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El espía que quiso asesinar a Hitler

Iniciado por Nonsei, 26 de Junio de 2007, 20:59:43 pm

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Nonsei

Uno de los agentes dobles británicos más curiosos fue Eddie Chapman, de nombre en clave Zigzag, un ladrón experto en abrir cajas fuertes que en 1940 estaba cumpliendo condena en Jersey, una de las islas Anglonormandas. Cuando los alemanes ocuparon la isla le sacaron de la cárcel y le reclutaron como agente del Abwehr. Pero nada más ser lanzado en paracaídas sobre Inglaterra se puso en contacto para ofrecerles sus servicios como agente doble. Su historia es bastante conocida, incluso se hizo una película sobre él, pero hace unos meses salió a la luz un plan que propuso a sus superiores británicos por el que se ofrecía a asesinar a Hitler en un atentado suicida. Su ofrecimiento fue rechazado.

¿Y si Hitler hubiese sido asesinado con una bomba en un ataque suicida durante la Segunda Guerra Mundial? Parece un argumento de película pero es una posibilidad que le surgió al servicio secreto británico MI5 cuando la guerra estaba en su apogeo y que rechazó, según informa hoy el diario británico The Times, que cita unos archivos recientemente desclasificados. Según cuenta el diario, un espía británico se ofreció a asesinar al líder nazi en una misión suicida.

La oferta de llevar a cabo la misión la formuló Eddie Chapman, un delincuente común que fue entrenado por los nazis como espía y que se convirtió posteriormente en uno de los más importantes agentes dobles británicos, también conocido como Zigzag. Chapman estaba cumpliendo una condena por robo en una prisión de Jersey, en el canal de la Mancha, cuando los nazis invadieron esa isla.

El espía fue reclutado por el servicio del contraespionaje alemán e introducido en paracaídas en el Reino Unido en diciembre de 1941. Poco tiempo después, Chapman se pasó al MI5. Al ser interrogado por los servicios secretos británicos, el hombre, de 27 años, expresó su voluntad de regresar a Alemania como agente doble y asesinar al Führer mediante la explosión de una bomba en un mitin nazi.

Los archivos recientemente desclasificados por el M15 revelan una conversación extraordinaria entre Chapman y un oficial a cargo de su caso, Ronnie Reed. Reed destacaba que cualquier intento de asesinar a Hitler sería suicida. "Tanto si tienes éxito como si no, serías liquidado inmediatamente", indicó Reed. "Ah, pero qué manera de morir", respondía Chapman.

Chapman explicó que un oficial del servicio del contraespionaje alemán al que conocía sólo como el doctor Graumann le había prometido llevarle a un mitin nazi si completaba con éxito su misión en el Reino Unido y lo colocaría "en la primera o la segunda fila", cerca del podium donde estaría Hitler.

Según los documentos ahora desclasificados, Reed estaba convencido de que la oferta de Chapman iba en serio e informó al respecto a sus superiores en el MI5. Reed creía que Chapman estaba motivado también por un intenso patriotismo y un deseo de corregir su pasado delictivo.

El rotativo considera que la oferta llamó seguramente la atención del entonces primer ministro británico, Winston Churchill, quien pidió ser informado de la evolución del caso. Sin embargo, por razones que nunca han sido completamente explicadas, se desestimó aquella oportunidad de asesinar a Hitler. Chapman volvió a Alemania como agente doble, pero se le exigió que "no llevara a cabo ninguna empresa disparatada". El espía británico logró convencer a los alemanes de que había completado con éxito su misión en el Reino Unido y fue condecorado con la Cruz de Hierro, siendo el único británico que recibió esa medalla.

1.800 páginas desclasificadas

El MI5 ha desclasificado 1.800 páginas de documentos relativos al caso Chapman. Los últimos documentos, entre ellos los que incluyen información sobre el plan para asesinar a Hitler, fueron trasladados al Archivo Nacional británico el mes pasado. Las nuevas pruebas indican que el doctor Graumann, cuyo nombre real era Stephan von Gröning, podría haberse querido servir de Chapman para llevar a cabo sus intenciones contra el Führer. Como muchos otros oficiales del contraespionaje alemán, era en secreto un opositor a Hitler y su oferta de introducirlo en un mitin nazi indica que conocía lo que Chapman tenía en mente. Chapman sobrevivió a la guerra y recibió un perdón no oficial por sus crímenes antes de la contienda.

En 1966, Terence Young llevó al cine la historia de este ladrón y espía en Triple Cross, aunque entonces no se conocía la propuesta que hizo para matar a Hitler. Christopher Plumer interpretó a Chapman y Yul Brynner aparecía como un nazi sin escrúpulos.


(http://www.elpais.com/articulo/internacional/espia/quiso/asesinar/Hitler/elpepuint/20070109elpepuint_11/Tes)

Moisin-Nagant

Interesante, muy bueno Nonsei.
¿Los del MI5 no querian cargar con su muerte en su conciencia o porque no aceptaron?
Quizas traeria muchos problemas politicos, pero no creo que trajera apoyo popular negativo para el pueblo britanico.

Nonsei

Mi opinión es que el MI5 no vio posibilidades de éxito al plan de Chapman, y no quiso arriesgar un agente valioso en un plan sin ningún futuro. El superior de Zigzag sí que se lo tomó en serio, por eso lo puso por escrito, y parece que el tema se estudió e incluso Churchill llegó a conocerlo, según el artículo, pero todo se basaba sólo en unas palabras de un agente alemán que se ofreció a llevar a Chapman a un mitin de Hitler y ponerle en primera o segunda fila. Ni siquiera sabemos si llegó a ir a ese mitin.

El artículo supone que el oficial alemán era un opositor a Hitler que pensaba que Chapman querría aprovechar la ocasión para asesinarle, pero eso a mí me parece mucho suponer. Chapman era un aventurero, no un patriota, ni un idealista, ni nada parecido, ni los alemanes ni los británicos esperarían que se ofreciese para una operación sin ninguna posibilidad de supervivencia. Puede que el oficial alemán lo único que buscase fuese motivarle, alimentar un poco su ego haciéndole ver que su misión era muy importante para los alemanes y que si tenía éxito en ella iba a ser tratado con todos los honores en Alemania. Pero como dije antes ni siquiera sabemos si el alemán cumplió su palabra y Chapman llegó a estar alguna vez cerca de Hitler.

Por cierto, Chapman cumplió "con éxito" su misión, un sabotaje en la fábrica de aviones de De Havilland (eso fue lo que creyeron los alemanes), y efectivamente viajó a Alemania antes de volver a Inglaterra con una nueva misión.

Nonsei

No fue la única vez que los ingleses se plantearon el asesinato de Hitler. En junio de 1944 el SOE comenzó a trabajar en un plan al que llamaron Operación Foxley. Posteo un artículo sobre el tema, escrito cuando se dio a conocer la operación al público por la desclasificación del expediente hace ya unos años:

Asesinar a Adolf Hitler no fue tan solo el pensamiento fugaz de algún oficial aliado. Fue una idea que cobró la forma de varios operativos y planes diseñados por oficiales británicos, que hacia fines de la Segunda Guerra estaban dispuestos a llevar a cabo contemplando, en algunos casos, la intervención de un francotirador, el uso de una bazuka, explosivos, granadas, veneno y hasta un descarrilamiento ferroviario y una misión con paracaidistas. Así lo detalla un informe de los archivos secretos británicos divulgado ayer. Según la documentación, se trató de un plan ultrasecreto para asesinar al führer a través de ingeniosos atentados. Llegó a ser, incluso, el principal objetivo de los servicios secretos británicos durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.Pero los planes nunca llegaron a concretarse. Finalmente, el Ejército Rojo entró en Berlín el 30 de abril de 1945 y tomó el edificio de la Cancillería del Reich. Ese mismo día Hitler se suicidó. Los planes de terminar con la vida de uno de las figuras más emblemáticas de este siglo, se enmarcaron en la Operación Foxley, detallada en un expediente de 120 páginas divulgado ayer por la Oficina de Registros Públicos de Londres. La Operación Foxley, nombre en código para designar los planes secretos británicos destinados a acabar con el líder del nazismo, fue descubierto con la reciente apertura de los archivos del Estado británico a los estudiosos, por primera vez en la historia. El operativo Foxley fue lanzado por el jefe del Special Operations Executive (SOE), el departamento para los operativos clandestinos en las retaguardias enemigas, el general Colin Gubbins, después de que un militar francés, el vicemariscal del aire A.P. Ritchie, sugirió en junio de 1944 la posibilidad de asesinar a Hitler en un castillo cercano a Perpignan, en Francia. Ritchie estaba a favor del asesinato, argumentando que muchos alemanes veían en Hitler a un ser más que humano. Es este asidero místico que Hitler ejerce sobre el pueblo alemán el gran responsable del mantenimiento de la cohesión del país en el presente, argumentó Ritchie, y aconsejó: Maten a Hitler y no quedará nada.

El plan para el atentado indujo a la inteligencia británica a elaborar un informe de 120 páginas con varias estrategias para la eliminación del líder alemán.Los jefes de Estado Mayor del Ejército de Su Majestad dieron luz verde al operativo Foxley, e inclusive el primer ministro Winston Churchill fue informado de los planes y no opuso objeciones.Pero el plan nunca pasó a la práctica porque en la cúpula de los servicios secretos británicos estallaron fuertes diferencias sobre la conveniencia de asesinar a Hitler, según los documentos revelados por Londres. El mayor Field Robertson, jefe del grupo alemán en el SOE, se opuso a la eliminación del führer porque temía que en Alemania se lo convirtiera en un mártir. Además según Robertson, Hitler era un pésimo estratega, por lo que mantenerlo con vida era de enorme conveniencia para el esfuerzo bélico británico. A principios de 1945 prevaleció la convicción de que era necesario realizar el atentado, porque, como había dicho el vicemariscal francés, al quitar de escena a Hitler no quedará nada en Alemania. Impulsados por esa teoría, los agentes británicos elaboraron un plan para asesinar a Hitler en Berchtesgaden, el refugio montañoso del führer en Baviera, conocido como el nido de las águilas.

Dos opciones

Las opciones eran dos: asesinar al führer con un fusil de francotirador cuando efectuaba su paseo matutino a un salón de té de la localidad, o con una granada de bazuca cuando retornaba a su residencia en su automóvil. Hitler solía levantarse cerca de las 9 de la mañana, o más tarde. Y desayunaba con leche y tostadas en el salón de té alrededor de las once. Los agentes secretos estudiaron además otras opciones. Como por ejemplo descarrilar el tren de Hitler con explosivos en momentos en que ingresaba en un túnel, o arrojándole una maleta-bomba cuando el tren pasaba por una estación. Bombardear Berchtesgaden y atacar simultáneamente la residencia con paracaidistas, para eliminar todo posible sobreviviente, fue otra de las alternativas. Hipnotizar a Rudolf Hess, el segundo de Hitler, prófugo en Escocia en 1941, en un delirante plan para que regresara a Alemania y asesinara al fuhrer.Envenenar el suministro de agua del refugio de Berchtesgaden o del tren de Hitler estaba en los planes de los agentes británicos. Esta última posibilidad especulaba con obtener la colaboración de una de las seis mujeres que hacían el trabajo de limpieza del tren.La misión fue confiada al capitán E.H. Bennett, quien trabajaba en Washington en la oficina de los militares británicos, y que estaba dispuesto a hacer de James Bond contra el führer.A último momento, sin embargo, llegó una contraorden. El Ejército Rojo entró en Berlín y Hitler se suicidó.

Los documentos hallados en los archivos estatales británicos permitieron descubrir también las exóticas perversiones sexuales de los comandantes del nazismo, entre ellos el entonces todopoderoso jefe de las SS, Heinrich Himmler.

La revelación sobre los planes secretos británicos para terminar con el führer sucede dos días después de que el Parlamento alemán recordó el atentado frustrado contra Hitler, el 20 de julio de 1944. Ese día varios oficiales de alto rango alemanes habían intentado derrocar a Hitler para dar fin a una aventura que consideraban desastrosa para Alemania. El coronel Claus Schenk von Stauffenberg puso una bomba en el cuartel general de Hitler en Prusia oriental (actualmente territorio polaco), en un atentado en el que murieron cuatro oficiales y en el que el führer salió ileso. Tras el ataque sobrevino una represión feroz, con doscientas condenas de muerte y cinco mil personas detenidas y torturadas.


(http://www.clarin.com/diario/1998/07/23/i-04001d.htm)

Nonsei

Según el libro Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández, los norteamericanos (la OSS, en concreto) también pusieron en marcha un plan contra Hitler, pero no para asesinarlo. Su objetivo era mucho más original:

Conocedores de que el Führer era un gran consumidor de verdura, y que tan sólo comía la que se cultivaba en Berchtesgarden (el lugar de Baviera en donde pasaba largas temporadas), un científico llamada Stanley Lovell tuvo la idea de inyectar hormonas femeninas en sus zanahorias, lechugas y remolachas.

Según Lovell, el aporte de estas sustancias en la dieta de Hitler le produciría un violento shock emocional, basándose en los informes de varios médicos consultados, que aseguraban que sufría de un desequilibrio hormonal, conclusión a la que llegaron al tener conocimiento de sus reacciones histéricas y ataques de ira, cada vez más frecuentes. Además, Lovell tenía la esperanza de que sufriese una transformación física como, según él, “la caída de su bigote y la aparición de una voz de soprano”, aunque es de suponer que esta afirmación fuera de broma, pues sería realmente asombroso que tuviera como objetivo producir esos espectaculares efectos.

Para manipular las verduras, un agente de la OSS en Alemania contactó con el supuesto horticultor, proporcionándole las sustancias y una suma de dinero como recompensa. Nunca se llegó a saber hasta qué punto se llevó el plan a la práctica porque el agente regresó a Estados Umidos y no se observó un cambio apreciable de conducta o de físico en el Führer. Lovell no albergaba muchas dudas sobre cómo se había desarrollado la operación: “Lo más probable (afirmó) es que el jardinero se quedase con el dinero y tirase las hormonas y las jeringas en le bosque”.