La respuesta británica al bombardeo estratégico alemán durante la Primera Guerra

Iniciado por TITUS20050, 05 de noviembre de 2018, 15:29:00 pm

« anterior - próximo »
Ir Abajo

TITUS20050

Hace algun iempo publique un articulo sobre ls recursos empleadospara enfrentar los ataques aereos alemanes al territorio inglesdurante la Primera Guerra Mundial ,que en otrsa escala siviopara edl comienzo de la defensa inglesa al su territorio en la WWII.
Este nuevo articulo nos permite de alguna forma ver elpensamiento estrategico ide oliticos y militares ingleses y el de su poblacion sobre lo que Inglaterra debia hacer para su defensa.

La primera batalla de Gran Bretaña
La respuesta británica al bombardeo estratégico alemán durante la Primera Guerra Mundial


El 14 de junio de 1917, en una carta dirigida al editor del periódico basado el Londres, The Times, el lector expresó su ira ante el último bombardeo de la ciudad por los alemanes.
En lo que indudablemente fue una opinión compartida por muchos residentes, él escribió que ahora era el momento para una represalia en contra de los alemanes. Gran Bretaña "debe ser implacable y atacar sin misericordia" exigió. El escritor hizo un llamado a las autoridades británicas para que defendieran a las mujeres y niños de Londres en contra de la brutalidad inhumana de Alemania.

"¿Acaso han visto" escribió, "el cuerpo de un niño en la carretera con su cabeza cortada cerca de una mujer sin piernas? ¡Otras madres, también, con sus bebés muertos en sus brazos sin vida!". El comentarista angustiado condenó lo que percibió inacción por parte del gobierno británico y exigió retribución por el bombardeo alemán de civiles que "ha justificado cada invento infernal que la mente de un hombre puede concebir".

La emoción con la que el escritor expresó su indignación se puede comprender. La Primera Guerra Mundial introdujo no tan solo armas de destrucción en masa tales como el gas venenoso, sino  que  por  primera  vez  en  la  historia  documentada,  ciudades,  industrias  y  civiles  cientos  de millas de las líneas del frente podían ser atacados.
La muerte podía llover del cielo con poco o ningún aviso. Los residentes de Londres fueron los más afectados por la campaña alemana de bombardeo estratégico, aunque otras áreas de Inglaterra también fueron sometidas a los ataques aéreos.

Protegidos por siglos por la Armada Real y las defensas naturales del Canal Inglés y el Mar del Norte,  los  intentos  alemanes  de  atacar  a  los  británicos  en  el  frente  local  ocasionó  pánico  e  indignación entre las masas. Los políticos y el público presionaron a los líderes militares a que usaran aeronaves británicas para atacar las industrias y ciudades alemanas en venganza al bombardeo de Gran Bretaña.

 Algunos líderes gubernamentales y militares alegaron que un bombardeo estratégico a los blancos industriales alemanes abreviaría la guerra demorando o deteniendo los abastos que las Potencias Centrales necesitaban. Atacar las industrias, alegaron, restringiría las operaciones aéreas alemanas, protegiendo así a los civiles ingleses, y desviando los recursos necesarios para defender a Alemania y alejados del frente occidental.

Sin embargo, dañar la máquina de guerra alemana no fue el único motivo por el que los líderes británicos comenzaron a abogar por una campaña de bombardeo estratégico en contra de los alemanes. Desde casi el advenimiento del bombardeo aéreo los estrategas comenzaron a desarrollar teorías de que esta nueva forma de librar la guerra podría afectar directamente la población civil de un país al afectar su estado de ánimo y disminuir su voluntad para luchar.

Según algunos creían, someter a una población civil a una ansiedad constante y al temor del bombardeo, causaría pánico y caos en el país y por ende obligaría a los líderes políticos a pedir la paz o enfrentar la devastación constante de la población. A lo largo de la guerra, para todos los lados, el  estado  de  ánimo  de  los  ciudadanos  desempeñó  un  papel  cada  vez  más  importante  en  las  operaciones aéreas.

El estado de ánimo británico en particular fue influenciado en gran medida por esta forma nueva de la guerra. Al fin y al cabo, Gran Bretaña estaba entre los primeros países en experimentar los efectos devastadores del bombardeo aéreo a sus pueblos más importante. En respuesta, el alto mando británico llevó a cabo su propia campaña estratégica de bombardeo ofensivo. De una necesidad militar que se podía discutir, esta campaña fue principalmente en respuesta al pedido del pueblo británico de ataques de represalias contra las ciudades alemanas en venganza a los ataques aéreos contra Inglaterra., aldeas y ciudad.

El temor a un bombardeo aéreo

"La ofensiva aérea estratégica es un medio de ataque directo en contra de un estado enemigo con el propósito de privarlo de sus medios o la voluntad de continuar la guerra".Esta definición del  bombardeo  estratégico,  aportada  por  el  Señor  Charles  Webster  y  Noble  Frankland  escribiendo acerca de la Segunda Guerra Mundial es también indudablemente correspondiente a la Gran Guerra.

 La privación de los medios, es decir, materiales y abastos de guerra, y la voluntad, es decir, específicamente atacar a civiles en un intento de dañar el estado de ánimo del pueblo, fue legitimado durante la Primera guerra Mundial. Aunque las Guerras Napoleónicas a menudo son mencionadas como el primer ejemplo de la "guerra total", la Gran Guerra de 1914-1918 fue verdaderamente la primera guerra donde los civiles a cientos de millas de los ejércitos en guerra fueron atacados.

En  1914,  los  bombardeos  estratégicos  de  ciudades  y  civiles  por  medios  aéreos  no  era  un  concepto nuevo. Comenzando con los experimentos Montgolfièr con los vuelos tripulados en 1783, la posibilidad de utilizar globos y eventualmente máquinas más pesadas que el aire para uso militar fue prevista. Utilizados inicialmente como puestos de observación y observadores de artillería, la idea de emplear aeronaves y aviones ofensivamente pronto encontró entusiastas.

Sin embargo, no fue sino hasta el advenimiento del motor de combustión interna que el potencial del bombardeo desde una plataforma controlada se convirtió en realidad. En una carta en 1893
al jefe de estado mayor del Ejército Alemán, el Conde Ferdinand von Zeppelin, creador de la aeronave rígida que llevar su nombre y el teórico sobre el bombardeo estratégico, escribió que su máquina podía desempeñar no tan sólo las misiones de observación y transporte, sino también "bombardear las fortificaciones del enemigo y las formaciones de tropas con proyectiles".

CONTINUA




TITUS20050

En la literatura popular y la ciencia ficción, la inevitabilidad de aeronaves navegando sobre ciudades y dominando la guerra futura era un tema popular para fines del siglo diecinueve. Julio Verne, que no desconocía la ficción profética, escribió en su cuento en 1887, Clipper in the Clouds(Clipper en las nubes) acerca de una batalla aérea entre dos aeronaves ligeramente similares a dos dirigibles alemanes de la Primera Guerra Mundial.

 Sin embargo, fue H.G. Wells quien imaginó el bombardeo estratégico de los centros de la población en el futuro. En su novela de 1908, The War in the Air  (La guerra en el aire), Wells describió una escena en la cual una flota de aeronaves  alemanas  bombardeaban  la  ciudad  de  Nueva  York,  inquietantemente  prediciendo  el  temor y terror que el pueblo en Londres y París sintieron durante la Gran Guerra.

 Tal como el historiador Lee Kennett argumentó, tan profundo y convincente era este tipo de literatura futurista a  finales  del  siglo,  que  cuando  finalmente  aparecieron  aeronaves  y  aviones  confiables  en masa "a menudo se esperaba que lograran cosas extravagantes e imposibles".

Durante la guerra, los dirigibles y las aeronaves eran considerados como una extensión de adelantos científicos parecidos a otras innovaciones tales como los submarinos, ametralladoras, tanques y gas venenoso. Tan profundas fueron las preocupaciones sobre la posibilidad de un bombardeo aéreo, inclusive  antes  de  que  la  tecnología  para  lograr  esa  tarea  estuviese  casi  lista,  que  los  políticos  en Europa y Estados Unidos intentaron regular la guerra aérea.
 
La Convención de la Haya de 1899, propuesta  por  el  Zar  Ruso  Nicolás  II  en  un  intento  de  regular  los  armamentos  y  la  guerra,  aprobó una resolución "acordando prohibir, por un periodo de cinco años, el lanzamiento de explosivos y proyectiles desde globos, o por cualesquier métodos nuevos de naturaleza similar".
Durante la segunda Convención de la Haya en 1907, la tecnología del vuelo había cambiadola posibilidad y aumentado el peligro de la destrucción desde el aire. En 1903, Wilbur y Orville Wright habían probado que el vuelo controlado, propulsado y más pesado que el aire era posible con su vuelo en Kitty Hawk, Carolina del Norte.

Para la segunda convención muchas naciones habían  expresado  interés  en  las  capacidades  militares  de  la  aviación,  aunque  curiosamente Estados Unidos al principio estaba poco entusiasmado con la idea. Presagiando el bombardeo aéreo como un medio de "guerra total", en la Convención de la Haya de 1907 se trató prohibir el bombardeo estratégico de ciudades y poblaciones indefensas.

En vista de que muchos en la conferencia de 1907 creían que sería más fácil restringir el  bombardeo a blancos militares en lugar de prohibirlo del todo, los acuerdos de la Haya con respecto a la guerra terrestre fueron extendidos a abarcar el bombardeo aéreo también. Ya que los bombardeos de ciudades indefensas con artillería tradicional ya estaban prohibidos bajo el artículo 25 de la Convención sobre la Guerra Terrestre, los participantes en la conferencia sencillamente cambiaron el artículo a que rezara "el ataque o bombardeo, por cualquier medio, de pueblos, aldeas, viviendas o edificios indefensos está prohibido".

La inserción de "por cualquier medio" en el artículo fue un intento de extender la prohibición para incluir el bombardeo aéreo. A  pesar  de  sus  intenciones,  el  texto  del  artículo  era  muy impreciso  para  ser  eficaz  y  dejó muchas  preguntas  sin  responder.  Por  ejemplo,  ¿cuál  era  la  definición  una  ciudad  indefensa? 
¿Acaso eso significa que los miembros militares no estaban dentro de los límites de la ciudad o solamente  la  ausencia  de  soldados  con  la  tarea  específica  de  proteger  contra  una  invasión  o  bombardeo?  ¿Cómo  puede  un  agresor  notar  la  diferencia?  ¿Debe  una  ciudad  sin defensas tradicionales, pero que aloja un arsenal, un almacén militar o una fábrica de armas realmente, considerarse "indefensa"?
 
Estas cuestiones y muchas otras tornaron el tratado en algo inservible y fueron mencionadas de manera rutinaria como justificación para un bombardeo estratégico de ciudades con la Primera Guerra Mundial comenzó. Aunque  el  bombardeo  aéreo  táctico  en  apoyo  a  las  operaciones  de  combate  fue  empleado desde el 1911 cuando los aeroplanos italianos lanzaron las primeras bombas en combate sobre las  fuerzas  turcas  en  Libia,  1914  presenció  el  primer  uso  estratégico  de  aviones  bombarderos para "atacar los cimientos de los esfuerzos bélicos del enemigo la producción de material de guerra, la economía en general y el estado de ánimo de la población civil".

Pocos días después del  inicio  de  la  Primera  Guerra  Mundial,  los  pilotos  alemanes  lanzaron  unas  cuantas  bombas pequeñas sobre París en agosto de 1914. En octubre de ese año, los británicos lograron el primer éxito estratégico importante cuando una aeronave destruyó un zepelín en su hangar en Dusseldorf,  Alemania.  En  diciembre  de  1914, los  alemanes  estaban ya lanzando  bombas  directamente sobre Inglaterra

CONTINUA

TITUS20050

Sin embargo, dañar la máquina de guerra alemana no fue el único motivo por el que los líderes británicos comenzaron a abogar por una campaña de bombardeo estratégico en contra de los alemanes. Desde casi el advenimiento del bombardeo aéreo los estrategas comenzaron a desarrollar teorías de que esta nueva forma de librar la guerra podría afectar directamente la población civil de un país al afectar su estado de ánimo y disminuir su voluntad para luchar.

Según algunos creían, someter a una población civil a una ansiedad constante y al temor del bombardeo, causaría pánico y caos en el país y por ende obligaría a los líderes políticos a pedir la paz o enfrentar la devastación constante de la población. A lo largo de la guerra, para todos los lados, el  estado  de  ánimo  de  los  ciudadanos  desempeñó  un  papel  cada  vez  más  importante  en  las  operaciones aéreas.

El estado de ánimo británico en particular fue influenciado en gran medida por esta forma nueva de la guerra. Al fin y al cabo, Gran Bretaña estaba entre los primeros países en experimentar los efectos devastadores del bombardeo aéreo a sus pueblos más importante. En respuesta, el alto mando británico llevó a cabo su propia campaña estratégica de bombardeo ofensivo. De una necesidad militar que se podía discutir, esta campaña fue principalmente en respuesta al pedido del pueblo británico de ataques de represalias contra las ciudades alemanas en venganza a los ataques aéreos contra Inglaterra., aldeas y ciudad.

El temor a un bombardeo aéreo

"La ofensiva aérea estratégica es un medio de ataque directo en contra de un estado enemigo con el propósito de privarlo de sus medios o la voluntad de continuar la guerra".Esta definición del  bombardeo  estratégico,  aportada  por  el  Señor  Charles  Webster  y  Noble  Frankland  escribiendo acerca de la Segunda Guerra Mundial es también indudablemente correspondiente a la Gran Guerra.

 La privación de los medios, es decir, materiales y abastos de guerra, y la voluntad, es decir, específicamente atacar a civiles en un intento de dañar el estado de ánimo del pueblo, fue legitimado durante la Primera guerra Mundial. Aunque las Guerras Napoleónicas a menudo son mencionadas como el primer ejemplo de la "guerra total", la Gran Guerra de 1914-1918 fue verdaderamente la primera guerra donde los civiles a cientos de millas de los ejércitos en guerra fueron atacados.

En  1914,  los  bombardeos  estratégicos  de  ciudades  y  civiles  por  medios  aéreos  no  era  un  concepto nuevo. Comenzando con los experimentos Montgolfièr con los vuelos tripulados en 1783, la posibilidad de utilizar globos y eventualmente máquinas más pesadas que el aire para uso militar fue prevista. Utilizados inicialmente como puestos de observación y observadores de artillería, la idea de emplear aeronaves y aviones ofensivamente pronto encontró entusiastas.

Sin embargo, no fue sino hasta el advenimiento del motor de combustión interna que el potencial del bombardeo desde una plataforma controlada se convirtió en realidad. En una carta en 1893
al jefe de estado mayor del Ejército Alemán, el Conde Ferdinand von Zeppelin, creador de la aeronave rígida que llevar su nombre y el teórico sobre el bombardeo estratégico, escribió que su máquina podía desempeñar no tan sólo las misiones de observación y transporte, sino también "bombardear las fortificaciones del enemigo y las formaciones de tropas con proyectiles".

En la literatura popular y la ciencia ficción, la inevitabilidad de aeronaves navegando sobre ciudades y dominando la guerra futura era un tema popular para fines del siglo diecinueve. Julio Verne, que no desconocía la ficción profética, escribió en su cuento en 1887, Clipper in the Clouds(Clipper en las nubes) acerca de una batalla aérea entre dos aeronaves ligeramente similares a dos dirigibles alemanes de la Primera Guerra Mundial.

 Sin embargo, fue H.G. Wells quien imaginó el bombardeo estratégico de los centros de la población en el futuro. En su novela de 1908, The War in the Air  (La guerra en el aire), Wells describió una escena en la cual una flota de aeronaves  alemanas  bombardeaban  la  ciudad  de  Nueva  York,  inquietantemente  prediciendo  el  temor y terror que el pueblo en Londres y París sintieron durante la Gran Guerra.

 Tal como el historiador Lee Kennett argumentó, tan profundo y convincente era este tipo de literatura futurista a  finales  del  siglo,  que  cuando  finalmente  aparecieron  aeronaves  y  aviones  confiables  en masa "a menudo se esperaba que lograran cosas extravagantes e imposibles".

Durante la guerra, los dirigibles y las aeronaves eran considerados como una extensión de adelantos científicos parecidos a otras innovaciones tales como los submarinos, ametralladoras, tanques y gas venenoso. Tan profundas fueron las preocupaciones sobre la posibilidad de un bombardeo aéreo, inclusive  antes  de  que  la  tecnología  para  lograr  esa  tarea  estuviese  casi  lista,  que  los  políticos  en Europa y Estados Unidos intentaron regular la guerra aérea.

La Convención de la Haya de 1899, propuesta  por  el  Zar  Ruso  Nicolás  II  en  un  intento  de  regular  los  armamentos  y  la  guerra,  aprobó una resolución "acordando prohibir, por un periodo de cinco años, el lanzamiento de explosivos y proyectiles desde globos, o por cualesquier métodos nuevos de naturaleza similar".
Durante la segunda Convención de la Haya en 1907, la tecnología del vuelo había cambiadola posibilidad y aumentado el peligro de la destrucción desde el aire. En 1903, Wilbur y Orville Wright habían probado que el vuelo controlado, propulsado y más pesado que el aire era posible con su vuelo en Kitty Hawk, Carolina del Norte.

Para la segunda convención muchas naciones habían  expresado  interés  en  las  capacidades  militares  de  la  aviación,  aunque  curiosamente Estados Unidos al principio estaba poco entusiasmado con la idea. Presagiando el bombardeo aéreo como un medio de "guerra total", en la Convención de la Haya de 1907 se trató prohibir el bombardeo estratégico de ciudades y poblaciones indefensas. En vista de que muchos en la conferencia de 1907 creían que sería más fácil restringir el bombardeo a blancos militares en lugar de prohibirlo del todo, los acuerdos de la Haya con respecto a la guerra terrestre fueron extendidos a abarcar el bombardeo aéreo también. ya que los bombardeos de ciudades indefensas con artillería tradicional ya estaban prohibidos bajo el artículo 25 de la Convención sobre la Guerra Terrestre, los participantes en la conferencia sencillamente cambiaron el artículo a que rezara "el ataque o bombardeo, por cualquier medio, de pueblos, aldeas, viviendas o edificios indefensos está prohibido".

La inserción de "por cualquier medio" en el artículo fue un intento de extender la prohibición para incluir el bombardeo aéreo. A  pesar  de  sus  intenciones,  el  texto  del  artículo  era  muy  impreciso  para  ser  eficaz  y  dejó muchas  preguntas  sin  responder.  Por  ejemplo,  ¿cuál  era  la  definición  una  ciudad  indefensa? 
¿Acaso eso significa que los miembros militares no estaban dentro de los límites de la ciudad o solamente  la  ausencia  de  soldados  con  la  tarea  específica  de  proteger  contra  una  invasión  o  bombardeo?  ¿Cómo  puede  un  agresor  notar  la  diferencia? .

¿Debe  una  ciudad  sin  defensas tradicionales, pero que aloja un arsenal, un almacén militar o una fábrica de armas realmente, considerarse "indefensa"? Estas cuestiones y muchas otras tornaron el tratado en algo inservible y fueron mencionadas de manera rutinaria como justificación para un bombardeo estratégico de ciudades con la Primera Guerra Mundial comenzó.

Aunque  el  bombardeo  aéreo  táctico  en  apoyo  a  las  operaciones  de  combate  fue  empleado desde 1911 cuando los aeroplanos italianos lanzaron las primeras bombas en combate sobre las  fuerzas  turcas  en  Libia,  1914  presenció  el  primer  uso  estratégico  de  aviones  bombarderos para "atacar los cimientos de los esfuerzos bélicos del enemigo la producción de material de guerra, la economía en general y el estado de ánimo de la población civil".
Pocos días después del  inicio  de  la  Primera  Guerra  Mundial,  los  pilotos  alemanes  lanzaron  unas  cuantas  bombas pequeñas sobre París en agosto de 1914. En octubre de ese año, los británicos lograron el primer éxito estratégico importante cuando una aeronave destruyó un zepelín en su hangar en Dusseldorf,  Alemania. 

En  diciembre  de  1914,  los  alemanes  estaban  lanzando  bombas  directamente   bombardeo a blancos militares en lugar de prohibirlo del todo, los acuerdos de la Haya con respecto a la guerra terrestre fueron extendidos a abarcar el bombardeo aéreo también. Ya que los bombardeos de ciudades indefensas con artillería tradicional ya estaban prohibidos bajo el artículo 25 de la Convención sobre la Guerra Terrestre, los participantes en la conferencia sencillamente cambiaron el artículo a que rezara "el ataque o bombardeo, por cualquier medio, de pueblos, aldeas, viviendas o edificios indefensos está prohibido".

La inserción de "por cualquier medio" en el artículo fue un intento de extender la prohibición para incluir el bombardeo aéreo. A  pesar  de  sus  intenciones,  el  texto  del  artículo  era  muy impreciso  para  ser  eficaz  y  dejó muchas  preguntas  sin  responder.  Por  ejemplo,  ¿cuál  era  la  definición  una  ciudad  indefensa? 
¿Acaso eso significa que los miembros militares no estaban dentro de los límites de la ciudad o solamente  la  ausencia  de  soldados  con  la  tarea  específica  de  proteger  contra  una  invasión  o  bombardeo?  ¿Cómo  puede  un  agresor  notar  la  diferencia?  ¿Debe  una  ciudad  sin defensas tradicionales, pero que aloja un arsenal, un almacén militar o una fábrica de armas realmente, considerarse "indefensa"?
 
Estas cuestiones y muchas otras tornaron el tratado en algo inservible y fueron mencionadas de manera rutinaria como justificación para un bombardeo estratégico de ciudades con la Primera Guerra Mundial comenzó. Aunque  el  bombardeo  aéreo  táctico  en  apoyo  a  las  operaciones  de  combate  fue  empleado desde el 1911 cuando los aeroplanos italianos lanzaron las primeras bombas en combate sobre las  fuerzas  turcas  en  Libia,  1914  presenció  el  primer  uso  estratégico  de  aviones  bombarderos para "atacar los cimientos de los esfuerzos bélicos del enemigo la producción de material de guerra, la economía en general y el estado de ánimo de la población civil".

Percepción versus realidad 

Un defecto en la definición del bombardeo estratégico fue la suposición que los aviones y los pilotos era capaces de atacar blancos estratégicos con precisión. En realidad los planificadores militares se percataron poco después de haber empezado la guerra que la tecnología aeronáutica y de armamento actual, las defensas antiaéreas y el clima afectaban tanto el rendimiento de la aeronave y del piloto que en realidad atacar el blanco pretendido era casi imposible y tenía que ver más con suerte que destreza.

De hecho, no fue sino hasta la integración del visor de bombardeo Norden  en la Segunda Guerra Mundial que las tripulaciones de los bombarderos contaban con una expectativa razonable (si acaso exagerada) del éxito de localizar blancos.

Con tan pocas oportunidades de éxito en la destrucción del material de guerra alemán, un resultado  que  rápidamente  fue  obvio  durante  la  guerra,  ¿por  qué  el  gobierno  británico  gastó  recursos valiosos y personal en el bombardeo estratégico? ¿Por qué fueron las aeronaves desviadas de  las  misiones  más  críticas  de  apoyo  terrestre,  observador  de  artillería  y  a  lo  largo  del  frente occidental  para  misiones  de  bombardeo  especulativas  y  ampliamente  fracasadas  en  territorio   enemigo? La respuesta radica más con la influencia del pueblo británico, presión política e inclusive psicología que con la necesidad militar.

Desde el inicio de la guerra el alto mando alemán tenía planes de bombardear área continental de Inglaterra. Desde 1914, el Contraalmirante alemán, Paul Behcke, abogó por el bombardeo de civiles cuando le aconsejó al Almirante von Pohl, comandante en jefe de la Armada Imperial, que usara dirigibles de la Armada para atacar a Inglaterra para "ocasionar pánico y confusión entre sus ciudadanos".El Mayor Wilhelm Siegert, comandante de una unidad de bombarderos alemanes, opinaba que el bombardeo estratégico de Londres provocaría una crisis en el gobierno británico y rápidamente terminó la guerra.

 Además, una vez que el Ejército Alemán invadió a Bélgica y Francia, la geografía se convirtió en su aliado. La milicia alemana rápidamente estableció campos aéreos de avanzada que le permitían a sus dirigibles y aeronaves de ala fija llegar fácilmente a Londres en misiones de bombardeo. En cambio las aeronaves británicas que volaban desde campos aéreos internos tenían dificultad en llegar a lo profundo del territorio alemán, en vista  de  esta  falta  de  alcance,  ninguna  aeronave  de  los  Aliados  pudo  bombardear  con  éxito  la  capital alemana de Berlín durante la guerra, aunque un piloto intrépido francés tuvo éxito en lanzar panfletos.

CONTINUA

TITUS20050

Comienzan los bombardeos aéreos

Los primeros bombardeos desde zepelines tuvieron lugar en agosto de 1914 con ataques por separado a Amberes y Lieja, Bélgica. La milicia alemana quería comenzar inmediatamente una campaña de bombardeo estratégico en Londres.
Al principio el Káiser rehusó autorizar los ataques a la ciudad, quizás preocupado con alienar a los países neutrales o lanzar municiones sobre sus primos de la realeza. Por un corto tiempo, ambos lados intentaron controlarse aún si la tecnología primitiva de selección de blancos hacía que el bombardeo de precisión fuese imposible.

Eventualmente, ataques a civiles, perpetrados por los alemanes, británicos, franceses, italianos, austro-húngaros y estadounidenses ocurrirían sin restricción y atacarían intencionalmente al pueblo "inocente".Los zepelines se utilizaron durante 1914 para atacar partes de Bélgica y Francia, los Aliados participaron en bombardeos al igual que una serie de ataques en Alemania.

El Real Servicio Aéreo Naval Británico despegó de Amberes el 22 de septiembre y el 8 de octubre y destruyó con éxito un zepelín alemán en su hangar de mantenimiento. El 4 de diciembre, aviones franceses atacaron Friburgo, Alemania, tratando de destruir la estación de ferrocarriles pero en cambio mató a civiles a causa de selecciones de blanco deficientes.
El bombardeo de "inocentes" por parte de los franceses enfureció a muchos alemanes, el General Ernst Wilhelm von Hoeppner, comandante general del Servicio Aéreo Alemán durante la guerra, culpó a Francia de ser la "primer potencia en introducir los horrores de la guerra aérea a una comunidad pacífica".

En enero de 1915, en respuesta a otro ataque francés en Friburgo, Káiser Wilhelm autorizó ataques en porciones de Inglaterra, con la excepción de Londres, para el mes de febrero, él consintió y permitió los ataques a Londres salvo palacios y zonas residenciales. Para julio, después de más ataques aéreos a ciudades alemanas, el Káiser accedió a los consejos de sus asesores militares y autorizó el bombardeo de cualquier objetivo legítimo militar en todo Londres.
Conociendo la falta de precisión del bombardeo aéreo, esta decisión de Wilhelm fue una sanción de hecho de atacar a la población civil.

El primer ataque a Inglaterra ocurrió el 19 de enero de 1915, y el primer ataque a Londres el 31 de mayo, estos ataques de zepelines fueron muy diferentes a lo que había experimentado en guerras anteriores. Los civiles, lejos de la línea del frente, ahora podrían pasar a ser bajas de guerra con poco o ningún aviso, una testigo inglesa, describiendo un ataque aéreo, anotó en su diario: Me pregunté qué estaba sucediendo, y si la destrucción y el sufrimiento y la pérdida de vida estaban realmente ocurriendo tan cerca.

Las cosas en el periódico siempre parecen tan lejos, pero solamente cuando uno ve y escucha por uno mismo, es que los horrores verdaderos de la guerra se tornan evidentes...el aire parecía estar vivo con sonidos horrendos y raros, y hay algo aterrorizante en el pensamiento de que dos millas por encima de uno en el espacio ¡hay un enemigo implacable lanzando promiscuamente bombas incendiarias sobre cualquier cosa que le venga a la mano!

 La ansiedad y el temor que la testigo describió no son sorprendentes, gran parte de la literatura producida antes de la guerra, anticipaba el impacto devastador que el bombardeo aéreo tenía en el estado de ánimo del frente doméstico. Los ataques con zepelines continuaron durante los dos primeros años de la guerra hasta que defensas mejoradas tales como balas incendiarias y explosivas utilizadas por aviones británicos, le prendieron fuego a los globos llenos de hidrógeno.
Además, la artillería antiaérea avanzada que utilizaba proyectiles explosivos y una red de comunicaciones más robusta para avisarles a los defensores de ataques aéreos causó grandes pérdidas a las operaciones aéreas alemanas.

Aunque los bombardeos estratégicos con zepelines ocasionaron relativamente destrucciones materiales y pérdidas de vida mínimas, su apariencia le ocasionó al pueblo británico una ansiedad considerable. Horrorizados al ser atacados, los civiles y sus líderes políticos emplearon lenguaje vengativo y exigieron ataques en represalia a las ciudades alemanas.

Por primera vez desde los días de la Armada Española, la isla de Gran Bretaña era vulnerable al ataque. Los líderes reaccionaron con una variedad de planes para combatir la amenaza alemana. Algunas sugerencias fueron razonables, como la idea del Primer Lord del Almirantazgo Winston Churchill de llevar a cabo ataques preventivos en los hangares de zepelines dentro de Alemania; mientras que otras ideas fueron más reaccionarias, tal como la propuesta del Primer Lord del Mar, el Barón Fisher, de llevar a cabo la captura de un civil alemán por cada ciudadano británico que muriese en los bombardeos llevados a cabo por los alemanes.

 A medida que los ataques alemanes continuaron durante 1915 hasta inicios del 1916, la indignación del pueblo británico creció, como mínimo, los ataques alemanes retrasaron la productividad de los trabajadores y ocasionaron mayor ausentismo, en ocasiones la reacción se tornó violenta a medida que las personas soltaban sus frustraciones atacando almacenes y hogares  propiedad de alemanes.

Sin embargo, esta respuesta por parte del pueblo británico no fue solamente una reacción contra el bombardeo alemán, los británicos estaban expresando su sentido de ira y frustración cada vez mayor ante la aparente falta de defensas británicas en cuanto a los bombardeos alemanes. Tan grande fue la ira del pueblo y tan influyente fue esta presión que muchos líderes británicos, el Capitán B.H. Liddell Hart entre ellos, estaban preocupados que ahora el pueblo desempeñaba un papel cada vez más influyente en definir la estrategia militar.

A medida que la presión aumentó, las autoridades en el gobierno británico se vieron obligadas a aplacar los llamados populares para la venganza. Presionado para llevar a cabo su propia campaña de bombardeo, el Real Servicio Aéreo Naval tomó la delantera, intentando llevar a cabo una "ofensiva vigorosa" adentro de Alemania.
 
La finalidad de esta ofensiva, según el director de los Servicios Aéreos del Almirantazgo Británico, fue "restablecer la iniciativa a los británicos, restringir las operaciones con zepelines, desviar a las fuerzas alemanas del frente occidental y golpear el estado de ánimo alemán". Este desvío de personal y recursos críticos para una campaña de bombardeo especulativa, sin embargo, no fue universalmente popular con los líderes británicos.

Viendo la redistribución de aviones alejándose del frente occidental, Hugh Trenchard, comandante del Real Cuerpo de Vuelo (RFC, por sus siglas en inglés), "padre" de la Real Fuerza Aérea (RAF, por sus siglas en inglés), y luego un fuerte defensor de poder aéreo estratégico, catalogó la campaña de bombardeo estratégico como un "gran desperdicio", manifestando que la observación era la misión principal de la aviación.

El comandante terrestre británico en Francia llegó al extremo de argumentar que el bombardeo estratégico era "una interferencia muy seria con las Fuerzas Terrestres Británicas, y podría comprometer el éxito de mis operaciones.
CONTINUA

Ir Arriba