31 de Octubre de 2020, 11:41:09 am

Noticias:

En reparación


El Almirante Canaris

Iniciado por Karl H. Guderian, 16 de Junio de 2006, 14:13:12 pm

Tema anterior - Siguiente tema

Karl H. Guderian

Os dejo unas aportaciones sobre la vida de Canaris... pero su vida en la PGM y Entreguerras, os resultará interesante unido al hilo del tema abierto por Rein.

El tratamiento de la persona del almirante no deja de ser interesante. Su enigmática figura, desconocida para casi todas las personas de este mundo (algo impuesto por su oficio), ha despertado profundas dudas antes y después del conflicto. La polémica en torno a si fue un patriota o un traidor llega hasta hoy con toda su fuerza y yo no puedo por menos que poner a vuestra disposición algunos retazos de su vida y sus acciones para que juzgueís.

Fue un brillante oficial de inteligencia durante la I Guerra Mundial en el crucero de combate Dresden, consiguió mantener a la Royal Navy lejos de la embarcación con sus engaños durante tres meses tras la batalla de las islas Falkland que había sellado el destino de la armada alemana en el Atlántico sur, finalmente fue hundida por sus propios marinos en aguas neutrales de Chile mientras el subteniente Canaris entretenía al capitán de su captor, el Glasgow con su impecable uso del inglés.

Canaris huiría del presidio en el que lo encerraron los ingleses, cruzó los Andes, parte a pie y parte a caballo. Al fin llegó a Buenos Aíres, su español, tan excelente como su inglés, por supuesto, le facilitó la tarea que le llevaría ocho meses. Así, desde allí y con ayuda de la familia Von Bulow y su nueva identidad, Reed Roses llegó a Holanda con el pretexto de tomar posesión de una herencia. El barco que le llevaría sería el Frisia. Una vez en Alemania, sería condecorado con una medalla de plata en conmemoración del "honroso hundimiento del Dresden".

Esto le valdría a Canaris que su nombre sonara con fuerza en las principales bocas del Almirantazgo alemán. Entre tanto, en Londres, se escucharía por primera vez el nombre del futuro almirante, pero desde luego que no por última.

En Alemania, lo que podríamos llamar espionaje moderno fue instaurado por acción de Ludendorff, que ordenó en 1912 al joven Walter Nicolai la tarea de formar un nuevo departamento de espionaje, el IIIB. Ludendorff le animó constantemente a avanzar y alargar los tentáculos de la organización. Pero aquí ya surgiría el problema al que habría de enfrentarse la siguiente generación, nunca supieron con claridad si debían responder ante el Estado Mayor o el Alto Mando. Ludendorff mantendría la ambigüedad para concentrar el servicio en su persona a través de Nicolai.

Y sí, aquí sería empleado el joven Canaris tras recuperarse de su alocada marcha de Sudamérica. Tras la defección de Italia y su alianza con la Entente la posición de los submarinos alemanes apostados en la zona mediterránea se vislumbró peligrosa y hubo que buscar opciones que no pasaran por el alejado puerto de Cattaro. Canaris, bajo su pseudónimo Red Roses adquirió un piso en Madrid y organizó ante las mismas narices de los aliados una escuadra naval que abastecería a los submarinos desde la Baleares (entre las islas Cabrera y Espardell) y en la oscuridad de la noche en la bahía de Cádiz. A ello contribuiría la ayuda de Juan March y otros banqueros como Horacio Echevarrieta. Pero el primero de estos en palabras de Londres era "el responsable del reabastecimiento de los submarinos, en toda clase de productos". El pacto resultó muy beneficioso tanto para Alemania como para March. Finalmente, Canaris hubo de salir de España al notar los aliados progresivamente como el país ibérico se convertía cada vez más en un escenario bélico de relevancia de donde partían todas las actividades subversivas contra los intereses de los aliados. Su acción en España le habría de valer la Cruz de Hierro de 1ª, la cual le sería concedida en la base naval de Cattaro.

De vuelta a Alemania, una vez en Kiel, Canaris, como muchos hombres se sintió atraído por el arma submarina; por entonces contaba 24 años. Allí veía que podría dar rienda a sus grandes cualidades. Empezó entonces un largo periodo de instrucción, animado por la que sería su futura esposa, Erika Waag.

Canaris conseguiría su propia nave, el submarino U-27, finalmente, una vacante en la subcomandancia del U-34 le proporcionó la posibilidad de participar con más agresividad en la guerra. El futuro jefe del Abwher mostraría su pericia al mando de los submarinos y el U-34 conquistó un buen número de victorias frente a los mercantes británicos del Mediterráneo. Al propio emperador le despertó la curiosidad en los informes: "¿Es acaso pariente en algún grado del héroe de la guerra de la independencia griega?". Y sí, sería una coincidencia, pero Canaris gustaba de compararse con este héroe heleno. Terminaría la guerra mandando su propia nave, el U-128. Cuando estaba arribando a Kiel subió a la torre de mando, y pudo ver con sus propios ojos algo que según él nunca olvidaría: en todos los buques de la Flota flotaba al viento la bandera roja del comunismo. El Kaiser huía a Holanda dos días después... el mundo de Canaris había sido destruido, todo en lo que creía y por lo que vivía había desaparecido. Nada había preparado a Canaris, ni en su infancia ni en su juventud para el choque en que se desintegraría todo el orden anterior. Según anotó en su diario de guerra del submarino: " Con tres hurras hemos arriado nuestra bandera". "Nunca habría de olvidar como el marxismo se había infiltrado en la marinería de esos barcos hasta causar la destrucción plena de la institución que había sido su vida"... palabras de Richard Basset. Y sí, pese a defender posturas muy liberales en la mayoría de los aspectos, estos hechos lo convirtieron en un ferviente anticomunista.

Canaris pronto se uniría a los hombres influyentes de la marina para preparar un restablecimiento del hombre... por aquel entonces entraría en contacto con el socialdemócrata Noske, que deseaba acabar con los radicales de izquierdas, pero continuando una línea socialista. Por aquel entonces, el canciller Ebert, aterrorizado por los disturbios se apoyó en las fuerzas armadas, para dirigirlas encontró en Noske un posible ministro de Defensa Nacional. La importancia de Canaris por entonces quedaba reflejada en estas palabras del comerciante de armamentos (gran amigo de Canaris), Zaharoff, que asustado por el poder de los comunistas en Alemania dirigiría las siguientes palabras a Noske: " El problema inmediato es contrarrestar la propaganda bolchevique... hable con Canaris sobre Liebknecht; a finales de año, este último debe quedar en un estado que le impida seguir hablando una palabra más." Así sería como durante la detención de Luxemburgo y Liebknecht, Canaris ocuparía la posición de enlace entre el cuerpo de Caballería y la Marina. Canaris calificaría esta época en el Freikorps como "aquellos días maravillosos".

Una vez solucionado el asunto en Berlín, Canaris fue enviado a Baviera para redactar informes sobre los movimientos de defensa civil que se estaban organizando en la zona. Este viaje, posiblemente se realizó con anterioridad a la muerte de los dos líderes comunistas, el propio Canaris desmintió siempre cualquier implicación en el crimen, pero es difícil creer, en aquella época de su vida, que sintiera pena por los comunistas.
A pesar de todo, es seguro que estuvo implicado en el asunto, y que estuvo informado en todo momento de lo que ocurrió. Durante el juicio general contra los acusados, Canaris adoctrinó a estos acerca de cómo proceder para no dejar pistas de la implicación de los peces gordos en el asunto, incluso valoró la idea de entregar papeles falsos y dineros ayudándolos a escapar. Ya era por entonces un maestro en el arte del engaño y la añagaza.

La huída del único condenado a cárcel con ayuda de un militar que cambió su identidad llevó a Canaris tras varias investigaciones a ser arrestado. Tras permanecer ocho días bajo custodia fue liberado por un tribunal militar "amigo". A su salida, había obtenido gran fama entre sus camaradas, y la derecha ya lo veía como un hombre al que confiar las misiones de mayor sutileza.

Pero aun habría de pasar por más intrigas políticas destacadas, enfrentándose a su antiguo jefe, Noske al apoyar el golpe de los kappistas, al que Noske se opuso con una huelga general que paralizó todo... el objetivo de estos hombres era restablecer el antiguo orden, esto es lo que atrajo a Canaris. La mayoría de los responsables se exiliaron, pero el futuro almirante volvió a encontrarse bajo arresto. Pero a pesar de haber calculado mal su opción, a favor de Canaris jugaba el hecho de que Noske necesitará el apoyo de la clase de oficiales, por ello, no se firmaron sentencias ejemplares y se liberó a los golpistas.

Canaris fue enviado a Kiel con el objetivo de normalizar la situación. Las medidas de Versalles habían echado la disciplina por los suelos. Hundimiento de barcos, cese de la base de Dantzig...., había que introducir serias mejoras, la tarea era difícil, pero Canaris y el resto de la oficialía no se sintió arredrada por la magnitud de la misión. Pronunió discursos, aleccionó a los marineros, semana tras semana, recuperó un suministro eficaz de la base. Gracias a su buen trabajo y de otros como él, en menos de un año de labor, pronto pudo ser reorganizada la flota del Báltico (con lo poco que permitía Versalles claro). También sería el encargado de organizar una reserva secreta, oculta a los ojos de los comisarios de seguridad aliados.

Por aquel entonces conocería a un hombre del que ya no separaría su destino hasta la muerte prematura de este, se trataba de Reinhard Heydrich, corría junio de 1923. El audaz joven, había sido enviado a un buque escuela de instrucción de cadetes, a la que mandaba Canaris. Aquella triste experiencia para el futuro almirante (por el simple motivo de que se encontraba lejos de la vida que le gustaba, las intrigas y los hombres de honor de la Primera Guerra Mundial) se vería aliviada al conocer al sensible cadete por el que Canaris se sentiría muy atraído. Esto diría uno de los secretarios del jefe del Abwehr: "Entre Heydrich y Canaris existió siempre una especie de acuerdo tácito, como si le dijeran al resto del mundo: Nosotros hemos compartido experiencias en la marina que nos distinguen del resto del mundo". El caso es que acabarían convirtiéndose en enemigos mortales.

Por aquel entonces, descompuesto por la melancolía y por la malaria que le pasaba de nuevo factura, Canaris pensó en abandonar la Marina de no ofrecérsele tareas más estimulantes... pero las circunstancias no iban a tardar en darle lo que pedía con denuedo... el deseo del Estado alemán, que había sobrevivido a los violentos choques políticos de la inmediata posguerra, era liberarse de alguna manera de las duras restricciones de Versalles.

Rusia sería quien ayudaría a Alemania a liberarse de esa camisa de fuerza que suponía Versalles en cuanto a lo que a limitación de las fuerzas terrestres y aéreas se refería, en cambio, la marina, necesitada de puertos cálidas resolvería este problema con la ayuda de Japón, y uno de los encargados de conseguirlo sería Canaris, que en la primavera de 1924 partiría a Japón para poner a punto el programa secreto de construcción de submarinos en el que participarían conjunta y activamente con los nipones, en lo que supuso una de las mayores vulneraciones del Tratado de Versalles. Fueron doce días en los que Canaris allanó el camino para unas relaciones más intensas en el futuro, un éxito muy meritorio teniendo en cuenta los lazos que unían por entonces a las armadas japonesa e inglesa.

En junio de 1925 volvería a España, encargado de renovar las conversaciones y la colaboración con el Almirantazgo español, en poco más de dos días había reanudado los lazos de amistad y había colocado espías en los principales puertos del país. Con la ayuda de su viejo amigo Echevarrieta, necesitado de fondos por aquel entonces, pondrían en marcha el programa submarino alemán en la España de Primo de Rivera. En este plan también entraba el desarrollo de submarinos para España claro. Tanto para los españoles para resolver problemas con los alemanes como en el otro sentido, Canaris se convirtió en una pieza básica sobre la que girarían todas las relaciones hispano alemanas. Pero lo más sorprendente de todo es que de un golpe se echo a los británicos del mercado armamentístico español, a la vez que las empresas y los astilleros alemanes ocupaban su lugar. Aunque las empresas británicas permitían esto sabedoras de los beneficios que les reportaría la actividad de las industrias de guerra alemanas. Relaciones en todos los niveles fueron establecidas con el gobierno español, la Lufthansa, los servicios de espionaje... y de ahí abrirían relaciones muy beneficiosas con Latinoamérica, destacando las germano argentinas.

Esta brillante carrera crearía muchos enemigos a Canaris, sobre todo entre la izquierda alemana. La caída de una de las tapaderas establecidas para dar apoyo a los planes con España llevó a Canaris, que fue enviado por la Marina, para evitar males mayores,  a la base naval de Wilhelmshaven. Rodeado de barcos obsoletos, el único consuelo que pudo quedar a Canaris fue el pensar que el buen trabajo hecho en España tendría continuidad. Hubo nuevos intentos por llevar de nuevo a Canaris a la Península, dada la buena relación que tenía con el rey y otras importantes personalidades. Sin embargo, tanto el almirante Raeder, como el ministro Groener estaban decididos a mantener a Canaris lejos de la Península "por razón de la delicadeza de los temas que lo afectan personalmente".

Permanecería dos años de servicio condicional, como primer oficial de un crucero de escuela, el Silesia, para mantenerlo alejado de los peligros que lo acechaban. El 1 de julio de 1932 sería nombrado capitán del buque. Hacía mucho tiempo que había demostrado su inteligencia y valor en el mundo del espionaje y los acuerdos secretos. Pero por aquellos tiempos se hallaba muy lejano del mundo en el que se había hecho hombre, ajeno a todo en su barco escuela. Pero allí recibiría la noticia que lo cambiaría todo dos meses más tarde, cuando la tripulación del Silesia recibió la noticia de que Adolf Hitler había subido al poder.

Karl H. Guderian

Pensé que os gustaría conocer algo de los inicios de este enigmático hombre :-[ :-[ :P

Topp

Hombre que levanta pasiones encontradas entre partidarios y detractores.

Saludos.

Reinhard

Yo es que lo tengo muy claro, era un traidor, y como tal habia que ajusticiarlo y punto.
Claro que yo no hubiera esperado al 1945, a la segunda sospecha clara me lo hubiera cepillado, y a Canaris, Heydrich y Schellenberg le perdonaron muchas! así que....
Me parece bien que intentara llegar a una paz pactada para parar la guerra a traves de un acuerdo britanico-alemán,
pero a costa de derrotas alemanas?
A costa de pasar informes a los aliados? jamás!

Rein.