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Espias Nazis en Latinoamerica?

Iniciado por Capt. Miller, 15 de Julio de 2006, 07:44:40 am

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Capt. Miller

Hola, aqui voy a la carga, pero siempre prefiero abrir con una pregunta a mis oficiles superiores, al lado de los cuales soy un niño de teta.
Conocen algun otro caso en el que operando con base en continente americano (sin incluir USA norteamerica) un espia nazi  haya sido descubierto y "procesado" por las autoridades del pais?
El espia Luning fue apresado en La Habana. Esta es una historia muy interesante, y creanme que forma parte del folklor y la tradicion de los barrios del centro de La Habana.
muchas gracias

Karl H. Guderian

Creo que esto os puede gustar, a ti en especial Miller... por cierto ¿tu participas en el foro de Paradise no?

Junto a las importantes promesas de los nazis a los países latinoamericanos, en los años 1940--1941 se produjo una reanimación de la actividad conspirativa alemana en esa región. El problema de la conspiración alemana es hasta hoy uno de los más discutidos en los textos do historia que tratan la cuestión de las actividades de la Alemania fascista en Latinoamérica. En los años 1940--1941 aparecieron cada vez más informes sobre conspiraciones de fascistas nativos con apoyo alemán o conspiraciones de organizaciones exteriores del NSDAP contra gobiernos latinoamericanos. En julio de 1940 y en junio de 1941 se produjeron intentos de putschs fascistas en Chile. En agosto de 1941 la policía chilena comunicaba que había descubierto conspiraciones en el sur de Chile, en la zona de colonización alemana194.

En Uruguay, el gobierno descubrió en posesión de un destacado militante de la Organización del Extranjero un amplio plan para la ocupación del país por fascistas alemanes en colaboración con un ejército de invasión alemán. El sujeto en cuestión fue sometido a juicio».

En un memorándum del ministerio de Asuntos Exteriores se decía al respecto que Fuhrmann, el principal acusado en ese proceso, "había elaborado un plan para el reparto de Uruguay". El único remedio que veía Freytag, el consejero de legación en el ministerio de Asuntos Exteriores, para impedir una sentencia y el descrédito de la Alemania hitleriana ligado a ella, era "conseguir hacerlo (a Fuhrmann -- F- K.) pasar por loco".

En Argentina, a toda una serie de alemanes se les encontraron armas, y el gobierno sospechaba asimismo de la existencia de una conspiración nazifascista. En Bolivia, la policía descubrió una carta del mayor Belmonte, agregado militar boliviano en Berlín, dirigida al doctor Wendler, embajador alemán en La Paz. Belmonte le había escrito lo siguiente: "Pe. sido informado por amigos de la Wilhelmstrasse (sede del ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín -- F. K.) que, según informes que ellos han recibido, se acerca el momento de pasar a los hechos y liberar a un pobre país de un gobierno débil con rasgos enteramente capitalistas. Yo iría más lejos aún: el golpe de Estado debe tener lugar a mediados de julio, y yo lo considero como el momento apropiado, pues, conforme a las noticias que he obtenido del ministerio de Asuntos Exteriores de Berlín, me regocijo en ver que todos los cónsules y amigos en toda la República boliviana han preparado el terreno y han organizado nuestras fuerzas inteligentemente y con energía"197. La publicación de esta carta, que los nazis calificaron de falsa, condujo a medidas severas por parte de la policía y del gobierno de Bolivia contra la Organización del Extranjero198.

El problema de esos intentos de pustchs es hasta la fecha, como ya se ha dicho, uno de los más discutidos en los textos de historia. Los historiadores y periodistas que han abordado esta cuestión han defendido en lo fundamental tres criterios:

1.   Todas esas medidas eran preparativos para una invasión del continente americano proyectado por los nazis para realizarla   inmediatamente   después   del   triunfo   sobre la Gran Bretaña.  Esta era la concepción de destacados periodistas y escritores norteamericanos en los años 1940--1941, concepción que era  compartida por  una  gran  parte  del gobierno norte americano.

2.   Esos complots son exclusivamente la expresión de una histeria de masas que imperaba en los EU y en la América Latina a raíz de las victorias relámpago de los nazis en Europa. En todo caso, los complots han sido realizados por organizaciones locales sin instrucciones de Berlín. Tal es el punto de vista defendido por el holandés De Jong en su trabajo La 5a. columna. En contra de las concepciones de los escritores norteamericanos, De Jong sostiene que Hitler consideraba como su próximo objetivo la Unión Soviética y no el continente americano. "No existe ni el menor indicio de que Hitler tuviera alguna vez algún plan concreto para un ataque militar a América del Sur, o inclusive de que hubiera elaborado tales planes. Sus planes concretos --y tampoco éstos podían ser realizados-- no iban más allá de las Azores- Con sus submarinos sólo atacó a países como Brasil, después de agosto de 1942, cuando ese país ya se había puesto al lado de sus enemigos. En la medida en que se puede comprobar, en los documentos alemanes no aparece ninguna prueba de que una minoría alemana se hubiera preparado para dar un golpe, ya sea en una forma independiente o con el apoyo del Tercer Reich, en algún país de América del Sur o de América Central. Es probable que Hitler hubiera fomentado tales golpes, después de haber conseguido derrotar a la Unión Soviética y a la Gran Bretaña".

De Jong se refiere a una orden de Canaris consistente en suspender toda actividad de sabotaje en el continente americano para irritar a los EU.

3.   Otros historiadores, como Langer, Gleason y Saúl Friedla-ender adoptan una actitud más prudente e indican únicamente que en las actas alemanas encontradas hasta la fecha no se ha encontrado ninguna prueba sobre la participación de las autoridades alemanas en tales acciones.

Para analizar este problema hay que examinar dos cuestiones diferentes: 1. ¿Rechazaron en principio las autoridades nazis en esa época toda participación en los putschs, como pretende De Jong? 2. ¿Es demostrable la participación de autoridades alemanas en los mencionados putschs o puede probarse de que no existió tal participación?

A la primera pregunta se puede responder con base de un nuevo documento hallado en el Archivo Central de Potsdam. En un escrito considerado como "asunto secreto del Reich", que el señor Noebel, embajador en el Perú, envió al ministerio de Asuntos Exteriores, se decía: "Ante la política. del actual gobierno peruano, cada vez más claudicante a la presión norteamericana, ante todo la de Prado, el presidente proyanqui, así como ante la peligrosa situación que de ello se deriva, especialmente el peligro que amenaza a los alemanes residentes aquí, he considerado como deber mío reforzar los contactos con aquellos círculos peruanos que consideran el derrocamiento del actual presidente, acto que también beneficiaría a la política del Perú respecto de Alemania. Estos círculos se componen, en primer lugar, de ex colaboradores y entusiastas partidarios del mariscal Benavides, ex presidente y actual embajador en Buenos Aires, cuyo regreso al país tratan de conseguir.

"Puesto que el mariscal Benavides se había manifestado en Madrid --donde el señor von Stoherer sostenía estrechas relaciones con él y al cual había tenido oportunidad de informar acerca de la situación en el Perú...--, muy amigo de Alemania, me ha parecido oportuno ayudar aquí secretamente a los partidarios de Benavides, en la medida en que ello era posible sin comprometer a la embajada. Por eso he respondido al ruego insistente y apremiante de dichos círculos y les he prometido enviar al mariscal determinado material confidencial (especialmente sobre la política proyanqui de Prado y su actividad hostil a Alemania) por correo seguro a Buenos Aires".

Después del informe de Noebel, el consejero de legación. Hecker, fue encargado de conversar personalmente con Benavides sobre la situación en el Perú y de exponerle las medidas antifascistas adoptadas por el gobierno. "El mariscal lamentó mucho los actos hostiles a Alemania, incomprensibles para él, y manifestó reiteradamente su admiración por Ale-' manía. Varias veces subrayó espontáneamente que él era un sincero admirador del Fuhrer... También se presentó la oportunidad de abordar un eventual regreso al Perú. A este respecto se puso de manifiesto que el mariscal tenía el propósito de regresar, pero que de momento deseaba esperar para conocer la reacción del pueblo peruano a la presión de los EU y a la actitud 'de Argentina- De todos modos, a sus partidarios se les oye decir que el momento de su regreso podría ser en septiembre".

Problablemente a estos manejos estaba ligado el intento de pasar de contrabando en la valija diplomática un aparato receptor-emisor de radio para la embajada alemana en el Perú. En julio de 1941, la embajada en el Perú comunicó a la central de Berlín que el gobierno peruano no quería dejar entrar en el Perú, sin abrirla, una maleta del equipaje diplomático que excedía del peso. Ese objeto consistía en un aparato de radio. La embajada en el Perú consultaba si debía devolver el objeto o si había de permitir que las autoridades peruanas inspeccionaran el contenido. La central de Berlín respondió que bajo ningún concepto debían enterarse las autoridades peruanas del contenido de la maleta. No obstante, en caso de que los peruanos llegaran a conocerlo, había que decirles como explicación que el aparato no era para la embajada, sino para un barco alemán que se hallaba atracado en el Perú.

El plan Noebel, que de ningún modo fue rechazado por la central de Berlín, hablaba un lenguaje claro. Estábase dispuesto a poner en marcha una conspiración. La circunstancia de que los nazis no planearan ninguna invasión inmediata en el continente americano no excluyó en absoluto tales conspiraciones. Hay que tomar en cuenta que los nazis eran problablemente tan concientes como los EU del hecho de que en esa época los norteamericanos no hubieran estado en condiciones de intervenir militarmente para eliminar a un régimen impuesto por los fascistas alemanes en la parte meridional de América del Sur.

El plan Noebel prueba que, antes de la entrada de los EU en la guerra mundial, por parte de los nazis no existía ninguna renuncia de principio a los putschs y conspiraciones en Latinoamérica.

En cuanto a la segunda pregunta, planteada respecto de la participación de las autoridades centrales de Berlín en cada una de las mencionadas conspiraciones fascistas, no se puede dar una respuesta definitiva dado el estado actual de la investigación de las fuentes. Sin embargo, otro de los documentos que se hallan en Potsdam revela la probabilidad de que en el caso Belmonte se trataba de una auténtica conspiración inspirada por autoridades fascistas alemanas. En la reunión del Comité para América del Sur en el Departamento Cultural-Político del ministerio de Asuntos Exteriores, se examinó el 19 de agosto de 1943, el problema "de conservar o suprimir la participación de personalidades suramericanas en las tareas de nuestro servicio de información. Bajo la impresión de la evolución política y de ciertos éxitos militares del enemigo, entre los amigos suramericanos residentes en Alemania se notan esfuerzos crecientes para transmigrar hacia España o América del Sur.

"Pero en cada caso se debe procurar encargarles determinadas misiones señaladas por nosotros en provecho de nuestro servicio de información, que podrían cumplir fácilmente en su patria. Trátase primeramente a este respecto de las tres personalidades siguientes: 1. El capitán argentino Miranda; 2. El doctor Cerro Cebrian, ex encargado de negocios de Perú en Berlín; 3. El comandante Belmonte el ex agregado militar boliviano"

De esto se desprende claramente que Belmonte estaba al servicio de los alemanes, tanto en 1943 como también algún tiempo antes. La conclusión de que tal era el caso ya en 1940 es mucho más probable, aunque aún no es seguro. En todo caso, de este último documento se desprende la probabilidad de que Belmonte efectivamente había escrito la carta descubierta por las autoridades bolivianas.       

El hecho de que hasta ahora carecemos de un material documental sobre la participación alemana en las distintas conspiraciones, no puede en ningún modo, servirnos de prueba de que semejante participación realmente no ha existido. Para los historiadores no hay nada más difícil como reconstituir de las fuentes de archivo la actividad de los servicios secretos. Muchas cosas nunca son consignadas en actas, y las primeras actas eme se destruyen son aquellas que informan acerca de tales acontecimientos.

Por eso las unívocas conclusiones de De Jong son un tanto extrañas. No menos extraña es la veracidad que De Jong atribuye a las declaraciones de ex diplomáticos nazis en el Proceso de Nuremberg. Según esas declaraciones ellos eran valerosos luchadores que trataron una y otra vez de limitar la nociva actividad de la Organización del Extranjero. Esa clase de méritos destacó especialmente, Willi Noebel, el ex embajador en Perú. Este declaró en Nuremberg que él había realizado una lucha constante  contra la Organización del Extranjero del NSDAP, "porque yo estoy convencido de que la Organización del Extranjero y los grupos nacionales dirigidos por ella cometieron muchos desmanes en la política exterior, por medio de la ingerencia en problemas políticos de todo tipo, abusos de carácter político exterior, intentos de convertir a ciudadanos del país anfitrión, etc.". Basta comparar los alegatos de Noebel con sus planes arriba mencionados para saber qué hay que pensar de su veracidad.

En aquellos años parece que los nazis aumentaron en varías veces su red de agentes y de espionaje en la América Latina. Punto crucial de esa actividad de espionaje eran Argentina, Chile y México.           

La cuestión de que si esos agentes practicaban al propio tiempo el sabotaje, es cosa que igualmente forma parte del discutido problema de la política de los nazis en Latinoamérica. Ya durante la primera guerra mundial se habían producido serias disputas entre el ministerio de Asuntos Exteriores y las autoridades militares. Mientras que los militares querían atacar a toda costa, el ministerio de Asuntos Exteriores temía las repercusiones sobre la neutralidad de los EU y de los países latinoamericanos.

Parece que en la segunda guerra mundial habían existido problemas análogos. A principios de 1940 el ministerio de Asuntos Exteriores se dirigió al mando supremo de la Wehrmacht con la demanda de no efectuar por de pronto ningún acto de sabotaje en Latinoamérica, para evitar una. "agudización"2'0. En agosto, Canaris (jefe del servicio militar secreto Abwehr) aprobó esa consigna y comunicó al ministerio de Asuntos Exteriores que había dado instrucciones de "no realizar ningún acto de sabotaje en la América Latina""1. Esa decisión era sin duda alguna, en gran medida, el resultado del temor del imperialismo alemán de ver aún más debilitadas sus ya vacilantes posiciones en Latinoamérica.

En México, los militares o las autoridades del SD no mostraron ninguna clase de retraimiento en cuanto a las actividades de sabotaje en los EU, con México como punto de partida. Parece que había surgido la esperanza de utilizar a México como cuartel general de la organización alemana de espionaje y sabotaje enfilada contra los EU. A este respecto se siguieron los pasos del servicio secreto alemán en la primera guerra mundial. En aquel entonces Calle, el agregado militar alemán en España, había calificado a México como "base para la actividad de sabotaje en los EU". Grupos de agentes del estado mayor general y del estado mayor de la Marina habían establecido ahí su cuartel general. Los resultados de esa actividad fueron para el imperialismo alemán no1 sólo infructuosos sino catastróficos. Los servicios secretos norteamericanos conocían prácticamente cada uno de los pasos dados por los agentes alemanes en México. Los ingleses y los norteamericanos consiguieron descubrir el código cifrado alemán y pudieron descifrar todos los mensajes transmitidos por>la central de Berlín a sus agentes en México y en otros países latinoamericanos. Además, los norteamericanos lograron infiltrar agentes suyos en la red alemana. El colaborador más íntimo del jefe del servicio secreto de la Marina trabajaba para los EU, lo mismo que el intérprete personal del subjefe de los grupos de agentes del estado mayor general. Por eso no es de extrañar que los agentes apenas pudieron' decir una palabra sin que fuera registrada por los servicios norteamericanos y que todo el que intentaba llegar a los EU fuera detenido inmediatamente después de haber pasado la frontera.

La misma fisonomía que en la primera guerra mundial tenían las cosas al comienzo de la segunda. Los nazis enviaron a México grupos más numerosos de agentes que sus antecesores guillerminos- En abril de 1941 comunicaba el embajador de Hitler en México que en este país trabajaban por lo menos seis grupos de agentes y cada uno de ellos contaba con gran número de colaboradores. Algunos recogían información en México, otros en los EU; un "comerciante" llamado' Rekowski, mandado por el OKW, "trabajaba con una organización irlandesa en los Estados Unidos para el sabotaje de fábricas' de municiones y barcos". El embajador estaba convencido de que tanto los servicios secretos mexicanos como norteamericanos conocían la actividad de esos espías. "Varias de las personas mencionadas --proseguía diciendo-- son calificadas de agentes secretos en la prensa de aquí y en la norteamericana. Puesto que, como es notorio, en México pululan agentes norteamericanos, considero descartado el secreto de la actividad alemana". A ello contribuyó, en gran parte, la circunstancia de que muchos de esos agentes, por desmedida arrogancia o por incapacidad, no guardaban la menor discreción. De Barke. uno de esos agentes, comunicó el embajador: "Según se me ha informado de Tampico, éste ha manifestado allí a personas extrañas que era hombre de confianza del OKW". Otro, de los agentes, Hilgert, fue "observado, en un cabaret controlado por el espionaje norteamericano, en estado de embriaguez". Otro agente, el comerciante Ruge, comisionado por el XI Cuerpo del Ejército de Hannover, "hace poco se ha vanagloriado allí (en Guadalajara) de cumplir misiones secretas".

Collenberg, quien temía por su propia situación en México, pidió al ministerio de Asuntos Exteriores intervenir para limitar esa actividad. La conclusión que en Berlín se sacó del informe de Collenberg consistió únicamente en cambiar los agentes, y en junio del mismo año Collenberg informaba que un nuevo agente había entrado en funciones, al cual había pagado ya 10,000 dólares y que había recibido otros 30,000> dólares para la actividad de espionaje.

Collenberg no se había equivocado completamente en cuanto a sus temores. Tan sólo unos meses después de esas declaraciones, en octubre de 1941, en una gran manifestación antifascista en México, el dirigente sindical Vicente Lombardo Toledano citó los nombres de los más importantes de esos agentes. La mayoría de ellos fueron detenidos o internados. Nada muestra mejor la total subestimación por parte de los nazis de la capacidad de los servicios de contraespionaje mexicanos, que la circunstancia de que el ministerio de Relaciones Exteriores mexicano pudiera mostrar al autor de este trabajo una fotocopia del diario personal de Rudt von Collenberg, embajador nazi en México.

El punto crucial de la actividad de los servicios secretos alemanes en Latinoamérica fue Argentina.

Fuente: Friedrich Katz Algunos rasgos esenciales de la política del imperialismo alemán en América Latina de 1898 a 1941. En Hitler sobre América Latina. El fascismo Alemán en Latinoamérica 1933-1943.

Capt. Miller

Querido Guderian:
Parece hice bien en empezar preguntando a los altos oficiales, que indudablemente tiene mas experiencia e informacion que yo, recuerda que "Informacion es Poder" y "De nada vale el coraje frente a las balas bien tutoreadas" o algo asi dijo Patton (corrijanmelo si estoy equivocado, y ceo que si lo estoy)
Bueno, tu muy bien ilustrado y confiable articulo parace no hacer mas por el momento que confirmarme que solo en Cuba se dio el caso de no solo descubrir sino procesar un agente de la Abwehr. Esta de mas decirte que estoy preparando algo sobre eso, creo me tome solo un par de dias mas. Lamentablemente no estoy en Cuba viviendo ahora, asi que no puedo consultar los periodicos de la epoca, que seria sin duda un material de increible valor.
Para concluir una observacion, geopolitica si acaso. en tu articulo fijate que se obvia a Cuba por completo, creo que primero, porque indudablemente como "potencia" dentro de Latinoamerica en ese momento, comparada con Chile, Argentina, Brasil o Mexico, no habia comparacion, claro esta. Segundo en esa epoca no habia otro pais soberano de America Latina con tan gran influencia por parte de USA como lo fuera Cuba. Cuba no estaba dentro de la "esfera de influencias" de USA, mas bien estaba casi enmarcado dentro de los propios interese domesticos de esa potencia, como nadie puede imaginar.Quizas por eso el accionar y la manera de aproximarse a mi pais fue si bien no obviada, al menos diferente que con el resto de Latinoamerica.
Pero de hecho, y muy influenciado por la Falange Española y su arraigo entre las clases criollas mas altas, la Quinta Columna pro-nazi y antisemita que se desarrollo en Cuba por esa epoca, asi como el poder "tras telones" del Partico Nazi Cubano no fueron para nada desprecialbes en la sociedad cubana de entonces, y permitieron la aparicion de redes de espionaje, y peor aun de contrabando y cosas mas!!. 
Bueno, gracias y me alegro que de tan lejos haya perosnas tan inteligentes que se interesen por al parecer tan pequeña arista del aquel terremoto que sacudio a toda la humanidad. Por cierto, no conozco el Foro Paradise ese que me dices, solo participo en este; y por favor, expliquenme como colgar imagenes en los escritos que les envie de ahora en adelante. Abrazos

Capt. Miller

Bueno, Karl, dare lo mejor de mi, el tiempo me lleva muy "de prisa" tengo mucho trabajo y a deshora, pero lo prometido es deuda, y ademas este foro de hecho merece lo mejor que uno le pueda dar. Ahora bien, me has "comprometido" a abundar en otro tema, algo muchas veces intencionalmente ignorado por razones obvias (al fin y al cabo Cuba fue un pais "vencedor" en la SGM) que es el "nazismo" cubano, del cual tampoco se mucho, pero investigare lo mejor que pueda.
o sea que me que queda lo de Luning, algo sobre Hemingway como "corsario" cazasubmarinos en las aguas cubanas y ahora algo sobre el PNC, que tuvo muchisimo que ver con el resultado del desafortunado viaje del Saint Louis.
Tambien quiero hacer algo sobre campos de reclusion de ciudadanos alemanes y japoneses en Cuba durante la SGM, de los que he tenido escasa referencia, pero parece ser real que existieron durante corto tiempo.
por ultimo, ya me decidi, quisiera ser un francotirador sovietico, si me ayudas con alguien que tenga ingluencia en la STAVKA. Gracias mi amigo

Nonsei

19 de Julio de 2006, 09:46:49 am #4 Ultima modificación: 19 de Julio de 2006, 11:20:03 am por Nonsei
Hubo bastantes espías del Abwehr en Latinoamérica. Ayudaba que en muchos países hubiese comunidades importantes de origen alemán.

Una espía relativamente importante que actuó en Chile:

Cynthia, la espía que vivió en Chile
Esta es la historia de la enigmática y desconocida mujer que tras vivir varios años en nuestro país cambió el curso de la segunda Guerra Mundial y que es considerada por muchos como la segunda Mata - Hari.

A mediados de 1939 el retorno a Chile de Arthur Joseph Pack como encargado de negocios de la embajada británica en nuestro país alegró a muchos, pues si bien él era un clásico y flemático diplomático inglés su joven y bella esposa, la alegre Betty Pack, que ya había animado entre 1931 y 1935 la aletargada vida social santiaguina, era la esencia misma de la sofisticación y el glamour que hacían tanta falta en esos días inciertos de los comienzos de una nueva guerra mundial. Las únicas personas que parecieron no disfrutar demasiado con la noticia fueron los vecinos de la sede diplomática, pues por motivos que nadie lograba comprender, la señora Pack se empeñó en aprender a usar una pistola y bajo la supervisión del agregado naval pasaba horas disparando incesantemente sobre distintos objetivos en el terreno de la embajada, produciendo con ello un enorme ruido. Finalmente las reiteradas y crecientes quejas de los residentes en las casas aledañas la obligaron a renunciar a esta práctica y de mala gana guardó su revolver nuevo intentando, vanamente, adaptarse al sofocante protocolo diplomático y a los tés de la embajada. La señora Pack no hizo mayores esfuerzos por ocultar su profundo aburrimiento, el que la familia diplomática atribuía a su refinada educación de debutante americana acostumbrada al brillo y al bullicio de un círculo social mucho más apasionante. Pero, la verdadera razón y que todos ignoraban es que Betty durante dos años había sido agente del M16 involucrándose en un sinnúmero de aventuras de espionaje, entonces era natural que luego de estas experiencias la vida en Santiago le resultara de una monotonía insoportable.

La hermosa debutante
Su nombre de soltera era Amy Elizabeth Thorpe y había nacido el 10 de noviembre de 1910 en Minneapolis, Estados Unidos, en el seno de una típica, pero educada, familia de clase media. Su padre, George Cyrus Thorpe fue un galardonado oficial de la Marina que junto a su familia debió vivir en distintos lugares a los que fue destinado por sus superiores. Los biógrafos de Betty creen que aquí puede estar el origen de la fuerte personalidad que ella desarrolló desde pequeña ya que ese estilo de vida le impusó la necesidad de estar haciendo constantemente nuevos amigos. Cuando ella era apenas una adolescente su padre abandonó las filas de la Armada con el grado de coronel para radicarse en Washington y estudiar leyes, especializándose en derecho marítimo. Su madre, Cora Wells Thorpe, que se había graduado con honores en la Universidad de Michigan y realizado luego estudios en la Sorbonne y en la Universidad de Munich era como la definió su hija en su diario de vida una “firme defensora de la disciplina, las buenas maneras y de los rituales de la sociedad”, hija a su vez de H. H. WELLS, senador de Morris, Minnesota
Betty, como la llamaba su familia, heredó de su padre el amor por la aventura y de su madre una mente brillante e inquisitiva, características que sumadas a una esmerada educación y a su gran belleza física la transformaron en la más destacada debutante social de la capital estadounidense en 1928.
Para entonces ella ya había conquistado a varios hombres. Uno de sus enamorados era Alberto Lais, el agregado naval de la Embajada italiana en Washington al que había conocido en un paseo campestre. Entre ambos surgió un platónico romance pues el romántico italiano había leído por casualidad una novela titulada “Fioretta” que Betty había escrito a los once años ayudada por tarjetas postales y guías de viajes para ambientar la historia que transcurría en Nápoles.

La señora Pack
Sin embargo, un día la “chica dorada” como apodaba Lais a Betty, sorprendió a todos cuando con apenas 20 años y tras un corto y escandaloso affaire aceptó la propuesta matrimonial de un opaco diplomático inglés que se desempeñaba como segundo secretario y que la doblaba en edad. Cinco meses después de la boda Betty dio a luz a Anthony su primer hijo, quedando claro que la unión se debió más a su avanzado embarazo que a una química real entre la pareja. El pequeño, por razones desconocidas lo dieron en adopción y al poco tiempo Betty se embarcó junto a su marido con destino a Santiago, lugar al que había sido trasladado.
El nacimiento en Chile de Denise en 1934 no ayudó a mejorar la deteriorada relación de la pareja que un año más tarde fue transferida a Madrid en los albores de la Guerra Civil española. Fue allí donde en 1936 Betty comenzó a inmiscuirse en operaciones secretas y descubrió su verdadera vocación cuando fue contactada por un grupo de soldados nacionalistas que, habiendo quedado atrapados en los terrenos ocupados por los republicanos, le pidieron su ayuda para escapar del territorio que estaba en manos enemigas. Betty aceptó y aprovechando su belleza y su conversación ingeniosa, exitosamente pasó a escondidas a los hombres a través de varios puestos de control ocultos en la maleta de su automóvil.
Luego sintiéndose atraida por esta aventura comezó a desarrollar otras misiones tales como recolectar datos de inteligencia entre su círculo diplomático, transportando suministros de la Cruz Roja a las fuerzas de Franco y coordinando la evacuación del personal diplomático británico en destructores ingleses. Sus actividades finalizaron abruptamente cuando, según se ha afirmado una mujer celosa, la acusó ante los nacionalistas de ser una espía de los republicanos.
En el otoño de 1937 acompañada de su pequeña hija y una niñera Betty abordó en París el Expreso a Varsovia para reunirse en Polonia con su marido que iniciaba allí una nueva misión. Al decir de ella misma fue entonces cuando ingresó formalmente a trabajar en el MI-6, el servicio secreto de Su Majestad que le fijó una renta 20 libras esterlinas. Su insatisfactorio matrimonio y la confesión de su marido que estaba enamorado de otra mujer, la llevó a buscar consuelo en los brazos de apuestos oficiales y diplomáticos polacos a los que conoció en las elitistas fiestas de las embajadas.
Fue precisamente en la residencia del embajador estadounidense donde ella conoció a Michal Lubianski, jefe de gabinete de Jósef Beck, Ministro de Asuntos Exteriores polaco. Aunque el joven era casado, al día siguiente le envió flores e iniciaron una relación amorosa. Gracias a este amante Betty se enteró de que los polacos estaban intentando descifrar la clave de la máquina alemana “Enigma”, uno de los secretos mejor guardados y que indudablemente ella contribuyó a que los aliados lograran descifrarlo.Sobre estos encuentros Betty en una oportunidad afirmó: “Nuestras reuniones fueron muy fructíferas, yo lo dejaba hacerme el amor tan a menudo como él quería ya que esto me garantizaba que fluiría a raudales toda la información política que yo necesitaba”.
Su próxima conquista fue un oficial llamado Edward Kulikowski quien luego de hacer el amor le contó a Betty que Hitler se aprestaba a invadir Checoslovaquia y que Polonia tenía intenciones de participar en “la fiesta”. Gran Bretaña y el resto de Europa estaban desesperados por saber lo que estaba planeando Hitler e identificar a los que trabajaban con él. Esta información ayudó a los ingleses a planificar por adelantado su respuesta a la invasión alemana y les dio indicios de como manejar su diplomacia con Polonia. Ella le escuchó con tanta atención que luego fue capaz de entregar a sus superiores todos los detalles e incluso hizo una mapa en el que registró las nuevas fronteras que pensaba establecer el tercer Reich.
Los Pack viajaron luego por un corto período a Checoslovaquia y en Praga betty obtuvo pruebas concluyentes de los planes de Hitler por desmembrar ese país, pero por razones que no están del todo claras a fines de 1938 el embajador británico les ordenó abandonar ese país.


Continúa...


Nonsei

Nueva misión en Chile
La repentina trombosis que afectó a Arthur Joseph Pack, cuya secuela fue una parálisis parcial del lado izquierdo de su cuerpo y el inicio de la guerra determinó que el Gobierno de su país lo enviara primero a recuperarse a Londres y luego lo trasladara nuevamente a Chile a mediados de 1939 adonde volvió junto a Betty con quien, momentáneamente, se había reconciliado.
La misión primordial de Pack consistía en averiguar e informar acerca de los embarques de mercadería que pudieran dirigirse desde los países sudamericanos de la costa del Pacífico hacia las potencias del Eje, violando el bloqueo impuesto por los aliados. Naturalmente en esa tarea Betty era mucho más efectiva que su marido y siempre se las ingeniaba para tener contacto, incluso, con los funcionarios de las embajadas de los países enemigos. En realidad, ella no solamente hacía buen uso de las facilidades de la vida social de nuestra capital, donde durante casi toda la guerra, ambos bandos tuvieron representaciones diplomáticas, sino que también aprovechó el encanto que ejercían en los hombres sus enigmáticos ojos verdes y su cabello dorado.
Es que Betty para conseguir información no se andaba con escrúpulos y sin importarle la gazmoñería de entonces, el recato de la colectividad británica residente ni los convencionalismos puritanos de nuestra sociedad causó estragos en los corazones masculinos. Dos altos funcionarios de la Embajada alemana, un consejero y un secretario estuvieron a punto de protagonizar un altercado de hecho, yéndose a las manos, por los celos recíprocos que les provocaba la linda anglosajona. Solamente la oportuna intervención del Embajador Wilhelm Von Schoen evitó el escándalo público. Incluso se dice que más de un funcionario de nuestra propia cancillería se enamoró perdidamente de ella y hubo al menos uno que alcanzó el premio de sus favores.
Paralelamente a estas actividades ella se dedicó a hacer periodismo en nuestro país escribiendo bajo el seudónimo de Elizabeth Thomas muchos artículos para el diario “La Nación” en español y para el “South Pacific Mail” en inglés, pero este estilo de vida no calzaba con su espíritu aventurero.
Por eso a comienzos de 1941 se registra la última actividad pública que desarrolló en nuestro país, cuando brindó un cokctail en su residencia de la Avenida Concepción 223 a la Misión Comercial Británica que, presidida por Lord Willingdon, había llegado para incrementar el intercambio comercial entre Gran Bretaña y Chile. Poco después abandonó a su esposo y viajó a Estados Unidos para ponerse a disposición de los hombres de la seguridad de Gran Bretaña encabezados por William (Intrépido) Stephenson que trabajaban por esos días en estrecha colaboración con William Donovan, jefe de la OSS, el organismo de inteligencia americano antecesor de la CIA.

Nace Cynthia
Bautizada ahora por sus superiores como Cynthia viajó a Washington y se estableció en el selecto distrito de Georgetown para reencontrase con su viejo amigo italiano Alberto Lais que para entonces tanía 60 años y había alcanzado el grado de Almirante y quien supuestamente le confió que sus compatriotas planeaban echar a pique sus propios barcos atracados en puertos estadounidenses, además, le entregó detalles de los códigos secretos de la marina y otros antecedentes que permitieron a la flota británica salir victoriosa en muchas batallas en el Mediterráneo. El 1 abril de 1941 el gobierno de los Estados Unidos, gracias a la información proporcionada por Betty, declaró a Lais “persona non grata” y le pidió que abandonase el país acusándolo de complicidad en los actos de sabotaje con las naves mercantes italianas. La medida fue dada a conocer a los medios por el secretario de Estado Cordell Hull quien dijo que la medida había sido adoptada por el Presidente Roosevelt.
Ella había enviado un informe escrito antes de su partida describiendo el color y la dimensión de su equipaje pues sabía que el Almirante iba a ser detenido en Bermuda. Poco después de la partida de Lais, contradiciendo lo asegurado por los británicos, fue interceptado en ruta y Lais fue detenido en Bermuda. Un agente americano conocido como “Beck” descubrió la detención y despachó el siguiente telegrama:
"1 de mayo: ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL. Informo que el Almirante Lais fue desembarcado del buque a vapor 'Marques de Comillas' en alta mar y que ahora se encuentra detenido aquí. Junto a él se detuvo a dos mujeres, de una de las cuales se dice es una agente nazi…”
Muchos años después, en 1967 los herederos del almirante que falleció en 1951 se querellaron contra un escritor británico en una corte italiana por difamación, insistiendo en que Lais no había revelado secretos militares y ganaron. Luego en 1988 dos hijos del Almirante protestaron por la publicación de un best-seller que daba cuenta de su romance y persuadieron al Ministro de Defensa para que publicara desmentidos en tres importantes periódicos.
En paralelo a las peripecias de Lias en Gran Bretaña, en Chile Arthur Joseph Pack saltaba a los medios a causa de un confuso incidente en que involuntariamente participó.
Corría mayo de 1941 cuando Stephenson en persona decidió enviar a Cynthia a Nueva York y le ordenó se fuera a vivir al Hotel Pierre, el favorito de los diplomáticos franceses antibritánicos de Vichy. Allí se presentó como periodista y uso nuevamente el seudónimo de Elizabeth Thomas que había empleado en Chile, por si se les ocurría investigar sus antecedentes y así consiguió que por intermedio del Capitán Charles Emanuel Brousse, agregado de prensa de la embajada francesa, el embajador Gastón Henry-Haye le diera una entrevista para un artículo acerca de la política su país para con Gran Bretaña y los Estados Unidos. Brousse antes de presentarla con el embajador le dio su opinión sobre la situación en Europa afirmando: “Francia necesita la cooperación de Alemania. Si su auto cae a una zanja usted se dirije a la persona que cree puede ayudarla a ponerlo en el camino nuevamente. Esa es la razón por la que nosotros trabajamos con Alemania” Tras esta conversación ella tuvo la oportunidad de comprobar dos cosas: que su belleza había cautivado a Brousse y que él no sentía mucho aprecio por los alemanes.

Al día siguiente un enorme ramo de rosas rojas y una invitación a almorzar dieron inicio a un apasionado romance. A poco andar Cynthia no sólo le había contado acerca de su verdadera identidad sino que lo había convencido para que trabajara junto a ella pasándole copias de los telegramas, de los archivos y de las cartas que entraban y salían de la Embajada.
Cynthia además se trasladó entonces a vivir al Wardman Park Hotel, el mismo en que vivía Brousse con su esposa y allí estaba cuando a fines de marzo de 1942 su presencia fue requerida en Nueva York para encomendarle un nuevo trabajo y presentarle al jefe de esta misión el coronel Ellery C. Huntington.

Misión al desnudo
La tarea encomendada consistía en sustraer los códigos navales cifrados de la embajada de Francia. Aunque Cynthia les aseguró que no tendría problema en hacerlo en su diario de vida escribió que estaba temerosa y que se sentía culpable por haber generado en sus superiores una excesiva confianza en sus propias habilidades, pues si algo salía mal se iba a producir un grave incidente internacional.
Los códigos, contenidos en dos libros enormes del tamaño de una Biblia, estaban en la oficina del agregado naval francés a la que solamente él tenía acceso. Sacarlos de allí, llevarlos al Hotel Wardman Park para que los hombres del OSS los fotografiaran y devolverlos sin ser descubiertos en un lapso de pocas horas no sería fácil.
Aunque Brousse en un comienzo se opuso a colaborar, convencido que sería imposible hacerlo, finalmente sucumbió a los ruegos de su amante y juntos desarrollaron un plan.
A la noche siguiente Brousse se acercó al guardia nocturno de la embajada para hacerle una confidencia. Junto con darle una generosa propina le dijo que necesitaba su colaboración ya que estaba viendo a una mujer y que por su posición no podía arriesgarse a llevarla a un hotel. Añadió luego que para que su esposa no descubriera la infidelidad él podría llevar a su amante a su oficina y así le diría a su mujer que estaba trabajando hasta más tarde y atender sus llamados si ella lo telefoneaba.
El plan funcionó y desde comienzos de junio de 1942 los amantes comenzaron a pasar largas veladas nocturnas al interior del recinto diplomático. Con la complicidad del guardia y habiéndose ganado la confianza de su perro no había nada que temer, por eso la noche del día 19 de ese mismo mes se activó el plan luego de adormecer al primero con una potente dosis de Nembutal que habían puesto previamente en la copa de champagne que lo habían invitado a compartir y al can con el mismo somnífero mezclado con agua.
Luego dejaron entrar al experto en chapas de seguridad y se dirigieron a la oficina del agregado naval para intentar abrir la puerta. Sin embargo el trabajo no era simple y les tomó cuatro horas descubrir la combinación correcta, para entonces el reloj marcaba las cuatro de la madrugada y ya no había tiempo para sacar los libros, fotografiarlos y devolverlos a su sitio antes que aclarara sin ser descubiertos.
El operativo fue abortado y dos días después Brousse y Cynthia, esta vez solos, se arriesgaron nuevamente sin éxito ya que ella no pudo abrir la puerta, entonces sus superiores la llamaron a Nueva York y la sometieron a un entrenamiento intensivo que aprobó a entera satisfacción.
Se acordó hacer un último y definitivo intento. Brousse le dijo al guardia que su esposa sospechaba y que por lo tanto esa noche se despediría de su amante. Cuando ambos llegaron a la embajada el vigilante no estaba en el lugar habitual y debieron entrar con su propia llave, lo que los puso muy tensos, pero prefirieron no alterar su rutina y se instalaron cómodamente a fumar y charlar por más de una hora hasta que repentinamente Cynthia, movida por un inexplicable impulso, comenzó a desvestirse pidiéndole a Brousse que hiciera lo mismo. Súbitamente la puerta se abrió y la intensa luz de una gran linterna que portaba el guardia enfocó el cuerpo completamente desnudo de Cynthia en cuyo cuello destacaba un collar de perlas blancas. La mujer con fingida vergüenza intentó cubrirse con ambas manos, en tanto el atemorizado cuidador entre tartamudeos pedía disculpas por la interrupción y se retiraba anonadado.
Cuando el guardia desapareció, Cynthia sin ponerse las ropas comenzó ágilmente a trabajar. Al poco rato por una ventana Brousse entregaba el apreciado botín a los hombres que debían llevarlo para fotografiar los documentos y comenzó así una larga espera que culminó a las 4.40 horas cuando tras vestirse tomados del brazo los amantes abandonaron el recinto.
48 horas más tarde los valiosos códigos llegaban a Londres y gracias a ellos las fuerzas angloamericanas pudieron invadir sin riesgos el norte de Africa en noviembre de 1942 evitando miles de muertes.

Madame Brousse y epílogo
Al finalizar la guerra, Charles Brousse se divorció de su esposa y en 1946 se casó con Betty ya que su primer marido, Arthur Joseph Pack, se había suicidado un año antes en Argentina. Anthony, su hijo mayor, que había ingresado a los cuerpos de elite del ejército británico murió en 1953, a los 23 años, en una acción de guerra por la cual fue condecorado póstumamente. Poco se sabe de su hija Denise, excepto que en algún momento se reencontraron y que ella tuvo una vida muy triste.
Con posterioridad la pareja se fue a vivir a Francia en el castillo medieval de Castelnou, en la zona de los Pirineos.
Betty fue allí consultada acerca de si se avergonzaba de su pasado, a lo que con firmeza respondió: “¿Avergonzada?. En absoluto. Mis superiores me contaron luego que como resultado de mi labor se pudo salvar la vida a miles de británicos y americanos. Mi trabajo me llevó a involucrarme en situaciones ante las cuales las mujeres respetables retroceden, pero mi compromiso era total. Las guerras no se ganan con métodos respetables".
Hasta su hogar llegó años más tarde el coronel Ellery C. Huntington a visitarlos junto a su esposa, que deseaba conocer a Betty.
Kitty Huntington tras ser presentada le consultó por la hermosa mujer que aparecía en un retrato que estaba en el salón en que se habían reunido. La anciana la miró por unos instantes en silenció y luego sonriendo respondió: “Soy yo, y la foto me fue tomada en 1933 cuando me presentaron al rey de Inglaterra”. Betty murió pocos mese más tarde, el 1 de diciembre de 1963 de cáncer a la lengua.
En noviembre de 1981 un incendio provocado por una frazada eléctrica defectuosa causó la muerte de Charles Brouse y consumió gran parte del castillo que fue restaurado el año 1987 y que hoy funciona como un exclusivo hotel.


(http://docs.latercera.cl/especiales/2005/historias-sigloXX/historia01/01.htm)

Hubo un intento de golpe de estado pronazi en Brasil en 1943, creo recordar. Buscaré algo de información sobre ese episodio.

Nonsei

Es que además lo de Latinoamerica es secundario en esta historia. Su paso por Chile no fue lo más importante de su carrera, ni mucho menos. En fin, lo dejaremos así. Imagino que ya estais acostumbrados a que me salga del tema.

Es más, lo voy a volver a hacer:

Cita de: Nonsei en 19 de Julio de 2006, 09:46:49 am
Fue precisamente en la residencia del embajador estadounidense donde ella conoció a Michal Lubianski, jefe de gabinete de Jósef Beck, Ministro de Asuntos Exteriores polaco. Aunque el joven era casado, al día siguiente le envió flores e iniciaron una relación amorosa. Gracias a este amante Betty se enteró de que los polacos estaban intentando descifrar la clave de la máquina alemana “Enigma”, uno de los secretos mejor guardados y que indudablemente ella contribuyó a que los aliados lograran descifrarlo.


No creo que ella contribuyese en nada a eso. La verdad es que fueron los polacos, en un gesto probablemente sin precedentes en la historia del espionaje, los que se pusieron en contacto en el verano de 1939 con los franceses y los británicos y les ofrecieron todos sus conocimientos y sus avances en el descifrado de la Enigma.

Capt. Miller

Mas bien yo creo lo contrario, este aporte de Nonsei es mas que curioso, quien va a imaginar que se hagan intentos de penetrar en los secretos de la maquinaria nazi desde tan lejos??? Recuerden que el mundo en aquel entonces no era tan pequeño ocmo ahora!!
Muy bueno Nonsei, muy bueno!! Gracias

Nonsei

Gracias a ti. Acuérdate de la red de Sorge, que espiaba a los alemanes (y con mucha eficacia) desde Japón y China. O Cicerón, a los británicos desde Turquía. La verdad es que es más fácil espiar desde terceros países que montar redes de información directamente en el país enemigo. Se ha hecho con mucha frecuencia.

Karl H. Guderian

Efectivamente Nonsei, las mejores operaciones de espionaje se han llevado lejos de los campos de batalla más intensos.

Información de la Red Sorge

http://mundosgm.com/smf/index.php?topic=201.0

Información de Cicerón

http://mundosgm.com/smf/index.php?topic=895.0

La Orquesta Roja, quizás uno de los pocos ejemplos de agentes que operaban en el interior mismo del Reich, te lo recomiendo capitán si te interesa el espionaje, lo disfrutarás.

http://mundosgm.com/smf/index.php?topic=139.0

Capt. Miller

Obivamente, pero Japon y China eran paises en conflicto directo; y Turquia lo era de cierto modo por su ubicacion geografica, pero lo que me sorprende por los servicios de inteligancia beligerantes es su profundidad en no dejar un cabo suelto en la obtencion de la informacion, por lejos o ajeno que pudiera parecer el lugar donde se encuentre; pero bueno al fin y al cabo y no por gusto fue una Guerra Mundial,
Abrazos Nonsei, y sigue aportando, yo ya estoy casi a termino con Luning
PD: Les recomiendo y tocante al tema de espionaje en China, asi como el resto de Europa, el Libro "Dora Informa", de Sandor Rado; yo le cogi odio a la protaginista, pero no dejo de ningun modo de admirarla!!
Saludos

Karl H. Guderian

Pertenecía a una red que se llamaba Dora?

Bruno

Yo tengo el libro Capt. Miller.  "Dora Informa".

Citarasi como el resto de Europa, el Libro "Dora Informa", de Sandor Rado; yo le cogi odio a la protaginista, pero no dejo de ningun modo de admirarla!!


Pero si el protagonista es varón....   Sandor Radó (Dora).  Una historia muy interesante la de esta "red de espionaje" establecida en Suiza y dirigada por Radó.    Tuvo una influencia importante en el curso de la guerra.  Muchos  informes de "Lucy",  llegaron a ser de conocimiento de la URSS, por medio de esta red.   Incluido "el detalle" de la operación "Citadelle".

A ver si pongo algo al respecto. 

Karl H. Guderian

Sí, ya me he situado, me ha pillado un poco traspuesto... es un tema verdaderamente interesante, como tu dices Bruno, la citada red posibilitó la victoria de los soviéticos en Kursk... al respecto yo leí hace tiempo un buen libro: La guerra se gano en Suiza... ;)

Bruno

Cuidado Karl, con ese libro...

Según el propio Radó, esta lleno de inconsistencias y exageraciones, y demuestra en varios momentos de su narración y con pruebas inequivocas, estas afirmaciones.