15 de Agosto de 2020, 15:49:08 pm

Noticias:

En reparación


Kamikaze

Iniciado por Nonsei, 21 de Marzo de 2006, 19:52:10 pm

Tema anterior - Siguiente tema

Nonsei

Unas jóvenes escolares despiden a un kamikaze con ramas de cerezos en flor:


Nonsei

Ya hay una conversación con el mismo título en Armamento Aéreo. Pero pienso que es mejor dejar esa para las armas y abrir una nueva para hablar de los pilotos y sus crencias y motivaciones, o la utilidad estratégica del Kamikaze, por ejemplo. He encontrado un estudio psicológico de los pilotos kamikazes. Forma parte de una tesis titulada "El piloto, el avión y la muerte". A ver qué os parece:

EL FENOMENO KAMIKAZE

Si bien la utilización del avión como medio suicida aparece como una
modalidad verdaderamente excepcional, la historia nos ofrece, sin embargo,
un ejemplo particularmente impresionante: el de los pilotos japoneses
"KAMIKAZES" en el transcurso de la guerra contra los U.S.A. Fueron, en
efecto, 2.530 pilotos que partieron hacia esas misiones suicidas que
impresionaron el mundo entero, a tal punto que el término pasó al lenguaje
corriente. Para encontrar su historia hemos utilizados los testimonios de R.
INOGUCHI, primer oficial del Estado Mayor, del Comodoro ONISHI, y de
T.NAKAJIMA comandante del primer cuerpo KAMIKAZE, así como la obra de
R.NAGATSUKA, joven estudiante pacifista y antimilitar que fue llevado a
presentarse como voluntario para las misiones suicidas.

Es el 20 de octubre de 1944 que el Comodoro ONISHI decide oficialmente la
creación de est cuerpo especial, ene l momento de la batalla de Leyte, en
donde las fuerzas americanas mucho más superiores, dominan la fuerza
japonesa: "Nosotros no somos demasiados potentes para oponernos al enemigo
en el combate aéreo y no nos queda otra solución que la de impedir el
despegue de los aparatos americanos. Es necesario, entonces, interceptar el
uso de los puentes de los portaaviones, aunque sea durante una semana...
pienso que el único medio de realizar este objetivo es cargar de bombas de
250 Kg sobre los aparatos de caza que irán a estrellarse contra el
objetivo."

Varios pilotos, decepcionados de la suerte corrida en las batallas y de la
insuficiencia de sus medios, habían individualmente tomado la iniciativa de
arrojarse espontáneamente sobre los navíos americanos. En Setiembre 1944, en
la isla de PELILIU, algunos no dudaron en arrojarse, como verdaderas bombas
vivientes, sobre los tanques enemigos que hicieron saltar. El 15 de octubre,
el vicecomodoro ARIMA arroja voluntariamente su avión sobre un porta-avión.
Lo que podía aparecer, a nivel individual, como un gesto de desesperación o
de revancha, se va a volver una verdadera doctrina militar y se revela como
un medio técnico eficaz.

El Comodoro ONISHI decide, entonces, oficialmente la creación de
un cuerpo especial que llevará el nombre de "KAMIKAZE", "El viento de los
dioses" nombre que fue elegido como recuerdo de una tempestad, "un viento
divino", que había destruido la flota china en el momento en que se
preparaba para invadir Japón en el siglo XIII. La situación parecía
desesperada, a tal punto que esta intervención meteorológica fue considerada
como de origen divino.

En un primer tiempo, los proyectos de ataques suicidas estaban limitados a
la batalla de Leyte. Lo que dominaba esta elección era la búsqueda de la
eficacia militar, paralizando durante algún tiempo las fuerzas enemigas.
Numerosas discusiones tuvieron lugar entre los voluntarios, no para
cuestionar la elección de un tal método, sino para precisar las modalidades
en vista de una mejor eficacia operacional. En efecto, no era cuestión de
morir para nada, y es así como la primera misión oficial de ataque especial
fue retrasada varios días a la espera de un objetivo preciso y de una
ocasión favorable. Hubieron varios días de salidas improductivas, puesto que
la escuadrilla, a causa del mal tiempo, no lograba encontrar el blanco. Es
el 25 de octubre que un grupo de navíos enemigos es, finalmente, observado
en el transcurso de una nueva salida y al regreso de los aviones de escolta,
los pilotos exaltados cuentan la noticia: el grupo ha finalmente encontrado
al enemigo y ha chocado contra él. El primer avión ha percutido un
porta-avión que trataba de huir, el segundo aparato se precipitó en la
brecha abierta por el primero. Otro porta-avión fue alcanzado por el tercer
aparato y se incendió. Un crucero se hundió bajo el impacto del cuarto
aparato, solo el último avión falló su blanco. A la mañana siguiente partió
una nueva escuadrilla. Un grupo alcanzó parcialmente su objetivo; el otro
desapareció sin dejar huellas.

Al comienzo se contaba con trece aparatos, repartidos en cuatro
escuadrillas. La experiencia KAMIKAZE debía permitir el éxito de la
operación S.H.O. con el objetivo de reforzar Leyte. Esto se demostró
bastante insuficiente y la necesidad de extender la experiencia se le impone
al Comodoro ONISHI y a su Estado Mayor. El cuerpo KAMIKAZE se encuentra,
entonces, reforzado por el flujo de voluntarios venidos de otras unidades de
la 2da y de la 12 flota. Los pilotos voluntarios discutían entre ellos
acerca de las modalidades técnicas que permitieran una mayor eficacia. Así,
se eligió un agrupamiento de cinco aparatos, tres de ataque y dos de
escolta, encargados de proteger la maniobra de los aviones de ataque
especial, desviando los aparatos enemigos.

La misión de escolta se muestra más difícil y delicada que la de los
KAMIKAZES, los pilotos que se eligieron fueron las mejores y los más
experimentados. Esta provocaba ciertos problemas entre los pilotos más
antiguos que se veían privados del honor de las misiones suicidas, pero lo
aceptaban por un deseo de cuidar la eficacia de la misión. Se discutía
también el mejor ángulo de ataque, la elección del objetivo y los mejores
lugares para estrellarse sobre los objetivos enemigos. Los pilotos de
escolta y los kamikazes que no habían encontrado el objetivo, aportaban las
indicaciones importantes sobre el mejor procedimiento de ataque.

Si bien al principio la cuestión era saber si los voluntarios no iban a
desistir a último momento y ceder a la emoción y al instinto de
conservación, pronto se constató que el riesgo no era grande y muy pocos
pilotos renunciaron a su misión fuera de los motivos técnicos. Una avería
técnica que obligaba al piloto a volver a la base sin haber alcanzado el
objetivo, movilizaba con frecuencia un sentimiento de vergüenza, renovaba y
aumentaba su fervor para repartir en misión.

El proyecto y la organización de estos ataques especiales no es el producto
de algunos hombres decididos que habrían impuesto su punto de vista cuyo
representante hubiera sido el Comodoro ONISHI. En efecto, el estado de
espíritu de sacrificio de los kamikazes se infiltraba por todo el equipo de
combatientes. Es porque el espíritu de sacrificio y el deseo de eficacia
militar estaban tan extendidos en el conjunto de los combatientes que los
jefes no hicieron más que oficializarlo. Por otro lado, la experiencia
kamikaze no fue la única, y aparecieron otros proyectos como el de las
bombas voladoras BAKA y OOKA, el de los morteros humanos y el de los
submarinos de bolsillo. La idea directriz que precede a estas creaciones y
que va a animar a todos los voluntarios para estas misiones suicidas, es la
de desviar el curso de la guerra haciendo un llamado a las fuerzas morales,
entre otras la de "el eterno Japón", para oponerse a la fuerza material
superior del adversario. "En esta guerra donde Japón falta de medios, es
necesario contar con la fuerza moral. Todo demuestra que nuestros
combatientes no faltan de ella. Debemos desarrollarla aún más, luego
utilizarla cuando halla llegado al máximo de su paroxismo, tendremos, quizás
la suerte de cambiar el resultado de la guerra..."

El testimonio de Ryugi NAGARSUKA muestra como el espíritu KAMIKAZE se
desarrolló poco a poco entre las fuerzas armadas e incluso entre la
población civil. El mismo era al principio de la guerra un joven estudiante
antimilitar. No se sentía concernido por el conflicto, incluso durante los
sucesos iniciales de las fuerzas armadas japonesas. Es delante de la
adversidad, cuando Japón ve la suerte de la guerra volverse desfavorable,
que el joven estudiante va a comenzar a sentirse llevado por el camino de la
guerra.

La movilización de los estudiantes es decretada y van a trabajar en las
fábricas de armamentos. Puesto que él quería servir de manera más eficaz se
incluyó en la aviación. Su partida y la despedida de su familia, están
marcadas por la idea de sacrificio, ya que. "El piloto está en la obligación
de combatir hasta que muera gloriosamente, mientras que el soldado no estaba
forzosamente destinado a morir sobre el campo de batalla".

Sin embargo, si bien el soldado en guerra acepta la idea de morir en
combate, él imagina una muerte posible, accidental, proveniente del exterior
y provocada por el enemigo, pero no se imagina una muerte por suicidio y
conserva bien fuerte la esperanza de sobrevivir a pesar de los peligros que
va a correr. En otras palabras, si bien él acepta eventualmente morir por su
país, no proyecta matarse por ella.

La aparición de misiones especiales modifica considerablemente la manera en
la cual el combatiente imagina la muerte en combate. No se trata ya de
exponerse, más o menos apasionadamente, a un riesgo mortal con la esperanza
de salir indemne, sino de ir activamente hacia una certeza. Incluso cuando
se admite, sobre el plano racional, la eficacia superior de la misión
suicida sobre la misión clásica, sigue siendo difícil de pensarla por sí
mismo. "Nosotros, los pilotos ordinarios más o menos experimentados, tenemos
el presentimiento confuso que, un día o el otro, recibiremos la orden de
partir para una misión suicida. Pero no hablamos de esto. El hombre acaricia
siempre la loca esperanza de felicidad aún si va hacia la catástrofe. Se
reconforta diciéndose que será la última víctima de la tragedia."

Si bien la misión suicida es propuesta y se desarrolla en nombre de la
eficacia, es en nombre de esta misma eficacia que ciertos pilotos fueron
criticados. Por ejemplo, un piloto que se tiró sobre un avión enemigo par
abatirlo, se estimaba que había desperdiciado un aparato y la vida de un
piloto por un magro objetivo. También se reprochaba a un Almirante de
haberse suicidado luego del naufragio de su barco y de haber privado, de
esta manera, al país de su conocimiento y de su experiencia marítima.

Si él rechaza la idea de algunos que ven en los pilotos kamikazes el
resultado de un embriagamiento forzado y de tratamientos crueles para
obligarlos a portarse voluntarios, si él se propone como garante de la
libertad de elección dejada a los pilotos, NAGATSUKA describe, sin embargo,
sus dolorosas reflexiones y sus dudas delante de una tal perspectiva. "Una
duda, una indecisión de todo nuestro ser persistía en el fondo de nuestro
corazón". Poco a poco va aceptar la idea de su muerte, resignarse y cesar de
combatir la idea de su muerte para aliarse a ella. "Cuando él está recostado
sobre el borde de la muerte, sin esperanza de retroceder, él se alía a ella
en lugar de debatirse como un desesperado, por una cierta afinidad con
ella." Y, de esta manera, él comprueba que, poco a poco, la calma entra en
él.

Persisten aún ciertos temores por momentos. "Voy a sufrir en el momento del
choque. Va a pasar rápido, Bah, no es grave. El dolor no durará más que un
relámpago, una décima de segundo".

La muerte no es ya esta idea perturbadora, que no se puede concebir o
imaginar y que en el combate sobreviene por sorpresa sin que sea necesario
prepararse, aquí la muerte es pensada, concebida, puesta en escena,
representada. "Mi cuerpo será reducido a pedazos... sin sentir el menor odio
por el enemigo..." El único problema no es ya, buscar a escapar a la muerte,
sino al contrario, no faltar a ella. "Lo importante es saber cómo morir"

Finalmente el jefe de patrulla interrumpe la misión suicida a causa de las
malas condiciones meteorológicas que perturban la visibilidad. NAGATSUKA
piensa por un momento, no obedecer al jefe de patrulla y continuar solo
hasta el final. Describe el debate en el que se embarca. Su deseo de vivir
reaparece y no duda en cuestionar el principio mismo de la misión suicida,
sobre la cual él se pregunta si no es. "Un engaño abominable". Pero al mismo
tiempo, sufre por tener que renunciar al heroísmo del sacrificio. Se siente
cobarde. "Seré solo un cobarde... Se dirá que yo prefiero sufrir de
mortificación en lugar de morir en héroe." Tengo vergüenza de mí. "Dónde
está el verdadero yo." Es una lucha interior en la soledad y nadie puede
venir a ayudarme..."

La escuadrilla no tendrá la posibilidad de renovar una misión suicida por
falta de combustible y NAGATSUKA vivirá en la humillación durante este
período, hasta que fuera abatido a la ocasión de su primera salida, un mes
más tarde, en un combate aéreo clásico. Herido, logró no obstante un
aterrizaje forzado.

BAECHLER que estudia en su obra sobre los suicidios, el fenómeno KAMIKAZE,
lo considera como un ejemplo tipo de suicidio-sacrificio institucionalizado.
Al interrogarse sobre el origen y las motivaciones de los pilotos kamikazes,
distingue varias modalidades. Los primeros voluntarios promotores del
fenómeno son militares, jefes de las fuerzas, que impregnados de heroísmo,
de ideal militar y de fervor patriótico consideran el sacrificio como un
deber cívico. Un segundo grupo comprende los sujetos educados según los
principios religiosos sintoístas que fueron conquistados por las
aspiraciones heroicas de los primeros. Las motivaciones eran, tal vez, menos
positivas, ser héroes, que negativas, no exponerse a la vergüenza de haber
rechazado.

La tercera categoría, reclutados entre los universitarios, está compuesta
por sujetos con una motivación más racional, basada sobre la eficacia
técnica del método. BAECHLER habla de conciencia profesional llevada al
extremo.

Un último grupo reagrupa los voluntarios más o menos designados, con
motivaciones menos determinadas y que habrían presentado trastornos que
traducían su desesperación.

Una experiencia tan excepcional solo pudo desarrollarse en circunstancias
ellas mismas excepcionales y particulares. Las de una guerra cuya suerte
incierta exalta el espíritu de sacrificio de un pueblo familiarizado con la
utilización del suicidio como conducta de honor, según la ética tradicional
del BUSHIDO, de un contexto sociológico, ideológico y político que era el de
Japón en guerra en 1944.

Es en la aviación que este fenómeno ha conocido la mayor amplitud en donde
el rol y el lugar del avión aparecen preponderantes a tal punto que el
término KAMIKAZE es utilizado más de 30 años después, como un sustantivo
común.

El fenómeno KAMIKAZE, aparece entonces, bien particular respecto de los
otros casos de suicidios aéreos. No se trata de una iniciativa puramente
individual, la conducta de los pilotos japoneses se inscribe en el marco de
una misión precisa que reposa sobre la búsqueda de una mejor eficacia
militar. Incluso si son voluntarios, no transgreden, actúan bajo órdenes y
no se encuentran en oposición ni en contradicción con los aspectos
colectivos institucionales. Es el sacrificio de los combatientes que
responde a un cuidado de la eficacia.

Retendremos, sin embargo, del testimonio de NAGATSUKA el trabajo psíquico
que le permite pensar y aceptar su propia muerte y la tranquilidad que
experimenta cuando, cesando de luchar contra la idea de muerte, se alía con
ella para poder acercarse a su objetivo, a un ideal que le parece superior.
La muerte no es ya un enemigo que hay que abatir, esta "última enemiga" de
Saint Exupéry, sino una aliada para conseguir un objetivo juzgado superior.
Se trata aquí de nociones y de valores que pueden aparecer como más
específicos de las civilizaciones orientales: "en su inconsciente tenían la
certitud de "vivir en la muerte" continuando las concepciones heredadas de
tradiciones seculares". Se diría que se encuentra aquí un elemento que nos
parece bastante característico de ciertos pilotos, es la importancia de las
instancias ideales en la organización de su personalidad profesional y que
puede servir de soporte para los sentimientos narcisistas de superación de
sí mismo, de omnipotencia y de invulnerabilidad. Se encuentra un tema
parecido en una obra reciente que ha tenido gran éxito en los U.S.A. En su
libro JONATHAN, BACH, escritor y piloto de caza cuenta la historia de un
groenlandés que la pasión del vuelo aleja de su clan, y lo empuja a volar
cada vez más alto, siempre más rápido, a superar sin cesar sus límites, y a
ir más allá de la muerte misma.


(http://www.apythel.org/exterior/info/030217tesis_doctoral_paris_1978.htm)

Karl H. Guderian

Permitame que te diga que has hecho un buen trabajo Nonsei.
Retendremos, sin embargo, del testimonio de NAGATSUKA el trabajo psíquico
que le permite pensar y aceptar su propia muerte y la tranquilidad que
experimenta cuando, cesando de luchar contra la idea de muerte, se alía con
ella para poder acercarse a su objetivo, a un ideal que le parece superior.

Esta parte escalofriante... no tengo palabras que expresen lo que siento.

Karl H. Guderian

Los poemas (últimas palabras de los kamikazes).

"Un lazo imperecedero iluminó este mundo efímero
cuando madre e hijo pasaron la noche entera
entregando sus pensamientos el uno al otro".

Alférez de navío Yuzuru Ogata, murió pilotando un Ohka, o ""Bomba baka"

"Mi madre me transmitió ternura y sinceridad
y ahora me dispersaré fragante
en los cielos del Yamato".

Alférez de fragata Toshiro Washimi

Murió en aguas de Okinawa el 28 de mayo de 1945. Despegó de la base aérea de Kanoya, en Kyushu. Tenía 23 años.

"¿Qué le puedo decir a mi anciana madre
que me espera en el pueblo donde nací
sin saber que su hijo está a punto de perecer?"

Alférez Shigeru Nakata

Murió el 28 de mayo de 1945 en aguas de Okinawa. Despegó de Chiran. Tenía 21 años.


"Cuando miro al cielo, donde empieza a romper la primavera
me pregunto cómo se sentirá mi madre
con sus delicadas manos llenas de sabañones".

Capitán de Navío Hiroshi Murakami
Murió cerca de Iwo Jima el 21 de febrero de 1945. Tenía 24 años.

"Mi madre me sonrió con valentía cuando partimos,
escondiendo el insoportable dolor del adiós
a su hijo que partía en un viaje hacia la muerte".

Alférez Toshio Koboyashi.
Murió en las aguas de Okinawa el 6 de abril de 1945. Despegó de la base aérea de Nyutabaru, en Kyushu.

"Estoy profundamente agradecido a la benevolencia de mi madre
cuando aplasto y destruyo la flota enemiga".

Alférez de fragata Kunio Otani.
Murió el 4 de mayo de 1945 en aguas de Okinawa. Tenía 23 años.

Eran unos valientes :'( :'( :'( :'( :'( :'( :'(

Es curioso que todos apelen en el último momento a sus madres.

Nonsei

El poema de despedida era una tradición samurai, escribirlo formaba parte de la ceremonia del Seppuku (harakiri).

Extractos de cartas de despedida que escribieron algunos kamikazes a sus familiares:

"Queridos padres: Les escribo desde Manila. Este es el último día de mi vida. Deben felicitarme. Seré un escudo para Su Majestad el Emperador y moriré limpiamente, junto con mis camaradas de escuadrilla. Volveré en espíritu. Espero con ansias sus visitas al santuario de Kishenai, donde coloquen una estela en mi memoria ".

"Elevándonos hacia los cielos de los Mares del Sur, nuestra gloriosa misión es morir como escudos de Su Majestad. Las flores del cerezo se abren, resplandecen y caen (...) Uno de los cadetes fue eliminado de la lista de los asignados para la salida del no-retorno. Siento mucha lástima por él. Esta es una situación donde se encuentran distintas emociones. El hombre es sólo mortal; la muerte, como la vida, es cuestión de probabilidad. Pero el destino también juega su papel. Estoy seguro de mi valor para la acción que debo realizar mañana, donde haré todo lo posible por estrellarme contra un barco de guerra enemigo, para así cumplir mi destino en defensa de la Patria. Ikao, querida mía, mi querida amante, recuérdame, tal como estoy ahora, en tus oraciones".

"Ha llegado la hora de que mi amigo Nakanishi y yo partamos. No hay remordimiento. Cada hombre debe seguir su camino individualmente (...) En sus últimas instrucciones, el oficial de comando nos advirtió de no ser imprudentes a la hora de morir. Todo depende del Cielo. Estoy resuelto a perseguir la meta que el destino me ha trazado. Ustedes siempre han sido muy buenos conmigo y les estoy muy agradecido. Quince años de escuela y adiestramiento están a punto de rendir frutos. Siento una gran alegría por haber nacido en el Japón. No hay nada especial digno de mención, pero quiero que sepan que disfruto de buena salud en estos momentos. Los primeros aviones de mi grupo ya están en el aire. Espero que este último gesto de descargar un golpe sobre el enemigo sirva para compensar, en muy reducida medida, todo lo que ustedes han hecho por mí. La primavera ha llegado adelantada al sur de Kyushu. Aquí los capullos de las flores son muy bellos. Hay paz y tranquilidad en la base, en pleno campo de batalla incluso. Les suplico que se acuerden de mí cuando vayan al templo de Kyoto, donde reposan nuestros antepasados".


Nonsei

Si es cierto lo que he encontrado, el Baika estaba basado en el Fi-103R (la V1 tripulada) mucho más de lo que pensaba. A mediados de 1944 los japoneses llevaron en un submarino desde Alemania un pulsorreactor Argus As109-014, es decir, un motor de V1. En Japón fue estudiado por dos profesores del Instituto Aeronáutico de la Universidad Imperial de Tokio, Ichiro Tani y Taichiro Ogawa, y en colaboración con la Kawanishi Kokuki desarrollaron la versión japonesa del pulsorreactor y diseñaron los primeros prototipos del Baika. Pero no se limitaron a copiar el modelo alemán, el Baika era más pequeño y ligero, de más fácil construcción, y no necesitaba ser lanzado desde un bombardero, pudiendo hacerse desde tierra.


Nonsei

Pero también se modificaron aviones bombarderos pesados para utilizar en misiones suicidas. Es el caso de la versión kamikaze del bombardero Mitsubishi Ki-67 Hiryu (Peggy para los americanos), llamada Ki-67-I KAI. La tripulación fue reducida de siete a tres hombres, se redujo el peso para ganar velocidad, se eliminaron todas las armas defensivas, y en el morro se dejó espacio para una gran carga explosiva. Fueron utilizados algunos en Okinawa.

Un Hiryu convencional:


Uno modificado, con la situación de la tripulación y la carga explosiva:

Caesar

Buenos relatos,.... :-\

Nonsei

Más sobre el Ohka. Tres vistas:



Vista de la cabina de pilotaje:



Esquema descriptivo de un Ohka ("Baka") hecho por los aliados:



Esquema de la instalación exterior de un Ohka en un bombardero Mitsubishi G4M2:



Plano encontrado en Okinawa por los estadounidenses, para la construcción de una rampa de lanzamiento para Ohka. Que se sepa no se construyó ninguna.


Marcelo

Muy buena informacion Nonsei, excelentes esquemas  :)

Cita de: Nonsei en 31 de Marzo de 2006, 13:09:06 pm
Pero también se modificaron aviones bombarderos pesados para utilizar en misiones suicidas. Es el caso de la versión kamikaze del bombardero Mitsubishi Ki-67 Hiryu (Peggy para los americanos), llamada Ki-67-I KAI. La tripulación fue reducida de siete a tres hombres, se redujo el peso para ganar velocidad, se eliminaron todas las armas defensivas, y en el morro se dejó espacio para una gran carga explosiva. Fueron utilizados algunos en Okinawa.

Un Hiryu convencional:


Uno modificado, con la situación de la tripulación y la carga explosiva:




Los efectos de la detonacion de esa cabeza de guerra deben haber sido espectaculares, lo que si debe haber sido dificil sobrevivir lo suficiente como para llegar al blanco.

Nonsei

Se utilizaron en dos misiones, el 17 de abril y el 25 de mayo de 1945, en ataques contra la flota estadounidense en Okinawa. Los resultados de ambos ataques son desconocidos, lo que es lo mismo que decir que todos los aviones fueron derribados antes de acercarse a su objetivo.

El Guardian

Durante la sangrienta campaña de Okinawa la US Navy modificó sus tácticas de alerta temprana. Con la amarga experiencia de las campañas de Filipinas e Iwo Jima no sólo potenció el dispositivo antiaéreo incrementando el número de unidades destinadas a este fin, sino que destinó un buen número de estas en las avanzadas de alerta que se denominaron "Piquetes", Grupos de alerta de radar compuestos por destructores y unidades menores dispuestos en arco a más de treinta millas al norte del grueso de fuerzas navales de la cabeza de playa. Los japoneses tardaron bien poco en comprender la utilidad de aquellos grupos dispersos de navíos, considerándolos una seria amenaza pasaron a ser un objetivo prioritario en sus ataques.
En el trascurso del tercer ataque Kikusui, uno de los grupos de kamikaze tomó como objetivo al piquete de radar número uno. Por la cuantía de los atacantes parecía que la suerte de los componentes del piquete estaba trágicamente sellada. Pero no fue así, es más, el encarnizado envite de los pilotos kamikaze demostró la carencia de pericia de los pilotos japoneses demostrando, una vez más, que el lema de "un avión, un buque" era tan sólo una utopía.

16 de abril de 1945, tercer ataque Kikusui, 35 millas al norte de Okinawa. Piquete de radar número 1. 8:27 horas.

El radar del destructor Laffey da la voz de alerta al detectar una cincuentena de aviones japoneses aproximándose con rapidez al piquete 1 (formaban parte de él, a parte del Laffey, dos LCS a mil metros de distancia y tres aviones de caza). Los primeros atacantes no tardaron en aparecer, simulando un ataque contra el Piquete para alejar de la zona a la patrulla aérea, mientras que cuatro Val, aproximándose por la proa y la popa, se dirigieron resueltos contra el Laffey. Los tres primeros fueron abatidos por el destructor y el cuarto corrió igual suerte bajo la combinación de los hombres del Laffey y de la artillería del LCS-51.
La misma suerte corrió el siguiente contingente, dos Judy que atacaron desde costados diferentes. El séptimo, un Val, falló por muy poco, estrellándose contra el agua a escasos metros de la popa rociando la torre doble de cañones de 127 mm con las llamas de su explosión. El humo y las llamas actuó como imán, atrayendo a nuevas oleadas de atacantes que se precipitaron contra el destructor con la intención de rematarlo.
Un Oscar fue derribado a escasos metros de la amura de estribo, mientras que un Judy impactaba contra la amura de babor. Seguidamente dos Val se acercaron en rápida sucesión por la proa, el primero impactó sobre la chamuscada torre popera de 127mm, perforándola y sembrando la toldilla de restos de cadáveres de los desdichados sirvientes. El segundo (el undécimo atacante) dejó caer la bomba sobre la cubierta antes de estrellarse.
Inmediatamente después, dos nuevos Val se estrellaron contra el costado de babor  (¡y ya eran cinco!), la gasolina ardiente descendió dos cubiertas provocando un fuerte incendio que amenazó al cuarto montaje de 40mm. Un nuevo Val se aproximó por la popa y alcanzó con su bomba la hélice de babor, dejando atorado el timón cuando estaba a 26º a babor. El Laffey comenzó a describir círculos y muchos pensaron que aquello era el final para el destructor.
Los japoneses decidieron empeñarse en que así fuera. Un Judy se aproximó, perseguido de cerca por un Corsair de la patrulla aérea, el bombardero japonés chocó con el mástil precipitándose a continuación contra el agua, el piloto del caza norteamericano, absorto en la persecución, le imitó acabando de igual forma que su presa. Entre ambos se llevaron al agua la antena de radar antiaéreo, la verga, el mastelerillo y la antena de radio principal. Los marineros que se encontraban en la proa del Laffey no acababan de lamentar su mala suerte cuando un Oscar dejó caer su bomba a estribor, cerca del segundo montaje doble de 127mm que a partir de ese momento pasó a control manual, logrando abatir un Oscar cuando se encontraba a 500 yardas de la amura de estribor, poco antes un Judy había sido abatido con la ayuda de los LCS, y prácticamente al mismo tiempo el montaje número uno de 127mm de proa volatilizaba a un Val cuando se aproximaba dispuesto a estrellarse contra la proa del desmantelado destructor.
Un Val se aproximó raudo desde la popa, dejando caer su bomba antes de ser abatido por los cazas de la patrulla aérea. El penúltimo atacante, otro Val, se acercó disparando sus ametralladora y dejó caer su bomba justo debajo del puente de mando, a estribor, dejando fuera de combate los montajes de 20mm y matando a buena parte del personal que se encontraba en el comedor de oficiales. La intención del piloto japonés parecía no ser la de un kamikaze, pero se llevó por delante lo que quedaba del mástil y la bandera de combate del Laffey, siendo abatido por la DCA cuando intentaba alejarse tras realizar su ataque.
El último atacante, un Judy, se aproximó por babor tomando como objetivo el puente de mando. La acción conjunta de la DCA y los Corsair que acababan de llegar a la escena, veinticuatro en total, dieron buena cuenta de él y acabó estrellándose a pocos metros del casco produciéndole tan sólo algunas abolladuras.

La acción había durado una hora y veinte minutos. Del grupo inicial de cincuenta atacantes, veintidós tomaron como objetivo al destructor. Nueve fueron abatidos sólo por la artillería del Laffey, a cambio recibió cuatro bombas y cinco impactos directos de kamikaze que le causaron un centenar de bajas entre muertos y heridos. Aún así cuatro de los once montajes de 20mm seguían funcionando, ocho de los de 40mm, de los doce originales, podían operar con control manual después de que los montajes de 127mm fueran destruidos. No obstante el buque tenía toda la toldilla sumergida bajo el agua, el servomotor destrozado y varios incendios incontrolables, el timón quedó atorado hasta que pudo llegar a puerto teniendo que gobernar el buque con las máquinas.
Sus posibilidades de salvación parecían tan remotas que uno de los oficiales sugirió al comandante Frederick Julian Becton la necesidad de abandonar el buque. Su respuesta fue tajante:
-- ¡Jamás abandono un buque en tanto que un cañón dispare!
Y no se equivocó. En aguas tranquilas de Okinawa fue parcheado provisionalmente y enviado a Pearl Harbour, llegó el 14 de mayo, vía Saipan y Eniwetok donde fue reparado, eso sí, no volvió al servicio activo hasta la capitulación del Japón.



El lamentable estado que presentaba el Laffey tras el ataque



Tomado de http://garaje.ya.com/majimenez1964/Laffey.htm

Karl H. Guderian

Que buena aportación camarada ;)

El Guardian

Gracias camarada, encontré esa información y me pareció muy interesante, pues no conocía de un ataque tan encarnizado de los kamicaze :o. Realmente no creo que se diera otro caso como este, seguiré buscando información al respecto para compartirla con ustedes.

Saludos

Nonsei

Lanzamiento de un Ohka desde un bombardero Mitsubishi G4M2: