragata "Ness" sostuvo un ataque a lo largo del Cabo Finisterre. Allí no hubieron supeervivientes y el Xª Flotilla MAS perdió el único sumergible vector y el único mandado y adiestrado para la liberación y el reatraco del CA.

                                                                                                                     
                                                                                                                            Capitán de Corbeta Gianfranco Bazzana
   Pocos meses después, el 8 de septiembre de 1943, Italia anunció el armisticio con los aliados. La mayor parte de la Marina se adhirió a las cláusulas del armisticio y, aunque oficialmente todavía operante, Betasom dejó de existir. El CA quedó en Burdeos bajo el control alemán y cuando la ciudad fue evacuada en el 1944, éste fue abandonado. En el 1945, el CA 2 fue hallado a Burdeos sobre un vagón ferroviario acomodado sobre bloques de madera y atado. El casco estaba casi intacto, incluida la hélice, pero los planos de control fueron removidos. No se sabe cuando, pero el pequeño submarino fue demolido. Los otros submarinos de la clase CA también  fueron perdidos, algunos en circunstancias todavía misteriosas y todo lo que queda son algunas fotografías desteñidas.

                                                                                                                       
                                                                                                                                      CA 2 hallado en Burdeos.

   Después del armisticio, tanto la Royal Navy como la U.S. Navy se interesaron mucho en el Xª MAS y estudiaron de hecho su documentación y  tácticas con gran minuciosidad. Las tradiciones de este pequeño grupo todavía están vivas en las fuerzas especiales de muchas marinas.



                                                                                                                                                                                                       Continua....
« última modificación: 11 de Abril de 2016, 18:11:19 pm por josmar »


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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #4 en: 10 de Abril de 2016, 21:02:07 pm »
Continua pero tengo que decir que es un excelente informe, conocia solo pequeños detalles de la operacion contra Nueva York y desconocia a los minisubmarinos Ca.

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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #5 en: 11 de Abril de 2016, 18:08:37 pm »
 
                                                                                                                                                                                                  III.- Ultimas conclusiones.

   Con la entrada de Estados Unidos de América en el segundo conflicto mundial, el eje Italo aleman se encontró que tenia enfrente a un enemigo de excepcionales potencialidades. Los enormes recursos industriales del nuevo adversario, le permitian el poder abastecer, sin problemas, a sus propias tropas en el frente y al mismo tiempo, a las tropas de los aliados británicos y rusos. Además, los EE.UU. gracias a las enormes distancias que los separaban de Europa estuvieron en condiciones de tener una retaguardia inatacable en cuanto que su territorio metropolitano fue de hecho inalcanzable a las ofensivas aéreas o navales, por parte de las naciones del tripartito. Tanto en la Regia Marina como en la Regia Aeronáutica, en el curso de la guerra, fueron escasas la previsión de acciones de ataque al territorio USA pensando, de manera particular, en tomar como objetivo la ciudad de New York.

                                                                                                                                 

   La Décima Mas, que como es conocido era un cuerpo de la Marina italiana, planeó un ataque a Nueva York a ejecutar por sus propios hombres Gamma, submarinistas capaces de nadar hasta bajo los barcos enemigos fondeados en los puertos adversarios y de minarlos. El plan preveía que un submarino oceánico hiciera de medio "avvicinatore", es decir de transportista de un submarino de bolsillo tipo C.A. de 12/14 toneladas. . El de bolsillo C.A. habría sido transportado sobre la cubierta por el submarino "madre", hasta la desembocadura del Hudson y dejado luego libre de continuar el acercamiento hasta el objetivo. Del submarino de bolsillo, una vez acercado y en la proximidad de los muelles portuarios de la ciudad de Nueva York, habría salido los nadadores de asalto de la Décima que tendrían como fin efectuar los sabotajes.

   El submarino oceánico destinado a la misión fue el Smg. Oceánico De Vinci que desde el 31 de octubre de 1940 tenía la base en Burdeos, dónde estaba destinado para operar en el Atlántico.

   En el verano del 1942, el  Smg. De Vinci - clase "Marconi", fue preparado para ser capaz de transportar en cubierta al submarino de bolsillo C.A., y sometido a algunos trabajos de modificación en el mismo taller de submarinos de la base. En consecuencia, para convertir el De Vinci en idóneo para el transporte,  la liberación y la consiguiente recuperación en pleno Atlántico, del minisumergible, le fue desmontado el cañón antinave y, en el sitio de este, fue creado un rebalse, un tipo de "bañera", en el que seria ubicado el pequeño sumergible C.A. Una vez ejecutados los trabajos de transformación, el De Vinci fue nominado como "canguro", mientras el CA lo fue como "cangurino", haciendo referencia a la capacidad del conocido animal australiano de transportar un cachorro en el marsupio.
                                                                                                             

   Las pruebas del sumergible "canguro" con el "cangurino" tuvieron comienzo el 9 de septiembre de 1942, obteniendo buenos resultados y demostrando que el proyecto era realizable, como el mismo Junio Valerio Borghése afirma, en su volumen "Décima Flotilla Mas, de los orígenes al armisticio."

   Inicialmente la acción fue ralentizada, a causa del hecho de que los C.A no se revelaron perfectamente idóneos para la tarea a la que estaban destinados pero también porque los informes sobre los puertos atlánticos enemigos eran escasos e insuficientes y los alemanes se mostraron reacios a cederles a los italianos las informaciones en ellos posesian. Posteriormente, el Mando de la Decima, planeó  emplear los minisumergibles de la serie siguiente a aquel C.A. 1/2, o bien el C.A. 3 o el C.A. 4 que le habrían sido entregados a la Regia Marina en la primavera del 1943.

   En el pasado he afirmado, y no he sido el único en hacerlo, que los submarinistas de la Décima habrían debido minar los barcos fondeados en el puerto. En realidad, los hechos podrían haber sido planeados de manera completamente diferente. Junio Valerio Borghése, escribió en su libro "Décima Flotilla Mas, de los orígenes al armisticio" que "Dos operaciones estuvieron en preparación con este medio, (el submarino de bolsillo n.d.a.): un ataque contra Nueva York, remontando con el CA el Hudson hasta el corazón de la metropoli … (…)…”
  “La acción contra New York, en avanzado estado de preparación, está establecida para el mes de diciembre
”, sin citar nunca el puerto y los barcos  fondeados.

   Diferentemente, la Condesa rusa Daria Vasilievna Olsonfieva, esposa del Comandante Borghése, en los años cincuenta había concedido una entrevista al semanal “Oggi”, haciendo una declaración que abrió escenarios totalmente diferentes:  "El armisticio del 8 de septiembre cogió, al comandante Borghése, totalmente desprevenido . Mientras estaba preparando un valiente ataque, sobre New York esta vez. Un gran submarino atlántico portando sobre la cubierta un sumergible de bolsillo, tenía que atravesar el atlántico y botar delante del puerto al explosivo "hijito."
   Este, a su vez, remontado el río, habría atracado en un punto desierto del puerto: habrían salido de él los cuatro hombres de la tripulación, que tenían la misión de minar y hacer saltar por los aires el más alto rascacielos de la ciudad.
" Luego el verdadero objetivo de la acción era uno de los rascacielos de la ciudad.
                                                                                                       

   Mientras los bombarderos americanos atormentaron las ciudades europeas desde lo alto, el ataque a la ciudad americana habría llegado, en cambio, por el mar.

   La acción planeada por la Décima de Borghése habría sido, como una antelación, es evidente, del "Once de septiembre."

   En realidad la primera misión de la pareja DE VINCI/C.A. contra Nueva York, prevista para  diciembre del 1943, no llegó a ocurrir  a causa de sobrevenir el armisticio.

   En consideración a que un ataque similar, sería en fin realizado al cabo de unos años, es de notar cuán extraña es la Historia cuando esta se repite y vuelve a ocurrir...........

             “La Xª MAS ataca a la ciudad de New York”   https://youtu.be/hSjv86aUluk

                                                                                                                                                     

     Esta recopilación se ha efectuado con las siguientes fuentes

      http://www.ariannaeditrice.it/articolo.php?id_articolo=50117
      http://www.danielelembo.altervista.org/index.php/component/content/article/66.html
      http://www.regiamarina.net/detail_text_with_list.asp?nid=99&lid=2&cid=4
      http://ricerca.gelocal.it/ilpiccolo/archivio/ilpiccolo/2007/01/29/NZ_09_SOME.html
      http://www.betasom.it/forum/index.php?showtopic=34250
      http://www.xflottigliamas.it/
      http://www.associazionedecimaflottigliamas.it/index.php


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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #6 en: 11 de Abril de 2016, 19:29:20 pm »
Excelente articulo Josmar, la Decima es una de las unidades de la SGM que me encanta.

No coincido con la condesa rusa,Los objetivos eran barcos y/o instalaciones portuarias, volar edificios llenos de civiles no tiene ningun sentido, no creo que una unidad con el honor y respeto por las leyes de guerra como era la X Mas se hubiera planteado eso. #@22
« última modificación: 12 de Abril de 2016, 12:32:27 pm por Panzerargentino »

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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #7 en: 12 de Abril de 2016, 10:53:48 am »
Magnífico, Josmar!!... #@32

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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #8 en: 13 de Abril de 2016, 18:22:17 pm »
   
        ...¡¡¡...Gracias, muchachos...!!!      #@2   #@5


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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #9 en: 13 de Abril de 2016, 19:23:16 pm »
Muy bueno Josmar  #@5 #@5
saludos #@2 #@5

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Re:Quando la Marina italiana...

« Respuesta #10 en: 13 de Abril de 2016, 21:53:17 pm »
Eran unos valientes. Sabían que se la jugaban en cada acción.
Extraordinario artículo josmar  #@32
Cordiales saludos.

 

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