Autor Tema: "Tema libre 1ª edición" La carrera hacia Belgrado  (Leído 3583 veces)

Desconectado Balthasar Woll

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"Tema libre 1ª edición" La carrera hacia Belgrado

« en: 03 de Agosto de 2006, 22:52:55 pm »
Cuando Alemania lanzó su ofensiva  en Yugoslavia en el año 1941, un joven y brillante oficial de las SS dirigió  la “carrera hacia Belgrado”


Las ordenes recibidas eran claras, “a toda costa, la división de las SS “del Reich” debe tomar el puente de Belgrado y ser la primera fuerza alemana en entrar en la ciudad”. Esta orden fue emitida por el SS Obergruppenführer und general der Waffen SS Paul Hausser, comandante de la 2ª división de las SS, estas ordenes fueron el pistoletazo de salida para una carrera extraoficial  y extremadamente competitiva, dicha carrera la realizaron los regimientos de choque “Grossdeuschtland” por parte de la Werhmacht y los regimientos “Deuschtland” y “Der Führer”  pertenecientes a la 2ª división de las SS.

General Paul Hausser


El  preciado trofeo para el ganador seria la ciudad de Belgrado.
  La rivalidad profesional entre ambas ramas de las fuerzas alemanas había comenzado en 1933, cuando Adolf Hitler autorizó a las SS a llevar armas, a partir de entonces y hasta el final de la guerra, existió un antagonismo entre ambas fuerzas. Sin embargo, en el año 1941, la rivalidad existente entre los soldados de ambas formaciones era similar a la que había entre otra cualquier rama de las fuerzas armadas. La Waffen SS consideraba a sus colegas del Ejército como soldados que se aferraban y apoyaban en laureles tradicionales más que en las cualidades de combate. Mientras, los soldados de la Werhmacht, se burlaban de los SS y sus blusones de camuflaje llamándoles “ranas de árbol”. Así mismo para la mentalidad del Ejército, el entrenamiento de las SS utilizando munición real era considerado como un desperdicio. Sin embargo los métodos de entrenamiento de las SS quedaron justificados cuando fueron puestos en practica en los campos de batalla, desde entonces estos métodos han sido adoptados y practicados  por todos los ejércitos del mundo.
  En abril del 41 la división “Reich” (no adoptaría el nombre de “Das Reich” hasta enero del 43) y el regimiento “Grossdeuschtland” estaban situados juntos en la frontera de Rumania, al sur y al sudeste de la ciudad de Denta. Ambos formaban parte del XLI Cuerpo de Ejércitos del general Georg Hans Reinhardt, las dos unidades estaban a la espera de recibir órdenes para iniciar el asalto a Yugoslavia.
  A diferencia de Rumania, que ya era miembro del Eje, el gobierno yugoslavo se había negado en repetidas ocasiones a permitir el paso del ejército alemán por su territorio. Por ello, a comienzos de marzo, Hitler invito al príncipe regente de Yugoslavia a una conferencia en la que intentó sobornarle y amenazarle con dejar a las tropas alemanas actuar por su cuenta. Hitler  ofreció  al príncipe Pablo la isla de Salónica, perteneciente a Grecia, tras esto pareció que se había salido una vez más con la suya. El 25 de marzo Hitler y Ribbentrop su ministro de exteriores, se reunieron con el primer ministro yugoslavo y su secretario de asuntos exteriores, firmaron un acuerdo por el cual Yugoslavia era admitida en el Eje, este acuerdo tendría una  efímera y corta vida.
   El mismo día que los plenipotenciarios volvían a Belgrado, los oficiales del ejército y la fuerza aérea yugoslava encabezaron un golpe de estado, rechazaron el tratado con Alemania y la ofrecieron un pacto de no agresión, esto según el escritor William Shirer, provocó en Hitler uno de los ataques de ira mas intensos y salvajes de su vida. Adolf Hitler ordenó una inmediata reunión del OKW (oberkommando der Werhmacht) con la intención de elaborar planes para “destruir Yugoslavia militarmente y como nación”. El general Jodl, jefe de operaciones del estado mayor, trabajó durante toda la noche preparando las operaciones para la destrucción e invasión del país  balcánico, mientras tanto Hitler ponía en conocimiento de sus aliados italianos, rumanos y húngaros los planes de invasión invitándoles a ayudar en el sometimiento de Yugoslavia. Esta fue una de las invasiones más rápidamente planeada y ejecutada de la historia.
  El 10 de abril del 41, la mayoría de las tropas alemanas ya estaban en posición o acercándose a su línea de partida. Como comandante de la 2ª división SS el Obergruppenführer Paul Hausser tenía en su poder las órdenes  para su división, estas órdenes tenían una gran cantidad de informes de inteligencia, estos señalaban la falta de importantes concentraciones de tropas yugoslavas a lo largo de su eje de avance hacia la capital, Belgrado. Hausser ordenó a sus hombres que estuviesen alerta respecto  a ”grupos de resistencia local, guerrillas y todo tipo de obstrucciones”. El gran objetivo era Belgrado y aunque la división era reserva del Cuerpo de Ejercito, después de reconocer las áreas fronterizas, se esperaba que todas las unidades estuviesen en posición a las 08.00 horas del 11 de abril. La información complementaria  avisaba a los soldados alemanes de la “engañosa forma de combatir de los serbios” y en las instrucciones para el batallón de motocicletas de reconocimiento se les apremiaba a:
 “Realizar avanzadillas de reconocimiento por las carreteras, mantener a los comandos auxiliares listos para enviar las motocicletas, los elementos del batallón  que primero lleguen a la ciudad de Alibunar en el camino hacia Belgrado, avanzaran sobre el puente del Danubio hacia Belgrado y lo tomaran por sorpresa”.

Mapa de la invasión


  La razón de ordenar el avance de las tropas de reserva  y ayudar al batallón de motocicletas se debía al espantoso estado de las carreteras yugoslavas. La ruta de aproximación de la división recorría densos pantanos casi impenetrables debido a las intensas lluvias, los caminos que hacían las veces de carreteras eran poco menos que cenagales.

Imagen de las carreteras


Avance de la 2ª SS


 A causa de ello la 2ª SS ya había tenido infinidad de problemas y dificultades para llegar a sus posiciones, la división entraría en combate sin la aportación de la mayor parte de su artillería pesada. Aún así Hausser envió a sus unidades el siguiente mensaje “orden de ataque mediante la palabra clave Prinz Eugen X en punto”. A las 7.05 horas del 11 de abril, se avisó a la división de que la hora H seria a las 9.05, todas las unidades estaban listas y a la espera a las 8.15 horas.
  Justo a las 9.05, la división comenzó su ataque, a pesar de verse obligada a dejar atrás docenas de vehículos atascados en el barro, avanzó con rapidez tomando sus objetivos locales. Sin embargo y según la historia oficial de la división, escrita por Otto Weidinger, “todos querían adelantar a los demás para conseguir llegar los primeros a Albunar, en la carretera a Belgrado por delante  del Grossdeustchland  y ser la cabeza del cuerpo de ejercito en la entrada a la capital”.
  A las 10.00 horas, el general Reinhardt visitó al Grossdeustchland y volvió el mismo día después de ver como le iba a la 2ª SS, al llegar de vuelta le dijo al teniente general Walter Hoernlein, jefe del Reg. Grossdeustchland que la 2ª SS combatía a pie en las condiciones mas difíciles y mas inimaginables, en muchos lugares los artilleros van descalzos porque sus botas se quedan atascadas en el barro. Sin embargo los soldados de  la 2ª SS  tuvieron  suerte,  el reconocimiento aéreo descubrió un puente sin demoler  sobre un canal. Un ataque de los cazas disuadió a los ingenieros yugoslavos de acercarse al puente a ponerle cargas de demolición. El batallón de motocicletas avanzó tan rápidamente como se lo permitían las condiciones del terreno a fin de aprovechar esta oportunidad única y mantener el puente abierto. El resultado de esto fue que el regimiento de las SS “Deustchland” y no el Grossdeustchland de la Werhmacht fue la primera unidad alemana en llegar a Alibunar.
  Esta ciudad estaba defendida por una heterogénea mezcla de unidades del ejercito yugoslavo, milicias locales (consideradas por los alemanes como guerrillas) y convictos sacados de la prisión municipal. Hábilmente dirigidos por Wilhelm  Bittrich, conocido mas tarde por su victoria contra los británicos en Arnhem en el 44, el Deustchland aplastó la resistencia con la perdida de un solo hombre, el capitán Rhode. La carrera se intensifico y la 2ª cia del batallón de motocicletas de reconocimiento, mandado por el capitán Fritz Klingenberg, recibió la orden de avanzar hacia el siguiente objetivo, Pancevo, a unos 20 Km hacia el sur, eran las 21.30 horas.

Wilhem Bittrich


Fritz Klingenberg


  Según nos cuenta Otto Weidinger en su historia de la división “solo quienes hayan realizado una marcha de 50 Km pueden imaginar el enorme esfuerzo físico que supone cubrir tal distancia cargado con armas, munición y demás equipo y además con el barro como enemigo”. Consciente del estado de cansancio al que habían llegado sus hombres a pesar de su excelente entrenamiento y su buena forma física, el general Hausser  ordeno un alto cuando las avanzadillas llegaron a Pancevo, dijo a sus hombres que aseguraran los objetivos locales y que descansaran y se prepararan para continuar con el avance al día siguiente. Es de destacar en este momento lo que el general Reinhardt  comento en el diario del Cuerpo de Ejercito “las condiciones increíblemente pobres de las carreteras a utilizar por la 2ª división de las SS hacen parecer nulas las posibilidades de avance sustancial para el 12 de abril”.
  El alto mando había renunciado hacer avanzar a la 2º SS y ordenó que al día siguiente el Grossdeustchland tuviese prioridad. Sin embargo los soldados de las SS no estaban dispuestos a renunciar y en lugar de obedecer órdenes y consolidar sus posiciones siguieron adelante, aunque sin oposición, hasta la medianoche. La mañana del 12 de abril, sábado Santo, ya estaban listos para el avance, eran conscientes de que durante la noche el Grossdeustchland había dejado atrás a la principal fuerza de las SS y establecido el contacto con la 2ª cia de motocicletas de Klingenberg apostada junto a un destruido puente sobre el rió Tamis.

Puente destruido sobre el Danubio


   En este punto el general Reinhardt inspecciono las posiciones avanzadas y tras expresar su gran estima por los esfuerzos de los soldados de las  SS  y de la Werhmacht  ordenó detener el avance para dar tiempo a que los elementos retrasados de ambas fuerzas llegaran a su altura. Poco antes sin embargo, Klingenberg había observado a través de sus prismáticos que la orilla sur del Danubio y los alrededores de Belgrado parecían estar poco protegidos. Antes de que la orden de alto de Reinhardt llegase hasta él, ya había salido en busca de algún medio para cruzar el río. Tras descubrir una lancha motora abandonada, pidió voluntarios para acompañarle, casi todos los hombres de su destacamento se presentaron, pero solo selecciono a 10, el alférez Andre, sargento Michelson, sargento 2º Siebert, los cabos 1º Freiler y Klapps , cabos Maruna, Weisgram,  Feda, Brenner y Volkerts.
  Tras cruzar el río, Klingenberg instaló una cabeza de puente desde la que podía examinar la situación en la propia ciudad. Todo parecía tranquilo mientras sus hombres recorrían las calles prácticamente desiertas y desvastadas por tres días de continuos bombardeos de la Luftwaffe, llegaron hasta el edificio del Ministerio de la Guerra donde se emplazaron un par de ametralladoras.

Calles de Belgrado


 Mientras los SS estaban maravillados de su audacia, un hombre de edad y pelo blanco apareció a la vista y exclamó “entonces sois soldados alemanes”, Klingenberg habló con el brevemente y por una gran coincidencia resultó que el anciano trabajaba en la Misión Alemana de Belgrado, este edificio estaba literalmente asediado por una multitud de iracundos yugoslavos, cuando Klingenberg y sus hombres llegaron, encontraron al asesor militar alemán, coronel Toussaint,  escondido en el sótano. Toussaint tras recobrar la serenidad al verse acompañado de soldados alemanes fuertemente armados llamó al alcalde de Belgrado y Klingenberg jugándose un gigantesco farol le amenazó con ordenar un ataque de Stukas antes de entrar en la ciudad con sus tropas, a menos que se rindiese inmediatamente. El acalde dudó un momento antes de acceder y Belgrado cayó oficialmente en manos del capitán Klingenberg y sus 10 hombres a las 18.45 horas del 12 de abril de 1941. Como carecía de enlace por  radio con el cuartel general de su división no pudo informar de su éxito. Al atardecer la 11ª división panzer llegaba por el sur, creyendo ser la primera unidad alemana en entrar en Belgrado. El Grossdeustchland mientras tanto había encontrado un viejo vapor de paletas, con el esperaba trasladar a todo un batallón al otro lado del río y avanzar hacia el corazón de la ciudad. El general Reinhardt abandonó el plan con el pretexto de que la “posible perdida de cientos de vidas no justifica ser los primeros en entrar en Belgrado”.
   Según el diario de guerra del XLI Cuerpo, se recibió un informe a las 19.35 horas diciendo que a las 17.00 horas una patrulla alemana de reconocimiento de la 2ª SS había atravesado Belgrado. Nadie le creyó. Después a las 00.15 horas del 13 de abril,  domingo de Resurrección, el diario del Cuerpo registró una confirmación del Grossdeustchland de que 28 hombres del batallón de motocicletas de la 2ª SS habían ocupado el Ministerio de la Guerra en Belgrado, tampoco lo creyó nadie. Después a las 06.00 horas un sucio y cansado enlace llegó en bicicleta al cuartel general de Hausser  con la pasmosa confirmación del éxito de Klingenberg.
   Habría merecido la pena ver las caras desconcertadas de los hombres del puesto de mando de la división, durante unos segundos todos se quedaron mudos por el asombro, después los gritos de alegría sonaron en el recinto. A pesar del regular avance del Grossdeustchland, la 2ª SS había sido la primera en entrar en Belgrado, además el reducido grupo de asalto de Klingenberg había aceptado la rendición.
  El capitán Klingenberg fue nombrado comandante provisional de Belgrado y cargó con la desagradable misión de acabar con la resistencia serbia que no había aceptado la rendición. Afortunadamente, este duró poco en el puesto, la operación Barbarroja estaba cercana y los oficiales como Klingenberg eran más necesarios en el frente. Por su  valor y su audacia en el ataque a Belgrado Klingenberg fue condecorado con la Cruz de Caballero en la escuela de entrenamiento de las SS de Bad Toldz antes de partir hacía el frente del Este donde siguió una carrera breve pero gloriosa.


Fuentes consultadas, Cuerpos de Elite de Planeta Agostini. 
 
Saludos

 

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