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Operación Mincemeat

Iniciado por ravenraider, 23 de enero de 2007, 12:23:01 pm

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ravenraider

23 de enero de 2007, 12:23:01 pm Ultima modificación: 27 de julio de 2007, 14:00:48 pm por Nonsei
¿que hay de cierto sobre un hombre que esta enterrado en Huelva, al qu, una vez fallecido, le uniformaron de soldado aliado y lo dejaron en la playa con unos documentos en los que ponia que el desembarco de Normandia seria en otro lugar?, obviamente, como es una anecdota que me contaron no puedo verificar si es cierta o no

Nonsei

Es cierta, es la historia del hombre que nunca existió. Pero fue antes del desembarco en Sicilia, no en Normandía.

ravenraider

gracias, como es un dato que me comentaron crei que era en Normandia, ¿sabes donde puedo encontrar información sobre este tema?


Nonsei

Cuando la campaña en África del Norte se acercaba a un exitoso final, el siguiente blanco estratégico de los Aliados era amargamente obvio a cualquiera que pudiera leer un mapa. "Cualquiera que no fuera tonto lo sabia, era Sicilia," dijo Winston Churchill. Situado en el eje del Mediterráneo, Sicilia era el camino mas corto desde el Norte de África a la Europa de Adolf Hitler. Era también la base desde donde la Luftwaffe había golpeado Malta durante muchos meses, así como también cualquier convoy que intentaba alcanzar la asediada isla. Sicilia tenía que ser tomada, pero su escarpado terreno favorecía al defensor. Cualquier ataque contra una fuerza bien atrincherada sería muy costoso, o incluso podría fallar. Si el enemigo pudiera ser confundido en lo referente a donde los Aliados tenían la intención de dar el próximo golpe, entonces las fuerzas atacantes podrían encontrar algo mejor que una defensa bien dirigida. ¿Pero, cómo podrían ser engañados el alto mando alemán y su inteligencia a una escala tan grande?

La solución para ese problema provino de dos oficiales británicos relativamente jóvenes: el capitán de corbeta Ewen Montagu, un reservista que representó al servicio de información de la armada en el Comité interservicio XX, y el líder de Escuadrilla Sir Archibald Cholmondley, el equivalente de Montagu en el Ministerio del Aire. Fue Cholmondley que primero sugirió colocar documentos Aliados falsos en un cadáver y arrojárselo a los alemanes. El XX Comité era inicialmente escéptico con el bizarro plan, pero al final Montagu los puso a trabajar. Antes de la guerra Montagu había sido un exitoso abogado, y después de la guerra se convertiría en abogado mediador de la flota y uno de los mejores juristas de Inglaterra. En los primeros meses de 1943 usó sus habilidades de abogado para crear un intrincado bulo en una de las operaciones de engaño más extraordinariamente exitosas en la historia de guerra moderna.

La estratagema básica era bastante simple; hacerlo creíble, eso era otra cosa. En primer lugar, los grandes movimientos requeridos para la invasión de Sicilia (la Operación Husky) serían imposibles de encubrir. Y eso serían las consecuencias de su fracaso. Si el alto mando alemán descubriera la treta, entonces podrían fácilmente descubrir la prueba decisiva de que los Aliados iban a por Sicilia. Volviendo a la operación, Montagu se dio cuenta que convencer a los mandos Aliados sería más difícil que convencer a sus contrapartidas alemanes.

Fue una empresa complicada. Primero estaba el problema de cómo pasar un cuerpo a los alemanes. Los conjuradores consideraron originalmente algo como un paracaídas a medio abrir. Rápidamente abandonaron ese esquema por un número de razones. En primer lugar, un agente Aliado o un tripulante de aire no llevaría unos documentos de tan alto nivel como para que se lo creyeran. El cuerpo no podía pasar como un correo aliado porque no les estaba permitido sobrevolar territorio enemigo. Finalmente, estaba el problema de que una autopsia superficial detectaría que el cuerpo había estado muerto mucho tiempo antes de que cayera a la tierra. Un cuerpo flotando en el mar, por otra parte, fácilmente podría pasar por muerto durante varios días antes de su recuperación. Una entrega del mar también eliminaría el problema con el supuesto transporte de documentos de alto nivel sobre territorio enemigo.

Con eso, el equipo de Montagu decidió que el cuerpo sería un mensajero Aliado que había muerto en un accidente de avión en el mar y su cuerpo fue arrojado a la costa. Para la forma real de la entrega, estaban a favor de un submarino porque podía depositar el cuerpo más cerca sin ser detectado como lo podría ser un barco o un hidroavión. España fue seleccionada como el punto de entrega porque la eficiente red Abwehr (la inteligencia militar alemana) tenía una red allí, y la inteligencia Aliada de confianza sabía de la buena voluntad del gobierno español para cooperar con los alemanes.

Después vino el problema de encontrar un cuerpo. No había escasez de cadáveres en Londres, en tiempo de guerra, claro está, pero la dificultad radicaba en encontrar uno con la edad correcta, apariencia y causa de la muerte. Su búsqueda tuvo que ser muy delicada para evitar los chismorreos. Conseguir el permiso para usar un cuerpo y darle al pariente más próximo pocas o ninguna explicación también sería un poco quisquilloso. El equipo de Montagu había perdido ya las esperanzas completamente cuando se enteraron de un hombre de unos 30 años que acababa de morir de neumonía. La causa de muerte fue casi la correcta, y el fluido en los pulmones podría ayudar a reforzar la noción de que había estado flotando en el mar durante varios días. Montagu rápidamente consultó a Sir Bernard Spillsbury, un notable patólogo, para verificarlo. Para alivio de Montagu, supo que habría muy poca diferencia entre el fluido ya en los pulmones del cuerpo y lo que podría esperarse que se acumularse allí debido a varios días de flotación en un chaleco salvavidas en mares agitados. Spillsbury dijo, " Usted no tiene nada que temer de una autopsia española; detectar que este joven no había muerto después de un accidente aéreo en el mar requeriría de un patólogo de mi experiencia - y no hay ninguno en España".

Montagu discretamente contactó con la familia del hombre muerto. Les aseguró que el cuerpo era necesario para una causa digna y que eventualmente recibiría un entierro correcto, aunque bajo otro nombre. La familia consintió la condición de que la identidad verdadera del cadáver nunca fuera divulgada. Ahora que la operación parecía que iba a ser viable, necesitaba un nombre en clave. En un típico humor británico macabro, Montagu eligió "Mincemeat". (N. del T: Mincemeat significa picadillo, carne picada, etc... en español)

Después vino el problema de crear una identidad para su mensajero. Al principio el equipo de Montagu quiso hacerle un oficial del ejército. Pero la directrices en el sistema de comunicaciones del ejército imposibilitó hacer un informe de una baja antes de que llegara a los canales oficiales, y el informe de la muerte de un oficial inexistente causaría un cotilleo no deseado. No podían meter a su mensajero en la marina de guerra, porque los oficiales de marina no tenían uniforme de campaña por aquel entonces, y ponerle a un cadáver un uniforme hecho por encargo estaba fuera de consideración. Así que el cadáver se unió al los Royal Marines. El problema principal con ese enmascaramiento era que el hombre que previamente ocupó el cuerpo había tenido una precaria salud mucho antes de su muerte, y saltaba a la vista. Cuando uno de los superiores del equipo expuso ese punto, Montagu respondió, "no tiene que parecerse a un oficial, sólo como a un Oficial de Estado Mayor".

Había todavía un elemento de riesgo en todo el tinglado. Los Royal Marines eran, incluso en tiempo de guerra, un estrecho circulo donde todo el mundo conocía a todo el mundo. Así que el cadáver se convirtió en Capitán (actuando como Mayor) William Martin, porque era uno de los nombres más comunes en la lista de la Marina. Cuando la muerte del Mayor Martin apareciera en los periódicos - algo necesario ya que el Abwehr lo inspeccionaba - el fallecido fácilmente podía ser confundido por cualquier otro William Martin.

Una vez que tuvieron un nombre y un servicio, el equipo de Montagu tuvo que comenzar con el minucioso proceso de construirle una identidad creíble para el Mayor Martin y convertirle en una persona real. Le prepararon al Mayor fantasma de un novia; completa, con foto y cartas de amor, todo lo cual fue suministrado por secretarias en la oficina de Montagu. Como colofón para una personalidad genuina, el equipo decidió hacer al Mayor Martin un poco descuidado en la gerencia de sus asuntos personales. Por lo tanto produjeron algunas cuentas atrasadas y una austera carta del padre del Mayor. También reunieron una colección de llaves, fósforos, monedas, entradas del teatro y demás tonterías que se concentran en los bolsillos de un hombre. Las fechas en las entradas de teatro, las cuentas y las letras estaban todas cuidadosamente coordinadas para presentar un cuadro que situara las actividades del Mayor Martin en los días antes de su partida de Inglaterra. Finalmente, el equipo encontró una persona viva cuya apariencia era razonablemente similar al hombre muerto para posar en una foto para el carné de identidad. Para reforzar el lado descuidado de la personalidad de Martin, Montagu le dio un resguardo del carné donde puso "en lugar del Nº 09650, perdido". El número de serie del supuesto original fue el propio carné de Montagu.

Dejándolo en una cámara frigorífica, el Mayor Martin estaba casi listo para ir a la guerra. Las únicas cosas que necesitaba ahora eran los documentos falsos que eran el propósito de toda la operación entera. Ante la imposibilidad de encubrir la acumulación de equipo para la invasión Husky, el XX Comité decidió que tendrían que tratar de convencer a los alemanes que esas preparaciones eran, de hecho, parte de una elaborada acción sobre otro blanco. Sospechaban que tenían la mejor oportunidad para hacerles creer que los Aliados irían primero a Cerdeña y entonces usarían esa isla para montar un siguiente ataque contra Sicilia desde dos direcciones. También se decidieron a indicar un segundo empuje Aliado hacia Grecia y los Balcanes. En un alarde de lógica los creadores dedujeron que Hitler no podría resistir la tentación a creer que Churchill estaría detrás de tal estrategia como una forma de vengarse de la debacle Gallipoli en la Primera Guerra Mundial.

En vez de intentar algo tan descuidado como proveer a los alemanes de un plan falso de operaciones, los creadores optaron por un acercamiento más sutil, usar una carta familiar extraoficial entre dos oficiales de alto rango. La carta sólo hablaría de las cosas que querían que creyeran los alemanes, pero tenía que hacerse de forma que nadie pudiera malinterpretar el significado. Para la crucial carta falsa, Montagu trajo al General Sir Archibald Nye, viceprimero del Estado Mayor Imperial, para escribir al General Sir Harold Alexander, el comandante británico en África del Norte bajo las órdenes del General americano Dwight D. Eisenhower. En la carta, Nye explicaba a Alexander el por qué de la petición de Eisenhower para una operación de cobertura centrada en las islas griegas del este estaba siendo desautorizada. Ese encubrimiento estaba ya asignado para la operación, programada para ser lanzada desde Egipto, por el Mariscal de Campo Sir Henry Wilson, comandante en jefe en el Oriente Medio. Eisenhower, por consiguiente, tendría que hacer lo mismo con Sicilia como medio para encubrir su operación.

La carta falsa hizo dos cosas. Sugería que dos operaciones fuesen emprendidas en el mediterráneo (una en el este y otra en el oeste). También identificó claramente Sicilia como camuflaje para el verdadero blanco en el oeste. Eso dejaba a Cerdeña en el oeste, y sugería contundentemente el continente griego y los Balcanes como el blanco en el este.

Para corroborar la carta de Nye, el Mayor Martin también llevó una segunda carta de Lord Louis Mountbatten, Jefe de Operaciones Combinadas, para el Almirante Andrew Cunningham, el comandante naval británico en el mediterráneo. Esa carta estableció el propósito para el viaje de Martin; era un experto en lanchas de desembarco, como préstamo del cuerpo administrativo de Mountbatten para la planificación de las operaciones mediterráneas. Como forma de introducir a Martin, Mountbatten subrayó que él había estado en lo correcto acerca del raid en Dieppe cuando la mayor parte del cuerpo administrativo Combinado de operaciones había estado equivocado. Como esto era una primera admisión por los británicos de que Dieppe había sido algo menos que un éxito, le dio a la treta entera una ocasión adicional de credibilidad. La carta de Mountbatten también contuvo un comentario acerca de que las sardinas habían sido racionadas en Inglaterra. Fue un mal chiste para los estándares británicos, pero Montagu adivinó acertadamente que los alemanes tampoco podrían resistir a ese cebo.

El Mayor Martin dejó Inglaterra por última vez el 19 de abril de 1943. Se le transportó en un recipiente especial relleno con hielo seco a bordo del submarino HMS Seraph, comandado por el Lt. Cmdr. (Posterior Almirante) N.A. Jewell. Varios días después, la operación casi finaliza en un desastre cuando el Seraph fue equivocadamente atacado por un avión de la RAF mientras estaba en superficie. Poco antes del 30, el Seraph salió a la superficie a cerca de una milla de la costa española, cerca de Huelva. Después de que los marineros subieran el recipiente sobre la cubierta, Jewell los envió abajo, dejando sólo arriba a los oficiales. Hasta ese punto sólo Jewell sabía lo que el recipiente contenía. Rápidamente dio instrucciones a sus oficiales, y luego prepararon el cuerpo para lanzarlo. Hincharon el chaleco salvavidas del Mayor y se aseguraron que el portafolio estaba firmemente sujeto a la cadena. Luego Jewell dijo una corta oración del servicio de sepelio de la Marina, y deslizaron al Mayor Martin por el lado. La espuma del submarino empujó el cuerpo hacia costa. Unas pocas horas más tarde un barco pesquero recogió al marino y lo llevó al puerto. El agente local del Abwehr hizo el resto.

Después de algún retraso y enredo diplomático, el gobierno español al final devolvió el portafolio de Martin, aparentemente sin abrir. Una vez que los documentos regresaron a Londres, el examen microscópico del papel reveló ciertamente que había sido abierto y presumiblemente fotocopiado. El cuerpo, entretanto, recibió una rápida autopsia que confirmó las predicciones de Spillsbury. El Mayor Martin fue sepultado unos días más tarde en Huelva con honores militares completos, estuvo rodeado de tributos florales de su familia y de su apesadumbrada prometida. De vuelta en Londres, la edición del 4 de junio de The Times comunicó la muerte de Martin en la lista de bajas. El Abwehr, por supuesto, tomó nota de todo ello.

Los servicios de información alemanes se tragaron a "Mincemeat" enteramente. "La autenticidad de los documentos capturados está fuera de duda," dijeron. El estado mayor alemán, también. Cuando finalmente llegó a Hitler, jugó su papel perfectamente. El 12 de mayo de 1943, publicó una orden resumiendo su estimación de la situación en el mediterráneo. La orden concluía, "medidas en lo concerniente a Cerdeña y el Peloponeso tienen preferencia sobre todo lo demás". Hitler ordenó la intensificación de las fortificaciones en Cerdeña y Córcega, y envió a una brigada adicional de las Waffen SS a Cerdeña. Envió a su comandante favorito, el Mariscal de Campo Erwin Rommel a Atenas a formar un grupo de ejércitos. Envió una división panzer a Grecia desde de Francia. Quizá lo más dañino para la situación alemana, es que ordenó a dos divisiones panzers adicionales que se prepararan para irse a Grecia desde Rusia - al mismo tiempo que los alemanes se preparaban para el momento decisivo en Kursk.

Cuando los Aliados desembarcaron en Sicilia atraparon a los defensores alemanes e italianos casi completamente por sorpresa. El 7 de julio de 1943, sólo dos días antes del comienzo de los desembarcos el diario de guerra del alto mando alemán aun no tenía ninguna entrada referente al Oeste del mediterráneo. Los Aliados atacaron el Sur de Sicilia, pero el grueso de las defensas de la isla estaban orientadas a lo largo de la costa norte, de cara a Cerdeña. Muchas de las divisiones italianas en Sicilia se replegaron inmediatamente. Los alemanes, bajo el Mariscal de Campo Albert Kesselring, pusieron una obstinada resistencia y dirigieron una clásica retirada hacia Messina. El 17 de agosto, sin embargo, el Séptimo ejército del General Patton y el octavo del Mariscal de Campo Bernard Montgomery habían tomado la isla. La operación Mincemeat había sido un éxito sin precedentes.

Durante los últimos 40 años ha habido una gran especulación en lo que se refiere a quién fue realmente "el hombre que nunca existió"; pero Ewen Montagu cumplió hasta el fin el acuerdo con la familia. En 1977 Montagu escribió, hasta ahora en lo único a lo que se ha referido: "fue un poquito holgazán, y... la única cosa realmente importante que hizo en su vida fue después de su muerte".

(http://www.panzerzug.es/pzg/content/view/78/34/)

Nonsei

Por añadir algo:

Cita de: Nonsei en 27 de julio de 2007, 14:19:03 pm
La espuma del submarino empujó el cuerpo hacia costa. Unas pocas horas más tarde un barco pesquero recogió al marino y lo llevó al puerto. El agente local del Abwehr hizo el resto.


El artículo sólo recoge el punto de vista inglés de la historia, y en el plan original se contaba con que efectivamente el agente local del Abwehr hiciese el trabajo, pero esa fue una parte del plan que no salió como estaba prevista. Los británicos tenían identificado a un agente del Abwehr en la ciudad de Huelva, el hijo del cónsul alemán, Adolfo Clauss. Se esperaba que fuese él quien gracias a sus contactos con las autoridades locales se enterase del descubrimiento del cadáver y los documentos. Pero no fue así. Los documentos llegaron a manos del Abwehr en Madrid, directamente se los pasó la sección de inteligencia del Alto Estado Mayor español al director del KO-Spanien. Fue en Madrid donde se fotografiaron los documentos. Aunque los británicos contaban con el buen hacer de Clauss, en realidad no tuvo ninguna importancia el error, la colaboración de las autoridades españolas con el espionaje alemán era tan estrecha que tarde o temprano los documentos habrían llegado a sus manos.

Moisin-Nagant

A la tripulación del Serpah nunca se les dijo en que consistía su misión, solo se enteraron cuando la guerra terminó.
El cuerpo estaba dentro de un cilindro de metal que supuestamente contenía instrumentos ópticos. Los hombres usaron este contenedor como asiento y bromeaban que dentro había un cadáver llamado “John Brown”.


La tripulación

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