La Extraordinaria Historia de Robert Campbell

Iniciado por Ignaz Woll, 24 de junio de 2015, 19:53:21 pm

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Ignaz Woll

24 de junio de 2015, 19:53:21 pm Ultima modificación: 26 de junio de 2015, 16:56:52 pm por Ignaz Woll
Robert Campbell





Nacido en 1885 en Punjab, en la entonces británica India, Robert Campbell, se unió en 1903, es decir, con 18 años, como un Second Lieutenant (Alférez) al British Army, donde sería asignado al East Surrey Regiment. Poco a poco, este joven oficial, debido a su tesón y buen comportamiento, fue ascendido a Lieutenant (Teniente) y más tarde, en 1908, a Captain (Capitán). Con esta nueva promoción, Campbell recibió el mando del 1. Batallón del regimiento, apodados, desde la lejana Batalla de Dettingen (1743), perteneciente a la Guerra de Sucesión Austriaca, "The Young Buffs", algo así como "Los Jóvenes Gamuceros". La denominación proviene, que, en la mitad de la batalla, el Rey Jorge II, al ver a los infantes del regimiento tras un sangriento enfrentamiento contra los franceses, les dedicó unas palabras de agradecimiento, y terminó el discurso con un "Bravo, bravo, Buffs!". Los infantes, la mayoría provenientes de Huntingdonshire, en el centro de Inglaterra, se quedaron atónitos. Un ayuda de campo, consciente del error que el soberano había realizado, confundiéndoles con los hombres del 3rd Regiment of Foot , llamados precisamente "The Buffs", le indicó su fallo. El rey inglés, rápidamente, corrigió su discursó, y les gritó, una vez más, "Bravo, bravo, Young (jóvenes) Buffs!". Los infantes aclamaron su nueva denominación, y así se quedó el mote, "The Young Buffs".

Pero volvamos al Captain Robert Campbell, que estaba acantonado, junto a su batallón, en Dublín, cuando la Gran Guerra, la Primera Guerra Mundial, comenzó. El 15 de agosto, con todos los "Young Buffs" formados y equipados, el batallón partió de Irlanda con rumbo a Francia, donde, asignada al BEF, combatiría a los alemanes.  El 23 de agosto de 1914, con el batallón ya en tierra, el BEF se enfrentó por primera vez a el Deutsches Heer, en los alrededores de Mons. Cuando, en el amanecer del 23 de agosto, los alemanes bombardearon las posiciones británicas, el batallón de Campbell se encontraba apostado en la orilla meridional del Canal Mons-Condé, justo en la extrema izquierda de las fuerzas aliadas. Poco más tarde, los alemanes, con sus Pickelhaube a la cabeza, atacaron las trincheras francesas. A pesar de los esfuerzos de los ametralladores británicos, los alemanes, a pesar de las enormes pérdidas, cruzaron el canal y los hicieron retroceder. El II. Cuerpo del BEF, donde el batallón estaba encuadrado, preparó una nueva línea defensiva, entre los pueblos de Montrœul, Boussu, Wasmes, Paturages y Frameries, unos 10 kilómetros al sur. Durante el resto del día, y durante la noche y la mañana siguiente, los alemanes no dieron descanso alguno a los británicos, y, una vez más, indescriptibles actos de valentía se sucedieron a lo largo de las trincheras inglesas. Los teutones, que, creyéndose protegidos por las terroríficas barreras de artillería previas, avanzaban tranquilamente en columnas, fueron segados por el preciso fuego de fusilería y de ametralladoras de sus enemigos.


Infantes británicos en la Batalla de Mons


El 24 de agosto, con la moral muy baja, los "Young Buffs" pudieron repeler los ataques de los germanos, pero, sin embargo, la enorme masa del III. Armee-Korps terminó por amenazar los flancos de los defensores, y los británicos terminaron por retirarse. Eso sí, fue una retirada ordenada, en la que ninguna ametralladora, ni una caja de munición, al mismo modo que los víveres ni los heridos se quedaron en aquellos pueblos belgas. Los oficiales, como Campbell, tenían que seguir recordando a sus hombres, por mucho que la situación no pintase muy bien para los anglosajones, que los "boches" podían y debían ser rechazados aquí, antes de que alcanzasen Valenciennes y con la preciosa ciudad, situada a las orillas del Río Escalda, Francia. La frontera tan sólo se encontraba ahora a 40 kilómetros.


Infantes alemanes intentado capturar un puente sobre el Canal Mons-Condé


Fusileros británicos descansando en la Plaza de Mons, antes de reemprender la retirada

Continuará...

http://www.britishbattles.com/firstww/battle-mons.htm
http://www.bbc.com/news/uk-23957605
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2410059/WW1-soldier-Captain-Robert-Campbell-freed-prison-camp-dying-mother-kept-promise-return.html
https://uk.news.yahoo.com/the-ultimate-act-of-wartime-honesty--british-pow-was-freed-by-the-kaiser-to-see-his-dying-mother---but-came-back-to-prison-because-he--gave-the-germans-his-word--114710659.html#FNbMlqt


gaffer

 #@32 Me ha gustado mucho la historia de este regimiento. Un artículo y una aportación interesante Ignaz.
Me gustaría precisar (por si alguien no lo sabe) que Jorge I era tartamudo, tenia problemas serios con el habla...así fue durante todo su reinado, por lo que no es raro el detalle que mencionas. Aunque siempre le acompañaban asesores y ayudantes. No obstante todo el Impedio lo sabía y no se lo tenia en cuenta.
Un cordial saludo.

Ignaz Woll

25 de junio de 2015, 22:47:40 pm #2 Ultima modificación: 25 de junio de 2015, 22:54:34 pm por Ignaz Woll
Durante la retirada de Mons, que proseguiría, hasta el 5 de septiembre, al sur de Marne, el BEF, que intentaba evitar un envolvimiento por parte de los alemanes, el II. Cuerpo Británico se unió al resto de los británicos en la huida hacia Francia. La columna en retirada fue un blanco fácil para los artilleros alemanes, que, sin piedad, alcanzaban blancos civiles y militares en un intento de dañar la moral de los aliados y de limitar el reavituallamiento de las fuerzas enemigas en los pueblos fronterizos. Los infantes británicos, que marchaban, bastante desmoralizados, por las esmirriadas carreteras franco-belgas, apenas tenían protección contra los precisos proyectiles teutones, que machacaban la línea casi constantemente, frenándola casi por completo.

En el 25 de agosto, el Captain Robert Campbell, que se encontraba, junto a su batallón, retrocediendo hacia Francia, hacia Valenciennes, tuvo que lanzarse al seco suelo, pues las granadas de artillería alemanas volvían a sobrevolar la columna, e impactaron en varios puntos cercanos. Poco pudo hacer Campbell, mientras los gritos de los primeros heridos se empezaran a oír, para evitar un impacto directo en su batallón. Los "Young Buffs", o lo que quedaba de él tras la carnicería de Mons, fueron picados por la acertada barrera artillera prusiana. Campbell, que agonizaba junto a la mayoría de su compañía a causa de la metralla, decidió confiar el mando a otro oficial, a quien le encargó que continuase la marcha con los supervivientes y los heridos leves del batallón. Campbell sabía que los alemanes no estaban muy lejos, a juzgar por la velocidad con la que los civiles belgas estaban abandonando su país. Así pues, antes de desfallecer, Campbell vió a su amado batallón partir hacia el sur, mientras él, aceptando su condición, se quedaba con los malheridos y los ennegrecidos rostros de sus antiguos camaradas.

Pero Robert Campbell no murió a causa de sus heridas. Los alemanes, cuando (como él mismo había predecido) llegaron al mismo lugar donde los "Young Buffs" habían sido heridos de muerte, lo recogieron, y al comprobar sus insignias, viendo que era un oficial, lo conducieron a la retaguardia. Campbell, junto a otros oficiales ingleses, llegó a Colonia, donde fue asignado a un hospital para prisioneros de guerra. Allí, el afortunado oficial pudo disfrutar de un trato especial, acorde a su rango. Robert Campbell se recuperó de sus heridas de guerra, de manera sobresaliente, (aunque le quedarían terribles cicatrices y perdería gran parte de su movilidad en su brazo izquierdo) y fue asignado al Kaiserin Augusta Schule Lazarett, un campo para oficiales aliados capturados (o Offizierlager) , antiguamente una escuela, situada en el centro de Köln (Colonia). El Estado Alemán daba a conocer que los oficiales debían gozar de un estado de tranquilidad en su estancia en Alemania durante la guerra, y libraban a los oficiales del trabajo físico, permitiéndoles, incluso, dar paseos por la ciudad. Además, los oficiales tenían oportunidad de practicar deporte, leer, organizar teatros, conciertos, y debates, en su mayoría, literarios. Los oficiales vivían en castillos, palacios o escuelas (como Campbell), requisadas para esta curiosa labor.

Más tarde, Campbell fue trasladado a otro Offizierlager, en Magdeburgo, en el mismo centro de Alemania. En 1916, la plácida vida de nuestro Captain fue trastocada cuando leyó, en una carta de su hermana Gladys (que había llegado por mano de la Cruz Roja), que su madre se estaba muriendo de cáncer. Robert Campbell, que no había visto a su madre desde hacía más de 2 años, vislumbró una estrecha posibilidad tras el terrible golpe que recibió. Escribió al comandante del campo, rogándole, haciendo cita su honor de oficial, que le fuese entregado un permiso, de tan sólo 14 días, para ver a su moribunda mamá, allá en Kent, de vuelta en Inglaterra, indicando, que, como buen Gentleman inglés, que volvería a Magdeburgo al final del permiso.

El comandante del campo, atónito, decidió enviar la carta a su superior, y así, sucesivamente, la humilde carta de Robert Campbell llegó a manos del propio Kaiser, Guillermo II. A los pocos días, le fue entregado a Campbell el tan esperado (y casi por completo imposible) permiso. Alemania le entregaba al valeroso oficial británico 14 días, contando con 2 días para viajar hasta Kent (ida y vuelta) y 10 días de estancia en la casa de su madre. Un acto de magnanimidad en medio de la guerra más violenta que Europa había visto hasta la fecha. Alemania contactó, por medio de la Embajada Estadounidense, con Gran Bretaña, para facilitar el trayecto de un valeroso oficial para ver a su mamá. Campbell comenzó su travesía  el 5 de noviembre de 1916.

Desde Magdeburgo, en tren, Campbell, que todavía no podía creer su suerte, alcanzó la neutral Holanda, en un viaje de 550 kilómetros,y arribó en el Puerto de Rotterdam.  Allí, tomó un barco hasta Harwich, y desde aquella población costera, alcanzó la casa familiar. Su sorprendida madre, se topó, de súbito, con su hijo, al que tomaba por muerto en Bélgica en 1914, vivito y coleando... y con un permiso del mismísimo i]Kaiser[/i]! Pero los bucólicos 10 días terminaron... y sin dudarlo, recordando su promesa de caballero, emprendió el mismo viaje en sentido inverso. El inglés volvió a Magdeburgo.


Oficiales aliados durante su internamiento en la PGM en Alemania

Pero no estaba satisfecho, y junto a otros oficiales, franceses e britones, tramó un plan, en el que, excavando el túnel, los oficiales capturados abandonarían el campo para volver a las línea aliadas. En el otoño de 1917, los oficiales comenzaron su evasión. El plan funcionó, y muchos oficiales pudieron evadirse y alcanzar su objetivo. Sin embargo, el antes afortunado Campbell fracasó, al ser detenido en los alrededores de la frontera germano-neerlandesa. Se quedaría en Magdeburgo un año más, antes que la guerra llegase a su fin. Se enteró de que su madre había muerto en febrero de 1917, tan sólo 3 meses más tarde de su visita.

Robert Campbell permaneció en el Ejército Británico hasta 1925, cuando, con 40 años y devastado todavía por las secuelas físicas en su brazo, se retiró. Con el dinero ahorrado, Campbell se compró una casa en la Isla de Wight, donde, en un ambiente relajado y tranquilo, tenía planeado vivir hasta su fallecimiento.

Sin embargo, en 1939, con el estallido de la guerra, Robert Campbell, con 54 años, se volvió a unir a su batallón, los "Young Buffs" del East Surrey Regiment, por un corto período de tiempo. Más tarde, antes de que su amado batallón fuese enviado al frente, solicitó un traslado de vuelta a la Isla de Wight, donde, como jefe de observación en el Royal Observer Corps, desempeñaría valientemente su cometido durante el "Blitz".

Robert Campbell sobrevivió a la guerra, y siguió viviendo en la Isla de Wight. En 1966, con 81 años, el Captain Campbell murió plácidamente en su casa en la campiña. Hacía exactamente 50 años desde que el osado britón le solicitó al Kaiser permisó para visitar a su madre, y el soberano se lo permitió, contando con que Campbell volvería a Magdeburgo. Y Robert Campbell volvió.


Artillería alemana impactando sobre una columna británica, durante la retirada de Mons


Carromatos del British Army en su carrera hacia la frontera francesa en agosto de 1914

http://www.britishbattles.com/firstww/battle-mons.htm
http://www.bbc.com/news/uk-23957605
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2410059/WW1-soldier-Captain-Robert-Campbell-freed-prison-camp-dying-mother-kept-promise-return.html

http://blogs.canoe.com/parker/news/the-pow-who-returned-to-captivity/https://uk.news.yahoo.com/the-ultimate-act-of-wartime-honesty--british-pow-was-freed-by-the-kaiser-to-see-his-dying-mother---but-came-back-to-prison-because-he--gave-the-germans-his-word--114710659.html#FNbMlqt


josmar

Sentida narración sobre el heroico Oficial que fue un hombre de palabra..... #@5
Enhorabuena, Ignaz... #@5


mister xixon


Panzerargentino


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