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La casa de Pavlov

Iniciado por Moisin-Nagant, 24 de Abril de 2006, 17:59:07 pm

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Moisin-Nagant

29 de Enero de 2008, 15:42:01 pm #15 Ultima modificación: 27 de Marzo de 2011, 20:24:46 pm por Moisin-Nagant
No te preocupes, no tengo planeado hacerlo pronto  <<14 <<14

Plano dibujado por Pavlov en su informe final después de la batalla.


Arriba a la izquierda la casa de Pavlov, abajo la casa Zabolotnogo tomada por otro grupo de hombres en la misma epoca que Pavlov. A la derecha el molino en cuyo sotano se encontraba el CG del Batallón.


La casa de Pavlov a la derecha, despues de la batalla (se aprecia la trinchera en la esquina derecha)

Alexander

Muy interesante, Moisin. Muy buen trabajo con las fotos. <<34

Moisin-Nagant

29 de Enero de 2008, 19:49:54 pm #17 Ultima modificación: 27 de Marzo de 2011, 20:27:03 pm por Moisin-Nagant
Gracias Alexander  <<1

Todos conocen los días de la defensa de stalingrado y sus heroicos defensores gracias a diarios y periódicos. La experiencia está muy bien transmitida en el libro de in Constantine Simonov “Días y Noches”. En este libro se habla de una casa, cuya guarnición repelió todos los ataques de los fascistas. Por supuesto yo solo se de la defensa de nuestra casa. Hubo seguro otras casas con la misma determinación, pero cuando leo el libro, se asemeja mucho a lo que yo tuve que vivir durante esos días, especialmente el enorme estrés de las constantes batallas que sacaban a relucir “El gran heroísmo de nuestros combatientes”.

Perdimos la cuenta de los ataques que tuvimos que soportar. Sin embargo, aquel día de octubre cuando los fascistas atacaron con tanques quedó grabado en mi memoria. Nuestros observadores reportaron que la infantería iba detrás de los tanques.

-Al ático – Ordené a los soldados

Subimos las ametralladoras ligeras y las automáticas. Los rifles AT lograron parar a uno de los tanques en seco. Otros dos avanzaron hasta la mitad de la plaza pero sin posibilidad de apuntar tan arriba tuvieron que retroceder.

A mi señal todos comenzamos a disparar desde el ático. Separamos a la infantería de los tanques y eliminamos a la mayoría de ellos.

El ataque fue repelido. El enemigo en venganza desató otra andanada de artillería sobre nosotros.

El 7 de Noviembre era el aniversario de la gran revolución socialista de Octubre.

Sorprendía el silencio que había en Stalingrado ese día. Parece que los alemanes esperaban grandes discursos y una ofensiva para ese dia, por eso estaban cautelosos.
Nosotros sin embargo, supusimos que los alemanes no nos dejarían festejar esa fecha y seguíamos muy de cerca sus movimientos.

Acostumbrados al ensordecedor sonido de la batalla constante ese dia quedo grabado para siempre lo sorprendentemente tranquilo que estaba Stalingrado.

Al atardecer nos trajeron saludos del comandante de nuestra división, el general Rodimtsev.  Felicitaba a nuestra guarnición en esta fecha y nos agradecía por los servicios prestados en el combate. Nos trajeron una cena especial para conmemorar la fecha. Nos sentamos en círculo para comer, yo me puse de pie y me dirigí a los soldados:

-Camaradas! Hoy es la gran celebración, hace 25 años nuestro país se convirtió en soviético. Aquí estamos ahora, viviendo una cercana vida de soldados. Nadie jamás pensó que en Stalingrado había una casa donde celebraríamos los 25 años de la revolución. Sin embargo ¿Qué nos trajo a todos aquí desde distintos puntos del país? Defendemos nuestro régimen Soviético que proclamaron nuestros grandes lideres Lenin y Stalin. Protegemos la libertad y felicidad de nuestra madre patria. Hoy como todos los días de la defensa, nuestros pensamientos están con el camarada Stalin. Cuyo nombre lleva la ciudad que defendemos. No tenemos telégrafo para enviar saludos de parte de los que defendemos la plaza 9 de Enero. Pero se que el camarada Stalin aun sin telegramas sabe que los soldados de Stalingrado le mandan sus saludos de combate y que juran llevar esta tarea hasta el final! Por Stalin! Por nuestra madre patria soviética! Por Stalingrado! Por la victoria!

Vi en aquellos sucios soldados, que sus caras se iluminaban con una sonrisa de orgullo y en el sótano de aquella destartalada casa comenzaron a retumbar los “Hurra!”

Este amistoso “Hurra” aparentemente asustó a los fascistas. I de una manera rara comenzó un ataque. El silencio fue roto por ametralladoras y morteros.

El fuego pronto cesó, nuestro vigilante había mantenido su guardia. En el sótano, durante la calma los soldados conversaban entre ellos, sobre donde solían pasar estas fiestas antes de la guerra y de sus lugares de origen. Aquí, en esta ciudad donde la muerte nos esperaba en cualquier lugar, nuestros lugares de origen desde donde habíamos llegado a esta inmortal ciudad sobre el Volga vivían fuertemente en nuestros corazones y pensamientos.

Recordaba mi villa nativa, nuestros bosques azules, nuestros lagos y a mi madre. “Anisya Egorovna ¿reconocerías ahora a tu hijo?” me pregunte a mi miso. La última vez que vi a mis parientes le había encantado mi aspecto, con mi uniforme nuevo planchado e impecable. Ahora había perdido todo ese atractivo. Cuantas noches sin dormir habíamos pasado sin siquiera cambiarnos la chaqueta! Todo estaba impregnado con pólvora y polvo de ladrillo!

Soñábamos con que terminara la guerra y volver a nuestros hogares. Todos hablábamos de eso, y recordábamos nuestros hogares, Sabgaida y Glushchenko – Ucranianos, siempre recordando la estepa.


Sabgaida

Abkhazian Sukba siempre recordando los hermosos jardines y plantaciones de su Koljol.

Entrado en la conversación, Turgunov Uzbeco y el tártaro Ramazanov nos hablaban de sus tierras y nos invitaban a imaginar…


Turgunov y Ramazanov

Todos nos convertimos en hermanos adoptivos, cercanos y comprensivos el uno con el otro. Muchos de los que festejaron esa fiesta en stalingrado volvieron a sus casas y llevaron vidas felices. Gente insuperable y querida!

-También festejaremos en nuestra calle! –Repetimos las palabras de nuestro histórico líder. Nos alentaban en los más terribles ataques y nuestra casa se mantenía tan inaccesible para los fascistas como antes. Para esa fecha nuestra casa ya era un punto de referencia en los mapas, como “La casa de Pavlov”. Este nombre se popularizó desde el primer dia en que se supo que habíamos tomado la casa. Esto sucedió cuando Kalinin llego con mi reporte al cuartel general. Entonces el Coronel Yalin interesado en nuestra situación llamó al batallón y preguntó:

-¿Cómo está “La casa de Pavlov”?

Desde ese momento nuestra casa figuraba con ese nombre incluso en los sumarios. Y me enteré que incluso el “Pravda” había publicado un artículo con la descripción de nuestra guarnición y también llamaban a la casa “La casa de Pavlov”

En ese momento yo no sabía nada de eso, y cuando lo escuché por primera vez no me di cuenta de que hablaban de nuestra casa. El tituló vive hasta nuestros días. No es simplemente por el honor del soldado que digo que en esa casa no estaba solo Pavlov, sino también de Aleksandrov, Chernogolov, Glushenko, Sukby, Stepanoshvili y muchos mas que llevaron a cabo la orden de la comandancia y defendieron esa casa hasta la muerte.

Durante esos días sentíamos que se avecinaban grandes cambios. Sin embargo desde los primeros días en que nuestra división desembarcó en el Volga, ninguno tenia dudas de que la ciudad jamás seria tomada por los fascistas. Los guardias hicimos una promesa “No hay tierra para nosotros mas haya del Volga”. Y no importaba cuanto metal y fuego los fascistas tiraran contra nosotros, no tendría éxito en romper el espíritu de los defensores de Stalingrado!

Los alemanes estaban tan cerca que cuando la cosa estaba calmada podíamos escuchar el sonido de su gramófono que estaba en una de las casas más cercanas. Una vez algún alemán embravecido por el Schnaps nos gritó en un ruso muy malo:

-Oigan, miren! Pronto los ahogaremos en el Volga
-Equivocado! – Respondió alguien desde la casa- Los guardias no se queman con el fuego ni se hunden en el agua!
-Bueno niños – les dije a mis soldados –Vamos a darles tanto fuego que no se olviden jamás de nuestra canción “¿Dónde está la calle?, ¿Dónde la casa…?”

Y así esperamos a esa mañana de noviembre cuando nuestra artillería comenzó a bombardear con una fuerza devastadora. Cientos de piezas escupían fuego y muerte sobre las posiciones fascistas. Nunca habíamos escuchado semejante estruendo en nuestra estadía en Stalingrado. Los soldados de nuestra guarnición que estaban libres subieron al ático a contemplar el espectáculo.

-Bueno señores, nuestra artillería ha comenzado – exclamó alegremente Sabgaida –Le están dando fuego a los fascistas! Viva! Viva! – Gritaba como si nuestra artillería pudiera escucharlo.

Pero comenzamos a ponernos nerviosos cuando los “Katiuska” pasaban rozando nuestra casa. Los alemanes no podían hacer nada y se estaba preparando la ofensiva.

Para nosotros era bien visible la orilla del Volga. Aquí, una cortina de humo era cortada continuamente por cientos de brillantes rayos. Nuestros corazones latían alegremente ante la vista de tanto poder. Las densas nubes de humo envolvieron las posiciones enemigas. Para nuestra precaución ordené que todos volvieran al sótano y a la vigilancia. La artillería podía escucharse en todos lados de la ciudad.

-Así que el ataque será amplio – Dije a mis amigos –Con suerte volveremos a casa en poco tiempo.

Todos estábamos confiados de que si comenzaba la ofensiva en Stalingrado, entonces seria el final de los fascistas. Ya habían pasado más de 50 días y noches desde que nuestra guarnición tomó la casa. Sobrevivimos a cientos de ataques y bombardeos. En esos 58 días nunca habíamos dejado de combatir en primera línea. Pero todos nosotros soñábamos con otro tipo de batalla – Ir adelante, la ofensiva…


Capitulo cuatro “La fiesta llegó a nuestra calle” del libro “En Stalingrado” de Yakov Pavlov

Fug

Gracias Moisin  <<1 <<1 <<1 <<1 <<1 <<1

Günter

Muy interesante, hoy me he dado cuenta y existe un mapa de battlefield 1942 de Pavlov 


pollux

que bueno moisin, me han gustado mucho los relatos, aunque da un poco la sensación de q los alemanes eran un poco inutilillos jeje...tantos medios q parece q tenían y no pudieron tomar en 58 dias la casa q habían tomado 3 rusos sin despeinarse...

Alexander

Excelente culminación Moisin... ¿curioso que no se mencionara la muerte de ninguno de los soldados que formaban la guarnición, no? <<28

De veras Gunter? No tenía idea... <<12

- | Dimitry Lavrinenko | -

Pues, Pavlov sì dice que tuvo bajas, aunque lo dice de forma muy superficial.

Moisin-Nagant

31 de Enero de 2008, 04:23:38 am #23 Ultima modificación: 27 de Marzo de 2011, 20:28:06 pm por Moisin-Nagant
Sobre Afanasyev (o Afanasiev) el supuesto comandante de Pavlov estoy un poco confundido, en algunos lugares dicen que para Octubre el estaba en la casa, parece que se recuperó de sus heridas y retomó el mando, a ver si Pavlov dice algo en sus memorias. Por lo que he podido sacar en limpio Afanasyev nunca fue el comandante de Pavlov, si no que tomó el mando de la casa y las heridas en sus ojos fueron después o dentro de la casa misma.
Aquí un par de fotos.



Armia Krajowa

Alemanes y Rusos se repartían las plantas... como podían mantenerse así sin apoyo ni suministro de comida o de nueva municion? tampoco podrían dormir digo yo... por miedo a que les suba o les baje alguien por la escalera...

Moisin-Nagant

Cita de: Armia Krajowa en 31 de Enero de 2008, 10:00:02 am
Alemanes y Rusos se repartían las plantas... como podían mantenerse así sin apoyo ni suministro de comida o de nueva municion? tampoco podrían dormir digo yo... por miedo a que les suba o les baje alguien por la escalera...


¿compartian las plantas? ¿donde dice Pavlov que estubiera viviendo con los alemanes?
Si te refieres a los civiles, eran prisioneros, estaban encerrados en el sótano.

¿Como podían mantenerse? ¿no dice acaso Pavlov como? ¿Leíste algo de lo que puse en estas dos páginas?

Una nueva lectura te aclarara todas esas dudas.

Moisin-Nagant

31 de Enero de 2008, 16:01:45 pm #26 Ultima modificación: 27 de Marzo de 2011, 20:29:19 pm por Moisin-Nagant
Aquí una foto de Voronov.


Aqui una imagen de pavlov, la casa y un texto en una de las paredes, creo que tengo por ahí la traducción de ese texto escrito por los hombres de Pavlov.


Y aqui una imagen de la casa de pavlov después de ser reconstruida.


Armia Krajowa

31 de Enero de 2008, 17:04:38 pm #27 Ultima modificación: 31 de Enero de 2008, 17:15:38 pm por Armia Krajowa
No me referia a que vivieran juntos, sino a que unos tenian en su poder unas plantas y otros otras ... solo eso., el frente estaba dividivo por plantas. Supongo que eso que oí o leí en otro lado fué referido al primer dia, cuadno aun había alemanes en la casa.

Moisin-Nagant

Cita de: Armia Krajowa en 31 de Enero de 2008, 17:04:38 pm
No me referia a que vivieran juntos, sino a que unos tenian en su poder unas plantas y otros otras ... solo eso., el frente estaba dividivo por plantas. Supongo que eso que oí o leí en otro lado fué referido al primer dia, cuadno aun había alemanes en la casa.


Si lees de nuevo veras que los soldados rusos y los alemanes no estuvieron ni un día juntos, los alemanes estaban en el primer piso para tener una mejor posición, y los civiles que si estuvieron bastante mas tiempo con los alemanes estaban encerrados en el sótano como prisioneros porque era el mejor lugar.
Obviamente rusos y alemanes estuvieron durante unos minutos juntos entablando combate, pero solo durante esos minutos.
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Aquí les dejo un fragmento del capitulo cinco del libro de Pavlov, luego de esto no si Pavlov vuelve a hacer mención de la casa.

Durante el 19 de Noviembre nos visitó un comisario político tres veces. Después de reunir a la gente hizo un anuncio que nos alentó a todos:

-Camaradas! Su servicio no ha sido en vano. Mientras ustedes, detenían a las mas selectas divisiones enemigas nuestro Comandante el camarada Stalin pudo reunir poderosas reservas aquí cerca de Stalingrado. Esta mañana se ha mandado a la ofensiva a nuestras tropas al sur y al norte de Stalingrado. En ambos lados rompieron las defensas y nuestros tanques avanzaron.

Cuando se calmaron un poco los gritos de júbilo, Voronov preguntó:

-Camaradas! Es un comisario político. Cuando iremos nosotros a la ofensiva?
-Se dará la orden camaradas, y avanzaremos. Lo haremos!

Por las noches nos reportaron por teléfono que nuestras tropas continuaban la ofensiva sin problemas.

-Y nosotros trataremos de eliminar al enemigo aquí! - Le dije a la guarnición de nuestra casa.

Aunque al otro día los ataques fueron intensos, se mantuvo el buen humor entre los hombres. Nos sentíamos mas fuertes que nunca y sabíamos que había llegado el final para los fascistas.

Siempre estábamos interesados en saber como iba la ofensiva. Y cuando el comisario político nos informaba de que nuestras tropas continuaban la ofensiva y estaban encerrando al enemigo nos poníamos muy alegres y nos abrasábamos y felicitábamos unos a los otros.

Pronto nos tocaría a nosotros, lo supimos la noche del 25 de Noviembre.

En la mañana, después de la preparación artillera abandonamos nuestra posición en aquella maltratada casa y comenzamos a arrastrarnos por la plaza hacia delante. Se nos había ordenado eliminar a los fascistas de la casa que estaba mas cerca. Ya se habían mandado a la ofensiva a nuestros compañeros de la 7ma Compañía, después de 2 meses nos reuniríamos con ellos.

Sorteamos el campo de minas y llegamos a la casa. Los soldados se encontraban atrincherados muy adentro y la batalla comenzó en las escaleras. Las granadas volaban desde la calle a las ventanas. En ese momento algo golpeó mi pie. El dolor fue insoportable y yo volé fuera de la casa. Luego de reunir todas mis fuerzas me acerqué al muro de la casa y aquí me desvanecí.

Recobré el sentido a orillas del Volga. Tenía el pie vendado pero podía verse una mancha roja de la herida que seguía sangrando. El embarcadero era muy ruidoso, estaba constantemente bajo ataques enemigos. Los alemanes intentaban cortar nuestra comunicación con la orilla izquierda atacando con artillería, pero el desnivel de la costa nos protegía de las balas.

Ahí cerca se encontraba nuestro artillero Voronov, el maestro de la Maxim que había escupido miles de balas contra los fascistas. También estaba acostado. Tras levantarme lo miré a los ojos y Voronov me reconoció.

-Donde te hirieron? - le pregunté

Me señaló su estomago con un débil gesto y cerró los ojos. Pronto se lo llevaron, los heridos serios eran evacuados primero. Cuando lo subieron a la camilla Voronov abrió los ojos nuevamente para mirarme, su cara estaba completamente blanca.

-Adiós Voronov, vas a mejorarte, ya nos encontraremos después.

Pero no, nunca mas volví a ver a este tranquilo y valiente soldado. No tubo oportunidad el glorioso artillero que sobrevivió a los tiempos mas duros de Stalingrado de compartir junto a los guardias la alegría de los residentes de Stalingrado, Rostov y Odessa, pasar la frontera y devastar Berlín.

Las camilleros me ayudaron a subir al barco y comenzamos a cruzar el Volga, entonces me di vuelta y miré a Stalingrado. El humo sale en columnas por todas partes y nuestros aviones de combate la sobrevuelan. Con un feroz rugido nuestros cañones atacan la ciudad. Parece que van a retorcer el esqueleto de ruinas y tuberías vacías, donde los sonidos de las explosiones son audibles de todos lados.

Stalingrado! Nuestra querida ciudad! En ese momento no sabía que algunos de mis queridos compañeros de la guardia estaban escribiendo con grandes letras en una de las paredes herida por la metralla de nuestra casa en la plaza 9 de enero:

"Esta casa fue defendida por los guardias del sargento Yakov Fedotovich Pavlov"

Con todo derecho este personaje podría haber escrito los nombres de todos, Chernogolov, Aleksandrov, Voronov, Glushenko, Sabgaydy, Stepanoshvili y todos los demás que defendieron la casa hasta el ultimo día. Defendimos nuestra felicidad, nuestra madre patria, confiados en que por mas difícil que fuera, ganaríamos.

Nuestra nave se agita por una explosión que me lastima el hombro después de hablar con el sanitario miro por ultima ves a Stalingrado y me despido... (...)



Fragmento de el capitulo cinco "Del Volga al Oder" de el libro "En Stalingado" de Yakov Pavlov

Armia Krajowa

Fortines como estos fueron los que pararon a los alemanes, sin ninguna duda.